INVENCIBLE: ESCAPA DE VILTRUM - Capítulo 5
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5: CAPITULO 5: 5: CAPITULO 5: NOTA DEL AUTOR.
Antes de empezar, quiero aclarar un error que no corregí de acuerdo al tiempo.
Quiero decir, si nos basamos en lo que he establecido, entonces mi personaje tiene en realidad 24 años.
24 años encerrado en una capsula y con cuerpo de bebe.
Como plantear una situación como tal suena demasiado descabellado, quiero corregir esta situación.
nuestro protagonista Korr no tiene dos orbitas y cuatro ciclos (lo que significa 2 años y cuatro meses viltrumitas).
Tiene, o más bien, tenía, 3 ciclos y medio.
Ya en este capítulo ya tendrá medio ciclo, momento en que estará en los días o meses en el que las células inteligentes se manifestaran en el cuerpo, lo que se traduce en que despertará sus poderes.
Bueno, sin más, empecemos.
“joven maestro, joven maestro, por favor, acompáñeme al stalóvaya.
Necesita su dieta de nutrición”.
“aun no, ni siquiera tengo hambre.
¿podemos dejarlo para mas tarde?”.
“joven señor, no creo que su padre…”.
“mi padre tiene mucho que no viene a verme.
Dudo que le moleste que pueda comer en otro momento”.
“joven señor”.
“por favor”.
“joven… joven por favor… esta bien, pero mantengamos esto en secreto”.
Y este fue el tipo de vida de korr durante los siguientes… durante los siguientes años.
Es decir, años terrestres, para ser exactos.
Años viltrumitas, como iban las cosas, ni siquiera había culminado el primero siquiera.
La vida era muy distinta en comparación a vida pasada, donde todo era muy intenso, donde el tiempo apremiaba y cada decisión en la vida solo determinaba un camino al que recorrer con el poco tiempo que podría proporcionarte los años.
Aquí, en este mundo, las cosas fueron completamente distintas, y el tiempo, probablemente sería tu única amiga durante lo que podría significarse un aproximado a lo que se espera de la palabra “eternidad”.
Korr muy pocas veces dejaba su habitación.
Aquel espacio donde había sido confinado por su ausente y despiadado padre, si bien parecía excesivo, no dejaba de ser impresionante hasta el sol del ahora.
Aquella estancia consistía en un rectángulo perfecto de once metros de largo por siete de ancho, con una altura de techo que ascendía hasta los cinco metros en su punto más elevado.
Todo era blanco, como cabía esperar de cualquier estructura viltrumita que representara la pureza del imperio, y las paredes se inclinaban ligeramente hacia el interior, siguiendo ángulos que la geometría euclidiana nunca habría contemplado ni en un millar de aconteceres.
Pudo haber sido la tierra en alguna obsolescencia alternativa.
Tan iguales, pero tan diferentes a la vez.
Mas que un espejismo, sin duda, como la muerte de la individualidad enterrada hacia eones con la única finalidad de mantener el igualitarismo arraigado en el proselitismo de viltrum.
Era una pena, korr lo daba por hecho.
Este mundo no era la tierra.
Pero no por eso se dejó arrastrar por la alteridad de esta extraña, pero sin dudas, desastrosa sociedad alienígena, y syra-vel fue testigo de primer atisbo de autarquía desatado en el cuerpo de un ser que, a todos los sentidos, vivía bajo el yugo de un solo pensamiento supremacista.
En tanto el tiempo pasó, aquella habitación dejó de ser solo blanco con ángulos abstractos.
Como un visionario entre la mediocridad creativa de esta sociedad, korr no escatimó esfuerzos para conquistar aquel espacio, que se había convertido en su nueva, aunque super espaciosa, prisión.
Comenzó con el lado noreste, aquella esquina en el que el amanecer se elevaba, durante un periodo de tres segmentos completos.
Inesperadamente, esto se traducía a treinta horas terrestres viendo como el sol se arrastraba como perezoso en el orisonte, coloreando la fascinante vista en un suave violeta.
Los amaneceres y los atardeceres en viltrum, sin dudas, aspectos apreciados que fielmente korr podría atreverse y considerar, es una experiencia inmarcesible.
Korr improvisó un taller, con todo y lo que tenía y a lo que podía acceder, lo cual era mucho, teniendo en cuenta lo avanzado que era viltrum tecnológicamente.
Aquel lugar se transformó en un santuario donde llevó a cabo sus más alocados sueños, aspiraciones y pensamientos.
Era un reencarnado, consciente de esta oportunidad en la vida.
Confirmó que ser partícipe de una experiencia como tal no te hacía automáticamente favorecido de los dioses, así que le fue completamente razonable que el supuesto sistema, plantilla, paquete de regalos o habilidades mágicas de fantasía sacada de ilustraciones, era una completa desfachatez.
Pero era un nacido viltrumita.
Por lo mucho que pudo aprender sobre los viltrumitas, no solamente eran extremadamente poderosos como individuos, además de volar, sino que también eran muy inteligentes, en el sentido de que poseían capacidades de procesamientos mucho más avanzados que cualquier otra raza basada en carbono dentro de la galaxia.
Una prueba de tal procesamiento era la gran capacidad de cada viltrumita para navegar en el espacio utilizando solo su propio sentido de la orientación para trazar rutas a través de la oscuridad del universo.
Y todo esto, usando solo sus cuerpos desnudos y sin protección alguna.
Pensándolo bien, haber nacido viltrumita ya era una suerte descarada.
Viéndolo de esa manera, la suerte llegó a la puerta de korr, y en lugar de preguntar quien era, solo la dejó pasar sin cuestionamientos.
Y así surgió su santuario.
Y korr, al lado de una repisa de cristal, observaba la alineación de un gran mural ilustrado con pigmentos obtenidos de minerales triturados de las Cuencas de Kregchart, que Syra-Vel le había conseguido a cambio de que él no mencionara ni una palabra de lo que el chico estaba haciendo a su padre.
Los paisajes que representaba el mural probablemente era lo más cercano a la innovación en todo el planeta.
Ha syra-vel le parecía fascinante, incluso interesante, aquellas acciones del nato de su señor.
El joven señor lo llamó “mural”.
Ella no sabia lo que eso significaba, pero le pareció entrañable.
“¿Cómo pensó en todo esto, joven señor?”, syra-vel preguntó.
“¿Cómo?”, korr pensó en su respuesta.
“solo lo pensé”.
“¿en serio?”, ella avanzó y observó lo que había creado aquel joven con unos cuantos pigmentos que apenas costaron unos cuantos créditos.
Sin embargo, le pareció enigmático.
“que son esos… como es que.
¿De qué manera la disposición de los pigmentos en una superficie bidimensional genera estímulos visuales que inducen movimientos sacádicos erráticos o patrones de fijación ocular que el sistema visual interpreta como cinestesia?” La simple pregunta hizo que la cabellera de korr se arrugara del estremecimiento.
“esa… esa cinemática, o lo que sea que entiendas.
Es una pintura de… quiero decir, que pensé y decidí nombrar ilusión óptica.
Si bien no es lo mismo que haces con tus habilidades fisiológicas para crear construcciones de luz, también puede generar ilusiones fascinantes.
Yo la llamo, zebra.” Korr había terminado su pintura, aunque una réplica, de una pintura que había visto en una tienda de condominios.
Evidentemente, se trataba de una réplica.
Pero, aun así, no había dudas de lo fascinante en aquella cosa abstracta.
A primera vista, la obra presentaba dos cebras entrelazadas.
Sin embargo, los contornos naturalistas habían sido completamente borrados deliberadamente.
En tal sentido, los cuerpos de las dos criaturas estaban construidos por sus propias rayas blancas y negras que difuminaban y se entrelazaban para sugerir volumen y movimiento.
A korr, en aquel entonces, poco le interesaba el nombre del autor de aquella pintura.
Sin embargo, la llevó a su casa por unos cuantos dólares, colgándola en su sala.
Pasaba horas contemplando aquellos dos caballos con rayas con cerveza en mano, reflexionando sobre sus finanzas.
Fue impresionante poder replicar la misma sensación, y se sintió completo.
Inesperadamente, de todo el resto del mural, en el que se podían apreciar paisajes de todo tipo, solo este sencillo dibujo pareció atraer la atención de ambos.
Especialmente de Syra-vel, quien pensó por un momento, y asintió con interés, contemplando el mural con más apreciación.
“eso suena interesante.
¿Qué es zebra?”.
“es solo algo que me inventé”, korr no se tentó el corazón en mentir al respecto.
Syra-vel era una cierva del imperio.
Para ser mas exactos, era una esclava, nacida bajo la esclavitud.
Pertenecía a la raza Syrenis, una especie humanoide femenina de tes azul marino y cabello bioluminiscente, conquistada hacía ya 1200 años por el imperio.
Sus capacidades fisiológicas, capaces de generar una energía mental muy única y escasa en toda la galaxia, le hicieron gozar de cierto aprecio por parte de los altos mandos imperiales.
Obviamente, su estatus, al igual que el resto de las especies inteligentes del exterior, era considerado como una forma de vida inteligente inferior.
Por tanto, fueron tratados como esclavos perfectos a fin de dar utilidad a las habilidades exóticas de las mencionadas.
En este caso, poseer una especie con habilidades de sincronización mental, predicción y energético era un recurso estratégico para el imperio, quien disponía de los syrenis no solo para tenerlas de nana para sus crías, sino también para el intercambio de sus energías psionicas por recursos exóticos en el mercado galáctico.
Syra-vel era una esclava, la esclava de voraht.
Pero también era el único ser consiente al que korr pudo llamar un amigo, y por consiguiente, gozaba del aprecio y cariño que la syrenis le ofrecía.
Aún así, la cierva sonrió.
“de todos modos tendrás que tomar tu ración de nutrición”.
Korr casi escupió del disgusto, asintiendo.
“bien, vamos.
Volvamos a comer esa baba miserable”.
Se quejó, pero syra-val solo sonrió en respuesta, mostrando sus dos caninos inferiores.
“prometo que le pondré un poco mas de cloruro de sodio a la papilla, ¿bien?”.
“promesa”.
Y el tiempo pasó, pasó tan lento y eterno, tan longevo como el tiempo biológico que le depararía en esta vida.
Las cosas en viltrum siempre fueron extremadamente diferentes de la tierra, por no decir que era, comparado con esta, 10 veces mas grande, con un pequeñísimo detalle.
Su rotación tangencial era desastrosamente similar.
Esto se traducía a días extremadamente largos, noches excesivamente extensos y un sistema de tiempo con unidades excesivamente tedioso.
También estaba el pequeñísimo detalle aparentemente intrascendente sobre la sustentación de una gravedad soportable para un cuerpo entrenado.
Sin embargo, el asunto apremiante era la brecha abismal en la percepción del tiempo.
cada movimiento rotacional se alargaba en una proporción casi inacabable.
Lo que en la tierra se le podría llamar un día, aquí se convertía en un giro, equivalente a doscientas cuarenta horas y media terrestres.
Diez días eternamente expandidos, en una única sucesión de luz y sombra en toda viltrum.
Despertar y ver el sol recorrer el cielo era un asunto perdido en todo el sentido de la palabra.
El ritmo biológico siguió siendo el mismo, pero el mundo parecía estar atrapado en el tiempo.
Las unidades, coincidentemente, también fueron determinados bajo la misma escala.
Un segmento equivalía a diez horas terrestres; una fracción, a diez minutos; un tick, a diez segundos, y así sucesivamente, con cada palabra designando a un lapso diez veces mayor.
No había remedio, el mundo era demasiado lento para algo tan colosal.
Y luego estaban los siclos.
Estas se regían por el ritmo de la luna de viltrum, aproximando treinta giros por ciclos, lo que equivalía a 30 días planetarios, o casi un año terrestre.
Luego estaban las orbitas.
Cuando al fin se completaba la órbita alrededor de la estrella, entonces se completaban los trecientos sesenta y cinco giros planetarios.
Era el equivalente del año en viltrum, con la única diferencia de que esto era el equivalente a tres mil seiscientos cincuenta días terrestres, diez años enteros condensados en una sola estación.
Partiendo de esta premisa, korr había hecho los cálculos y había llegado a la siguiente conclusión.
Cuando lo habían sacado de la capsula, había cumplido 3 ciclos y medio de vida, y actualmente, ya había cumplido media orbita.
Para poder alcanzar la edad adulta, debía sobrevivir durante 2 orbitas de vida, momento en el que la fisiología viltrumita alcanzaba el estado más optimo posible de acuerdo a su capacidad biológica.
Hasta entonces, solo debía de permanecer en casa, hasta la aparición de sus poderes, momento en el que sería educado bajo los estándares viltrumitas.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Fan_lecturas muchas gracias por llegar hasta aquí, espero de corazon, que les guste esta historia y me acompañen en este viaje.
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la razon por la que hago esto se debe a que mi ordenador esta jodido, así que a traves de su apoyo, estoy mas sercar de comprar una nueva y seguir creando mas historias.
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