Izuku un corazón dividido en 2 - Capítulo 37
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37: 2 PERSONAS UN SENTIMIENTO 37: 2 PERSONAS UN SENTIMIENTO El viento frío de la noche sopló entre ellos, agitando el cabello blanco y rojo de Fuyumi.
Izuku levantó la mirada y, a pesar del terror que lo paralizaba, sus ojos esmeraldas brillaban con una determinación inquebrantable.
Pudo ver la confusión pintada en el rostro de la joven profesora.
Respiró hondo, llenando sus pulmones del aire nocturno, y dejó que las palabras fluyeran.
IZUKU: Fuyumi…
tú me haces sentir una paz que nunca creí merecer.
Tu forma de ser, tan cálida y comprensiva, tu comida deliciosa que se siente como un abrazo…
Eres increíblemente hermosa, por dentro y por fuera.
Pensar en un futuro contigo, llegar a una casa iluminada donde tú me esperes, sería el sueño más increíble del mundo.
Esta noche ha sido perfecta porque me permitió conocer a la verdadera Fuyumi, la mujer fuerte y maravillosa que mantiene a su familia unida.
-Izuku sostenía su mirada, transmitiendo cada onza de su sinceridad.
Pero entonces, su voz- tembló.
IZUKU: Pero…
-continuó, y la palabra cayó como una piedra de plomo-.
IZUKU: También tengo sentimientos por Nejire.
Mi corazón está dividido, y soy tan cobarde que no sé qué hacer.
No quiero lastimar a ninguna de las dos, y menos por alguien tan inútil…
lo siento tanto fuyumi.
Incapaz de soportar el dolor que esperaba ver en sus ojos grises, Izuku volvió a clavar su mirada en el suelo de concreto.
Cerró los ojos con fuerza, apretando la mandíbula.
Esperaba que Fuyumi diera media vuelta y lo dejara solo en la acera, o que levantara la mano y le diera la bofetada que sentía que tenía tan bien merecida.
Sin embargo, el golpe nunca llegó.
Fuyumi se quedó parada frente a él, con el cerebro trabajando a toda velocidad para procesar la tormenta de palabras que Izuku acababa de liberar.
Miró la funda de compras que se le había resbalado de las manos y luego el rostro atormentado del chico.
De repente, todo tuvo sentido.
Izuku no la había acompañado al supermercado por simple aburrimiento ; había venido para conocerla de verdad, en la cotidianidad de su vida real, tal como ella era.
Se había tomado el tiempo de ver su alma.
Fuyumi se dio cuenta de que por el momento, ella no era la única dueña de su corazón.
Y, sorprendentemente, no lo culpaba.
Sabía perfectamente que Nejire Hado era una chica deslumbrante, hermosa y una heroína de élite con un futuro brillante.
Era natural que alguien como Izuku se sintiera atraído por esa luz.
Pero ella era Fuyumi Todoroki.
Llevaba años luchando por unir a su familia; no sabía rendirse.
Y definitivamente no iba a darse por vencida con el único hombre que la había mirado y valorado por quien realmente era.
Con una determinación que derritió cualquier rastro de duda, Fuyumi acortó la distancia entre ellos.
Se acercó al chico, que seguía con la cabeza agachada y los ojos apretados.
Levantó ambas manos con suma delicadeza y acunó las mejillas pecosas de Izuku entre sus palmas cálidas.
El roce repentino hizo que Izuku soltara un pequeño jadeo y abriera los ojos de golpe.
Lo que encontró no fue desprecio ni ira, sino el rostro de Fuyumi iluminado por una sonrisa suave, radiante y cargada de una devoción absoluta.
FUYUMI: Izuku…
-susurró Fuyumi, acariciando su piel con los pulgares- FUYUMI: Gracias por decirme todo eso.
Gracias por ser tan honesto conmigo.
Yo también pienso que eres una persona increíble, el hombre más valiente y bueno que he conocido , el tiempo que pasamos juntos las conversaciones que tuvimos en las noches y las veces que nos reímos juntos me hicieron darme cuenta que con toda seguridad puedo decirte que TE AMO IZUKU.
Antes de que el cerebro de Izuku pudiera siquiera procesar la magnitud de esa declaración, Fuyumi se inclinó hacia adelante y unió sus labios con los de él.
No fue un roce tímido en la mejilla ni un beso fugaz en la comisura.
Fue un beso profundo, apasionado y real.
Izuku se quedó paralizado por una fracción de segundo, sus ojos esmeraldas abiertos de par en par por la sorpresa.
Pero el calor de Fuyumi, el sabor de sus labios y la sinceridad arrolladora de su amor rompieron todas sus barreras.
Cerró los ojos y le devolvió el beso con la misma intensidad desesperada.
Fuyumi deslizó sus manos desde sus mejillas hasta la nuca del peliverde, enredando sus dedos en los indomables rizos y atrayéndolo aún más hacia ella, profundizando el beso y reclamando su lugar en el corazón del héroe.
Vencido por la pasión y la liberación de tanta tensión acumulada, Izuku soltó las dos pesadas bolsas de compras que aún sostenía.
Las bolsas cayeron al suelo con un ruido sordo, pero a ninguno de los dos le importó.
Liberadas sus manos, Izuku rodeó firmemente la cintura de Fuyumi, atrayendo su cuerpo contra el suyo para no dejarla ir.
En ese beso, bajo la tenue luz de la farola de Tokio, ambos soltaron todo lo que sentían el uno por el otro.
Todo el cariño forjado en las cenas compartidas, las conversaciones a medianoche y la vulnerabilidad de sus pasados.
Fue un beso que prometía refugio, paz y una batalla en la que Fuyumi estaba dispuesta a darlo absolutamente todo.
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