Izuku un corazón dividido en 2 - Capítulo 32
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- Capítulo 32 - 32 El infierno en la ciudad y la prueba del héroe parte 2
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32: El infierno en la ciudad y la prueba del héroe parte 2 32: El infierno en la ciudad y la prueba del héroe parte 2 Ignis rugió como una bestia herida al ver a su compañero caer.
Su cuerpo comenzó a brillar con una intensidad cegadora.
IGNIS: ¡TE VOY A MATAR!
—El gigante comenzó a lanzar puñetazos en todas direcciones, creando ondas de choque de calor puro.
Vitrum, sin el viento para afilar su vidrio rápidamente, entró en pánico.
Trató de derretir un coche cercano para crear un muro de defensa.
«Ahora.
Fase tres.» pensó Izuku, su cerebro trabajando con una claridad aterradora.
Mientras caía del aire usando el Don de Nana Shimura (Flotar) para estabilizarse, Izuku disparó cinco gruesos tentáculos de Látigo Negro.
Pero no apuntó a los villanos.
Apuntó hacia las alturas, hacia el gigantesco tanque de agua de madera y metal que estaba en la azotea del edificio de cinco pisos parcialmente en llamas que rodeaba la plaza.
Los tentáculos se envolvieron alrededor de las vigas de soporte del tanque.
Izuku jalo con gran fuerza , enviando toda la fuerza acumulada en sus brazos, y dio un tirón brutal, titánico, digno de la fuerza del One For All.
Los soportes de metal cedieron con un chirrido espantoso.
El inmenso tanque de agua de diez mil litros se desprendió del edificio y cayó en picada hacia el centro de la plaza.
Vitrum:¡¿Qué diablos?!
gritó Vitrum.
El tanque se estrelló contra el suelo justo entre Vitrum y el gigante Ignis.
La madera y el metal se hicieron añicos, liberando un tsunami en miniatura de agua helada sobre la plaza al rojo vivo.
La ciencia básica y la lógica interna de la física hicieron su trabajo.
Vitrum había estado manipulando vidrio líquido a cientos de grados de temperatura.
Cuando la cascada de agua fría golpeó sus escudos y sus charcos de sílice derretida, ocurrió un choque térmico extremo.
El enfriamiento súbito causó que las estructuras moleculares del vidrio se contrajeran violentamente.
¡CRACK!
¡CRA-CRA-CRASH!
Todas y cada una de las armas, escudos y cuchillas invisibles de Vitrum estallaron en un millón de pedazos de polvo inofensivo.
Su Don había sido neutralizado por el entorno.
Vitrum: ¡No, mi obra maestra!
gritó Vitrum, cayendo de rodillas, completamente desarmado.
Pero el agua no solo arruinó al manipulador de vidrio.
Cuando los miles de litros de agua golpearon a Ignis, cuyo cuerpo estaba a más de mil grados de temperatura, el impacto generó una cantidad absurda de vapor de agua hirviendo que se expandió en una fracción de segundo, ahogando al gigante y extinguiendo todo el fuego ambiental del que se alimentaba.
Ignis intentó absorber calor, pero solo tragó agua y vapor denso.
Su tamaño comenzó a reducirse, y el brillo volcánico de sus venas se apagó abruptamente como una vela soplada.
Estaba pesado, mojado y confundido por la repentina nube de vapor blanco.
Izuku no iba a desperdiciar la ventana de oportunidad que él mismo había creado.
Con el Full Cowl estabilizado, emergió de la espesa niebla de vapor como un demonio esmeralda de la venganza.
Frente a Vitrum, que seguía en el suelo llorando por sus cristales rotos, Izuku no tuvo piedad.
izuku: ¡Manchester Smash!
— Una patada descendente brutal y precisa en la nuca del elegante villano lo dejó fuera de combate al instante, su sombrero de copa rodando por el agua estancada.
IZUKU: Dos menos.
Izuku giró sobre sus talones.
A diez metros de distancia, Ignis, ahora de tamaño casi normal y sin su armadura de calor, intentaba frotarse los ojos para ver a través del vapor.
Ignis: ¡Maldita sea!
¡Maldito héroe escurridizo, da la cara!
—gritaba Ignis, agitando los puños ciegamente.
Izuku apretó los dientes, sintiendo el dolor punzante en sus costillas rotas y los cortes en sus piernas.
Ignoró el dolor.
Concentró el One For All en su brazo derecho, visualizando toda la presión, todo el estrés del día, la confusión con Fuyumi, el miedo a Endeavor, la promesa de Kacchan, y canalizó todo eso en un solo punto focal.
Corrió directamente hacia el pecho mojado del villano.
Ignis lo vio en el último segundo e intentó cubrirse cruzando los brazos gigantescos frente a él.
Era inútil.
Sin la absorción de impacto que le daba el fuego, era solo carne y hueso contra el poder del héroe más fuerte de la historia.
IZUKU: ¡Esto…
se acaba…
AHORA!
—rugió Izuku.
IZUKU: ¡TEXAS SMASH!
El puño derecho de Izuku impactó en la guardia cruzada de Ignis con la fuerza equivalente a un tren bala a máxima velocidad.
El sonido del impacto fue como un trueno encerrado en una botella.
La presión del viento generada por el golpe disipó todo el vapor de agua en un radio de cien metros, despejando la plaza por completo.
Los brazos de Ignis se abrieron por la fuerza bruta, y el golpe penetró hasta su pecho.
El coloso fue levantado del suelo, volando hacia atrás y estrellándose contra el muro de hormigón de un edificio con tal violencia que dejó un cráter en forma de telaraña.
Ignis cayó de bruces sobre el agua estancada, completamente noqueado, con los ojos en blanco.
Silencio.
El único sonido que quedaba en la plaza era el crepitar de las llamas de los edificios circundantes y el agua goteando de los escombros.
Los tres poderosos villanos que casi lo masacran estaban tirados e inmóviles, derrotados no por una demostración de poder destructivo absurdo, sino por un análisis táctico perfecto, la paciencia para desarmar su sincronización y la ingeniosa aplicación de la física contra sus propias debilidades.
La lógica había vencido a la fuerza bruta.
Izuku Midoriya se quedó de pie en medio de la plaza en ruinas.
El Full Cowl se apagó, dejando que los rayos esmeralda se desvanecieran en la noche.
En el momento en que la adrenalina abandonó su sistema, el dolor real de sus heridas lo embistió como un camión.
Sus rodillas fallaron y cayó pesadamente sobre el asfalto mojado, respirando entrecortadamente.
Sangraba por múltiples cortes superficiales causados por el vidrio y su hombro palpitaba por el primer golpe de Ignis.
«Lo…
lo logré…» pensó, mirando sus manos temblorosas y sucias de hollín.
Estaba exhausto.
Su visión comenzaba a nublarse por los bordes.
A lo lejos, escuchó el sonido de explosiones acercándose rápidamente.
El muro de escombros que había aislado la plaza estalló en mil pedazos de roca y fuego.
De entre el polvo y el humo, emergió Bakugo Katsuki, seguido de cerca por la imponente figura de Endeavor.
Bakugo barrió la plaza con la mirada.
Vio a los tres villanos de nivel superior completamente aplastados y humillados, y luego fijó sus ojos en el cuerpo magullado y tembloroso de su amigo de la infancia, que apenas podía mantenerse apoyado en sus rodillas.
El rubio explosivo chasqueó la lengua, relajando su postura defensiva, aunque su rostro mostraba una mezcla de alivio y su habitual molestia.
Caminó hacia Izuku, pateando el sombrero de Vitrum fuera del camino.
BAKUGO: Tardaste demasiado, maldito nerd —gruñó Bakugo, deteniéndose frente a él.
Le ofreció una mano con rudeza—.
BAKUGO: Te dije que te concentraras en la misión, no que te hicieras el mártir de mierda peleando solo.
Izuku levantó la mirada, mostrando una sonrisa débil, pero genuina, llena de cansancio y sangre seca en la comisura de los labios.
Tomó la mano de Kacchan y se dejó tirar hacia arriba, gimiendo por el dolor en sus costillas.
IZUKU: Eran…
eran bastante fuertes, Kacchan…
—susurró Izuku, apoyando su peso sobre su amigo, algo que solo hacía cuando estaba verdaderamente al borde del colapso—.
IZUKU: Tenían un combo perfecto.
Tuve que…
pensar un poco.
Endeavor se acercó a paso firme, sus llamas iluminando la oscuridad de la plaza.
El Héroe Número Uno evaluó la escena en silencio.
Analizó las posiciones de los cuerpos, el tanque de agua destrozado, los restos de vidrio en el suelo.
Como experto en combate, su mente dedujo inmediatamente la estrategia que el pasante había empleado.
Endeavor miró a Izuku, y por un momento, la habitual severidad de sus ojos turquesa dio paso a una expresión de genuino respeto profesional.
ENDEAVOR : Bien hecho, Midoriya —dijo Endeavor, con su voz grave resonando por encima del crepitar de las llamas lejanas—.
Analizaste su entorno, neutralizaste sus ventajas ambientales y los aislaste.
Eso fue combate táctico de alto nivel.
ENDEAVOR Contuviste a tres criminales de rango A sin comprometer la integridad estructural de los edificios colindantes donde aún hay civiles.
Tienes instintos de un verdadero héroe.
Elogios de Endeavor.
Eso era algo tan raro como encontrar un oasis en el desierto.
Izuku sintió que el pecho se le inflaba de orgullo a pesar del dolor.
IZUKU: G-gracias, señor…
—logró articular Izuku, sintiendo que sus párpados pesaban toneladas.
ENDEAVOR Los equipos de rescate médico y la policía están asegurando el perímetro —continuó Endeavor, dándose la vuelta para coordinar por su comunicador—.
ENDEAVOR Bakugo, lleva a Midoriya a los paramédicos de la zona segura de inmediato.
Sus heridas necesitan ser tratadas antes de que pierda más sangre.
Yo iré a apoyar a Burnin.
BAKUGO: ¡Sí, sí, ya lo sé, viejo gruñón!
—replicó Bakugo, pasando el brazo de Izuku sobre sus propios hombros para ayudarlo a caminar—.
BAKUGO: Vamos, peso muerto.
Si te mueres desangrado aquí y ahora, Inko me matará a mí y mi vieja revivirá tu cadáver solo para volver a matarte.
Comenzaron a caminar lentamente hacia las luces azules y rojas de las ambulancias que se veían al final de la calle destruida.
Cada paso era una tortura, pero Izuku se sentía extrañamente en paz.
Había hecho su trabajo.
Había salvado a los civiles y detenido a los malos usando su cabeza, tal como siempre había soñado.
Mientras se acercaban a la zona médica, el bullicio de paramédicos, policías y periodistas se hizo más fuerte.
Bakugo sentó a Izuku en el borde de la ambulancia.
Un par de enfermeros corrieron hacia él con vendas, antisépticos y sueros, comenzando a limpiar sus cortes de vidrio y a estabilizar su hombro.
Izuku se dejó hacer.
Mientras el paramédico le inyectaba un analgésico que pronto lo enviaría al mundo de los sueños, la mano sana de Izuku se deslizó automáticamente hacia uno de los compartimentos sellados de su cinturón táctico, el cual, milagrosamente, había sobrevivido intacto a la batalla.
Con movimientos torpes y lentos, sacó su teléfono celular.
La pantalla estaba un poco astillada por la onda expansiva inicial de Ignis, pero aún funcionaba.
Apenas presionó el botón de encendido, el dispositivo vibró furiosamente.
Las notificaciones comenzaron a acumularse como una avalancha de angustia digital.
«[Fuyumi-san ❄️: 3 Mensajes]» «[Nejire-chan 💙: 8 Mensajes]» «[Todoroki-kun: 1 Mensaje]» Izuku tragó saliva, sintiendo que un nuevo tipo de pánico, mucho peor que enfrentarse a tres villanos superpoderosos, amenazaba con paralizar su corazón.
Abrió primero el chat de Shoto por inercia de supervivencia.
[Todoroki-kun]: Mi padre nos informó que estás herido.
Fuyumi me está volviendo loco haciendo preguntas sobre tu estado.
Más te vale estar vivo, Midoriya.
O vendrá ella misma.
Izuku cerró los ojos y soltó un largo y tembloroso suspiro.
Fuyumi estaba preocupada por él.
Con los dedos manchados de sangre y tierra, deslizó la pantalla para abrir el chat de Nejire.
[Nejire-chan 💙]: ¡Izuku!
¡Estoy viendo las noticias!
¡El distrito comercial este de Hosu!
¡Esa es tu zona de patrulla!
[Nejire-chan 💙]: ¡Dime que estás bien!
¡Contesta el teléfono!
[Nejire-chan 💙]: Ryukyu-senpai nos acaba de ordenar movilizarnos hacia los límites de la ciudad para ayudar a los heridos.
[Nejire-chan 💙]: Voy en camino.
Búscame cuando todo termine.
Por favor, mantente a salvo.
El analgésico comenzaba a hacer efecto en el torrente sanguíneo de Izuku.
Su mente se volvía borrosa, cálida y pesada.
Miró la pantalla astillada con una sonrisa lánguida.
Había sobrevivido al fuego, a las explosiones y a las cuchillas invisibles.
Había demostrado su valía frente al Héroe Número Uno.
Pero, mientras el sueño finalmente lo reclamaba y dejaba caer el teléfono sobre la camilla de la ambulancia, se dio cuenta de una verdad absoluta e innegable.
Sobrevivir a la batalla con los villanos había sido la parte fácil.
El verdadero infierno, la guerra por la que tendría que usar hasta la última gota de su ingenio y resistencia…
comenzaría mañana, cuando Nejire Hado y Fuyumi Todoroki chocaran fuerzas en la agencia de Endeavor, con él justo en el centro del campo de batalla.
Pero ese…
era un problema para el Izuku del futuro.
Con ese último pensamiento, el heredero del One For All cerró los ojos, hundiéndose en un profundo y muy merecido sueño.
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