Hija del Enemigo: Linaje Prohibido - Capítulo 69
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 69: Capítulo 68
No había ninguna expresión en su rostro.
Ni el fantasma de una sonrisa o de enfado.
Nada.
Erich Falkenheim sabía muy bien cómo mantener una máscara de piedra para que nadie supiera lo que estaba sintiendo o pensando y esa ocasión no fue la excepción.
Sus ojos azules, fríos como el hielo y muy vivaces como el fuego, apenas la miraron al entrar, como si no se tratara de su hija mayor la que yacía ahí postrada.
—Déjeme a solas con mi hija—. Ordenó con voz gélida y el doctor asintió, saliendo de ahí sin miramientos.
La presencia de ese hombre fue como si se hubiera encargado de aspirar todo el maldito aire de la habitación y dejarla sin oxígeno.
—¿Qué haces aquí? —preguntó ella, intentando que su voz no sonara con temor, pero falló.
Y solo hasta ese momento, él sonrió al verla tan indefensa.
Annelise ya estaba acostumbrada a que su padre disfrutara del dolor ajeno, incluso del suyo, pero en aquel segundo, se aguantó las ganas de llorar. ¿Cómo podía ser tan insensible?
—¿No te alegras de ver a tu padre?
—¿Quieres que sea honesta o seguir con la diplomacia?
Su respuesta borró la sonrisa de Erich y este se sentó frente a ella con expresión ensombrecida en la silla reclinable.
—A pesar de lo que te pasó, ¿aún tienes ganas de estar a defensiva siempre conmigo? —arqueó una ceja.
—Solo… vomité… —titubeó, nerviosa.
—¿Cuándo planeabas decirme que lograste quedar embarazada del hijo de Mikhail Reznikov, Aleksei Reznikov? —fue al grano.
—¿Cómo sabes que es de él y no de Volker? —intentó molestarlo.
Erich enseguida rompió a reír sin humor.
—Mientes igual que un animal, Annelise, además, es imposible porque Volker apenas fue por ti y por lo que me dijeron los doctores, tenías más de un mes de embarazo…
—Espera, ¿cómo que tenía? ¿por qué hablas en pasado? —se precipitó.
Y la sonrisa oscura de Erich se plasmó en sus labios con mayor arrogancia.
—Tuviste un aborto espontáneo.
—¡¿Qué?! —se alteró, pero él negó con la cabeza.
—Cálmate. Fue lo mejor, ¿no crees? Ya no vas a estar atada a los Reznikov.
—¿Y entonces qué caso tiene haberme enviado a ellos, si al final de cuentas no ibas a querer a tu propio nieto?
—Para ser sincero, no esperaba que lo lograras—. Admitió, incómodo—. Ya te daba por muerta porque Mikhail es muy astuto y pensé que lo descubriría y te asesinaría.
Annelise cerró los ojos, incapaz de mirar a ese hombre y también para no llorar de desdicha. Incluso los animales tenían mejor instinto paterno que Erich Falkenheim.
—Me sorprende que obedecieras tan bien, y es una pena que perdieras a ese bastardo porque habría sido interesante darle mi apellido y verlo crecer bajo mi tutela, para que luego buscara venganza con su propia sangre y ser él el que hiciera pedazos a los Reznikov.
Ella abrió los ojos y no pudo evitar que se le escaparan lágrimas amargas al mirarlo con desprecio.
—Eres un monstruo.
Erich se acomodó el saco y se peinó el cabello con los dedos sin dejar de mirarla con arrogancia.
—Tal vez, pero soy más práctico.
Annelise se quedó en silencio, procesando lo del aborto sin armar un escándalo. Ahora ya nada lo ataba a Aleksei Reznikov. Le aliviaba y le entristecía.
—He decidido que te vas a casar con Volker en dos días.
Annelise entornó los ojos y lo miró con horror.
—¿Qué? ¿De qué hablas?
—Sí. Él está enamorado de ti, y me contó que, tanto Saskia y tú, saben que lo he reconocido como un hijo de manera legal, así que, para que mi riqueza quede en familia, van a casarse los dos y me darán un nieto lo antes posible.
—Oye, ¿no te da vergüenza decir estas estupideces? ¡Acabo de abortar a un bebé! —chilló, perdiendo el control.
—Ya te lo he dicho. Soy práctico—. Se encogió de hombros—. No tenía idea de que Volker estaba enamorado de ti hasta hace cinco minutos y creo que es la mejor manera de sobrellevar todo esto. Es un buen chico.
—No debiste enviarme con los Reznikov desde un principio—. Sorbió por la nariz—. Y todo esto del bebé se hubiera evitado.
Entonces Erich frunció el ceño.
—A ver—enseñó las palmas de sus manos—, dime la verdad, Annelise, ¿le lloras al bebé muerto o al padre de este? Porque siento que te enamoraste del hijo de mi enemigo y si eso es cierto, harás que vaya a asesinarlo primero a él y luego a su padre, puesto que, a su bastardo lo pensaba dejar con vida ya que no tiene la culpa de tener un progenitor tan patético como Mikhail, pero dependiendo tu respuesta, lo perdonaré.
Annelise se mordió el labio inferior, azorada.
—Le lloro a mi bebé. ¿Cómo podría llorarle a Aleksei Reznikov si me violó cuando se enteró de que yo era tu hija y de ese abuso salí embarazada? —le espetó.
—¡¿Él se enteró de que eras mi hija?! —Erich se levantó de la silla con brusquedad. Le asustó o preocupó más que supiera su identidad que enterarse de que su hija había sido violentada sexualmente.
—Sí, y abusó de mí—. Sollozó.
—¿Y cómo es que no le contó a su padre? ¡Pudo haberte matado!
—Porque me obligó a tener sexo con él a cambio de su silencio.
Annelise sabía que no era seguro inventar más cosas, pero lo único cierto es que Aleksei sí la había violado cuando se enteró de que era hija de Erich Falkenheim, pero luego de ello no le exigió a seguir teniendo sexo porque le pidió perdón y se contentaron.
Por unos segundos, Erich se mantuvo en silencio, procesando la información. Y ella no sabía si le había afectado enterarse de que su hija había sido abusada por su culpa o simplemente estaba maquinando algún plan macabro para vengarse.
Los ojos de su padre, azules y fríos, encontraron los suyos y ella tragó saliva.
—Vas a casarte con Volker y me darás un nieto—. Afirmó—. Porque pienso asesinar al hijo de Mikhail Reznikov primero.
—¿Qué? ¿Qué estás diciendo, padre? —Annelise palideció.
—¿En serio crees que voy a quedarme de brazos cruzados después de enterarme de que ese maldito infeliz abusó de ti y a cambio de no delatarte, siguió haciéndote daño? Yo puedo tolerar cualquier cosa, pero menos eso.
—No sé por qué te importa tanto eso, sí estoy segura que tú también has abusado de mujeres inocentes.
—En efecto—asintió y ella sintió mucho asco por su padre—, pero esto es diferente. Tú eres mi hija y me has dado una razón para no dejar que el linaje Reznikov continúe.
—¿Y qué ganas de que me case con Volker? Si de todos modos matarás a Aleksei.
—No dudes de que está buscándote justo ahora. Y lo voy a atraer hacia mí y asesinaré.
—Él ya ni siquiera debe pensar en mí y jamás se enteró de que iba a ser padre, así que no habría razón para buscarme.
—Los Falkenheim somos inolvidables.
Annelise puso los ojos en blanco ante lo patético que se escuchó.
—Como sea. En cuanto te den de alta, te casarás con Volker y tendrán un hijo lo antes posible, ¿de acuerdo?
—Pero…
—Sabes perfectamente que no me gusta que me lleven la contraria, Annelise.
Dicho eso, su padre abandonó la estancia, dejándola con su conciencia y unas interminables ganas de llorar.
A los diez minutos, la puerta se abrió, pero no le importó. Ella continuó llorando, ya que ninguna persona que atravesara el umbral, podía consolarla como era debido.
Y se estremeció cuando sintió los brazos fuertes de esa persona rodearle la espalda y besarle la base del cuello con cariño.
Su perfume inconfundible le hizo reaccionar.
Era… Volker.
—Lo lamento mucho, Annelise.
Su voz sonaba sincera.
—Jamás imaginé que terminaría este embarazo así—. Sorbió por la nariz.
—Tu padre me comentó que tomó una decisión sobre ti y…
Annelise alzó la cabeza y Volker se sentó en la cama, junto a ella sin dejar de mirarla. Con el pulgar, le limpió la lágrima que amenazaba con deslizarse por su mejilla.
—Annelise, ¿te quieres casar conmigo? —susurró, avergonzado.
Esa propuesta no se la esperaba, incluso había pensado la manera en la cual decirle a Volker sobre esa locura, pero no pensó que su padre se adelantaría.
—Técnicamente ya es un hecho, pero no quiero que lo veas así, por eso prefiero hacerte la pregunta cómo debe de ser—. Añadió Volker con nerviosismo al ver que Annelise lo había quedado mirando como si le hubiera crecido una segunda cabeza del cuello.
—Volker, yo…
—No te quiero presionar, ¿sí? Solo deseo que todo sea menos incómodo entre nosotros.
—Incómodo no, raro sí. Es decir, acabo de abortar y mi padre quiere que me case contigo y me des un hijo, es decir, ¿por qué no tiene un poco de tacto? ¡Acabo de perder a mi bebé! —se echó a temblar y Volker la abrazó.
—Él es así. No tiene mucha afinidad con la empatía.
—Es por eso que me niego, Volker, no lo tomes a mal, pero no pienso hacerlo.
El rubio no dijo nada, simplemente apretó la mandíbula, asintiendo.
—Él planea asesinar a Aleksei también y…
Sin embargo, cuando Annelise mencionó ese nombre, sintió las manos de Volker apretarle con fuerza los brazos, haciéndole un poco de daño.
—Me estás lastimando, Volker, ¡Suéltame! —se quejó, empujándolo.
—¿Quieres que ese infeliz sea perdonado por lo que te hizo? —inquirió, en un siseo. Ella entornó los ojos al verlo encolerizado. Sus ojos verdes ardían de ira y rabia—. Sí, escuché absolutamente todo lo que le dijiste a Erich, sobre todo la parte donde Aleksei Reznikov abusó sexualmente de ti cuando se enteró de tu identidad y que a cambio de tu silencio, te obligó a seguir teniendo sexo con él y por eso quedaste embarazada.
—No, yo…
—¡No puedes mentirme, Annelise! —vociferó—. Y si tu padre no lo asesina, lo haré yo.
—¡Cálmate, Volker! ¡No estás pensando bien! —se horrorizó.
—Claro que sí estoy pensando bien, ¡Más que bien, de hecho! Y como no quieres casarte conmigo, lo respeto, pero eso me dará más libertad de ir por su maldita cabeza a Rusia—. La amenazó.
El rubio se levantó de la cama todo histérico y se acercó a la puerta con intención de marcharse, pero Annelise estaba hecha una loca por esa decisión. No quería que Volker tocara a Aleksei y tampoco deseaba que Aleksei le hiciera daño a Volker.
—¡Me casaré contigo si prometes no buscar a Aleksei jamás! —gritó, desesperada.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com