Héroe de la Oscuridad - Capítulo 614
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Capítulo 614: Situación de sondeo
Kahn se mofó para sus adentros mientras miraba más de cien núcleos de abismitio del tamaño del puño de un hombre adulto. En ese momento, apenas controlaba su ira e intentaba mantener la calma. Porque ese acto de manipular los materiales de forja no era tan sencillo como parecía.
Si Kahn decidía tomar represalias…, surgirían demasiadas preguntas sobre el duelo, pero, como consecuencia, tampoco podría señalar al culpable principal.
Alguien quería que perdiera, aunque todo el mundo tuviera la impresión de que iba a perder de todos modos, porque era un pato enfrentándose a un cocodrilo en un estanque. Y el único mérito que tenía en esta pelea era que podía optar por salir volando para huir. Lo que a la larga declararía su derrota.
Además, si decía que el duelo estaba amañado desde el principio, muchos lo usarían en su contra, diciendo que solo estaba poniendo una excusa para justificar su incompetencia como herrero.
La única prueba que tenía eran los minerales que había recibido, pero si decía que se había hecho intencionadamente para hacerle perder, la responsabilidad podría eludirse fácilmente diciendo que había ocurrido por algún error o alguna otra excusa de mierda.
Kahn ni siquiera podía usar a sus subordinados para averiguar la verdad, porque cada uno de ellos estaba escondido dentro de su sombra en ese momento para estar a salvo.
Porque las más altas autoridades de la iglesia, incluido el mismísimo Papa, estaban presentes entre el público, junto con más de una docena de personas que superaban el rango de santo de quinta etapa.
Su situación ahora era diferente de cuando participó en la competición de los elegidos del emperador, donde todos los ojos estaban puestos en los diferentes participantes y nadie buscaba auras de monstruos.
Allá en Rakos, a nadie le importaba quién estaba entre el público y no había gente de la iglesia entre la multitud que destacara en la detección de anomalías como sus subordinados.
Naturalmente, el Papa, los Cardenales y los Arzobispos serían capaces de detectar la presencia y la naturaleza de sus subordinados si su grupo quedaba expuesto y se sentaba a la vista de todos. Por lo tanto, ya se había preparado de antemano y todos hacían lo posible por enmascarar perfectamente su existencia en la sombra de Kahn.
Pero aun así… era mejor opción sondear primero la situación que montar una escena y señalar descaradamente a la gente cuando ni siquiera sabía quién era el verdadero culpable que había orquestado esta estratagema.
No obstante, Kahn comprendió que hacer cualquier tipo de movimiento en ese momento resultaría inútil dadas las circunstancias. Por lo tanto, sondear primero la situación parecía lo más inteligente.
Así que, sin importar el resultado…, Kahn decidió seguirles el juego en esta primera ronda.
—————-
Pronto, Kahn decidió continuar con la forja y, primero, puso todos los minerales en un gran crisol y luego lo metió en un gran horno para empezar a calentar los minerales metálicos.
Esperó pacientemente hasta que los minerales empezaron a derretirse y toda la escoria comenzó a acumularse sobre el líquido caliente con el tiempo.
—¡Tsk! Qué descaro el de ese humano. Actúa como si supiera hacer un escudo.
—¿Desde cuándo los humanos pueden siquiera compararse con los hábiles herreros enanos de nuestro imperio? —dijo un enano en la quinta grada de los asientos del público.
Muchos de los que lo oyeron asintieron, porque ellos también compartían la misma opinión. Para ellos, Kahn solo se estaba dando aires para no parecer que no sabía nada de nada.
—¡Solo está aparentando. Acepta tu derrota y ahórranos el resultado más que obvio! —gritó un Felino tigre gris entre la multitud.
Esas palabras fueron fuertes y miles de personas pudieron oírlas, pero ¿cómo podría un verdadero herrero dejarse afectar por simples intentos de provocación? Así que Kahn solo se centró en el trabajo que tenía entre manos, sin que su mente ni su cuerpo respondieran a esas mezquinas calumnias.
Una vez que el metal se licuó correctamente, Kahn usó un molde de 4×5 y virtió el líquido fundido. Luego usó una máquina que utilizaba minerales de maná para empezar a cristalizar el metal de abismitio. Un paso crucial al tratar con este metal, porque cuanto más tardara en enfriarse, más débil se volvería.
En los minutos siguientes, empezó a delinear y marcar el diseño del escudo y luego cortó la lámina metálica que tenía 5 centímetros de grosor, muy grande y pesada según los estándares de la Tierra. Pero en Vantrea, era muy fácil de levantar para cualquiera que fuera un individuo de rango Principiante.
Una vez cortada la forma, empezó a martillarla para crear una protuberancia en el centro que más tarde utilizaría para expandirla en una forma hiperbólica, ideal para enfrentarse a los enemigos en una batalla.
Después, Kahn utilizó una herramienta de amolar similar a las de la Tierra y alisó los bordes, lo que le daría un aspecto decente. Más tarde, se puso a martillar para perfeccionar los bordes restantes y reformó todo el escudo para que se asemejara al de un Caballero. En comparación con los Tanques, sus escudos eran de tamaño mediano y podía usarlos cualquiera que tuviera la fuerza necesaria.
Kahn comenzó entonces con el acabado, puliendo todo el escudo y añadiendo asas en la parte trasera para sujetarlo correctamente mientras soportaba el impacto de un hechizo o un ataque físico.
Y por último… la parte que garantizaría la calidad del producto final… Las Runas.
Sacó un Cincel amarillo brillante. No era una herramienta de cincel normal, sino un equipo de Artificio que era el equivalente a los pinceles rúnicos en el Imperio Vulcan. Pero estas runas no se pintarían como él había practicado durante su entrenamiento, cuando realizaba algo parecido a la caligrafía.
Más bien, el herrero tenía que grabar las marcas rúnicas en el escudo usando el cincel, mientras infundía un poco de su maná en cada uno de sus golpes.
Al igual que un artesano o un escultor realizaría su trabajo, Kahn grabó las runas sin esfuerzo, capa por capa y sin cometer errores, y finalmente terminó el último trabajo como artífice mientras dibujaba runas de nivel básico.
Se suponía que el producto final era un escudo de rango plata, así que no había necesidad de exponer sus habilidades demasiado pronto.
Pasaron dos horas y, finalmente, ambas partes presentaron sus trabajos terminados y los tres jueces se acercaron a sus presentaciones.
Kahn no sabía cuánto tiempo llevaría en la Tierra hacer este tipo de escudos, pero aquí, solo 2 horas eran más que suficientes.
Él y Helsi se pararon orgullosos mientras colocaban sus escudos sobre una ancha mesa de mármol frente a los jueces. Sus ojos estaban llenos de confianza, pues ambos contendientes habían dado lo mejor de sí. Y por fin, había llegado el momento…
De decidir el vencedor de esta ronda.
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