Harén Esper en el Apocalipsis - Capítulo 657
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Capítulo 657: Bocado
—Está despierto.
—¡¿Qué?! —exclamó Maria e intentó bajarse de Rudy, pero Rudy tiró de ella y abrió los ojos.
Suspiró mirando a Rias y dijo: —Arruinaste la sorpresa.
—¿Qué sorpresa? Apuesto a que ibas a abrir los ojos y a sorprenderla cuando estuviera cerca del orgasmo.
—Me conoces demasiado bien —rio entre dientes.
—¡¿Estuviste despierto todo este tiempo?! —gritó Maria.
—No todo el tiempo. Me desperté cuando intentabas usar la punta para llegar al orgasmo, pero acabaste metiéndotela toda.
—Eso fue un error.
—No te preocupes. No me importa que me folles mientras duermo. De lo contrario, a Angelica le importaría que a mí me importara.
—Si estabas despierto, ¡deberías haberlo dicho! ¡Me sentía tan culpable!
—Por eso no lo hice. Si hubiera abierto los ojos antes, te habrías sentido más culpable. Sin mencionar que pensabas que me estabas vi*lando, lo cual no era así.
—¿Cómo que no es una vi*lación? —preguntó ella con una expresión de confusión en su rostro.
—¿Porque ya te he dado mi permiso?
—Yo no lo sabía.
—La razón por la que no las follo mientras duermen es que, para mí, lo más necesario cuando tengo sexo son sus reacciones y gemidos. Sin eso, el sexo se siente aburrido e incompleto.
Sin mencionar que Angelica es la que más me ha follado mientras duermo. A veces, me monta durante toda la noche mientras ve su anime en mi teléfono.
Rudy se incorporó y abrazó a Maria antes de entrecerrar los ojos hacia Rias.
—No asustes a mi esposa de esa manera.
Rias se encogió de hombros y dijo: —Solo le estaba diciendo la verdad sobre el mundo vampírico.
—Ehm… —Maria miró a los ojos de Rudy y dijo—. Creo que deberíamos parar. Es inapropiado tener sexo delante de alguien.
—Estoy de acuerdo, y normalmente pararía. Pero las hermanas vampiro son unas pervertidas, y les gusta mirar.
—No sé Jane, pero desde luego yo no —refutó Rias las afirmaciones de Rudy.
—¿Ah, sí? Estoy seguro de que no has olvidado cómo te tocabas el otro día cuando estaba teniendo sexo con Reina.
—¡¿Y qué?! No es que tenga un fetiche por ver a mi marido follar con otras chicas.
—Pero nunca intentaste detenerme. Si quieres que pare, solo tienes que decir «Para. No tengas sexo con otras chicas delante de mí» y te prometo que nunca más tendré sexo con otras chicas delante de ti, nunca.
—Bueno… —Rias desvió la mirada y murmuró—. No es que no me guste mirar…
—Sabes, si eres una pervertida, sé sincera al respecto. Angelica, por ejemplo, nunca intenta ocultar nada de su naturaleza pervertida. A veces, de hecho, me pregunto si se da cuenta de que es una pervertida —suspiró suavemente.
—No soy una pervertida. —Rias hinchó el pecho y dijo con orgullo—. Soy un vampiro real y la princesa del reino de OrionHeart. Tengo que ser la mejor en todo y, ahora mismo, los estoy observando para aprender más sobre el sexo y las posturas sexuales, para poder complacer a mi marido mejor que… ¡Oye! ¡Escúchame!
Mientras Rias daba su discurso, Rudy empezó a embestir a Maria. La había empujado sobre la cama, moviendo las caderas hacia adelante y hacia atrás.
Sin embargo, no era que no estuviera prestando atención a lo que Rias decía, pero sabía que Rias estaba fanfarroneando y poniendo excusas para ocultar su… perversión.
—¡Anh~, mnh~, más~, más~! —gimió Maria.
Maria llevaba su ropa, a diferencia de Jane y Niti, que no estaban completamente desnudas, pero sí más que Maria. Nunca planeó tener sexo con Rudy, pero acabó haciéndolo de todos modos.
Llevaba unos pantalones cortos, que eran fáciles de quitar en menos de un segundo.
Mientras tanto, Rias los observaba con una expresión seria en su rostro. Siguió mirándolos hasta que se dio cuenta de que había caído en la trampa de Rudy. Pero ya era demasiado tarde para que le importara.
—Rias —la llamó Rudy y le hizo una seña para que se acercara.
—… —Rias, dubitativa, se subió a la cama de Jane y los observó de cerca.
—Nhm~, nh~, mnh~. —Maria giró la cara hacia un lado, avergonzada, ya que era la primera vez que la observaban. Pero aun así siguió gimiendo, pues estaba fuera de su control.
—¿Lo quieres? —le preguntó Rudy a Rias.
—¿Mmm?
—Sé que lo quieres.
Rias abrió la boca a regañadientes y se acercó.
—Je.
Rudy sacó su serpiente de la cueva de Maria y metió la punta en la boca de Rias.
—¡Aquí viene el semen!
Soltó su carga dentro de la boca de Rias y la llenó con su leche fresca y caliente. La boca de Rias se hinchó un poco, pero tragó unos cuantos sorbos porque no quería derramarlo.
Rias estuvo mirando a los ojos de Rudy desde el momento en que él le metió la punta en la boca. Y mantuvo su mirada fija en él hasta que lo tragó todo.
Después se lamió los labios y chupó su lengua, como si esperara saborear el gusto por última vez.
—¿Qué tal? —preguntó él con una mirada un poco ansiosa.
Rias asintió y dijo: —Supongo que no exagerabas cuando dijiste que sabía mejor que la fruta de luna sangrienta. Tenía un sabor intenso, y me veo volviéndome adicta a él.
Rudy soltó un suspiro de alivio y murmuró: —Puede que no lo sepas, pero en la televisión hay programas de «maestros cocineros» donde los concursantes preparan comida y se la sirven al chef, que la prueba antes de calificar su cocina. Me sentía igual cuando estabas probando mi leche. Tenía miedo de que no te gustara.
—¡Pero yo soy la que cocinó y se esforzó! —replicó Maria. Hinchó las mejillas y dijo—: ¡Por qué le diste a ella el plato!
Rudy hundió rápidamente su serpiente en la cueva de Maria y dijo: —No te preocupes, podemos volver a cocinar.
—Mnh~.
—Será mejor que me dé prisa antes de que llegue la pandilla.
—No te preocupes. Solo había un paraguas y lo traje conmigo. Así que no pueden venir aquí aunque quieran —informó Rias.
—Eso es… muy sádico de tu parte.
Después de unos minutos de cocinar dentro de la cueva de Maria, la serpiente de Rudy estaba lista para soltar la leche fresca y servirla donde Maria quisiera.
—¿Dónde lo quieres? —preguntó Rudy.
—Por mucho que quiera beberla, suéltala dentro de mí. Porque desearé más en cuanto la pruebe, y no quiero eso, no ahora.
—¡Muy bien! ¡Ha llegado tu pedido de un coño lleno de leche!
Después de decir eso, Rudy disparó su carga dentro de la cueva de Maria.
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