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Izuku un corazón dividido en 2 - Capítulo 24

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24: EN APRIETOS 24: EN APRIETOS Izuku y Bakugo se quedaron hechos estatuas de sal.

El corazón de Izuku, que hace apenas unos minutos latía al ritmo de una dulce melodía romántica, ahora martilleaba contra su caja torácica con la fuerza de una ametralladora pesada.

El pánico se apoderó de él con garras de hielo.

Su cerebro, habitualmente analítico y rápido, se quedó en blanco, emitiendo un sonido de estática continuo.

“Nos descubrió.

Lo sabe.

Sabe que salí con su hija.

Sabe del restaurante.

Sabe del beso.

Voy a morir.

Aquí mismo.

Ni siquiera voy a llegar a convertirme en el Símbolo de la Paz.

Voy a ser reducido a cenizas en el lobby de su agencia”, fue el pensamiento caótico y paranoico que inundó la mente de Izuku.

Llevado por un instinto de supervivencia puro, animal y carente de toda dignidad heroica, Izuku dio un salto sobrehumano hacia atrás y se colocó físicamente detrás de Bakugo, usando la espalda del rubio como un escudo humano literal.

Si Endeavor decidía desatar un Prominence Burn allí mismo por deshonrar a su amada Fuyumi, Izuku prefería que los quemaran a los dos juntos.

Después de todo, Bakugo había sido el cómplice.

Si él caía, Bakugo caería con él.

Bakugo gruñó por lo bajo, sintiendo las manos temblorosas de Izuku aferrándose a la parte trasera de su chaqueta.

“¡Suéltame, maldito cobarde!”, siseó Bakugo entre dientes, tratando de mantener una postura firme, aunque una gota de sudor frío comenzaba a deslizarse por su propia sien.

Endeavor no apartaba la vista de ellos.

Sus ojos turquesa, agudos y calculadores, se estrecharon.

Dio dos pasos pesados hacia adelante.

El calor ambiental en la habitación pareció aumentar un par de grados.

ENDEAVOR : —Bakugo —la voz de Endeavor era peligrosamente baja—.

Hace menos de una horas me dijiste en el centro comercial que Midoriya estaba encerrado en su habitación, llorando por sus pantorrillas y haciendo diez mil sentadillas como castigo por su mala técnica.

Endeavor desvió su mirada intensa de Bakugo para enfocarla en la figura que temblaba detrás de él.

—Midoriya.

¿No que estabas en tu habitación haciendo sentadillas?

Izuku tragó saliva con tanta fuerza que le dolió la garganta.

Intentó formular una palabra, pero sus cuerdas vocales se negaron a cooperar.

Asomó solo la mitad de su rostro por encima del hombro de Bakugo, luciendo como un conejo acorralado por un dragón furioso.

Endeavor lo examinó de pies a cabeza.

El Héroe Número Uno no era solo fuerza bruta y fuego; era un hombre con un intelecto deductivo brillante.

Por algo ostentaba el récord histórico de más casos resueltos en todo Japón.

Nada escapaba a su escrutinio.

Mientras miraba a su pupilo, Endeavor se dio cuenta inmediatamente de que algo no cuadraba en lo absoluto.

Bakugo le había mentido descaradamente en el centro comercial.

Midoriya no estaba sudado.

No llevaba su ropa deportiva gastada No había rastro de agotamiento físico en él.

De hecho, Izuku estaba frente a él completamente transformado.

Apenas y logró reconocerlo en el primer segundo.

Solo las características pecas y los grandes ojos verdes llenos de terror puro fueron los indicadores definitivos de que efectivamente se trataba del Midoriya , y no de un modelo adolescente cualquiera.

“¿Por qué demonios está vestido así?”, pensó Endeavor, su mente trabajando a mil por hora.

Era evidente.

Esa ropa, ese peinado, esa actitud…

era como si se hubiera ido a alguna cita romántica.

Y entonces, las piezas del rompecabezas comenzaron a unirse en la mente del coloso de fuego a una velocidad vertiginosa.

Hecho número uno: Midoriya y bakugo había suplicado desesperadamente el la mañana por tener el día libre, argumentando “que iban hacer pedidos de piezas para sus trajes dañados “.

Hecho número dos: Bakugo lo había encubierto activamente y lo había alejado del ala sur del centro comercial de Roppongi.

Hecho número tres: Su hija, Fuyumi, también había salido temprano esa misma mañana, el había ido en la mañana antes del medio día para recoger unos documentos que se le olvidaron y cuando llego vio a fuyumi corriendo por todo la casa y si sus ojos no le engañaban avía visto a fuyumi esconder un vestido gris que apenas pudo ver y antes de irse fuyumi se le acerco a decirle que iba a estar ocupada todo la tarde y no podría llevarle el almuerzo .

La mente deductiva de Endeavor creó docenas de teorías en cuestión de microsegundos.

Una de ellas, la más descabellada, la más impensable, la más sacrílega de todas, cruzó por su mente.

“Midoriya pidió el día libre.

Fuyumi pidió el día libre.

Bakugo me alejó de la zona de restaurantes.

Midoriya está vestido como un galán barato…” A Endeavor se le empezaron a marcar gruesas venas en el cuello y, casi cómicamente, rayas negras verticales de furia y confusión parecieron materializarse en su frente.

Su fuego facial comenzó a chisporrotear y a subir de temperatura rápidamente, tiñendo las paredes del lobby de un tono naranja amenazador.

El calor se volvió sofocante, haciendo que Izuku y Bakugo dieran un paso instintivo hacia atrás.

Ambos adolescentes se dieron cuenta en ese preciso instante de que, posiblemente, estaban absoluta y totalmente jodidos.

Endeavor había conectado los puntos.

Estaba a punto de descubrir el secreto.

Endeavor dio un paso más, Su mirada se clavó en Izuku como dos láseres a punto de perforar su cráneo.

ENDEAVOR : —Midoriya —rugió Endeavor, su voz vibrando con una mezcla de ira contenida y exigencia de la verdad—.

Puedes decirme, exactamente y sin omitir un solo detalle, ¿dónde demonios estabas?

Porque entrenando en tu habitación, definitivamente no creo que estuvieras.

Y a menos que las sentadillas requieran zapatos de diseñador, quiero la verdad.

¡Ahora!

Izuku comenzó a temblar violentamente detrás de Bakugo.

Sus rodillas parecían estar hechas de gelatina.

“Se acabó.

Adiós, mamá.

Adiós, All Might.

Fuyumi, lo siento”.

Abrió la boca para confesar, dispuesto a aceptar su muerte ardiente con honor, pero de ella solo salió un chirrido agudo e ininteligible.

Bakugo, sintiendo el agarre letal de Izuku en su chaqueta y viendo que la temperatura de la habitación estaba alcanzando niveles críticos de combustión, supo que tenía que intervenir.

La cosa se estaba poniendo seria de verdad.

Al parecer, Endeavor se había dado cuenta de algo, había detectado una inconsistencia, pero no estaba cien por ciento seguro.

Si el Número Uno estuviera completamente seguro de que Izuku estaba saliendo con su preciada hija, no estaría preguntando; ya habría reducido al nerd a un montón de cenizas humeantes y esparcido sus restos por el río Sumida.

Aún había una ventana.

Una oportunidad microscópica de salvar la misión y sus propias vidas.

Bakugo necesitaba crear una cortina de humo tan densa y creíble que desviara la atención del sabueso de fuego.

Bakugo inhaló profundamente, endureció su rostro para ocultar cualquier rastro de duda, se sacudió a Izuku de la espalda con un movimiento brusco y se paró firme frente a Endeavor, devolviéndole la mirada con una intensidad que casi igualaba la del héroe profesional.

BAKUGO : Bueno, maldita sea.

Ya que eres tan entrometido, viejo, lo admitimos —espetó Bakugo, cruzándose de brazos y adoptando su tono más agresivo y desinteresado—.

El idiota de Deku tuvo una cita.

El silencio que siguió fue absoluto.

El sonido del aire acondicionado pareció apagarse.

Izuku se quedó completamente perplejo, con la mandíbula colgando casi hasta el suelo.

Sus ojos se abrieron como platos, mirando la nuca de Bakugo con horror absoluto.

“¡¿QUÉ ESTÁS HACIENDO, KACCHAN?!

¡¿LO ACABAS DE CONFESAR?!”, gritó la mente de Izuku.

A Endeavor se le hicieron las rayas negras en su frente aún más gruesas.

El fuego de su barba creció un par de centímetros.

El héroe apretó los puños, la madera del mostrador de recepción detrás de él comenzando a crujir por el calor ambiental que irradiaba.

Shoto abrió los ojos ligeramente, sorprendido por la revelación sobre su siempre tímido y torpe amigo.

ENDEAVOR : —¿Una…

cita?

—repitió Endeavor, su voz peligrosamente baja, saboreando la palabra como si fuera veneno puro.

Sus ojos buscaron la confirmación en Izuku, pero Bakugo no le dio tiempo de intervenir.

Pero lo siguiente que dijo Bakugo dejó perplejos a todos en la habitación, deteniendo el inminente asesinato en seco.

BAKUGO : —Sí.

Con la chica de pelo azul de la U.A.

La de los Tres Grandes.

Con la que tuvo el maldito accidente de la brea hace ya casi un mes —soltó Bakugo sin inmutarse, su tono casual y molesto, como si estuviera revelando el chisme más irrelevante del mundo.

Izuku se atragantó con su propia saliva.

Sus ojos saltaron de sus órbitas.

“¿¡Nejire-senpai!?”.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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