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Izuku un corazón dividido en 2 - Capítulo 36

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  3. Capítulo 36 - Capítulo 36: EL SUPERMERCADO Y LA CONFUSIÓN
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Capítulo 36: EL SUPERMERCADO Y LA CONFUSIÓN

El aire fresco del atardecer golpeaba el rostro de Izuku Midoriya mientras esperaba frente a las puertas automáticas del Supermercado Central. Faltaban cinco minutos para la hora acordada, pero su nerviosismo lo había hecho llegar 10 minutos antes. Llevaba puesto un pantalón jean azul oscuro, sencillo un poco ajustado, y una camisa de botones de color verde pálido, completamente lisa, sin ninguno de sus habituales estampados de héroes o frases como “Camisa”. Se había mirado al espejo unas quince veces antes de salir de la agencia, preguntándose si se veía demasiado casual, demasiado arreglado, o simplemente como un idiota.

IZUKU: Tranquilo, Izuku

-se decía a sí mismo, frotándose las manos frías-

IZUKU: Solo es ir a comprar verduras y carne. No es una misión de rango S. No hay villanos. Solo… Fuyumi.

A las 6:30 p.m. en punto, una figura conocida se acercó caminando por la acera iluminada por las farolas. Izuku sintió que el aire abandonaba sus pulmones. Fuyumi Todoroki se acercaba a él, y la visión hizo que el cerebro del joven héroe sufriera un pequeño cortocircuito.

Fuyumi llevaba un pantalón jean que se ceñía perfectamente a la curva de sus caderas y piernas, dándole un aire mucho más juvenil y casual del que Izuku estaba acostumbrado a ver.

Pero lo que realmente lo dejó sin palabras fue el suéter negro de cuello alto que llevaba puesto. La prenda de punto se ceñía a su cuerpo, resaltando su figura de una manera elegante pero innegablemente atractiva.

El contraste del negro con su piel pálida y su cabello blanco con mechones rojos la hacía lucir deslumbrante.

FUYUMI : ¡Izuku!

saludó Fuyumi, levantando una mano con una sonrisa cálida que hizo que el corazón de Izuku martillara contra sus costillas

FUYUMI : Siento si te hice esperar.

IZUKU: ¡N-No! ¡Para nada! Acabo de llegar

mintió Izuku, sintiendo el calor subir por su cuello hasta sus mejillas

IZUKU : H-Hola, Fuyumi. Te… te ves muy bien. Ese suéter te queda… increíble.

Fuyumi parpadeó, sorprendida por el cumplido directo. Un suave rubor rosado tiñó sus mejillas y bajó un poco la mirada, acomodándose las gafas con un dedo.

FUYUMI :Gracias, Izuku

respondió con voz suave, sintiendo un cosquilleo en el estómago

FUYUMI: Tú también te ves muy bien. Es raro verte sin tu uniforme o sin… bueno, sin una camiseta que diga “Pantalón” o algo así. Te ves muy guapo.

Ahora fue el turno de Izuku de parecer un tomate maduro.

IZUKU: ¡G-Gracias! Bueno, eh… ¿entramos?

sugirió, señalando torpemente las puertas automáticas de cristal.

Fuyumi asintió con una risita cristalina. Ambos entraron al supermercado, recibidos por el aire acondicionado, el olor a pan recién horneado y la brillante iluminación fluorescente. El lugar estaba relativamente tranquilo a esa hora.

Fuyumi tomó un carrito de compras y, por puro instinto caballeroso, Izuku puso sus manos sobre la barra de metal para empujarlo. Sus dedos rozaron los de Fuyumi por una fracción de segundo. Ambos retiraron las manos como si se hubieran quemado, riendo nerviosamente, antes de que Izuku finalmente tomara el control del carrito.

Se dirigieron primero al pasillo de las verduras. Los colores brillantes de los tomates, las lechugas frescas y los pimientos creaban un ambiente relajado.

FUYUMI: Y dime Izuku, además de descansar por órdenes médicas, ¿cómo estuvo tu día? ¿Hubo algo interesante?

preguntó Fuyumi mientras inspeccionaba un manojo de cebollines, buscando los más frescos.

Izuku suspiró, recordando su encierro.

IZUKU: Honestamente, fue un poco desesperante. Estoy tan acostumbrado a entrenar o a patrullar que estar en la cama leyendo me hizo sentir ansioso. Pero supongo que era necesario. Leí un par de artículos sobre las nuevas leyes de regulación de dones en Europa, lo cual fue interesante… pero más allá de eso, solo di vueltas en la cama pensando en… cosas.

Izuku se detuvo antes de decir “pensando en ti y en Nejire”. Carraspeó suavemente.

IZUKU : ¿Y tú, Fuyumi? ¿Qué tal tu día en la ESCUELA?

Fuyumi sonrió, echando los cebollines y un par de zanahorias al carrito.

FUYUMI : Agotador, pero divertido. Hoy los niños de tercer grado tenían que entregar un ensayo sobre qué querían ser de mayores. La mitad quiere ser héroes, por supuesto. Uno escribió que quería ser como Endeavor, pero “con menos fuego y más abrazos”

Fuyumi soltó una carcajada suave

FUYUMI: Casi me muero de la risa y la ternura. Y luego me pasé la tarde calificando exámenes de matemáticas. A veces creo que mi don debería ser la paciencia infinita.

Izuku se rió, imaginando a Fuyumi rodeada de niños, cuidándolos con esa aura maternal que le era tan natural. Izuku y fuyumi Se veían tan bien juntos caminando por ahí, como si lo hubieran hecho mil veces.

Dejaron atrás los vegetales y el carrito rodó hacia el pasillo de las carnes. Las vitrinas refrigeradas mostraban cortes de primera calidad, iluminados bajo luces rojas para resaltar su frescura. Fuyumi comenzó a seleccionar algunos cortes finos de cerdo y pollo.

FUYUMI: A Shoto le encanta el Soba, pero Natsuo es un carnívoro empedernido. Necesito llevar suficiente para el curry

comentó Fuyumi, tomando un paquete de carne de res

FUYUMI : Por cierto, Izuku… todos sabemos que te fascina el Katsudon. Es como tu marca personal a estas alturas.

Fuyumi se giró hacia él, apoyando ligeramente la espalda contra la vitrina de cristal, mirándolo con curiosidad.

FUYUMI : Pero nunca te he preguntado… ¿hay alguna otra comida que te guste bastante? ¿Algo que compita con el Katsudon?.

Izuku parpadeó, sorprendido por la pregunta. Nadie solía preguntarle eso. izuku Sonrió una sonrisa pequeña, nostálgica y profundamente tierna que hizo que el corazón de Fuyumi se saltara un latido.

IZUKU: Sí… sí hay otro platillo. El Nikujaga (estofado de carne y papas).

FUYUMI : ¿Nikujaga?

Fuyumi ladeó la cabeza

FUYUMI: Es un platillo muy casero y tradicional. ¿Por qué es tu segundo favorito?

Izuku miró hacia sus manos apoyadas en el carrito.

IZUKU: Porque… fue el primer platillo que mi mamá me enseñó a cocinar. Cuando era pequeño, y… bueno, cuando las cosas eran difíciles en la escuela y volvía a casa triste, mi mamá siempre preparaba Nikujaga. El olor a salsa de soja dulce, las papas suaves… era como un abrazo en forma de comida. Un día me paré en un banquito junto a ella en la cocina y me enseñó a pelar las papas. Prepararlo me hace sentir seguro. Me recuerda a ella.

Fuyumi se quedó en silencio, mirándolo con una expresión de absoluta adoración. La vulnerabilidad y el amor por su madre que Izuku irradiaba eran simplemente hermosos. Es un hombre tan bueno, pensó Fuyumi, sintiendo que sus propios sentimientos por él se profundizaban aún más.

FUYUMI : Es una razón preciosa, Izuku Me encantaría probar tu Nikujaga algún día

dijo Fuyumi con voz suave, echando la carne al carrito

IZUKU: ¡C-Claro! Yo… te lo prepararé cuando quieras

respondió Izuku, volviendo a sonrojarse

Continuaron su recorrido, llegando al frío pasillo de los lácteos. Las puertas de cristal estaban empañadas en los bordes. Mientras Fuyumi buscaba una marca específica de leche entera, la conversación tomó un giro más profundo.

FUYUMI: Izuku

llamó Fuyumi, abriendo una de las puertas de cristal y tomando un cartón de leche

FUYUMI: Todos te ven como el próximo gran héroe. Pero, en el fondo de tu corazón, ¿cuáles son tus verdaderos sueños y metas? ¿Qué es lo que realmente quieres alcanzar al final del día?

Izuku se detuvo en seco. Miró las luces del techo por un segundo. Era una pregunta profunda

IZUKU: Mi sueño…

Izuku apretó suavemente el manubrio del carrito

IZUKU: Mi meta siempre ha sido salvar a las personas con una sonrisa, para que sientan que todo estará bien. Pero, si te soy sincero, mi sueño más profundo no es solo ser el número uno. Mi sueño es crear un mundo donde ya no se necesiten héroes. Un mundo donde la gente sea lo suficientemente amable y comprensiva como para tenderse la mano antes de que alguien caiga en la oscuridad y se convierta en un villano. Quiero ser el pilar que sostenga la paz hasta que la sociedad aprenda a sostenerse sola.

Fuyumi cerró la puerta de cristal, mirándolo con asombro. Su sueño era tan masivo, tan desinteresado

IZUKU: Y… ¿cuáles son los tuyos, Fuyumi?

preguntó Izuku, devolviéndole la mirada con genuina curiosidad

IZUKU: ¿Cuáles son tus metas?

Fuyumi suspiró suavemente y abrazó el cartón de leche contra su pecho por un momento, como si protegiera un secreto.

FUYUMI: Mis sueños son mucho más pequeños que los tuyos, Izuku. Mi meta en la vida… es simplemente tener una familia unida. Toda mi vida he vivido en una casa dividida por el resentimiento, la ambición y el dolor. Mi sueño es que algún día, mi padre, mi madre, Shoto, Natsuo… y tal vez incluso Touya, dondequiera que esté su alma… puedan sentarse en la misma mesa y sonreír sinceramente. Y…

Fuyumi bajó la mirada, ruborizándose furiosamente

FUYUMI: Mi otro sueño es formar mi propia familia algún día. Una casa cálida. Donde no importe quién es el más fuerte o quién tiene el mejor don. Solo un lugar donde llegar del trabajo, preparar la cena juntos, preguntar cómo nos fue en el día y saber que estamos a salvo. Eso es todo. Paz.

Izuku se quedó boquiabierto. La sinceridad y la pureza de las palabras de Fuyumi lo golpearon con la fuerza de un Smash. No era un sueño grandioso de salvar al mundo, pero para Izuku, el sueño de Fuyumi requería una fortaleza emocional inmensa. Sanar una familia rota era tan heroico como detener a un villano. Se quedó fascinado, viendo la belleza en la simplicidad de sus deseos.

IZUKU: Es un sueño increíble, FUYUMI Y estoy seguro de que lo lograrás. Tienes el corazón más cálido que conozco

le dijo Izuku, su voz llena de admiración

Fuyumi sintió que sus rodillas flaqueaban por la intensidad de la mirada esmeralda de Izuku. Rápidamente puso la leche en el carrito y se giró para ocultar su rostro completamente rojo.

FUYUMI: B-Bueno, vamos al siguiente pasillo. ¡Aún faltan cosas!

dijo rápidamente

Llegaron al pasillo de las galletas y los dulces. Un arcoíris de empaques azucarados los rodeó.

FUYUMI: Tengo que encontrar unas galletas específicas

murmuró Fuyumi, escaneando los estantes inferiores

FUYUMI: Son las favoritas de papá.

Izuku parpadeó, incrédulo.

IZUKU: ¿Endeavor… el héroe número uno de las llamas… tiene galletas favoritas? Me lo imaginaba comiendo… no sé, carbón al rojo vivo o proteína cruda.

Fuyumi soltó una carcajada que resonó en el pasillo, un sonido musical que Izuku guardó inmediatamente en su memoria

FUYUMI: Es un secreto de estado. Le encantan unas galletas con forma de ositos rellenas de mermelada de fresa. Si la prensa se entera, su reputación de tipo duro se arruinará.

Ambos rieron, la tensión del momento anterior disipándose. Mientras Fuyumi seguía buscando, Izuku, sintiéndose más en confianza, hizo una pregunta delicada.

IZUKU: Fuyumi… antes mencionaste a tu familia. ¿Qué recuerdos tienes tú de tu infancia? ¿Siempre fue tan difícil?

Fuyumi se detuvo, su dedo flotando sobre una caja de galletas. El ambiente se volvió un poco más pesado, pero no incómodo. Era un drama necesario, una puerta a sus pasados.

FUYUMI: Fue… complicada

resumió Fuyumi, sin mirarlo, su voz adquiriendo un tono melancólico

FUYUMI : Recuerdo que de muy niña había momentos felices. Mamá solía cantarnos. Pero a medida que crecimos, la obsesión de mi padre por superar a All Might lo consumió todo. La casa se dividió. Shoto fue aislado para entrenar, Natsuo y yo fuimos hechos a un lado como ‘fracasos’. Vi a mi madre romperse poco a poco hasta que… bueno, hasta el incidente con Shoto y el agua hirviendo. Mi infancia fue un esfuerzo constante por intentar unir piezas de un rompecabezas que no encajaban. Me convertí en la madre de la casa demasiado pronto.

Fuyumi tomó la caja de galletas de ositos, mirándola con una mezcla de cariño y tristeza.

FUYUMI: ¿Y la tuya, Izuku? ¿Cómo fue tu infancia antes de la U.A.? Siempre te veo tan rodeado de amigos… asumo que eras el líder de tu grupo.

La pregunta dolió más de lo que Izuku esperaba. Tragó saliva, sintiendo el viejo fantasma de la soledad acechando en su garganta.

IZUKU: La verdad… fue todo lo contrario

confesó Izuku, bajando la mirada hacia sus zapatos rojos

IZUKU : Fui diagnosticado como un ‘sin don’ a los cuatro años. En este mundo, eso es casi una maldición. Fui el marginado. Todos mis amigos me dieron la espalda. Kacchan… Bakugo… él lideraba a los que me acosaban. Me ponían apodos, me empujaban, destruían mis cuadernos de análisis de héroes. Me decían que me rindiera. Mi infancia fue… estar completamente solo, aferrado a un sueño que todos decían que era imposible, llorando frente a un video de All Might en internet.

Fuyumi se giró lentamente, sus ojos grises llenandoce de lágrimas contenidas. Dejó la caja en el carrito, dio un paso hacia Izuku y, movida por un impulso puramente empático y doloroso, levantó una mano y la posó suavemente sobre la mejilla con pecas del chico.

FUYUMI: Siento mucho que hayas tenido que pasar por eso, Izuku. No lo merecías

susurró Fuyumi, su pulgar acariciando levemente su piel.

Izuku cerró los ojos ante el contacto. El calor de la mano de Fuyumi derretía años de frío acumulado en su corazón. Era reconfortante. Era hogar

IZUKU: Gracias a ti, Fuyumi. Sobrevivimos, ¿verdad?

dijo Izuku, abriendo los ojos y dedicándole una sonrisa valiente. Fuyumi asintió, apartando la mano con lentitud, reacia a romper el contacto, y asintió.

Siguieron caminando en un silencio cómodo, empujando el carrito hacia el pasillo de los productos de limpieza. El olor estéril a jabón y detergente floral inundó sus fosas nasales. Fuyumi comenzó a inspeccionar las botellas de limpiador de pisos.

Buscando aligerar el ambiente después de las confesiones pesadas, Fuyumi habló sin mirar atrás.

FUYUMI: oye Izuku Tengo curiosidad. ¿Cuál fue tu primera impresión de mí cuando nos conocimos? Y sé sincero.

Izuku se cruzó de brazos, pensativo. Una pequeña sonrisa se formó en sus labios.

IZUKU: Si soy totalmente sincero… la primera vez que te vi en tu casa, pensé: “Vaya, es increíblemente hermosa”.

Fuyumi casi tira la botella de detergente al suelo al escuchar eso, su rostro ardiendo

IZUKU: Pero más allá de eso, pensé que eras alguien con una fuerza invisible. Vi cómo intentabas mantener la sonrisa, cómo servías la comida intentando crear un ambiente cálido mientras Shoto y Endeavor se lanzaban miradas asesinas. Pensé que eras el pegamento que evitaba que tu familia se hiciera pedazos. Pensé que eras admirable.

Fuyumi tuvo que aferrarse al estante por un segundo. Su corazón latía tan fuerte que temía que Izuku lo escuchara. Tragó saliva, intentando controlar su respiración.

IZUKU: ¿Y… y cuál fue la tuya?

preguntó Izuku, rascándose la nuca, nervioso por haber sido tan directo.

Fuyumi tomó el detergente y lo puso en el carrito, girándose para mirarlo de frente

FUYUMI: Mi primera impresión de ti… fue que eras un chico increíblemente imprudente

dijo con una pequeña risa

FUYUMI: Había visto por televisión cómo te rompías los huesos en el festival deportivo. Pensé que eras un loco adicto a la adrenalina. Pero cuando te sentaste en mi mesa, y vi cómo hablabas con Shoto… cómo tus ojos brillaban con pura bondad, y cómo, sin conocer nuestros problemas a fondo, fuiste capaz de decir las palabras exactas para aliviar la tensión de mi hermano… me di cuenta de que no eras imprudente. Eras desinteresado. Y pensé: “Este chico… tiene un corazón demasiado grande para su propio cuerpo”.

Ambos se quedaron mirando, atrapados en la intensidad de las palabras del otro. El aire en el pasillo de limpieza parecía haberse cargado de electricidad estática.

Para romper la tensión antes de que hicieran algo impulsivo, Izuku movió el carrito hacia el siguiente pasillo: el de aseo personal. Champús, jabones corporales y cremas llenaban las estanterías.

La conversación fluía ahora como el agua de un río. Se sentían conectados.

IZUKU: Fuyumi, ¿tienes momentos especiales en tu vida? Me refiero a momentos que atesores por encima de todo

preguntó Izuku mientras miraba distraídamente unas botellas de champú fuyumi sonrió, una sonrisa suave pero cargada de matices

FUYUMI: Sí. Mis cumpleaños. Sé que suena tonto para una adulta, pero… cuando llega mi cumpleaños, mi familia hace una tregua. Shoto viene a casa. Natsuo deja de lado su enojo por un día. Incluso mi padre… Endeavor… se toma un poco de tiempo libre en la agencia solo para verme ese día. Se sienta en la sala y me pregunta qué es lo que quiero. Es el único día del año donde siento que somos una familia normal.

La sonrisa de Fuyumi se atenuó, sus ojos reflejando un dolor antiguo

FUYUMI : También… eran especiales cuando mi madre todavía estaba en casa. Ella me cepillaba el cabello y me cantaba. Extraño mucho esos momentos.

Izuku sintió una punzada en el pecho al ver la tristeza en sus ojos. Quería abrazarla. Quería decirle que él podía darle momentos especiales todos los días.

AUTOR: TE MAMASTE IZUKU

IZUKU: Lo entiendo

dijo Izuku suavemente

IZUKU: Mis momentos especiales… fueron cuando llegué a la U.A. Cuando conocí a Uraraka, a Iida, a Todoroki. Cuando Aizawa-sensei nos defendió en la USJ. Por primera vez en mi vida, sentí que pertenecía a un lugar. Sentí que tenía una familia extendida que no me juzgaba, sino que me aceptaba por quien quería ser.

Fuyumi asintió comprensiva. Ambos eran personas que valoraban profundamente los lazos humanos por encima de cualquier otra cosa.

Sin darse cuenta, habían llegado al último pasillo de su recorrido: la sección de mariscos y pescadería. El hielo picado brillaba bajo las luces blancas, y el olor a salitre inundaba el aire.

Fuyumi se acercó a las bandejas de pescados empaquetados. Miraba los filetes de salmón, pero de reojo, su mirada se desviaba hacia Izuku. El chico estaba a su lado, sus hombros casi rozándose. La intimidad que habían construido en los últimos cuarenta minutos era embriagadora.

Tomando todo el valor que su sangre Todoroki le permitía, Fuyumi tragó saliva, apretó los puños a los costados de su suéter negro y lanzó la pregunta más audaz de la noche.

FUYUMI: Izuku…

su voz salió un poco temblorosa, obligándolo a mirarla

FUYUMI : Estábamos hablando de sueños y momentos especiales, pero… ¿qué es lo más lindo que te gustaría que alguien hiciera por ti? En un sentido… romántico.

Izuku se quedó completamente congelado. Sus ojos se abrieron de par en par. La pregunta lo había tomado con la guardia totalmente baja. Su mente, que normalmente podía calcular trayectorias de ataques villanos en milisegundos, se quedó en blanco. Esta era una de las pocas veces en su vida que Izuku se quedaba absolutamente sin respuesta. ¿Qué quería que hicieran por él? Toda su vida se había tratado de lo que él podía hacer por los demás. Romperse los brazos, salvar a Eri, proteger a Kota. Nunca se había detenido a pensar en ser el receptor del amor de esa manera.

IZUKU: Yo… eh…

Izuku tartamudeó, rascándose la mejilla febrilmente, su rostro rojo como un tomate

IZUKU: La verdad… no lo sé. Nunca se me ha pasado por la cabeza qué es lo que me gustaría que otra persona hiciera por mí. S-Siempre pienso en cómo ayudar yo…

Fuyumi frunció el ceño ligeramente. Una minúscula mueca de decepción cruzó sus labios. Había pensado que con esa pregunta podría descubrir algo clave, un secreto para prepararle una sorpresa perfecta, para ganar terreno y juntar más sus lazos frente a la amenaza de Nejire. Pero Izuku era demasiado despistado para su propio bien.

Sin embargo, Izuku no quería dejar las cosas así. No quería decepcionarla. No perdió el ritmo y, con una valentía nacida del nerviosismo, le devolvió la jugada.

IZUKU: ¿Y… y a ti, Fuyumi-san? ¿Qué es lo más lindo que te gustaría que alguien hiciera por ti?

Fuyumi soltó un pequeño respingo. El cazador se había convertido en la presa. Un rubor escarlata furioso subió por su cuello. Se tomó unos momentos para pensar, fingiendo que miraba con extrema concentración unos peces en los empaques, aunque no veía absolutamente nada.

Finalmente, respondió en un susurro apenas audible, pero cargado de anhelo.

FUYUMI : Me gustaría… que alguien llegara a casa, me abrazara por la espalda mientras cocino, apoyara su barbilla en mi hombro y me dijera: “Estoy en casa. Gracias por esperarme. Eres lo más importante de mi vida”.

La imagen mental fue tan vívida, tan increíblemente íntima y hermosa, que el cerebro de Izuku casi explota. Pudo imaginarse a sí mismo haciendo exactamente eso. Pudo oler el aroma de la comida de Fuyumi, sentir el calor de su cuerpo contra el de él.

Izuku se sonrojó de una manera que desafiaba las leyes de la biología. Giró su rostro hacia ella, y Fuyumi giró el suyo al mismo tiempo. Sus miradas se encontraron. Los ojos grises de ella, llenos de esperanza y vulnerabilidad; los ojos verdes de él, desbordados de asombro Estaban a centímetros de distancia. El mundo alrededor del supermercado pareció desvanecerse. Solo existían ellos dos, atrapados en la gravedad del otro, ambos ruborizados hasta las orejas, respirando el mismo aire frío de la sección de mariscos.

El hechizo se rompió cuando un trabajador del supermercado pasó detrás de ellos empujando un palé de cajas ruidosamente.

Fuyumi pegó un saltito, tomó los primeros tres paquetes de pescado que vio sin mirar el precio, y los tiró al carrito.

FUYUMI: ¡B-Bueno! ¡Creo que eso es todo! ¡Vamos a pagar!

dijo apresuradamente, empujando el carrito a una velocidad poco segura hacia las cajas registradoras. Izuku la siguió de cerca, su corazón amenazando con salirse de su pecho.

Llegaron a la caja registradora. La cajera, una chica joven con orejas de gato por su don, comenzó a pasar los productos por el escáner. El pitido rítmico llenaba el silencio entre Izuku y Fuyumi, quienes evitaban mirarse directamente, todavía procesando la intensa carga emocional de hace unos minutos

CAJERA: El total es de 35,400 yenes

-dijo la cajera con una sonrisa profesional.

AUTOR: cuanto es eso en dólares o pesos bueno no se, se los dejo de tarea 😅🤣

A Izuku casi se le salen los ojos de las órbitas. ¡¿Treinta y cinco mil yenes por una bolsa de compras?!, gritó en su mente. Su sentido arácnido de la economía de clase media baja se activó. Pero luego razonó. Claro… todo en este supermercado es de primera calidad. Carne premium, verduras orgánicas… y la tarjeta es de Endeavor.

Fuyumi, sin inmutarse por el precio, sacó de su bolso una elegante tarjeta de crédito negra con el nombre “Enji Todoroki” grabado en letras doradas. La pasó por el lector con la naturalidad de quien compra un chicle. El pago fue aprobado instantáneamente.

Tomaron las tres bolsas de compras. Izuku insistió en llevar dos de las más pesadas, dejando a Fuyumi con una bolsa más ligera.

Salieron del supermercado. El cielo ya estaba completamente oscuro, adornado por las luces de la ciudad y las estrellas que lograban asomarse entre los edificios. El clima había refrescado bastante, obligando a Fuyumi a cruzarse de brazos sobre su suéter negro para conservar el calor.

Comenzaron a caminar de regreso hacia la agencia y la residencia Todoroki, ya que ambos destinos estaban en la misma dirección.

Caminaban juntos, muy cerca. Peligrosamente cerca. Con cada paso, sus hombros casi se tocaban. La conversación en el supermercado había hecho magia. Las barreras se habían derrumbado. Izuku ya no la veía solo como “la hermana mayor de Todoroki”. La veía como Fuyumi. La mujer que cargaba con el dolor de su familia, la mujer que soñaba con cenas cálidas, la mujer que lo miraba con una ternura que él sentía que no merecía.

Mientras caminaba, arrullado por el sonido de sus propios pasos y la respiración de Fuyumi a su lado, Izuku sentía que sus sentimientos, que hasta ayer eran un torbellino caótico, comenzaban a aclararse.

El consejo de Mitsuki Bakugo resonó en su mente: “¿Quién es la persona que quieres ver sentada en el sofá esperándote?”

Izuku cerró los ojos por un segundo mientras caminaba. Comenzó a imaginarse un futuro. Un futuro donde ya no era un estudiante, sino un héroe profesional. Llegando a una casa iluminada. Abriendo la puerta y oliendo a Nikujaga recién hecho. Y allí, saliendo de la cocina con un delantal, estaría Fuyumi. Ella le sonreiría, le quitaría el abrigo pesado, y él la abrazaría por la espalda, tal como ella había deseado en el pasillo de mariscos.

El pensamiento le gustó. Realmente, profundamente le gustó la idea. Su pecho se llenó de una calidez reconfortante. Fuyumi era paz. Fuyumi era el hogar que un héroe destrozado por la guerra necesitaba para no volverse loco.

Estaba a punto de sonreír, casi decidido a aceptar esa visión del futuro… cuando de repente, como un relámpago cruzando un cielo despejado, otra imagen irrumpió violentamente en su mente.

Nejire Hado.

La vio flotando en el aire, rodeada de luz dorada. La vio riendo a carcajadas en la habitación del hospital, dándole de comer en la boca. Recordó la forma en que ella lo empujaba a ser mejor, la forma en que sus excentricidades y su energía vibrante lo hacían sentir vivo, eléctrico, invencible. Nejire no era paz; Nejire era aventura. Era volar por los cielos sin miedo a caer. Y cuando pensó en la sonrisa deslumbrante de Nejire, Izuku sonrió involuntariamente también. Su corazón latía a un ritmo diferente por ella, más salvaje, más libre.

Izuku soltó un suspiro suave y pesado que se condensó en el aire frío de la noche.

El dolor de cabeza volvió. La confusión regresó con el doble de fuerza.

IZUKU MENTE: Esto del amor no es para mí

se dijo Izuku amargamente en su mente

IZUKU MENTE: Es un millón de veces más complejo que luchar contra Shigaraki. Con un villano, sabes a quién golpear. Aquí… si tomo una decisión, alguien sale herido. Si no tomo una decisión, ambas salen heridas.

Izuku giró lentamente su cabeza para mirar a la mujer a su lado. Vio a Fuyumi caminando con una sonrisa pequeña, casi imperceptible, en sus labios. Sus ojos grises brillaban con la luz de las farolas, reflejando una felicidad genuina por la velada que acababan de compartir. Estaba ilusionada.

Izuku cayó en cuenta de algo terrible y necesario. Tenía que ser sincero. No podía seguir jugando a la casita con fuyumi y nejire mientras su corazón estaba dividido en dos. Fuyumi era demasiado buena para vivir de ilusiones, y Nejire era demasiado increíble para ser tratada como una opción.

Tenía que decirle a Fuyumi qué es lo que sentía por ella. Pero también, por doloroso que fuera, tenía que decirle lo que sentía por Nejire. Tenía que ser claro para que ellas no salieran lastimadas a largo plazo. Tenía que decirle la verdad: que le gustaba ella, que le gustaba muchísimo, pero que también sentía lo mismo por Nejire, y que él, el estúpido de Izuku Midoriya, realmente no sabía qué hacer con todos estos sentimientos abrumadores.

El miedo lo paralizó, pero su instinto de héroe, su necesidad de hacer lo correcto sin importar el costo para él mismo, tomó el control.

A mitad de la acera, bajo la luz parpadeante de un poste de luz, Izuku dejó de caminar. Sus pies se clavaron en el concreto.

Fuyumi, absorta en sus propios pensamientos felices, dio un par de pasos más antes de darse cuenta de que él se había detenido.

El silencio de la calle se sintió ensordecedor. Izuku apretó con fuerza las asas de las bolsas de compras, buscando valor en el dolor plástico contra sus palmas. Tomó aire.

IZUKU : Fuyumi…

la llamó. Su voz no era la del chico tímido, sino la del héroe que enfrentaba su mayor miedo. Solo su nombre.

Fuyumi se detuvo de golpe. La forma en que pronunció su nombre hizo que un escalofrío le recorriera la espina dorsal. Algo estaba pasando

IZUKU: Me gustas

soltó Izuku, las palabras escapando de sus labios antes de que su cobardía pudiera detenerlas.

Fuyumi sintió que el mundo a su alrededor se detenía. El tiempo se congeló. Sus manos comenzaron a temblar violentamente. El cerebro de la joven profesora no pudo procesar la información y la orden a sus músculos al mismo tiempo. Sus dedos se abrieron, y la funda de compras que ella cargaba se resbaló.

La bolsa golpeó el concreto con un golpe sordo, esparciendo algunas cosas, pero Fuyumi ni siquiera lo notó.

Me gustas.

Las palabras resonaban en su cabeza como campanas de iglesia. Había ganado. Lo había logrado. Izuku se estaba confesando. Su corazón iba a estallar de felicidad.

Con los ojos llenos de lágrimas de alegría incipiente y una sonrisa radiante a punto de formarse en sus labios, Fuyumi giró su cuerpo rápidamente para ver a Izuku, para ver el amor en sus ojos, para confirmar lo que sus oídos y su alma habían escuchado.

Pero cuando se giró por completo… la sonrisa murió en sus labios antes de nacer.

Izuku no la estaba mirando con adoración. No estaba sonrojado esperando su respuesta.

Izuku se encontraba mirando fijamente el piso. Sus hombros estaban tensos, caídos bajo un peso invisible. Y en su rostro no había la expresión de un hombre enamorado haciendo una confesión.

Tenía una mirada de profunda, absoluta y dolorosa confusión. Una mirada de culpa.

Fuyumi sintió un nudo helado formarse en la boca de su estómago. El viento frío de la noche pareció penetrar a través de su suéter negro.

El drama acababa de estallar. La noche perfecta en el supermercado se había fracturado, y Fuyumi, mirando el rostro atormentado del chico que amaba, supo instintivamente que la siguiente oración que saldría de la boca de Izuku Midoriya cambiaría sus vidas para siempre.

AUTOR: jajjajaja me vi varios capítulos de bnh de nuevo para escribir este capítulo es el capitulo que más me a costado escribir me voy a tomar unos días de sabático 🤣.

SPOILER DEL SIGUIENTE CAPITULO :

izuku y nejire se encontraban en una habitación y se podía escuchar aplausos dentro de la habitación.

NEJIRE: izuku qué rico lo haces

FIN DEL SPOILER….

AUTOR: jajjajaja me encanta poner estos spoiler ya que puedo escribir lo que sea después 🤭.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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