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Hikari no Unmei: El Destino de Luz - Capítulo 186

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Capítulo 186: Capítulo 186: La Condición del Viaje

Mientras tanto, en la Academia de Farhaim, el entrenamiento de Kiro no se detenía.

En la sala de prácticas, iluminada por los ventanales altos y con el suelo de piedra marcado por incontables duelos anteriores, Kiro respiraba agitado. Frente a él estaba Xia Wave, quien como siempre lo había arrastrado a una de sus intensas sesiones.

—Vamos, Kiro, todavía ni sudas lo suficiente —dijo Xia con una sonrisa amplia, acomodándose los guantes de sus manos mientras un calor tenue emanaba de su cuerpo.

Kiro suspiró:

—¿Tú dices…? —se secó la frente con el dorso de la mano, sabía que protestar era inútil.

Tras un extenso calentamiento que incluyó carreras cortas, flexiones, ejercicios con pesas ligeras y técnicas de respiración, llegó la parte que Kiro temía más: el combate de práctica.

Cada sesión con Xia era como lanzarse contra una tormenta agotadora e impredecible.

Con dos cuchillos de práctica en mano, uno en cada mano, Kiro adoptó una posición defensiva. Su mirada se movía con rapidez, siguiendo aquella aura intermitente que aparecía y desaparecía alrededor de él, como si Xia se difuminara con el aire.

“Concéntrate, Kiro…“

“No te distraigas ni un segundo. Si pierdes su rastro, el golpe vendrá antes de que lo notes.”

Entonces, lo sintió. Esa presión en el aire, ese calor repentino en su costado.

“¡Aquí!” —exclamó en su mente.

Xia apareció a su lado, los puños envueltos en un fuego vivo que crepitaba como un rugido. Su rostro mostraba pura emoción, como si disfrutar de la batalla fuera lo único que la mantenía viva.

Kiro apenas tuvo tiempo para reaccionar cruzando sus cuchillos y logró desviar el impacto, aunque el calor le quemó los brazos. Xia giró ágilmente y se colocó detrás de él en un abrir y cerrar de ojos.

—¡Increíble! —exclamó ella con entusiasmo, con los ojos brillando—. ¡De verdad mejoraste, Kiro! Ya siento tu energía mucho más clara que antes, más firme… ¡Y lo mejor de todo… ya puedes defenderte de mis ataques!

Kiro dio un paso atrás, jadeando.

—Eso no significa que debas… ¡Ir con tanta fuerza! Apenas pude detener lo último… —se quejó, alzando los cuchillos en señal de alarma.

Xia no escuchó. Su sonrisa se volvió aún más feroz y una llamarada recorrió su cuerpo entero.

—¡Quiero ver esa técnica! La del duelo… ¡Repítela!

El aire se estremeció y en un parpadeo Xia desapareció dejando tras de sí un rastro de fuego en forma de estela que iluminó la sala.

“¿Dónde…?” —pensó Kiro girando la cabeza de un lado a otro.

Un dolor en el costado le dio la respuesta: Xia lo había golpeado.

Como un relámpago de fuego, Xia se movía de un lado a otro, atacando sin descanso. Cada golpe era un choque brutal que hacía vibrar los cuchillos en las manos de Kiro y el calor lo envolvía como si estuviera dentro de un horno.

“No puedo seguir así… ¡No puedo quedarme defendiendo por siempre! Si no hago algo, me destrozará.”

El corazón de Kiro latió con fuerza, y en ese instante algo cambió. Cerro sus ojos un momento y al abrirlos, su iris izquierdo pasó de dorado a un negro absoluto, como si un eclipse lo consumiera.

De pronto, el mundo se volvió más lento.

Cada movimiento de Xia, cada brasa en el aire, cada partícula de sudor que caía de su frente… todo se detuvo frente a su mirada oscura.

“La veo… —pensó Kiro, con una calma extraña recorriendo su cuerpo —. Su siguiente ataque vendrá desde la derecha. Este es el momento.”

Xia apareció de nuevo, puño en alto.

Kiro cruzó los cuchillos, interceptando con precisión y desviando la fuerza del golpe. Los dejó caer al suelo en el mismo movimiento, liberando sus manos.

Con una expresión neutra, sin titubeos, concentró su espíritu en la palma de su mano izquierda. Una energía azul recorrió su brazo, expandiéndose en un brillo apenas perceptible.

—¡Ahora! —dijo para sí mismo.

Estiró la mano hacia adelante y golpeó directo en el estómago de Xia.

El impacto resonó como un estruendo seco y el tiempo volvió a fluir con normalidad.

Xia salió volando hacia el otro extremo de la sala, estrellándose contra el suelo con un ruido sordo, aunque aún rodeada de chispas de fuego.

Kiro permaneció en su sitio, con la palma aún extendida, respirando con fuerza. Su ojo volvió al tono dorado habitual, mientras el eco del golpe aún resonaba en la sala de entrenamiento.

Una sonrisa leve se dibujó en su rostro. Por primera vez había logrado conectar un golpe limpio contra Xia.

—¿Lo… logré? —susurró para sí mismo, con la respiración entrecortada.

Al otro extremo de la sala, Xia se incorporaba lentamente. Primero apoyó una rodilla en el suelo, luego las manos. Kiro bajó la guardia al notar que ella mantenía la cabeza gacha, el cabello desordenado cayéndole por los hombros. Había algo en esa postura que le dio un vuelco al estómago.

—X-Xia… ¿Estás bien? —preguntó preocupado, avanzando un par de pasos.

Entonces, Xia levantó la cabeza. Sus ojos brillaban con un fulgor salvaje y una sonrisa amplia se dibujó en su rostro.

—¡Eso fue… INCREÍBLE! —exclamó con una risa emocionada—. ¡Ni siquiera yo pude ver tus movimientos hace poco, me tomaste totalmente por sorpresa!

Kiro abrió los ojos con asombro.

—¿Eh…? Pero yo… pensé que te había hecho daño…

—¡Olvídate de eso! —interrumpió Xia, rodeada ahora por un fuego más intenso que antes, las llamas danzaban a su alrededor como si su emoción las alimentara—. ¡Sigamos, Kiro! ¡Muéstrame más de ese poder!

Kiro retrocedió de inmediato, levantando las manos con nerviosismo.

—¡E-Espera, Xia! Apenas pude resistir lo de hace un momento, ¡Si sigues subiendo la intensidad no voy a aguantar!

Pero Xia ya estaba dando un paso adelante, el suelo bajo sus pies comenzaba a agrietarse por el calor y sus ojos brillaban de emoción, como si estuviera frente al reto que siempre había esperado.

De pronto, una voz calmada y serena cortó el aire:

—Alto.

Las llamas de Xia se estremecieron y Kiro giró hacia la entrada de la sala. Allí, con una presencia tranquila pero firme, estaba Kaede Minatsuki, observándolos con su clásica sonrisa serena y los brazos relajados a los costados.

—¿Kaede? —exclamó Kiro sorprendido, parpadeando varias veces.

Xia entrecerró los ojos, un tanto molesta por la interrupción.

—¿Qué estás haciendo aquí?

Kaede dio un par de pasos dentro, su aura de calma contrastaba con el ambiente abrasador.

—Lamento interrumpir su entrenamiento, de verdad. —su voz sonaba como una brisa suave—. Pero necesito hablar con Kiro sobre unos asuntos de la Academia. Es urgente.

El fuego alrededor de Xia disminuyó poco a poco, aunque aún parecía emocionada.

—Hm, qué inoportuno. Pero si es urgente… —suspiró y se giró hacia Kiro, sonriéndole—. ¡No te olvides, Kiro! La próxima vez no me escaparás tan fácil.

Kiro asintió con una risita nerviosa.

—S-Sí… la próxima vez…

Xia salió de la sala, dejándolos solos.

Kaede se acercó a Kiro con paso tranquilo y lo invitó a caminar hacia un pequeño parque dentro de la Academia. Allí se sentaron en una banca de madera bajo un árbol, las hojas cayendo suavemente con el viento.

Kiro bajó la mirada, jugando con sus dedos mientras preguntaba con voz nerviosa:

—Entonces… ¿Cómo te fue con lo de… si puedo salir de la Academia?

No esperaba una respuesta favorable, su tono reflejaba poca esperanza.

Pero entonces Kaede lo miró con serenidad y respondió:

—En realidad, me fue mejor de lo que esperaba. Le expliqué la situación y lo que necesitábamos al director… y accedió a ayudarnos.

Kiro abrió los ojos de par en par.

—¿¡De verdad!?

—Sí —sonrió Kaede con suavidad—. Pero… hay una condición.

Kiro se tensó, tragando saliva.

—¿Una condición?

—No puedes usar energía de ningún tipo —explicó Kaede, su tono tan tranquilo que parecía restarle peso al asunto.

Kiro se quedó callado un momento, procesando. Luego sonrió con alivio.

—Eso no será un problema. Si con eso puedo salir y encontrar pistas… lo aceptaré. Pero… ¿Es realmente posible? ¿Bloquear mi energía así de simple?

Kaede asintió con calma.

—No hay nada que temer. Si aceptas usar las esposas de energía, estas bloquearán tu energía en todo sentido. Y si pasa algo malo… yo estaré allí para protegerte. —le sostuvo la mirada con dulzura—. No olvides que soy tu vigilante.

Kiro no pudo evitar sonrojarse un poco y sonrió ampliamente.

—Gracias, Kaede. De verdad… gracias por todo.

Kaede bajó ligeramente la cabeza, con un leve rubor en sus mejillas y en un tono tímido añadió:

—Pero… aún falta una cosa más.

Kiro ladeó la cabeza.

—¿Qué cosa?

Kaede desvió la mirada.

—Si queremos ir hasta esa aldea… el único transporte parte mañana.

—¿¡Qué!? —exclamó Kiro, casi levantándose del asiento—. ¿Y cuánto tiempo tenemos?

Kaede respiró hondo.

—Unas cuantas horas, será temprano.

Kiro se llevó una mano a la cabeza, desesperado.

—¡Pero…! ¿Cómo… cómo vamos a lograrlo?

Kaede explicó con serenidad:

—El problema es que debemos tomar el Tren Infinito hasta la ciudad de Lupper. Allí podremos tomar el carruaje hasta la aldea Nwai. Pero… el siguiente carruaje registrado parte mañana en la mañana. Si no lo tomamos, tendremos que esperar dos semanas.

—¿¡Dos semanas!? —Kiro gritó, llevándose las manos al cabello—. ¡¿Cómo puede ser eso posible?!

—Así son las cosas —respondió Kaede, sin perder la calma.

Kiro bufó, mirando al suelo con el ceño fruncido.

“En dos semanas… ya se terminan las vacaciones. Dravenel me matará por no cumplir con la promesa… ¡Esto es un enorme problema!”

Se llevó las manos al rostro.

—¿Por qué siempre me pasa esto? No tengo tiempo, no tengo opciones… ¡Qué lío!

Kaede lo observó con serenidad, aunque notaba la preocupación reflejada en su rostro. Finalmente, dijo con suavidad:

—Lo mejor será apurarnos. Si quieres, yo iré a buscar las esposas de energía, y tú puedes avisarle a Shizuki.

Kiro suspiró profundamente, levantándose de la banca.

—No esperaba tener que viajar tan pronto… pero bueno, supongo que no hay de otra.

Kaede sonrió de nuevo, esa sonrisa serena que lograba tranquilizar a Kiro.

—Confío en ti, Kiro. No lo olvides.

Dicho esto, se levantó y se marchó rápidamente en dirección a la sede administrativa de la Academia.

Kiro la observó perderse entre los edificios y tras un largo suspiro murmuró:

—…Será mejor que vaya con Shizuki.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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