Izuku un corazón dividido en 2 - Capítulo 16
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16: Retirada Táctica 16: Retirada Táctica —Lo hice…
se lo envié.
Le acabo de decir a una de las Tres Grandes que es hermosa en ropa de dormir a la medianoche.
—Izuku sintió que el alma se le escapaba del cuerpo.
La realidad de sus acciones lo golpeó como un mazazo.
¡Había sido demasiado directo!
¡Seguro ella pensaría que era un pervertido!
¡Seguro Ryukyu lo leería por accidente y se transformaría en dragón para devorarlo en el próximo patrullaje!
El instinto de supervivencia, ese que lo salvaba de los villanos en el último milisegundo, se activó.
Tenía que controlar los daños.
Tenía que lanzar una bomba de humo y huir de la escena del crimen antes de que Nejire pudiera responder y acorralarlo más.
Sus pulgares volaron sobre el teclado con la velocidad del Full Cowl.
Izuku: Nejire-senpai, es muy tarde y mañana estoy muy ocupado, así que me iré a dormir primero.
¡Ten una bonita noche!
Enviar.
Sin esperar un solo segundo, Izuku bloqueó la pantalla del teléfono, lo puso boca abajo sobre la mesita de noche como si el aparato estuviera a punto de explotar, y se lanzó sobre su cama.
Se metió debajo de las sábanas, cubriéndose hasta la cabeza, formando un capullo impenetrable.
Su corazón latía a mil por hora.
Había coqueteado, y luego había huido como un cobarde.
Pero el trabajo estaba hecho.
La había halagado.
Había asegurado su interés.
Ahora solo tenía que sobrevivir a la noche y prepararse para su cita con Fuyumi.
«Todo saldrá bien.
Solo tengo que dormir.
Cerrar los ojos y…» Pero el universo, y en particular las mujeres que se cruzaban en la vida de Izuku, rara vez le permitían las cosas tan fáciles.
A varios kilómetros de distancia, en la agencia Ryukyu, Nejire Hado estaba a punto de volverse loca.
Llevaba 4 minuto exactos sentada al borde de su cama, abrazando sus rodillas, con los ojos pegados a la pantalla de su teléfono.
Debajo de su atrevida fotografía, tres pequeños puntos grises aparecían y desaparecían en un bucle agónico.
Escribiendo…
Los puntos desaparecen.
Escribiendo…
Los puntos desaparecen de nuevo.
—¡Vamos, Izuku-kun, no es un examen de matemáticas!
—gruñó Nejire, mordiéndose la uña del pulgar—.
¡Solo dime algo!
¡Dime que me veo rara, dime que me cambie, dime lo que sea, pero deja de borrar lo que escribes!
La anticipación la estaba consumiendo.
¿Se habría pasado de la raya?
¿Lo habría asustado de verdad?
Una pequeña punzada de arrepentimiento comenzó a formarse en su estómago.
Tal vez Izuku era demasiado puro para ese tipo de juegos.
Tal vez lo había incomodado a tal punto que no sabía cómo rechazarla sin ser grosero.
Justo cuando estaba a punto de escribirle un mensaje para disculparse y decirle que era una broma, el teléfono emitió un suave pitido.
Un globo verde apareció en la pantalla.
Izuku: Te ves increíblemente hermosa, Nejire-senpai.
Nejire dejó de respirar.
El tiempo se detuvo.
Sus ojos azules leyeron las palabras una, dos, tres, cinco veces.
Increíblemente hermosa.
No le había dicho “te ves bien”.
No le había dicho “linda pijama”.
Le había dicho que era increíblemente hermosa.
Las palabras, escritas por el chico que se sonrojaba con solo mirarla a los ojos, tenían el peso de mil declaraciones de amor.
Una explosión de emociones detonó en el pecho de Nejire.
La alegría, la euforia y una emoción cálida y profunda que no pudo clasificar inundaron su cuerpo.
Lanzó un pequeño chillido de emoción, se puso de pie de un salto sobre el colchón y dio un giro en el aire utilizando un ligero impulso de sus ondas doradas, aterrizando suavemente sobre las almohadas.
Estaba extasiada.
Su plan audaz no solo había funcionado, sino que había roto las defensas de Izuku y había sacado a la luz una chispa de ese hombre intenso y apasionado que ella había vislumbrado en su sueño en la playa.
Pero su celebración fue interrumpida.
BZZZ.
El teléfono vibró en su mano.
Un nuevo mensaje acababa de entrar.
Nejire, todavía con una sonrisa radiante, desbloqueó la pantalla.
Izuku: Nejire-senpai, es muy tarde y mañana estoy muy ocupado, así que me iré a dormir primero.
¡Ten una bonita noche!
La sonrisa de Nejire vaciló por una fracción de segundo.
Su ánimo bajó ligeramente.
—Oh, vaya…
—susurró, sentándose de nuevo en la cama—.
¿Está huyendo?.
Se asustó de su propia valentía.
Mañana está muy ocupado…
me pregunto qué tendrá que hacer.
¿Entrenamiento extra con Endeavor?
Hizo un tierno puchero de decepción.
Quería hablar más con él, quería molestarlo un poco más sobre su atrevido cumplido.
Pero luego, volvió a leer el primer mensaje.
Increíblemente hermosa.
El puchero se transformó en una sonrisa suave, victoriosa y llena de afecto.
No importaba que él huyera ahora.
Él le había dado lo que ella quería.
Le había demostrado que no era indiferente a ella.
Tomó su teléfono y escribió una respuesta comprensiva para no presionarlo más.
Nejire: Entiendo Izuku-kun, descansa bien.
🥰 Pulsó enviar.
Se dispuso a apagar la pantalla, pero entonces, su lado juguetón, aquel que se negaba a perder una batalla, tomó el control.
Izuku creía que podía lanzarle un cumplido que le alteraba el corazón y luego simplemente irse a dormir como si nada.
—Ah, no, señor Izuku Midoriya.
Si yo no voy a poder dormir por tu culpa, tú tampoco vas a poder dormir por la mía —dijo Nejire con una risita traviesa.
Se levantó de la cama y se acercó al espejo de cuerpo entero una vez más.
Esta vez, no se preocupó por las poses elaboradas.
Simplemente se acercó a la cámara, asegurándose de que la iluminación resaltara el brillo de sus ojos y la fina tela de su blusa.
Inclinó un poco la cabeza, cerró un ojo en un guiño coqueto y juntó los labios, lanzando un beso directamente al lente de la cámara.
Click.
Revisó la foto.
Era perfecta.
Dulce, cariñosa, pero con el suficiente veneno romántico como para enloquecer las hormonas de cualquier adolescente.
Adjuntó la imagen en el chat de Izuku.
Escribió un último mensaje debajo: Un beso de buenas noches para ti.
😉😘 Pulsó enviar por última vez.
Sin esperar a ver si él lo leía o no, Nejire bloqueó el teléfono, apagó la luz de su habitación y se deslizó bajo las sábanas.
Se acostó boca arriba, abrazando el teléfono contra su pecho como si fuera el tesoro más valioso del mundo.
Una sonrisa inmensa y feliz adornaba su rostro en la oscuridad.
Había sido una gran noche.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Daoist3kPYhE La creación es difícil, ¡anímame!
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