Invocando a la espada sagrada - Capítulo 229
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229: Capítulo 229: Pico Unicornio 229: Capítulo 229: Pico Unicornio Editor: Nyoi-Bo Studio Al final, Lapis no los hizo esperar mucho tiempo.
Cuando salió el sol, ya se había despertado.
Naturalmente, no le dijo a Rhode qué le había pasado.
Pareció estar muy asustada cuando le explicaba la razón por la que se desmayó.
Era consciente de que no podía explicarlo correctamente, y no pudo decir nada más aparte de disculparse.
Sin embargo, Rhode no tenía la intención de dedicarle tanto tiempo a un asunto tan trivial.
Lo que más le preocupaba era que casi llegaban al Pico Unicornio.
Sin importar qué clase de secreto fuese, Rhode estaba seguro de que encontraría la respuesta una vez que llegara allí.
El Pico Unicornio estaba situado en el borde suroeste de la pradera Paphield.
Era un lugar desolado en donde vivían bestias salvajes.
Al igual que otros lugares inaccesibles, el Pico Unicornio escondía ruinas antiguas, que eran comunes en todo Dragon Soul Continent.
En esa era mágica en especial, las ciudades que fueron destruidas por la magia o a causa de una explosión se hundieron en las profundidades de la tierra, y algunos desenterraban los cadáveres congelados allí para conseguir lo que necesitaban.
Eran los llamados saqueadores de tumbas.
Caminando por el pie del Pico Unicornio, miró hacia arriba, hacia la empinada cima, y luego miró hacia abajo.
Era un pico puntiagudo y hermoso, como un unicornio listo para volar a través del cielo.
Por eso se llamaba Pico Unicornio.
Sin embargo, para Rhode, el lugar era como un ataúd.
Cada vez que exploraba las ruinas subterráneas, era como si las ruinas fuesen un cadáver en descomposición, y ellos fuesen sepultureros que abrían el ataúd en busca de objetos enterrados.
Desde ese punto de vista, los jugadores parecían ser aún peores que los ophenianos.
Al menos los ophenianos trataban de proteger las ruinas, pero para los jugadores como Rhode, los fantásticos frescos y los antiguos escritos en las columnas de las paredes claramente no valían tanto como el equipo mágico.
—Señor.
Cuando Rhode comenzaba a adormecerse, una voz lo trajo de vuelta a la realidad.
Rhode se dio vuelta y vio que el anciano opheniano lo miraba.
—Hemos llegado a nuestro destino, sabe… —Sigamos adelante.
Rhode contestó sin dudarlo.
Sabía qué era lo que preocupaba al anciano.
Si fuesen mercenarios normales, primero habrían levantado un campamento para descansar, y luego enviado gente a investigar los alrededores.
Sin embargo, Rhode no necesitaba hacer eso.
Los ophenianos estaban demasiado ansiosos por conseguir lo que querían, al igual que él.
No era la primera vez que Rhode estaba en Pico Unicornio; conocía el lugar como la palma de su mano, pero no estaba muy seguro de si el Adorno de Composición tenía algo que ver con las ruinas, ya que los jugadores no perdían su tiempo como un NPC, mirando cada fresco y escritura antigua dentro.
Si hubiese ido allí solo, aunque hubiese información sobre el Adorno de Composición, tendría que considerar si tenía tiempo para buscarla.
Pero como tenía tantos trabajadores libres allí, no le importaría dejarles el trabajo duro a ellos.
Cuanto antes la encontraran, mejor sería.
—Dividiré a mi gente en dos grupos.
Yo lideraré al grupo que investigará las ruinas primero, ya que podría ser peligroso, y el otro grupo les protegerá a ustedes.
Pueden hacer lo que quieran aquí, pero le diré esto de antemano: si la situación se vuelve demasiado peligrosa, no dudaré en retirarme.
Sin importar qué tan valioso sea lo que encuentren, no será más valioso que sus vidas, ¿cierto?
—Gracias por su comprensión, Sr.
Rhode.
La respuesta de Rhode claramente superó las expectativas del anciano erudito.
Había llevado a sus estudiantes a través de todo el continente y se había reunido con muchos grupos mercenarios.
Sin embargo, muchos mercenarios claramente no se daban cuenta de lo importante que era su trabajo.
Incluso cuando exploraban las ruinas, los eruditos más viejos trabajaban muy duro para asegurarse de que su investigación pudiese avanzar sin problemas.
Esos mercenarios ni siquiera entendían la importancia de las lenguas antiguas y los frescos.
Hasta los miraban con desdén.
Espíritu Santo en el cielo, con solo pensarlo el anciano erudito se sentía triste.
La historia les había dejado muchos tesoros, pero esos mercenarios no sabían cómo apreciarlos o respetarlos.
Al principio, pensaba que sería difícil hablar con Rhode, como con los otros mercenarios.
Pero después de todo, desde su punto de vista, la decisión de Rhode no tenía nada de malo.
Estaban arriesgando sus vidas para completar la misión, pero eso no significaba que se sacrificarían tan fácilmente.
Sería extraño que no fuesen cuidadosos con esas ruinas desconocidas.
Sin embargo, el anciano no esperaba que Rhode fuese tan considerado con él y aceptara sus condiciones, lo que alivió a los eruditos.
Se rumoreaba que Rhode era un noble; al principio, realmente no le parecía cierto, pero al verlo ahora, creía que era verdad.
Solo los nobles sabios entenderían el significado de los frescos y de los textos antiguos, pero… Pensando en eso, el anciano erudito comenzó a sentirse un poco incómodo, pero pronto agitó la cabeza y dejó de lado sus pensamientos.
Su prioridad más importante era cumplir con su deber.
Más tarde tendría tiempo para pensar en ello.
Después de responderle al anciano erudito, Rhode se dio vuelta y llamó a sus mercenarios.
Pronto, Shauna y Kavos se acercaron a él.
—Líder, ¿en qué podemos ayudarle?
—Déjenlos ordenar todo.
Tenemos que seguir adelante.
—¿Seguir adelante?
Al escuchar las palabras de Rhode, los dos quedaron sorprendidos.
Se miraron el uno al otro y Shauna decidió hablar primero.
—Pero, líder, ¿no es demasiado arriesgado?
Es la primera vez que venimos aquí y aún no sabemos qué hay dentro.
Deberíamos enviar a algunas personas a investigar primero y ver qué pasa… —Entiendo lo que dices, pero perderíamos demasiado tiempo, y ya he tomado una decisión.
Solo tienen que seguir mis órdenes Shauna y Kavos volvieron a mirarse tras oír la respuesta de su líder.
Si Rhode estuviese hablando con otras personas, ese tipo de respuesta no los habría dejado satisfechos en absoluto.
Sin embargo, debido a su experiencia en batalla junto a Rhode, decidieron callarse.
Su líder los había llevado a las Profundidades Rocanegra y había matado al Demonio; no deberían tener ningún problema allí.
Por esa razón, Shauna y Kavos no dijeron nada, aunque se sentían un poco nerviosos.
—Muy bien.
Al ver que ninguno protestó, empezó a asignarles sus deberes.
—Kavos, lidera a tu equipo conmigo.
Investigaremos las ruinas.
No te preocupes, conozco muy bien el Pico Unicornio; no hay ningún monstruo especial o complicado.
Habiendo dicho eso, Rhode se detuvo un momento intentando recordar a los monstruos en esas ruinas.
No recordó a ningún monstruo especial o molesto.
Bueno, al menos para él.
Después de repasar sus pensamientos, Rhode rápidamente se volvió hacia el otro lado.
—Shauna, serás la responsable de liderar al resto de los mercenarios y de proteger a los ophenianos.
Les permitiré entrar en las ruinas después de que terminemos de investigarlas.
Pero debes tener cuidado; no dejes que tu gente toque algo indebido.
Si tienes alguna pregunta, puedes preguntarle a Gillian.
Ella irá con ustedes, y si les ordena algo, consideren que es mi orden y obedézcanla.
—Sí, señor.
Shauna simplemente no podía rechazar las órdenes de Rhode.
Tenía muy claro que él conocía bien a Gillian, aunque acababa de unirse al grupo mercenario.
No era solo Marlene: todos en el grupo mercenario sentían que Rhode la trataba con más confianza.
A veces se reía y bromeaba con ella, algo que nunca había hecho con otras personas aparte de Christie.
No solo era eso, Gillian también era extremadamente fuerte.
Verla pelear la noche anterior fue suficiente para que la respetaran.
Shauna temblaba al recordar esas llamas ardientes.
Espíritu Santo, nunca en su vida había visto algo tan aterrador.
El fuego estalló y se extendió sin piedad por cada rincón del campamento, quemando y convirtiendo todo en cenizas.
Con un movimiento, Gillian hizo que el fuego que parecía quemar todo el bosque, se disipara de repente, como si las llamas volvieran a su cuerpo y desaparecieran por completo.
No quedó ni el más mínimo calor; todos los mercenarios sintieron escalofríos.
Shauna tembló al recordarlo.
—Muy bien —dijo Rhode sin saber en qué estaban pensando.
Después de asegurarse de que no había ningún problema, aplaudió, y añadió—.
Ahora, pongámonos en marcha.
Mientras tanto, le dio una orden a Gillian en su mente.
«Recuerda, presta atención a Lapis y a esos tipos, infórmame inmediatamente si pasa algo».
«Por supuesto, maestro.
Le aseguro que todo estará bajo control».
Como siempre, Gillian contestó llena de confianza.
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