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Invocando a la espada sagrada - Capítulo 321

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321: Capítulo 321: Crisis 321: Capítulo 321: Crisis Editor: Nyoi-Bo Studio Cuando Rhode regresó, ya estaba anocheciendo.

Después de haber visto la competencia, y de ordenarle al viejo Walker que terminara su «misión», fue a la Biblioteca Real de la Ciudad Dorada.

Esperaba encontrar algún indicio sobre la identidad de Celia y Celestina.

Cuando luchó con Carody, la interacción entre ambas estuvo completamente por fuera de lo que Rhode esperaba.

Por instinto, sentía que su relación no era normal, y le parecía que le estaban escondiendo algo.

Esa tarde leyó todos los libros sobre ángeles y demonios, pero no pudo encontrar ninguna información relacionada con Celia o Celestina.

Sin embargo, eso no lo desalentó, sino que incitó aún más su interés.

Como no había registros de ellas en la Biblioteca Real, que tenía la segunda descripción más detallada de los ángeles y demonios en el continente, solo superada por el Templo del País de la Ley, entonces la existencia de Celia y Celestina era realmente un misterio.

Por supuesto, Rhode no solo las investigó por curiosidad, sino también porque tenía que hacerlo.

Como eran seres que habían vivido en ese mundo, cada espíritu de invocación era único y tenía su propio pasado, historia y memoria, y Rhode no podría liberar todo su poder hasta después de conocerlas.

Había espíritus que eran mejores para el ataque, y otros que eran mejores para la defensa.

Había espíritus a los que les gustaba la guerra, y a los que les gustaba la paz.

Si no conocía su pasado y su identidad, aunque las evolucionara en el futuro y las enfrentara a oponentes poderosos, el espíritu de invocación podría no obedecer a sus órdenes.

Eso fue lo que le ocurrió antes.

Rhode sintió que Celia era muy reticente.

Por otro lado, Celestina no tenía ningún aprecio por los «humanos insignificantes».

Si les ordenara destruir un pueblo, Celia definitivamente se opondría, mientras que Celestina lo haría con gusto.

Las dos eran totalmente opuestas.

Aunque Rhode podía obligarlas a que le contaran su historia, eso afectaría la relación entre el invocador y el espíritu.

En el peor de los casos, era posible que el espíritu decidiese autodestruirse para escapar del vínculo con su invocador, pero Rhode nunca haría algo así.

Para él, este asunto era como una prueba para ver si al invocador le importaba su espíritu.

Un invocador no estaría cualificado para obtener la lealtad del espíritu hasta que pasara esa prueba.

Rhode suspiró al entrar a la sala.

Al mismo tiempo, agitó la cabeza.

Después de haber leído los archivos durante toda la tarde, sentía que le dolía todo el cuerpo.

En ese momento, le abrazó un pequeño cuerpo.

Christie levantó la vista y le sonrió.

—Rhode… Bienvenido… —Ya volví, Christie.

Rhode le sonrió dulcemente a la niña.

Extendió su mano y le dio unas palmaditas en la cabeza.

Cuando levantó la vista, vio a Lize caminando hacia él sosteniendo un libro de cuentos.

—Bienvenido, Sr.

Rhode.

¿Cómo le fue?

—Nada mal —respondió Rhode asintiendo.

Luego notó que la sala estaba vacía y preguntó—: ¿Dónde están todos?

—Anne sigue durmiendo, dijo que quería dormir hasta la hora de la cena.

Los demás descansan en sus habitaciones.

En cuanto a Marlene, ha salido.

Dijo que volvería por la noche.

Al escuchar esto último, Rhode se sorprendió.

—¿Marlene salió?

¿Adónde fue?

—Esto… Una joven llamada Ellenson la invitó a tomar el té.

Dijo que era la mejor amiga de Marlene en la Academia.

—Ya veo…—dijo Rhode asintiendo tras oír la respuesta de Lize, y volvió a preguntar—: ¿Sabes adónde fue?

—Esto… No estoy muy segura.

Lize agitó la cabeza con resignación.

En ese momento, Christie levantó su mirada.

—… Sé adónde fue… Esa chica llamada Ellenson lo dijo… —¿Eh?

Rhode y Lize se miraron el uno al otro, y luego ambos miraron a Christie.

—¿Dónde fueron?

—Por lo que escuché, la chica le dijo al cochero que fuera a un lugar llamado calle Barbero… —¿Barbero?

—dijo Lize inclinando su cabeza.

No recordaba ningún lugar con ese nombre.

No era de extrañar; cuando vivía en la Ciudad Dorada, nunca paseaba por ninguna parte.

Lo más probable era que pudiese contar con los dedos todas las calles que conocía de la ciudad.

Considerando esto, era igual a un campesino.

En cambio, cuando Rhode escuchó ese nombre, su expresión cambió por completo.

—¿Estás segura, Christie?

—Mmm, sí… la chica se lo dijo al cochero… Dijo que era la calle Barbero… Después de decir esto, Christie extendió la mano y gesticuló, como si estuviese imitando algo.

Sin embargo, Lize se sorprendió más por descubrir que Christie tenía un buen oído.

En ese entonces, Ellenson estaba lejos de ellas, y también había bajado la voz deliberadamente para que Lize no pudiese oírla.

No esperaba que Christie hubiese podido escuchar lo que dijo.

Planeaba decir algo más, pero después de ver la cara de Rhode, Lize se sorprendió.

Se veía muy preocupado.

Aunque por lo general parecía indiferente, la gente que lo conocía podía notar que el rostro de Rhode en realidad no era inexpresivo.

Solo ocurría que casi nunca transmitía sus emociones con su rostro.

Sin embargo, en ese momento, podría decirse que su expresión era muy obvia.

A diferencia de Lize y Christie, que no tenían ni idea, Rhode sabía qué clase de lugar era Barbero.

Cuando hay luz, siempre hay oscuridad, incluso en la Ciudad Dorada.

Si bien el Reino Munn permanecía estable con Lydia, era ridículo pensar que todos allí eran buenas personas.

Entre toneladas de manzanas, siempre hay algunas que están podridas.

Lo mismo sucedía en la Ciudad Dorada.

A los nobles les faltaba diversión y depravación, y la calle Barbero era el mejor lugar para los que las buscaban.

Allí podían disfrutar y complacerse como bestias salvajes.

Era un lugar lleno de pecados y perversión.

En el juego, Lydia había limpiado todo ese lugar.

Sin embargo, en medio de esta misión, Rhode se dio cuenta de lo terrible que era ese sitio.

Debido a que el juego estaba clasificado como apto para todas las edades, había algunos pequeños detalles ocultos, pero mucha gente temblaba con solo ver la punta del iceberg.

Sin embargo, no era nada comparado con las fiestas y las drogas del mundo real.

Cuando escuchó a Christie mencionar ese lugar, Rhode se preocupó de inmediato.

Conociendo a Marlene, no creía que fuese el tipo de persona a la que le gustara disfrutar de la depravación, y apenas podía imaginárselo.

Incluso se preguntaba si Marlene conocía el lugar porque la calle Barbero era un tabú entre los nobles, y solo conocían su existencia los que realmente pertenecían allí.

Los demás nobles eran vagamente conscientes de que existía tal sitio, pero no tenían claro los detalles.

Rhode estaba seguro de que la gente que conocía ese lugar no era nada buena.

—¿Cuándo se fueron?

—Probablemente… hace una hora —contestó Lize tras recordarlo con cuidado.

Estaba sorprendida por la seriedad de Rhode.

Luego lo miró nerviosa—.

Sr.

Rhode, ¿hay algún problema?

—Iré a ver la situación.

Rhode no le explicó la situación a Lize.

Solo extendió su mano y le dio una palmadita en el hombro a Christie.

Luego, arregló su ropa y miró hacia abajo.

—Lize, no le cuentes esto a nadie.

Iré a buscar a Marlene.

Cuida de los demás y no permitas que nadie salga.

¿Entendido?

—Entiendo, Sr.

Rhode —contestó Lize con inquietud.

Aunque no sabía lo que había pasado, se dio cuenta de que algo andaba mal.

Rhode asintió a las dos y se fue.

«¡Maldición!» Rhode salió de la mansión con una expresión sombría.

Estaba seguro de que Marlene estaba en problemas.

Ella no era ese tipo de chica, y ni siquiera Christie se iría con cualquiera.

Por lo general, Marlene era una persona seria y asertiva.

Como aceptó la invitación de esa joven, entonces definitivamente tendrían algún tipo de relación.

Sin embargo, sin importar cuánto lo pensara, Rhode no podía entender por qué alguien se atrevería a secuestrar a Marlene en la Ciudad Dorada.

¿Acaso no sabían lo poderosa que era la familia Senia?

Pero no era el momento para pensar en eso.

Rhode respiró hondo y trató de calmarse.

Pronto, apareció ante él una lista de todos los miembros del grupo mercenario.

Encontró el nombre de Marlene rápidamente y lo seleccionó.

Después, apareció un triángulo invertido que representaba las coordenadas de su posición y le marcó un grupo de edificios al oeste.

«Gracias a Dios».

Rhode se sintió aliviado al ver la posición del triángulo invertido.

Entonces, activó su Destello de Sombras sin dudarlo, y rápidamente voló hacia las coordenadas.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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