Izuku un corazón dividido en 2 - Capítulo 31
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- Capítulo 31 - 31 El infierno en la ciudad y la prueba del héroe parte 1
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31: El infierno en la ciudad y la prueba del héroe parte 1 31: El infierno en la ciudad y la prueba del héroe parte 1 AUTOR : RECUERDEN APOLLARME CON PIEDRAS DE PODER, MENTRAS MAS PIEDRAS DE PODER ME DEN MAS RAPIDO SUBIRE LOS CAPITULOS .
La noche sobre la Agencia de Endeavor había caído pesadamente, trayendo consigo una calma engañosa tras el ridículo y asqueroso castigo de limpiar las colchonetas del Gimnasio B.
Izuku Midoriya estaba tendido en su cama, mirando el techo oscuro de su habitación.
Sus músculos dolían, su piel aún olía a desinfectante industrial, pero su mente estaba a kilómetros de distancia.
Cerró los ojos y, casi como un reflejo involuntario, sus dedos rozaron sus propios labios.
El fantasma del beso de Nejire seguía allí, acompañado de ese embriagador sabor a jazmín que había hecho cortocircuito en su cerebro horas atrás.
Al mismo tiempo, en su escritorio, descansaba la tela del bento vacío que Fuyumi le había enviado.
Estaba atrapado en un laberinto emocional, un enredo romántico que amenazaba con devorarlo vivo.
IZUKU: ¿Qué se supone que haga ahora?
susurró Izuku a la nada, sintiendo que su rostro volvía a calentarse.
Pero antes de que pudiera hundirse más en sus pensamientos adolescentes, el mundo real decidió que ya había tenido suficiente descanso.
¡BZZZZZZ!
¡BZZZZZZ!
¡BZZZZZZ!
Una alarma ensordecedora, estridente y teñida de un rojo intermitente, estalló en toda la agencia.
No era la alarma estándar de patrulla.
Era la alarma de Nivel S, reservada únicamente para desastres masivos o ataques terroristas a gran escala.
Izuku saltó de la cama, el cansancio y el romance evaporándose de su sistema en un milisegundo.
Su cuerpo reaccionó en automático.
En menos de cuarenta segundos, ya tenía puesto su traje de héroe, ignorando los pequeños jirones que aún tenía de su “práctica” con Nejire en la tarde.
Salió al pasillo al mismo tiempo que la puerta de Bakugo volaba por los aires de una patada.
BAKUGO: ¡Muévete, maldito nerd!
—bramó Bakugo, con pequeñas explosiones ya chisporroteando en sus palmas, sus ojos rojos brillando con la promesa de violencia—.
BAKUGO: ¡Si es un ataque, voy a volar en pedazos al infeliz que interrumpió mi sueño!
Ambos corrieron hacia la sala de operaciones principal.
Al llegar, se encontraron con un caos organizado.
Burnin, Kido, Onima y decenas de sidekicks estaban armándose y revisando coordenadas.
En el centro de todo, como un titán de fuego, estaba Endeavor.
Su rostro, iluminado por las intensas llamas de su barba, era una máscara de pura furia concentrada.
Shoto ya estaba a su lado, con el ceño fruncido y su traje ajustado.
ENDEAVOR : ¡Escuchen bien, novatos!
—la voz de Endeavor retumbó en la inmensa sala, silenciando a todos instantáneamente—.
ENDEAVOR: Hace cinco minutos, el distrito comercial este de la ciudad de Hosu estalló en llamas.
No es un accidente.
Tenemos reportes de múltiples igniciones simultáneas y destrucción de infraestructura.
Es un ataque coordinado por un grupo de villanos que buscan sembrar el caos y saquear los depósitos tecnológicos del área.
Endeavor proyectó un mapa holográfico de la ciudad.
Tres enormes zonas rojas parpadeaban furiosamente, indicando incendios de proporciones dantescas.
ENDEAVOR: El objetivo principal es la evacuación y la contención del fuego.
Los villanos están armados y organizados.
Burnin, liderarás el escuadrón beta al sector norte.
Kido, Onima, ustedes al sur.
Shoto, Bakugo, Midoriya, vendrán conmigo al epicentro.
No sabemos a qué nos enfrentamos exactamente, así que mantengan los ojos abiertos.
¡Muévanse!
TODOS: ¡SÍ, SEÑOR!
—gritaron todos al unísono.
El viaje hacia el distrito comercial fue un borrón de luces de emergencia y el sonido atronador de las sirenas.
Desde varias cuadras de distancia, el cielo nocturno ya no era negro, sino de un naranja enfermizo y parpadeante.
El aire acondicionado del vehículo blindado apenas podía combatir el calor que se filtraba por las ventanas.
Izuku sentía la adrenalina bombeando por sus venas, activando el Full Cowl al 5% por pura inercia, preparándose mentalmente.
Al llegar a la zona cero, la realidad superó cualquier proyección holográfica.
Edificios de diez pisos estaban envueltos en columnas de fuego que rugían como bestias hambrientas.
Los cristales estallaban por la presión térmica, lloviendo sobre el asfalto derretido.
El humo negro y espeso ahogaba las calles, y los gritos de los civiles atrapados resonaban como un coro de pesadilla.
BAKUGO: ¡Deku, Mitad-Mitad, a despejar escombros!
ordenó Bakugo, lanzándose al aire con una explosión masiva, interceptando a un par de villanos de bajo nivel que intentaban huir con cajas de tecnología.
Izuku asintió y se adentró en el infierno.
¡Látigo Negro!
Los zarcillos de energía oscura salieron disparados de sus brazos, envolviendo pilares a punto de colapsar y apartando vigas de acero al rojo vivo para permitir que los civiles escaparan.
Shoto creaba enormes rampas de hielo que se derretían en cuestión de minutos, pero que daban el tiempo suficiente para salvar vidas.
Todo parecía estar bajo control dentro del caos.
La agencia de Endeavor era una máquina bien engrasada.
Pero los villanos que habían orquestado esto no eran simples matones callejeros.
Habían preparado una trampa, y estaban esperando a que los héroes se dispersaran.
Izuku escuchó un llanto desgarrador proveniente de un callejón estrecho que conectaba con una plaza central rodeada de edificios en llamas.
IZUKU: ¡Aguanten!
¡Ya voy!
gritó Izuku, aumentando su Full Cowl al 20%.
Se movió como un relámpago verde a través del humo, ingresando a la plaza.
Aterrizó con pesadez, buscando a la fuente del llanto.
Pero la plaza estaba extrañamente vacía de civiles.
Solo había escombros, fuego y una sensación gélida en la nuca que hizo que su Sensor de Peligro le diera una punzada brutal, como un clavo clavándose en su cráneo.
IZUKU: ¡Trampa!
—se dijo Izuku.
Intentó retroceder, pero antes de que pudiera mover un músculo, una onda expansiva masiva golpeó el suelo frente a él.
El asfalto se levantó como una ola de mar, lanzando a Izuku por los aires.
Aterrizó rodando, frenando su caída clavando sus dedos en el pavimento.
Cuando levantó la vista, el humo se disipó lo suficiente para revelar a sus atacantes.
Eran tres.
El primero era un coloso de casi dos metros y medio, con la piel agrietada y brillante como magma volcánico.
No llevaba camisa, y sus venas latían con una luz anaranjada.
A su lado, flotando un par de metros sobre el suelo gracias a corrientes de aire visibles, había un hombre delgado, vestido con un traje de vuelo aerodinámico y una máscara de oxígeno.
El tercero estaba de pie en la retaguardia, vestido con ropa elegante y un sombrero de copa, jugueteando con un puñado de arena en sus manos que, al frotarla, se convertía en diminutos fragmentos de cristal brillante.
VILLANO IGNIS: Vaya, vaya…
esperábamos aislar a Endeavor, pero parece que atrapamos a uno de sus perritos falderos —dijo el gigante de magma, con una voz que sonaba como rocas triturándose—.
IGNIS: Me llamo Ignis.
Y vamos a aplastarte.
AERO: No pierdas el tiempo jugando, Ignis.
El jefe quiere esta zona despejada —susiseó el hombre flotante, Aero, su voz distorsionada por la máscara.
El hombre elegante, Vitrum, simplemente sonrió, arrojando la arena al aire.
VITRUM: Veamos de qué color sangra el héroe.
Izuku se puso en guardia, activando el Full Cowl al 30%.
Rayos verdes bailaron furiosamente a su alrededor.
Estaba completamente solo.
El muro de escombros y fuego a su espalda bloqueaba la visión de los demás, y el ruido de las explosiones de Bakugo sonaba a kilómetros de distancia.
Tenía que ganar aquí, y tenía que hacerlo rápido para volver a ayudar a los civiles.
IZUKU: ¡Detroit Smash!
Izuku no esperó a que atacaran.
Con una velocidad supersónica, acortó la distancia en un parpadeo, apuntando directamente al gigante Ignis, quien parecía ser el tanque del grupo.
Pero el golpe nunca conectó de la forma esperada.
Justo cuando su puño iba a impactar el rostro de magma, Aero movió un dedo.
Una ráfaga de viento huracanado, concentrada en un tubo de vacío invisible, golpeó el costado de Izuku.
La fuerza fue suficiente para desviar su trayectoria en el aire.
El puño de Izuku rozó el hombro de Ignis, rasgando la piel volcánica.
IGNIS: ¡Error, niñato!
—rugió Ignis.
El gigante no retrocedió.
Al contrario, el fuego a su alrededor pareció ser absorbido por su cuerpo.
Sus músculos se inflaron y conectó un gancho de derecha directamente en las costillas de Izuku.
El impacto fue devastador.
La fuerza cinética, combinada con una micro-explosión de calor desde los nudillos de Ignis, mandó a Izuku a volar como un muñeco de trapo a través de la plaza, estrellándose contra la fachada de una tienda destruida.
Izuku escupió saliva, sintiendo que al menos dos costillas se habían fisurado.
Su mente analítica comenzó a procesar a la velocidad de la luz.
«El gigante absorbe fuego para aumentar su fuerza física e impacto.
El del aire manipula vectores de presión para desviar ataques y crear puntos ciegos.
Es un combo perfecto de defensa y contraataque.» Izuku se levantó tambaleándose, pero el Sensor de Peligro volvió a gritar en su cabeza.
Se lanzó hacia la derecha por puro instinto.
¡Fiiish!
¡Fiiish!
Dos cortes limpios y profundos aparecieron en el hombro y el muslo de su traje, derramando sangre fresca.
Izuku siseó de dolor.
No había visto ningún proyectil.
Miró hacia el hombre elegante, Vitrum.
Este estaba moviendo sus dedos como un director de orquesta.
Alrededor de Vitrum, el fuego derretía la arena, el asfalto y los vidrios rotos de los escaparates, convirtiéndolos en sílice líquida.
Luego, al entrar en contacto con las corrientes frías de aire que Aero manipulaba, el vidrio se endurecía instantáneamente en forma de cuchillas microscópicas, tan finas que eran literalmente invisibles a simple vista.
VITRUN: ¿Te gusta, héroe?
Cuchillas de vidrio de un micrómetro de grosor.
VITRUN: No puedes esquivar lo que no puedes ver se burló Vitrum.
Izuku estaba acorralado.
La situación pasó de mala a crítica en cuestión de segundos.
Los siguientes cinco minutos fueron una verdadera carnicería y la paliza más unilateral que Izuku había recibido en mucho tiempo.
Intentó utilizar Látigo Negro para atraparlos a distancia, pero Vitrum creó escudos curvos de vidrio reforzado que refractaban la luz, creando ilusiones ópticas; Izuku atacaba donde creía que estaban, solo para golpear el aire.
Cuando intentaba acercarse usando la máxima velocidad que su cuerpo soportaba sin romperse (45%), Aero creaba “bolsas de vacío” en el aire.
Izuku pisaba estas zonas y perdía toda la tracción, asfixiándose temporalmente, lo que le daba a Ignis la oportunidad perfecta para conectarle puñetazos explosivos que hacían temblar sus huesos.
La sangre le caía por la frente, nublando su visión.
Su traje, que había estado impecable tras la pelea en el cuarto con Nejire, ahora estaba destrozado, quemado y cortado por docenas de cuchillas invisibles.
Respiraba con dificultad, apoyado contra los restos de una fuente de concreto.
—Es inútil —se dijo Izuku, jadeando—.
Sus Dones están perfectamente sincronizados.
Aero alimenta las llamas para Ignis y enfría el vidrio para Vitrum.
Vitrum proporciona defensa y ataques sigilosos.
Ignis es el muro de contención.
Si uso el cien por ciento del One For All…
Miró de reojo a los edificios colindantes.
Aunque estaban en llamas, sus sensores auditivos captaban los débiles latidos del corazón de personas atrapadas en los sótanos y pisos superiores.
Si desataba un Smash al 100%, la presión del viento y el impacto colapsarían toda la estructura, sepultando a los civiles vivos.
La fuerza bruta estaba completamente descartada.
Ignis tronó los nudillos, caminando lentamente hacia él.
IGNIS: Se acabó el juego, niño.
Tienes agallas, pero te falta cerebro para lidiar con veteranos.
Izuku cerró los ojos un instante.
El dolor era agonizante, pero su mente, forjada en cuadernos de análisis de héroes desde que tenía cuatro años, no se detuvo.
Sus pensamientos eran un torrente de información.
Compleja estructura narrativa, lógica interna de los poderes…
toda debilidad tiene un origen en la propia fortaleza del Don.
«Piensa, Izuku.
Piensa.
Aero y Ignis tienen una relación simbiótica.
El viento alimenta el fuego.
El fuego alimenta la fuerza.
Vitrum necesita calor extremo para fundir el vidrio de los escombros, y aire a temperatura normal para solidificarlo y afilarlo en milisegundos.» Abrió los ojos.
Una chispa esmeralda, aguda y fría como el hielo, brilló en sus pupilas.
De repente, recordó los eventos de las últimas horas.
Recordó el sabor a jazmín en sus labios.
Recordó el rostro decidido de Fuyumi Y el bento, la confianza de Kacchan mintiendo por él para salvarlo, y la expectativa de Endeavor.
Tenía un enredo enorme esperándolo en casa, y maldita sea, no iba a morir en este callejón sucio antes de tener la oportunidad de arreglar su vida.
«Su sincronización es perfecta porque su ecosistema es perfecto.
Si altero las reglas del entorno…
la lógica de sus combinaciones se cae a pedazos.» IZUKU: ¡No me subestimen!
gritó Izuku, dentro de One for All despertó algo, un nuevo don se avia desbloqueado sexto portar: niño ya puedes utilizar mi don En lugar de lanzarse al ataque, Izuku concentró el poder del Sexto Portador.
¡Pantalla de Humo!
Una nube de humo púrpura, tan densa y espesa como brea líquida, estalló desde su cuerpo, cubriendo toda la plaza en un radio de cincuenta metros en menos de dos segundos.
La visibilidad se redujo a cero absoluto.
AERO: ¡Estúpido mocoso!
¡El humo no te salvará!
—burló Aero desde el cielo—.
¡Mi viento despejará esto en un instante!
Aero agitó los brazos, creando un vórtice huracanado para aspirar el humo.
Esa era la trampa número uno.
Izuku había anticipado esto.
El humo no era para ocultarse él, era para segar a los demás y forzar la mano de Aero.
Al aspirar el humo púrpura con tanta fuerza, Aero creó una corriente de succión masiva.
Izuku usó el Full Cowl y, dejando que la propia corriente de Aero lo atrajera, se movió silenciosamente a través de la nube.
VITRUM: ¡Ignis, a tus doce en punto!
¡Se acerca!
gritó Vitrum, intentando leer los movimientos por el sonido, pero su vista estaba inútil; no podía apuntar sus cuchillas invisibles.
Ignis lanzó un puñetazo ciego, cargado con todo el fuego que había acumulado, hacia la dirección que le indicaron.
Un impacto masivo destrozó el asfalto.
Pero Izuku no estaba allí.
Gracias a su Sensor de Peligro, había detectado la intención asesina de Ignis una fracción de segundo antes.
Izuku se había deslizado por debajo del brazo del gigante en el último microsegundo, usando la inercia del golpe masivo de Ignis para posicionarse justo detrás de él.
Izuku puso mas poder de One for All en sus rodillas y salto con toda su fuerza La energía liberada fue explosiva.
Izuku no atacó a Ignis.
En cambio, usó esa fuerza para impulsarse hacia arriba con una velocidad vertiginosa, saliendo de la cortina de humo y apareciendo directamente frente al rostro de Aero, que seguía concentrado en aspirar el humo.
Los ojos del hombre del viento se abrieron de terror puro.
Estaba en el aire, sin apoyo, y no tuvo tiempo de reaccionar.
—¡St.
Louis Smash!
—Izuku giró en el aire, conectando una patada de hacha descendente reforzada al 45% directamente en el pecho de Aero, destrozando su máscara de oxígeno y enviándolo en picada contra el suelo como un meteoro.
Aero se estrelló contra el asfalto derretido, perdiendo el conocimiento al instante.
Uno menos.
El eslabón que unía el fuego y el vidrio había caído.
Pero Izuku no se detuvo a celebrar.
La eliminación de Aero significaba que el viento había cesado.
El humo púrpura comenzó a disiparse por el inmenso calor del área.
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