Harén Esper en el Apocalipsis - Capítulo 658
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Capítulo 658: Aprovechar el tiempo libre
Rudy mantuvo su serpiente dentro de Maria y le preguntó: —¿Quieres otra ronda?
Maria negó con la cabeza y dijo: —Ya tenía sueño, y después del placer, creo que estoy a punto de desmayarme.
—Entonces duerme.
Rudy y Maria se vistieron y se sentaron en la cama de Maria, mientras Rias estaba sentada en la suya.
Maria apoyaba la cabeza en el regazo de Rudy, y Rudy la acariciaba.
Después de ver la tierna escena, Rias negó con la cabeza y dijo: —Nadie creería que hasta hace un minuto ustedes dos estaban teniendo intimidad.
—Ah, sí. Maria, será mejor que te duermas pronto, ya que tienes que despertarte por la noche.
—¿Mmm? ¿Por qué? —preguntó ella con los ojos cerrados.
—¿Lo has olvidado? Esta noche hay una subasta del submundo.
—¡¿Es esta noche?! —dijo abriendo los ojos—. ¿Por qué no lo dijiste antes?
—Esperaba que ya lo supieras.
—Ya no llevo la cuenta de las fechas.
—Estoy seguro de que Ruby lo sabía. Y no te lo dijo —comentó Rudy.
—Vete ya. Necesito dormir.
—Sí, yo también pensaba irme. Hay algunas cosas de las que debo ocuparme.
Rudy se levantó de la cama y se giró hacia Rias.
—Lo más probable es que compre una casa en esa subasta, así que más te vale estar lista para ejecutar tu plan. No voy a esperar más para follarte. Y se acabaron las excusas.
—Nunca pensé que te vería tan exigente con el sexo.
—No se trata del sexo, se trata de nuestra relación. ¿No te parece frustrante que, aunque estemos casados, no hayamos hecho nada de lo que haría una pareja casada? ¿No te parece frustrante que las demás integrantes del harén ya hayan tenido sexo conmigo, pero tú no? —preguntó Rudy con una mirada de complicidad.
Rias se encogió de hombros y respondió: —No es para tanto. Y sé que siempre estás pensando en todas nosotras, así que… no te preocupes por eso.
Rudy salió corriendo de la casa de la piscina después de decir: —Traeré a las chicas aquí. Quizá quieras fingir que estás durmiendo.
Rudy se teletransportó a la piscina reservada y luego se teletransportó a la casa de la piscina para las chicas.
—¡Por fin! ¡Puedo dormir! —bostezó Jane.
—Eviten salir cuando haya sol, por favor. Han estado en la piscina desde anoche y no solo fueron descuidadas y no le prestaron atención al sol, sino que tampoco pensaron en las otras chicas.
Jane se sentó en su cama y apoyó la mano en la sábana.
—Por «otras chicas», supongo que te refieres a las chicas humanas.
—Sí. No alteren su horario de sueño. A diferencia de los vampiros, ellas tienen un cuerpo más débil y necesitan descansar.
—Entiendo. Lo tendré en cuenta la próxima vez.
—También tienen que cuidarse ustedes —añadió Rudy—. Y he hecho unas sombrillas por si de verdad necesitan salir. Pero les sugiero que no lo hagan. Pueden llamarme en cualquier momento si necesitan algo de fuera.
Jane asintió y dijo: —Ahora voy a dormir.
—Buenas noches a todas.
Rudy se teletransportó a su casa y echó un vistazo a la habitación de Rebecca.
«Obviamente, está durmiendo. Solo han pasado unas horas desde que volvió de su turno. Mientras tanto, me ocuparé de un asunto importante».
Se teletransportó a la ciudad y habló con los constructores uno tras otro. Reunió a los mejores según su especialidad y los contrató para el trabajo. Sin embargo, no les dio una fecha, ya que tenía un contacto más con el que quería hablar, pero esa persona no estaría disponible por un tiempo.
Pasaron unas horas entre reuniones y viajes de un lugar a otro. Se acercaba la noche, y Alice llamó a Rudy a la casa de la piscina para que la recogiera y la dejara en su casa.
Le pidió que fuera al despacho de Reina, ya que el resto de las chicas estaban profundamente dormidas y ella no tenía nada que hacer.
—Llegas tan rápido que a veces pienso en llamarte en el último minuto —murmuró Alice.
—Me corro despacio cuando importa —dijo él con una sonrisa pícara.
—…
—Bueno, ¿has comido?
—Sí. Preparé algo de comida para Reina y para mí.
Rudy se rascó la mejilla y preguntó: —¿Qué haces esta noche?
—¿Dormir?
—¿Intentas colarte en su habitación mientras duerme? —comentó Reina.
—Concéntrate en contar nuestro dinero o perderás la cuenta.
Reina estaba contando el dinero sobre su escritorio.
—Entonces, ¿por qué preguntaste? —se preguntó Alice.
—Esta noche voy a la subasta con Maria y Angelica, y he recibido información privilegiada de que van a subastar casas grandes. Estoy pensando en comprar una por razones obvias, pero también quiero pedirles su opinión, chicas —explicó Rudy con calma.
—¿Sobre qué?
—Sobre la casa, por supuesto.
—Ah, ¿te refieres al interior y al exterior de la casa?
—Sip.
—Pero en realidad no importa, ¿o sí? —se preguntó Alice, mirando alternativamente a Reina y a Rudy.
—Ustedes vivirán allí, así que claro que importa, y mucho. Si no les gusta la casa, no querrán venir. E incluso si vivieran allí, no la sentirían como un hogar, sino más bien como una jaula.
—¿Cómo nos enseñarás la casa si solo te llevas a Maria y a Angelica?
—Solo puedo llevar a dos personas conmigo, y tú y Reina estarán durmiendo por la noche, así que no me molesté en preguntarles a ustedes dos.
—¿A qué hora es la subasta?
—El pase dice que la entrada empezará a las 10 p. m. y la subasta a las 12 a. m. Y durará cuatro horas, terminando a las 4 a. m. Luego, hay una fiesta posterior, o más bien, una reunión de la gente que contribuye a la subasta y de los que compraron cosas allí.
—Supongamos que la fiesta dura dos horas, así que… para entonces ya es de día —se encogió de hombros Rudy—. Y tengo algunas cosas que hacer en el submundo, así que supuse que Maria sería la mejor opción, ya que es del submundo y no se sentiría abrumada ni intimidada.
—Y Angelica es Angelica, así que tendré que llevarla conmigo. Me temo que si la dejo atrás, va a poner el mundo patas arriba.
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¡Gracias, @Kerry_Roberts, por el regalo!
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