Harén Esper en el Apocalipsis - Capítulo 557
- Inicio
- Harén Esper en el Apocalipsis
- Capítulo 557 - Capítulo 557: Cómo domar a un vampiro
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 557: Cómo domar a un vampiro
—Yo… —Rudy soltó un breve suspiro y dijo—: Vengo del futuro.
—…
—Y he viajado en el tiempo a esta línea temporal por alguna razón.
—Tú…
—¿Mmm? Oh, sé que estás sorprendida después de enterarte de eso, pero no te preocupes.
—¡Prometiste decir la verdad!
—¡Estoy diciendo la verdad! —se quejó Rudy—. Pero depende de ti creerme.
—Está bien. Te creo. No parece que mientas.
—También sé que estás en el mundo humano para encontrar a tu madre.
—¡Te dije eso la noche que nos conocimos!
—Sí, lo hiciste, pero yo lo sabía incluso antes de… eso.
En ese momento, Rudy se dio cuenta de algo. Apretó la pelota de tenis que tenía en la mano mientras un pensamiento repentino le cruzaba por la mente.
«Ahora mismo, Rias está en el mundo humano para encontrar a su madre. Pero, obviamente, volverá al mundo vampírico. Y cuando conocí a Rias en la línea temporal de 2008, al parecer estaba buscando a alguien importante para ella.
Después de mi noche con Jane en el mundo vampírico, cuando Jane me contó algunas cosas sobre Rias, asumí que esa persona importante que Rias buscaba era su madre. ¡Pero hay una alta probabilidad de que me estuviera esperando a mí!
No puedo asegurarlo, pero se lo preguntaré para confirmarlo cuando vuelva a la línea temporal de 2008».
—¿Qué pasa? ¿Te quedaste callado de repente? —preguntó Rias con curiosidad.
—Solo estoy esperando tu tercera y última pregunta.
—Mira hacia atrás, idiota.
—¿Mmm? —Rudy estaba tan perdido en sus pensamientos que no se dio cuenta de que la voz de Rias venía de detrás de él.
Cuando Rudy se dio la vuelta, vio a Rias de pie, retorciéndose con la cara sonrojada.
—¿Qué pasó con la tercera pregunta? —preguntó Rudy con una expresión aturdida en el rostro, aparentemente sin palabras después de ver a Rias tras tanto tiempo.
—Hice dos preguntas antes, ¿recuerdas?
—Mmm.
—Pero… me gustaría hacer una pregunta más… si no te importa… —dijo titubeando.
—Claro, adelante.
—Si de verdad vienes del futuro, y por lo tanto, me conoces muy bien, ¿qué tipo de relación tenemos en el futuro? ¿Y por qué estás aquí?
—Eso son dos preguntas otra vez —rio Rudy suavemente.
Rias miró fijamente a Rudy sin reaccionar y esperó sus respuestas.
—Bueno… tenemos una relación especial. Y estoy aquí para hacer que te enamores de mí —respondió Rudy con sinceridad.
—Pero, ¿por qué…?
—¿Necesito una razón para enamorarme de alguien?
—Si me conoces a mí, entonces también debes conocer a mi hermana, ¿verdad?
—Sí —asintió Rudy.
—Entonces deberías enamorarte de ella. Es mejor que yo en todo. Es hermosa, es fuerte y es más vampiresa que yo.
—Lo sé.
—Entonces… ¿por qué…? —Rias apretó el puño.
—Como dije, quiero enamorarme de ti y hacer que tú te enamores de mí. No tengo otras razones ni excusas.
—¿Por qué te enamorarías de mí?
Aunque Rias había dicho que quería hacer una pregunta, ya había hecho muchas.
—En primer lugar, te quiero más a ti que a Jane. Y, por último, Jane no está aquí. Si lo estuviera, también intentaría algo con ella —respondió con cara seria.
—¿Vas detrás de nuestros cuerpos? —preguntó Rias, entrecerrando los ojos con una mirada juzgadora.
—No. Creo en el amor y la paz, y por eso opté por el harén —declaró Rudy haciendo el signo de la paz.
—¿Un… harén…?
—Un harén es cuando un hombre tiene a varias chicas como amantes.
—Ya sé lo que significa, pero… ¡es asqueroso!
—Oh, vamos. En el futuro no te oponías tanto~ —se quejó Rudy.
—¡Eso es porque esto no es el futuro! ¡Y mi yo del futuro debe de ser estúpida para dejarte tener un harén!
—Te arrepentirás de haber dicho eso en el futuro. Y si no lo haces, me aseguraré de recordártelo.
Después de ese día, Rudy y Rias se vieron a diario, lo que continuó durante unas semanas más. Se habían vuelto mucho más cercanos y, siempre que Rudy estaba libre, iba a casa de Rias para pasar tiempo con ella.
Por supuesto, su relación con Elena iba bien, y se divertían todas las noches.
Rudy tuvo muchas oportunidades de tener sexo con Rias, y estaba convencido de que ella no le diría que no si alguna vez lo intentaba. Sin embargo, no pasó de los abrazos. Ni siquiera la besó ni la tocó de forma íntima.
Sabía que Rias era virgen en 2008, así que no podía tener sexo con ella en 1989. Podía besarla, pero si lo hacía, no sería capaz de controlarse y llegaría hasta el final.
Rias lo había esperado durante 19 años, así que era justo que Rudy también la esperara a ella.
Rias se había enamorado de Rudy, y siempre esperaba a que él llegara. A veces incluso le preparaba comida, y aprendió mucho sobre el mundo humano para poder tener más conversaciones con Rudy sobre el mundo humano.
Pasaron unas semanas más y todo iba bien hasta que un día, Rudy no visitó a Rias a la hora habitual. Ella se puso ansiosa y quería ver a Rudy, pero aun así lo esperó. Pensó que vendría pronto, pero no lo hizo, así que decidió hacerle una visita.
No sabía dónde vivía Rudy, así que tuvo que buscarlo. Después de buscarlo durante unos minutos, decidió regresar e intentar encontrarlo por la noche, cuando podría volar sin preocuparse de que nadie la viera.
Sin embargo, cuando regresó, Rudy la estaba esperando en la silla.
—¡¿Dónde estabas?! —le gritó con los ojos llorosos—. ¡Te estuve esperando!
—Surgió algo, así que tuve que ocuparme de ello primero. Y solo llego una hora tarde.
—¡Estaba tan sola! ¡Idiota! ¡Te odio!
Rudy besó a Rias en los labios por primera vez y tomó sus manos entre las suyas.
—Ven conmigo.
—¿Adónde…? —preguntó ella con una expresión perpleja en el rostro.
—A mi casa. Quiero que conozcas a alguien.
—Tú… me besaste… —preguntó Rias, llevándose la mano a los labios con el rostro sonrojado.
—Lo hice. ¿Quieres otro? —dijo Rudy en broma, para que el humor de Rias pasara rápidamente de la vergüenza a la altivez.
—Mmm —asintió Rias.
Sin embargo, Rudy fracasó estrepitosamente. Para él fue una de esas situaciones de «misión fallida con éxito».
«En serio. Ya se me ha puesto dura solo con besarla. ¡Querida mamá, por favor, ayúdame con esta tentadora prueba!».
Rias frunció los labios y esperó el beso, y Rudy supo que tenía que hacerlo, o su imagen a ojos de Rias sería la de un «HombreSinPelotas». Tenía que demostrar que tenía pelotas de oro y no era pura palabrería.
Rudy se acercó lentamente a Rias y la besó una vez más.
—¡…! —El rostro de Rias se sonrojó un poco más tras el beso y se lamió los labios. Luego, abrió lentamente los ojos y dijo—: Estoy enfadada.
—¡Pero qué…! Tú eres la que me pidió que te besara otra vez.
—No, no es eso —dijo Rias, negando con la cabeza—. Estoy enfadada porque me hiciste esperar y llegaste tarde.
—Ah, ya veo que sigues dándole vueltas a eso.
—¡Estaba tan ansiosa! ¡Sentí que iba a morir de soledad!
—Entiendo. Entonces, ¿qué tengo que hacer o qué quieres que haga para que me perdones? —preguntó Rudy con calma.
—Bésame —dijo Rias, removiéndose un poco inquieta.
—Eh… debería haberlo visto venir.
Rudy no perdió el tiempo y besó inmediatamente a Rias en los labios.
—¿Estás contenta?
—No me dejaste terminar. Iba a decir «Bésame diez veces». Y los tres besos de antes no cuentan —declaró Rias, desviando la mirada.
«¿Qué es esto? En serio, apenas puedo controlarme para no saltarle encima, ¿y quiere que la bese diez veces? Besarla fue una mala idea, pero ¿cómo iba a contenerme después de ver esa cara tan adorable?».
Rudy respiró hondo y atrajo a Rias hacia él.
—¿Estás lista? —preguntó él.
—¿Quién los cuenta?
—Tú.
—Yo… puede que se me dé mal contar —dijo Rias con una sonrisa pícara.
«Ahí está. La Rias que conozco, la que siempre sabe cómo sacarme de quicio en el momento justo. ¡Maldita sea! ¿Por qué es tan adorable?».
—¿Sigues queriendo que cuente yo? —preguntó ella con la misma sonrisa pícara en el rostro, pero más amplia.
—Contaré yo, muchas gracias.
Rias rodeó el cuello de Rudy con sus brazos y lo miró fijamente a los ojos.
—Nunca me había fijado en lo hermosos que son tus ojos.
—Tengo los ojos entre negros y marrones, y literalmente la mayoría de los humanos del mundo humano los tienen iguales —comentó Rudy.
—No me refería a los colores. Hablo de lo hermosos que son tus ojos. No sé por qué, pero puedo notar que han visto muchas cosas, tanto felices como tristes. Su color es tan profundo que siento que caería en un abismo si los mirara durante demasiado tiempo. ¿Cómo puede alguien con unos ojos tan tristes sonreír como tú?
Rias soltó todo eso de una vez, sin ni siquiera hacer una pausa para respirar.
—… —Rudy le sonrió a Rias y la besó en los labios. La besó una, dos veces, y le pasó la mano por la cintura.
Podía sentir el cuerpo y el pecho de ella rozando contra el suyo. Aun así, siguió besándola. Con cada beso, el intervalo entre ellos se alargaba. Pasaron de besos simples y cortos a besos largos y profundos.
Rias nunca antes había sentido el placer de un beso, y todos y cada uno de ellos se sentían diferentes al anterior. Por alguna razón, Rias tuvo la sensación de que besar más a Rudy lo haría feliz, así que empezó a devolverle los besos.
Una vez completados los diez besos, Rudy puso algo de distancia entre ellos y dijo:
—¿Nos vamos ya?
—Sí —dijo Rias, asintiendo a regañadientes.
Quería besarlo más, pero no se atrevía a pedirlo.
—Vamos —dijo Rudy, tomando la mano de Rias.
—¿Adónde vamos?
—A casa —respondió Rudy tras un breve silencio.
Salieron de la casa y Rudy le preguntó a Rias si prefería teletransportarse o volar, y Rias eligió volar.
Volaron por encima de las nubes, y Rias no podía dejar de mirar a Rudy con una expresión confusa y a la vez curiosa.
—Debería haber preguntado esto hace mucho tiempo, pero… ¿cómo es que estás volando sin alas?
—Magia.
Rias intentó sobrepasar a Rudy, pero por muy rápido que volara, Rudy la alcanzaba en un instante y no dejaba que se le adelantara. Al final, ella se cansó y dejó de competir con él.
Aterrizaron frente a la casa, pero Rias seguía preguntándose por qué la había llevado a una casa si ella ya tenía una.
Era por la mañana y era domingo, así que Jessica y Rebecca estaban en casa.
—Sé que tienes muchas preguntas, pero pronto obtendrás tus respuestas.
Rudy tomó de la mano a Rias y caminó hacia la puerta principal, que abrió usando sus poderes sin tocarla.
—¡…!
Rias nunca había estado tan confundida. Y era lógico, ya que era la primera vez que veía a Rudy usar sus otros poderes.
Rudy entró en la casa, pero Rias se detuvo en el umbral de la puerta.
—¿Qué pasa?
—No puedo entrar en la casa de otra persona sin permiso.
—¿Mmm? No tienes por qué ser tan formal. Te estoy invitando a entrar.
—Ahora puedo entrar, porque me has dado permiso.
Rias puso un pie dentro, pero una fuerza invisible la detuvo.
—Yo… sigo sin poder entrar.
«¡Ah! ¿Será esto cosa de vampiros?».
—Sí.
—Pero tú entraste… ah, claro —suspiró Rudy, y pensó para sus adentros—: «Ella debió de haber estado en nuestra casa antes, en 2008, y por eso entró sin permiso. Y ese “antes” es ahora».
—Pero ¿por qué no puedo entrar? —se preguntó Rias—. ¿Esta casa es tuya?
—Bueno… no.
—Entonces llama a quien sea el dueño de esta casa.
—Ese sería nuestro casero, y no tengo ni idea de dónde vive.
Al oír voces, Rebecca fue a ver qué pasaba y vio a Rudy y a Rias en la puerta.
—¿Esta es la chica que querías traer? —preguntó Rebecca con una mirada crítica en su rostro.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com