Héroe de la Oscuridad - Capítulo 629
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Capítulo 629: Los campeones
Havi aún tenía una expresión perpleja mientras contemplaba a los tres santos que revelaban su aura malévola dirigida hacia él. Los tres… eran los supuestamente fallecidos Campeones Sagrados de la Iglesia de Hetrax.
El primero murió hace treinta años; el propio Havi asistió al gran funeral. Se suponía que el segundo había muerto durante una lucha en la frontera sur contra el ejército del Imperio Rakos hace casi cincuenta años. Y el último murió durante el reinado de la anterior Emperatriz, su abuela, hace más de noventa años.
Pero no solo todos ellos resultaron estar vivos, sino que además eran santos de séptima etapa, superando el rango que tenían antes de sus supuestas muertes.
Antes, Havi pensaba que esta traición se había planeado cuando él se convirtió en Emperador… pero ahora, parecía que todo esto se había planeado hacía mucho, mucho tiempo, incluso antes de que su padre fuera el Emperador.
En ese momento, Demiurgo reveló una sonrisa ladina, sintiéndose orgulloso de sí mismo.
Este era exactamente el método oculto que tenía la Iglesia y que Demiurgo mencionó cuando todos los miembros de más alto rango se reunieron para la congregación anual del año pasado.
El Papa había declarado sus intenciones de conspirar y matar al Emperador tras el incidente con Rogis y el decreto imperial en el que miles de poderosas figuras de la Iglesia estuvieron implicadas en crímenes contra la raza humana.
Como resultado, muchas figuras importantes de la Iglesia fueron perseguidas y asesinadas por el clan imperial. Aparentemente, parecía que el Emperador estaba castigando el mal de cara a las masas.
Pero en realidad, era una maniobra política para inclinar la balanza a su favor en nombre de la aplicación de la justicia.
Durante la congregación, para la mayoría de los miembros de la Iglesia, pareció que esa era la razón principal por la que el Papa finalmente se había hartado y decidido a cometer traición.
Pero, en realidad, la traición en sí era algo planeado con mucha antelación.
Havi miró a los tres santos de séptima etapa en tres direcciones distintas que lo rodeaban a veinte kilómetros de distancia.
—Donatello Strvenee —dijo mientras miraba al nacido del fuego con la lanza de doble hoja de brillo púrpura.
—Leonardo Wright —dijo al mirar al nacido del fuego de clase Caballero con escudo y espada.
—Rafael Broxter —murmuró mientras miraba al santo de clase luchador.
Donatello, Leonardo y Rafael… los tres fueron los Campeones Sagrados de sus respectivas épocas. Los guerreros más fuertes de la Iglesia, a quienes incluso el clan imperial tuvo que reconocer.
—Díganme una cosa… ¿Desde cuándo planearon esto? —preguntó Havi mientras su cuerpo por fin lograba adaptarse a esta formación de supresión de mil kilómetros de ancho.
—No me sobreestimes. Solo seguí las instrucciones de mis predecesores después de convertirme en Papa hace un siglo.
—Después de la Gran Guerra en el Imperio Rakos, donde los tres santos de la 7ª etapa mataron al Emperador hace cien años y se apoderaron del Imperio, la Iglesia también decidió preparar a sus campeones por si necesitábamos hacer lo mismo en el futuro —reveló el Papa con un tono despreocupado.
—A todas estas personas con el potencial de convertirse en santos de la 7ª etapa y con una lealtad absoluta únicamente a la Iglesia se les fingió la muerte a ojos del público. Y la Iglesia los ha estado nutriendo en secreto con todos los recursos y medios a nuestro alcance.
—Siéntete orgulloso, Havi. Fuiste el único Emperador que nos obligó a mover ficha y hacer que todos se revelaran —dijo, y luego miró al viejo consejero. Le entregó rápidamente el misterioso artefacto que sostenía.
—Puedes irte —le dijo el Papa a Aikbach.
—¿Adónde crees que vas? —preguntó Havi. Tener otro luchador de su lado era útil en caso de emergencia; sin embargo, Demiurgo le había dicho a Aikbach que se fuera.
—Alguien tiene que guiar al clan imperial y a los clanes nacidos del fuego en direcciones distintas.
—Nadie sabe que está aquí y me aseguraré de que nadie esté preparado para defenderse de las fuerzas de la Iglesia cuando ataquen al clan imperial.
—Lo planeamos todo cuidadosamente, su majestad —dijo Aikbach con un tono burlón y desapareció de la Formación Asesina de Llamas usando el artefacto que le dio Demiurgo.
En ese momento, Havi estaba ciertamente atrapado por todos lados y comprendió que pronto la lucha sería inevitable, pues recuperaba lentamente sus fuerzas.
—Entonces díganme una cosa… ¿Por qué llegar tan lejos?
—El trato que propuse con el Héroe de Fuego y el matrimonio de Venessa los habría ayudado enormemente sin derramar una sola gota de sangre ni arriesgar las vidas de su gente —preguntó con una expresión sombría.
—Ciertamente, fue un buen trato el que me ofreciste hace tantos años. Pero la razón por la que elegimos este camino no fue por ti.
—Sino por el propio Héroe de Fuego. Tu acuerdo no habría funcionado debido a su naturaleza —dijo Demiurgo con una mirada severa.
—¿Qué quieres decir? —preguntó Havi con un semblante curioso.
—¡Ja, ja! Ni siquiera conoces su verdadera personalidad ni sus orígenes. Y aun así estabas dispuesto a sacrificar a tu hija para protegerla de los seis clanes nacidos del fuego.
—Pero en lugar de eso, terminaste condenándola a un destino aún peor —rio el Papa a carcajadas, como si mirara a un tonto.
En los segundos siguientes, sacó un artefacto de grabación y lo activó…
3 minutos después…
Havi estaba estupefacto y también aterrorizado después de que Demiurgo revelara los actos de Axel que habían filmado sin que este lo supiera.
El Emperador tenía una expresión cenicienta tras ver qué clase de persona era realmente el Héroe de Fuego.
Anteriormente, no había investigado ni puesto vigilancia a Axel para mostrar su buena fe con respecto al trato que hizo hace mucho tiempo. Pero por culpa de ello… no tenía ni idea de qué clase de monstruo era Axel en realidad.
—Él… Él no es humano, ¿verdad? —preguntó Havi con el rostro sombrío.
—Lo es… Bueno, no del todo.
—El mundo del que procede es muy particular. Y por su linaje, el dios Hetrax lo eligió.
—Déjame decirte algo.
—De entre la nueva generación de héroes invocados, Axel es el único… —dijo el Papa mientras su potente voz reverberaba en las desoladas tierras abiertas de la llanura del norte…
—Que puede matar al Dios Demonio.
Demiurgo declaró abiertamente que Axel tenía el potencial de derrotar incluso al Dios Demonio. La misma entidad que todos los Héroes elegidos fueron invocados para matar en Vantrea. Pero nadie había tenido éxito en los últimos tres mil años contra ese mismo ser. Aun así, el Papa afirmó con confianza que el nuevo Héroe de Fuego sería capaz de cumplir la tarea en cuanto se convirtiera en un Semi-Dios.
—Aunque Axel tiene el potencial…, aún necesita tiempo para convertirse en un Semi-Dios.
Y después de eso… podría incluso superar a alguien como el 8º Héroe de la Oscuridad, el 6º Héroe del Espacio, la 5ª Heroína del Relámpago, el Emperador Rathnaar del Imperio Rakos, los tres Arcángeles vivos y el último Dragón Anciano que queda, Baltaraaz.
Él será capaz de volverse más fuerte que todas estas figuras legendarias e intocables algún día —habló Demiurgo con vehemencia, como si ya pudiera ver el brillante futuro.
—Haremos que Venessa se case con Axel y, como tu hija estará casada con él, también tendrá un reclamo legítimo al trono.
Más tarde, nos apoderaremos del imperio y luego lo convertiremos en el Emperador en apariencia.
Como es el Héroe elegido de nuestro dios Hetrax…, la gente no tardará en aceptarlo como el nuevo gobernante —reveló sus intenciones el Papa.
—En cuanto a los clanes nacidos del fuego…, una vez que estés muerto…, buscarán su propia supervivencia y finalmente se nos unirán después de que revelemos a nuestros tres santos de la 7ª etapa —reiteró.
—¿No estás siendo demasiado confiado? —preguntó Havi con una mirada despectiva.
—El anterior Emperador del Imperio Rakos no era más que un humano al fin y al cabo, a pesar de ser un caballero de la 8ª etapa. No tenía habilidades relacionadas con su linaje de sangre que aumentaran su fuerza de combate.
Incluso con sus grandes cañones…, soy bastante capaz de enfrentarme a los tres yo solo si uso mi linaje de sangre.
Me parece temerario de su parte no considerar ese hecho —dijo Havi, como si todavía menospreciara a sus oponentes.
Pero, a decir verdad, primero intentaba sondearlos y conseguir que el Papa, demasiado hablador, revelara más información al tratar de instigarlo.
—Vaya, vaya… ¿De verdad creías que éramos tan ignorantes? —sonrió con suficiencia el Papa.
—Hicimos grandes esfuerzos para prepararlo todo desde hace un siglo. Todo iba a encajar tras la muerte de tu padre. Pero las cosas dieron un giro inesperado en las últimas tres décadas.
Porque tú eres una molestia aún mayor y más difícil de matar… En comparación con la facilidad con la que acabamos con tu padre y tu hermano mayor.
¡¡BOOM!!
Sin esperar un instante más y sin pensar en las repercusiones en su cuerpo, una enorme ráfaga de fuego brotó del cuerpo de Havi y se extendió en un radio de cinco kilómetros en cuanto el Papa mencionó a su padre y a su hermano.
—¡Tú! ¡¿Qué dijiste?! —gritó el Emperador con una voz tiránica que envió ondas de choque a su alrededor.
Demiurgo, por otro lado, se había alejado diez kilómetros de él en un segundo, y todavía mantenía esa sonrisa de suficiencia mientras provocaba a Havi, cuyo cuerpo estaba ahora cubierto de llamas mientras el área circundante se convertía en un gran foso de fuego parecido a un volcán.
—Realmente no sabes nada. ¿Creías que todo este plan fue orquestado solo para ti?
No… era para todo el clan imperial. Solo que tuvimos que alterar algunas cosas por aquí y por allá —respondió con voz eufórica.
—Nos llevó décadas debilitar el cuerpo del anterior Emperador mediante muchos métodos.
A diferencia de ti, él era un devoto de nuestro dios Hetrax. Por lo tanto, visitaba la Iglesia muy a menudo. A través de las muchas interacciones y banquetes que celebramos en su honor, lo fuimos envenenando lentamente.
Y finalmente, cuando su salud mermó, lo debilitamos aún más con el pretexto de curar su dolencia.
Tu padre era un santo de la Séptima etapa, pero en sus últimos días no podía ni levantar la mano. Solo conseguir eso nos llevó más de veinte años —dijo Demiurgo con regocijo.
—Tras su fallecimiento, nuestro objetivo fue tu hermano mayor, Vili. Pero no podíamos usar el mismo método.
Sin embargo… los ataques del imperio Élfico en la frontera oeste nos presentaron una gran oportunidad, ya que él fue allí a dirigir nuestras fuerzas —sonrió.
—¡¡Bastardos!! No me digas que… —gritó Havi, con los ojos abiertos de par en par por la conmoción.
—Sí. Fuimos nosotros quienes contactamos a sus fuerzas y revelamos la ubicación del príncipe heredero, así como la forma de infiltrarse en la zona donde se alojaba.
Todo lo que puedo decir es que presentó una buena batalla, a pesar de que en aquel entonces solo era un santo de cuarta etapa —respondió el Papa sin el más mínimo atisbo de remordimiento.
Incluso se aliaron con el imperio enemigo para matar al hermano mayor de Havi, traicionando a su patria solo para poder mutilar a la familia imperial y tomar el control del imperio en medio del caos.
—Pero tú y esa mente astuta que tienes… te casaste con las herederas de los dos clanes nacidos del fuego más fuertes e incluso con una princesa del imperio vecino para estabilizar toda la situación.
Fue entonces cuando no tuvimos más remedio que retrasar nuestros planes —dijo.
—Ustedes… ustedes mataron a mi padre y a mi hermano. Y ese veneno… —tartamudeó Havi.
—Sí. Fue la Iglesia de Hetrax la que proporcionó ese veneno a esos dos clanes nacidos del fuego.
Pero en vez de tenerte a ti como objetivo…, esos imbéciles lo usaron para matar a esa esposa humana tuya —dijo el Papa, desvelando un secreto tras otro.
¿Por qué revelaba toda esta información como un idiota?
Era porque quería que Havi perdiera la calma y se enfureciera hasta el punto de perder la cordura cuando se enzarzaran en la batalla que se avecinaba.
A veces, quebrar la mente de tu enemigo puede conducirte a una rápida victoria.
—Fui yo quien te dijo que ellos eran los culpables. Y mira lo que hiciste…
Intercambiaste el destino de tu hija para proteger su vida aliándote conmigo…, aquel que tuvo un papel en la muerte de su madre. ¡Ja, ja, ja! —rio Demiurgo a carcajadas.
Havi estaba perdiendo toda su racionalidad al descubrir la verdad sobre las muertes de su familia y su verdadero amor.
La Iglesia había arruinado su vida entera solo para hacerse con el gobierno absoluto del imperio.
Había caído en sus planes diabólicos e incluso había arruinado la vida de Venessa pensando que lo hacía por su propio bien.
—Como dije… no vinimos sin preparación.
Finalmente, el Papa reveló de repente su propia aura y la expresión de Havi se tornó sombría.
Porque justo en ese momento… Demiurgo reveló su última carta de triunfo al desvelar su verdadero rango.
Por si la situación anterior no fuera ya bastante precaria, el Emperador ahora se enfrentaba a…
¡Cuatro santos de la 7ª etapa!
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