Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Izuku un corazón dividido en 2 - Capítulo 21

  1. Inicio
  2. Izuku un corazón dividido en 2
  3. Capítulo 21 - 21 La Clase Magistral y el Milagro
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

21: La Clase Magistral y el Milagro 21: La Clase Magistral y el Milagro AUTOR : hola a todos los lectores me gustaría primero agradecer a todos los que siguen esta historia no olviden apoyarme con piedras de poder ya que me ayudan mucho y hacen que la historia pueda ser más conocida sin más que decir les dejo la historia 😁.

Media hora más tarde, Izuku y Bakugo se encontraban en el asiento trasero de un taxi, yendo a toda velocidad de regreso a la agencia de Endeavor.

Izuku apretaba la pequeña bolsa de la tienda de cosméticos contra su pecho como si contuviera uranio enriquecido, mientras Bakugo miraba la hora en su teléfono compulsivamente.

Una vez que llegaron a la agencia, corrieron hacia los dormitorios.

-¡Tienes quince minutos para bañarte y restregarte bien, nerd!

¡Si hueles a sudor , te ahogaré en el inodoro!

-le gritó Bakugo, empujándolo hacia su habitación.

Cuando Izuku salió del baño, con una toalla alrededor de la cintura y el cabello mojado, comenzó la verdadera tortura.

Durante las siguientes dos horas, mientras Izuku se vestía con su nuevo conjunto de cuello de tortuga negro y pantalones crema, Bakugo se paseó por la habitación como un sargento instructor militar impartiendo el entrenamiento más riguroso de la historia sobre cómo comportarse en una cita.

Toda la “sabiduría” absorbida de las telenovelas de Mitsuki Bakugo fue descargada sobre el pobre cerebro de Izuku.

-¡REGLA NÚMERO UNO!

-gritaba Bakugo, golpeando una regla que había sacado del escritorio de Izuku contra su propia palma-.

¡LA MALDITA POSTURA!

¡Deja de encorvarte como un camarón triste!

¡Hombros atrás, pecho afuera!

¡Eres el sucesor de All Might, compórtate como tal!

Izuku enderezó la espalda tan rápido que casi se rompe una vértebra.

-¡REGLA NÚMERO DOS!

-continuó Bakugo, señalándolo a los ojos-.

¡EL CONTACTO VISUAL!

Cuando te hable, mírala a los malditos ojos.

No mires al suelo, no mires tus estúpidos zapatos rojos que afortunadamente ya tiré a la basura (izuku a escondida fue a rescatar sus zapatos que lo avían acompañado durante mucho tiempo) , y por lo que más quieras en este mundo, ¡no mires hacia abajo de su cuello o te volaré la cabeza por pervertido!

-¡N-Nunca haría eso, Kacchan!

-chilló Izuku, rojo de vergüenza.

-¡REGLA NÚMERO TRES: LA CONVERSACIÓN!

¡Nada de murmurar!

¡Nada de sacar tus libretas!

¡Nada de hablar de los putos Quirks de la gente que pasa por la calle!

-Bakugo se acercó, amenazante-.

Pregúntale sobre ella.

Sobre su trabajo, sobre sus estúpidos pasatiempos.

Y cuando hable, escúchala y asiente como si estuviera revelando los secretos del universo.

-E-Escuchar y preguntar sobre ella.

Anotado.

-¡Y REGLA NÚMERO CUATRO, LA MÁS IMPORTANTE!

-Bakugo levantó un dedo al aire dramáticamente-.

¡Caballerosidad básica de telenovela!

¡Tú abres las puertas!

¡Tú caminas por el lado de la acera que da a la calle para que los autos no la salpiquen!

¡Y cuando vayan a comer, si no le retiras la silla para que se siente, yo te retiraré la espina dorsal!

¿¡QUEDÓ CLARO!?

-¡¡SÍ, SEÑOR!!

-gritó Izuku, saludando como un soldado.

Habían pasado dos horas enteras repitiendo las reglas una y otra vez para que quedaran grabadas a fuego en la cabeza de Izuku.

Ahora, el reloj marcaba la 1:00 PM.

Solo quedaba exactamente una hora para la cita.

Izuku se encontraba de pie, mirando su reflejo en el espejo de cuerpo entero de la puerta de su armario.

Estaba genuinamente sorprendido.

Efectivamente, se veía muy, muy diferente.

La ropa nueva enmarcaba su cuerpo a la perfección, dándole una silueta estilizada.

Y el cabello…

había seguido las instrucciones del frasco de crema.

Había frotado el producto en sus manos y lo había pasado por sus rizos húmedos, moldeándolos hacia atrás y a los lados.

El resultado era espectacular: sus rizos salvajes ahora tenían dirección y control, luciendo elegantes y un poco rebeldes, en lugar de un simple nido de pájaros desordenado.

Había dado un cambio total.

Se sentía…

confiado.

Bakugo, que estaba parado a su lado con los brazos cruzados, asintió lentamente.

De uno de sus bolsillos, sacó un pequeño y elegante frasco de cristal negro.

Era un perfume de marca que habían comprado a último momento en el primer piso del centro comercial, justo antes de salir corriendo al taxi.

-Toma esto, idiota -dijo Bakugo, lanzándole el frasco-.

Solo dos toques.

Uno en el cuello, otro en la muñeca.

Si te bañas en esa mierda y terminas oliendo como el camión de la basura de una perfumería, te mato.

Izuku atrapó el frasco.

Hizo exactamente lo que le indicaron.

Un toque en el cuello, otro en la muñeca.

Frotó ligeramente sus muñecas.

Un aroma amaderado, fresco, sutil pero innegablemente masculino, llenó el espacio a su alrededor.

Bakugo lo miró de arriba abajo por última vez.

Estaba satisfecho.

El milagro se había completado con éxito.

Había tomado un diamante en bruto (muy, muy en bruto) y lo había pulido hasta convertirlo en un galán de primera de clase de telenovela.

Bakugo incluso levantó un dedo y se limpió una lágrima totalmente imaginaria de la comisura del ojo, orgulloso de su gran trabajo artístico.

-Bien, nerd -suspiró Bakugo, metiéndose las manos en los bolsillos del pantalón-.

¿Estás listo para no arruinar esto?

Izuku se giró hacia él.

Sus ojos verdes brillaban con determinación pura.

Ya no había rastro del chico asustado que se encorvaba.

Inhaló profundamente, ajustó el cuello de su suéter negro y asintió con la cabeza, firme y decidido.

-Estoy listo, Kacchan.

De verdad…

gracias por todo esto.

No lo habría logrado sin ti.

Bakugo chasqueó la lengua, apartando la mirada para ocultar que el agradecimiento lo había ablandado un poco.

-Guárdate las cursilerías para la chica del hielo, Deku.

Bakugo caminó hacia la puerta de la habitación y la abrió.

Se giró hacia Izuku e hizo un movimiento con la cabeza hacia el pasillo.

-Bueno.

Se nos hace tarde.

Vámonos.

Izuku, que estaba a punto de caminar hacia la puerta, se congeló en seco.

Su cerebro hizo un corto circuito.

Parpadeó varias veces, procesando la palabra en plural.

-¿Eh?

-Izuku ladeó la cabeza, su rostro llenándose de signos de interrogación-.

¿”Vámonos”?

¿Cómo que “vámonos”, Kacchan?

Yo voy al cine…

a mi cita.

Bakugo lo miró como si Izuku acabara de decir la estupidez más grande del mundo.

Una sonrisa oscura, casi maníaca, se dibujó en su rostro.

-¿Y qué te hace pensar, pedazo de idiota, que después de gastar cinco horas de mi maldita vida, arriesgarme a ser calcinado por Endeavor, soportar un castigo de limpieza de colchonetas por una semana y arreglar tu asqueroso sentido de la moda…

te voy a dejar ir solo sin supervisión?

-Bakugo tronó los nudillos de sus manos de forma amenazante-.

Voy a estar a 10 metros de ti en ese cine, Deku.

Si te encorvas, si tartamudeas, o si no le abres la maldita puerta a esa chica, te lanzaré una explosión perforante directamente en la nuca.

Ahora camina.

¡La Operación Cisne Verde no acepta fracasos!

Izuku sintió que el alma volvía a abandonarlo.

Su cita romántica acababa de convertirse en una misión encubierta bajo la amenaza constante de un ataque terrorista por parte de su mejor amigo.

-?????

-Izuku solo pudo soltar un quejido silencioso, mientras era empujado sin piedad hacia el pasillo.

La verdadera prueba, acababa de comenzar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo