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Kaito Kamekura :El juego de las conquistas - Capítulo 9

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9: Capitulo 9 Sala de orientación.

9: Capitulo 9 Sala de orientación.

MIÉRCOLES, 6:30 AM Kaito Kamekura se despertó con la misma precisión de un reloj, sus ojos abriéndose en el instante en que el sol comenzaba a filtrarse por el ventanal de su departamento.

Sin necesidad de estirarse, alcanzó su celular sobre la mesita de noche y abrió el chat con Nanoha Momota.

Sus dedos movieronse con agilidad sobre la pantalla: “Buenos días, mi princesa.

Espero que descansaras bien después de ayer… Sé que te sentiste un poco avergonzada cuando llegamos juntos al instituto – vi cómo algunas chicas ya empezaban con los chismes.

Hoy quiero que seamos más discretos, ¿vale?

No quiero que nadie te moleste ni que levanten sospechas de más.

Nos vemos en el pasillo de literatura antes de la primera clase.

Te quiero mucho ❤️” En cuestión de segundos, la pantalla iluminó con una respuesta: “Buenos días, mi amor.

Sí, dormí super bien gracias a ti… Y tienes razón, ayer cuando llegamos juntos la gente ya empezaba a murmurar.

Me gusta mucho estar contigo, pero entiendo perfectamente que seamos discretos.

Te espero en el pasillo como dijiste.

Te quiero más 🥰” Kaito sonrió al leer el mensaje, guardando el celular antes de levantarse de la cama de seda oscura.

Se dirigió al baño, donde una ducha caliente lo esperaba.

Mientras el agua corría por su cuerpo atlético, su mente ya estaba trazando los detalles del día: dirigirse a su restaurante favorito para empezar la mañana, llegar al instituto puntual a las 8, y empezar a mover los hilos para que la sala de orientación pasara oficialmente a ser suya.

7:15 AM – EL RESTAURANTE “EL CÓNCLAVE” Veinte minutos después, Kaito aparcó su Cadillac negro frente a un local de fachada discreta en el centro de la ciudad.

El Cónclave era su lugar preferido para iniciar el día – pocos clientes, atención personalizada y un ambiente tranquilo que le permitía pensar sin interrupciones.

Al entrar, el dueño se acercó inmediatamente con una sonrisa respetuosa y lo acompañó hasta su mesa en el rincón más tranquilo del local.

Mientras esperaba, sacó su portátil y revisó los correos que el director Tanaka Sato le había enviado durante la noche.

El documento detallaba los primeros pasos para la remodelación de la sala de orientación: permisos aprobados, presupuesto confirmado por su padre, y fecha de inicio de obras fijada para la semana que venía.

Kaito marcó algunos puntos con su dedo en la pantalla – quería que la sala incluyera un espacio separado para sesiones privadas y otro más amplio para actividades grupales.

Después de un rato, cerró el portátil y se dedicó a observar silenciosamente la calle a través de la ventana, pensando en cómo la discreción que le había pedido a Nanoha era clave para que su plan avanzara sin contratiempos.

Si la gente creía que eran solo amigos, nadie sospecharía que ella ya formaba parte de su círculo más íntimo.

7:40 AM – CAMINO AL INSTITUTO Después de saludar brevemente al dueño, Kaito subió a su auto y encendió el motor.

El trayecto al instituto duraba apenas diez minutos, pero él siempre salía con tiempo de sobra para evitar cualquier contratiempo.

Mientras conducía por las calles casi vacías de la mañana, ajustó la música a un volumen bajo y repasó en su mente lo que haría al llegar: primero pasar por la oficina del director para confirmar los detalles de la sala, luego encontrarse con Nanoha en el pasillo de literatura, y finalmente asistir a la primera clase como estudiante modelo – su promedio no podía bajar ni un punto si quería mantener el apoyo económico de su padre.

Al llegar al estacionamiento del instituto, el reloj del tablero marcaba las 7:50AM.

Kaito estacionó con cuidado, bajó del auto y ajustó su uniforme negro con precisión.

Cualquier persona que lo viera habría dicho que era solo otro estudiante llegando a tiempo – nadie se hubiera imaginado que en su bolsillo llevaba los lentes que le habían dado el control de la situación, ni que planeaba convertir una de las instalaciones del colegio en su territorio personal.

CAPÍTULO 9: EL JUEGO DE LAS SOMBRAS – VERSIÓN FINAL 8:00 AM EN PUNTO – EL INSTITUTO Kaito cruzó la puerta principal justo cuando el timbre de inicio de clases empezaba a sonar.

Antes de dirigirse al pasillo de literatura, se desvió hacia la oficina del director y le dio tres golpes suaves en la puerta.

– Entra, Kaito – se oyó la voz del director desde adentro.

Al abrir la puerta, el director Tanaka Sato se levantó con una sonrisa: – Te dije que tenía una sorpresa para ti.

La sala está lista – está en el ala oeste, cuarto 207, en un lugar completamente apartado del resto de instalaciones para que casi nadie la vea.

Estuve hasta tarde anoche arreglando todo personalmente – compramos equipos premium y de alta gama.

Tenemos maquillaje de marcas, un espejo con iluminación LED, una cámara de última generación con objetivos variados, una consola de juegos, una zona de entrenamiento, sofás de cuero , televisión OLED de gran tamaño, sistema de sonido envolvente, y en el baño hay una tina de hidromasaje grande con jets y agua caliente permanente.

También pusimos una cama king size con ropa de cama de alta calidad detrás de cortinas de seda.

Todo es lo mejor del mercado – quise asegurarme de que fuera perfecto para ti.

– Espectacular, director – respondió Kaito con una sonrisa segura –.

Ya sé cómo usarla.

Ahora debo irme a mi aula.

Después de saludar al director, Kaito se dirigió al pasillo de literatura, donde vio a Nanoha esperándolo en la esquina, con los brazos cruzados sobre su uniforme amarillo y una sonrisa tímida en el rostro.

Se acercó a ella con sigilo, hasta estar lo suficientemente cerca como para susurrarle al oído: – Mi amor, ¿cómo te encuentras?

En el receso necesito hablar contigo – ven conmigo hasta la sala 207 del ala oeste.

Eso es todo, nos vemos ahí.

Nanoha asintió con una sonrisa tierna, asintiendo con la cabeza antes de entrar a su aula.

Kaito la miró por un instante, sintiendo una satisfacción cálida en el pecho – con la sala ya lista en un lugar apartado, todo avanzaría más rápido de lo esperado.

Mientras se dirigía ala clase, sus ojos se desviaron brevemente hacia el pasillo que llevaba al ala oeste.

Ese espacio será perfecto, pensó con una sonrisa casi imperceptible.

Nadie más se daría cuenta de lo que sucedía dentro – solo él, el director y las chicas que él elija para invitar allí.

8:10 AM – AULA DE LITERATURA Al entrar al aula, Kaito se sentó en la última fila junto a la ventana, Nanoha al frente de él.

A la izquierda, en la fila paralela cercana, estaba Rio Inami – su voluptuosa figura se movía ligeramente al hablar, haciendo que su uniforme se ajustara a sus curvas.

Kaito notó que Haruta, su amigo de la infancia, estaba sentado más alejado que de costumbre, con la mirada fija en la pizarra.

Se deben haber peleado, pensó, pero rápidamente se centró en su objetivo principal: Reina Kurashiki.

Recordó los detalles del reporte – 17 años, 171 cm, medidas 95-57-93 cm, modelo fotográfica a tiempo parcial, arrogante, rebelde y con un novio universitario.

Durante la clase, Kaito escribió el correo desde su celular, usando la cuenta oficial que el director le había proporcionado: “Asunto: Sala de orientación exclusiva – Cita para ti Estimada Kurashiki Reina, Por indicación del departamento de desarrollo estudiantil, te invitamos a conocer una sala de orientación exclusiva para estudiantes con talentos especiales – está en el ala oeste, cuarto 207, en un lugar apartado para garantizar la privacidad.

Es un espacio premium con equipos de alta gama, no abierto al público general.

Te citamos para hoy, justo después del receso, a las 10:30 AM.

Kaito Kamekura estará esperándote para mostrarte las instalaciones y hablar de cómo podemos apoyar tu desarrollo como modelo.

Por favor, mantén esto en secreto – la sala es solo para un grupo selecto de estudiantes.

Saludos cordiales, Departamento de Desarrollo Estudiantil”* Lo envió justo cuando la profesora explicaba un tema de poesía, asegurándose de que nadie lo viera.

10:00 AM – HORA DEL RECESO Cuando sonó el timbre, Kaito se levantó y miró a Nanoha con una sonrisa.

Ambos salieron del aula discretamente y se dirigieron por los pasillos menos transitados hasta el ala oeste.

Al llegar a la puerta del cuarto 207, Kaito la abrió y dejó que Nanoha entrara primero.

Ella quedó boquiabierta al ver el interior: maquillaje de marcas organizado en estuches de acrílico, un espejo con iluminación LED regulable, una cámara réflex con varios objetivos sobre una mesa de cristal templado.

Al lado, una consola conectada a la televisión OLED, con un juego de mandos y varios títulos nuevos.

La zona de entrenamiento tenía pesas de alta calidad y una colchoneta antideslizante.

Los sofás de cuero estaban dispuestos frente al sistema de sonido envolvente, y detrás de cortinas de seda oscura se veía la cama king size con ropa de cama de algodón.

El baño contaba con una tina de hidromasaje con jets múltiples, tocador con espejo amplio y productos de baño de marcas exclusivas.

– Es…

increíble – susurró Nanoha, mirando a su alrededor con los ojos brillantes.

Kaito cerró la puerta con suavidad, asegurándose de que estuvieran completamente a solas.

Kaito se acercó a Nanoha, tomándola suavemente de la mano y susurrándole al oído: – Sabía que te gustaría.

Tenemos solo 10 minutos antes de que suene el primer llamado del fin del receso – aprovechemos cada segundo.

Sin decir nada más, la llevó hacia la cama que estaba detrás de las cortinas de seda.

Mientras ella seguía admirando el espacio con los ojos brillantes, Kaito cerró las cortinas con cuidado para crear un ambiente aún más íntimo.

– Esta sala es realmente perfecta – murmuró Nanoha, mientras él le desabrochaba el uniforme con suavidad –.

Nunca imaginé que existiera algo así en el instituto.

– Es solo para nosotros – respondió Kaito, besándole el cuello mientras la ayudaba a tumbarse en la cama de algodón egipcio –.

El director me la preparó pensando en lo que necesitaba…

y en lo que te gustaría tener.

Mientras se acercaban más, Nanoha sonrió tiernamente, mirándolo a los ojos: – Me siento tan segura contigo, Kaito.

Ayer fue tan especial…

y ahora esto…

– Lo sé, mi amor – le dijo, acariciándole la mejilla con suaveza –.

Quiero que sepas que siempre te cuidaré.

Esta sala será nuestro refugio, donde podamos estar tranquilos sin que nadie nos moleste.

A medida que el momento se hacía más íntimo, Nanoha susurró entre suspiros: – Me encanta cómo me tratas…

siempre tan atento.

¿Qué harás aquí después de que me vaya?

Kaito la miró con una sonrisa cálida, aunque no le reveló nada sobre Reina: – Solo tendré que organizar algunas cosas, preparar el espacio para ti colocar unos libros de astronomía y más cosas para los dos.

Pero no te preocupes, más tarde volveremos y podrás usar todos estos maravillosos juguetes y maquillaje que ves ahí.

– Me encantaría – respondió ella, abrazándolo con fuerza mientras continuaban disfrutando del tiempo que les quedaba.

Kaito le habló de cómo pensaba usar la sala para ayudar a otras estudiantes con sus talentos, sin entrar en detalles sobre sus verdaderos planes.

Cuando faltaban solo 5 minutos para que terminara el receso, Kaito ayudó a Nanoha a arreglarse, asegurándose de que lucía perfectamente, como si solo hubieran estado conversando tranquilamente.

– Debes volver al aula ahora, mi amor – le dijo Kaito, besándola suavemente en la frente –.

Después de clases te buscaré, pero por ahora debes irte antes de que alguien note tu ausencia.

Nanoha asintió con una sonrisa tierna, saludándolo antes de salir discretamente de la sala.

Kaito la siguió con la mirada hasta que desapareció por el pasillo, luego cerró la puerta y comenzó a ordenar rápidamente el espacio: ajustó los sofás, encendió la televisión con imágenes de sesiones fotográficas profesionales y preparó la zona de maquillaje para su próxima cita.

Miró el reloj – eran las 10:25 AM.

Reina Kurashiki llegaría en cinco minutos.

Se puso en la zona de sofás, con una carpeta de documentos sobre el regazo, y esperó con una sonrisa segura.

Al mismo tiempo, su mente ya trazaba el plan para acercarse a ella: después de esta cita, podría pedirle su número de teléfono bajo el pretexto de consultarle sobre técnicas de actuación y fotografía, aprovechando su interés por el teatro.

Todo está listo, pensó Kaito, escuchando unos pasos acercarse por el pasillo del ala oeste..

PERSPECTIVA DE REINA KURASHIKI Reina Kurashiki apoyaba los codos en la mesa, intentando seguir la explicación de matemáticas, pero su mente estaba en otro lugar.

Ayer había tenido esa extraña conversación con Yui después de ver a ese chico transferido – Kamekura Kaito, el de pelo blanco y ojos rojos.

Había sentido cómo su presencia la había atraído, aunque rápidamente se lo había achacado a la curiosidad por lo desconocido.

Y luego, anoche había llegado el colmo: sesión de fotos hasta las 19:00 horas, posando con ropa ajustada bajo focos abrasadores, y al llegar a casa, una pelea con su novio universitario que la había dejado exhausta.

“Siempre estás pensando en tu trabajo y nunca en mí” había dicho él antes de colgar el teléfono.

Reina se había quedado mirando la pantalla en negro, sintiendo cómo la tensión se acumulaba en sus hombros y la fatiga se apoderaba de ella.

De repente, su celular vibró suavemente sobre la mesa.

Con sigilo, la sacó del bolsillo de su uniforme negro de segundo año y abrió el correo nuevo.

El asunto era simple: “Sala de orientación exclusiva – Cita para ti”.

Al leer el contenido, sus ojos azules se abrieron un poco más: se trataba de un espacio privado para estudiantes con talentos especiales, y el nombre del encargado la dejó helada por un instante – Kaito Kamekura.

¿El mismo chico de ayer?

pensó, repasando las líneas una y otra vez.

El correo no decía más que eso – que era un lugar apartado con equipos de alta gama, y que él estaría esperándola para hablar de su desarrollo como modelo.

No sabía si era casualidad o si había sido él quien había elegido que fuera ella la invitada, pero en ese momento, la promesa de un lugar tranquilo para relajarse era demasiado tentadora.

Durante el resto de la clase, no pudo evitar desviar la mirada hacia la ventana, pensando en ese chico que la había mirado directamente ayer en el pasillo.

Había dicho a Yui que los hombres así traían problemas, pero la verdad era que su misterio la atraía.

Además, después de la semana que había tenido, necesitaba urgentemente un lugar donde descansar, quizás limpiarse la cara de maquillaje y aliviar el dolor de pies y espalda de la sesión de fotos.

Cuando sonó el timbre del fin del receso, Reina cogió su mochila pequeña y se dirigió hacia el ala oeste, siguiendo las indicaciones del correo.

Los pasillos de esa zona eran mucho más amplios y con menos estudiantes – era evidente que se trataba de un lugar apartado, como habían mencionado.

Caminó despacio, disfrutando de la tranquilidad que no encontraba en los pasillos principales.

Su cuerpo seguía sintiendo el peso de la sesión de ayer; cada paso le dolía un poco en los talones, y sus hombros seguían tensos.

Recordó cómo Yui había estado tan emocionada ayer al ver a Kaito, y tuvo que admitir que él era diferente a los demás chicos que la rodeaban – unos la perseguían por su trabajo de modelo, otros por su apariencia, pero él parecía tener una calma y seguridad que la intrigaban.

“No sé qué esperar” se dijo a sí misma, llegando finalmente al cuarto 207.

Miró el número en la puerta una vez más para asegurarse de no equivocarse, luego dio tres golpes suaves y firmes en la madera.

Mientras esperaba, ajustó su chaqueta negra y pasó una mano por su cabello rubio, asegurándose de que estuviera ordenado – aunque estaba cansada, nunca permitía que su apariencia fuera descuidada.

Escuchó pasos acercándose desde adentro, y sintió un ligero cosquilleo en el estómago.

No era nerviosismo, sino una mezcla de curiosidad y expectativa por conocer ese espacio exclusivo…

y por ver de nuevo a Kamekura Kaito.

PERSPECTIVA DE REINA KURASHIKI Reina entró al baño y se detuvo brevemente, sorprendida por lo amplio y cuidado del espacio.

El suelo de mármol claro reflejaba la luz suave de los focos empotrados, y en el centro, una tina de hidromasaje de gran tamaño brillaba bajo la iluminación.

En el tocador, filas de productos de baño nuevos y bien organizados – jabones, aceites esenciales, champús y acondicionadores de marcas reconocidas.

“No está nada mal para un espacio escolar” pensó, aunque seguía intentando mantener su actitud exigente.

Se quitó su uniforme negro de segundo año y lo colocó cuidadosamente sobre la banqueta de tela.

Al meterse en la tina, el agua caliente envolvió su cuerpo de inmediato, haciendo que suspirara sin poder evitarlo.

Había activado los jets del hidromasaje, y las corrientes de agua presionaban suavemente sus músculos tensos – los dolores de espalda y pies de la sesión de fotos de ayer comenzaban a desaparecer poco a poco.

Durante los primeros minutos, se mantuvo erguida, observando el diseño del baño con atención.

Pero a medida que pasaban los segundos, sintió cómo la tensión se iba disipando de su cuerpo.

Cerró los ojos y se recostó en el respaldo de la tina, permitiéndose disfrutar del calor y el masaje de agua.

Diez minutos se convirtieron en quince sin que se diera cuenta.

El hidromasaje trabajaba en sus hombros y espalda, aliviando los nudos que se habían formado después de horas de posar.

Recordó la pelea con su novio anoche y sintió cómo el enfado se desvanecía junto con la fatiga.

“Me sentiría aún mejor si pudiera quedarme aquí media hora…

o incluso una hora entera” pensó, con los ojos cerrados y una ligera sonrisa en los labios.

Había entrado con la intención de estar solo unos minutos, pero ahora no quería salir.

El espacio era tan tranquilo, tan privado…

y la presencia de Kaito, aunque no estaba ahí en ese momento, le daba una sensación de seguridad extraña pero placentera.

PERSPECTIVA DE KAITO KAMEKURA Mientras Reina disfrutaba del baño, Kaito se encontraba en la zona de la televisión, ajustando la playlist de música suave que sonaba en el sistema de sonido.

Su mente nunca dejaba de trabajar – cada movimiento, cada palabra estaba calculado para acercarse a su objetivo.

Hoy no es el día de tener intimidad con ella, pensó, caminando hasta la zona de maquillaje y ordenando los productos con precisión.

El objetivo es construir una base, una pequeña amistad que la haga confiar en mí.

Cuando una mujer confía en ti, el resto es cuestión de tiempo hasta que esté rendida en tu cama.

Sus ojos rojos analizaban cada rincón de la sala – había preparado todo para que ella se sintiera cómoda: las toallas grandes y suaves estaban colocadas cerca del baño, había puesto a calentar un poco de té en la pequeña zona de bebidas, y la cama estaba lista con sábanas frescas.

Ella es arrogante, eso es claro, reflexionó, sentándose en uno de los sofás de cuero.

Pero todos tienen sus puntos débiles.

La fatiga es la suya ahora, y he sabido aprovecharla.

Ofrecerle el baño, darle toda la mañana libre…

pequeños gestos que la hacen sentir especial, que la hacen depender de ti sin darse cuenta.

Su mente trazaba el plan paso a paso: primero ganarse su confianza, luego mostrarle cómo él puede potenciar su carrera como modelo, y finalmente, llevarla a la cama – no por hipnotizacion, sino porque ella lo desee con todas sus fuerzas y así conseguir la segunda chica para el nivel avanzado.

En unos dias, se dijo a sí mismo, escuchando que el sonido del hidromasaje disminuía – Reina estaría lista para salir del baño – esa arrogancia se convertirá en admiración, en deseo.

Y cuando llegue ese momento, será ella quien ruegue por mi atención.

PERSPECTIVA DE REINA KURASHIKI El sonido del hidromasaje se apagó gradualmente.

Reina se había quedado casi veinte minutos en la tina – mucho más de lo que había planeado – y se sentía completamente renovada.

Los dolores de la sesión de fotos habían desaparecido, su piel estaba suave y tersa, y aunque seguía cansada, la fatiga ya no la oprimía como antes.

Se envolvió en una toalla grande y suave, saliendo del baño con paso firme y la cabeza bien alta.

Su cabello rubio aún mojado caía sobre sus hombros, pero su mirada azul estaba más brillante que nunca, llena de su habitual arrogancia.

Al ver a Kaito esperándola cerca de la zona de sofás, frunció el ceño ligeramente y habló con su tono más altivo: – El baño está bien, aunque los productos que tienen aquí no son de las marcas que suelo usar.

Yo solo me sirvo de los cosméticos de “Azure Petal Beauty” – es la marca donde trabaja mi madre, Reika Kurashiki.

Ella es jefa del departamento de planificación de productos y es quien maneja absolutamente toda mi carrera como modelo.

Nadie más tiene acceso a mi trabajo ni a mis planes profesionales.

Se sentó en el sofá con una elegancia exagerada, cruzando las piernas y mirándolo de arriba abajo como si lo estuviera evaluando con máxima exigencia: – Dijiste que esta cita era para una orientación estudiantil, ¿verdad?

Hablar de desarrollo profesional y apoyo al talento.

Mi madre es la única que sabe realmente lo que necesito para destacar en este mundo.

Ella ha construido su marca desde cero, y su carácter estricto asegura que todo esté a la altura de los estándares más altos.

Ya he trabajado con los mejores profesionales del rubro gracias a ella, así que no voy a perder mi tiempo con charlas de orientación que no tengan el mismo nivel de exigencia que nosotros.

PERSPECTIVA DE KAITO KAMEKURA Kaito observó cómo Reina mantenía su postura imponente, su actitud dominante intacta a pesar del descanso que acababa de tomar.

Desde el momento en que decidió enfocarse en ella, había investigado cada detalle – incluyendo todo sobre su madre Reika Kurashiki.

Sabía que la mujer era hermosa, con pelo rubio y ojos azules igual que su hija, y que su cuerpo lucía tan lascivo como el de una mujer de veintitantos años a pesar de su edad madura.

En su mente, el plan siempre había incluido conseguir a las dos Kurashiki.

– Tienes toda la razón – respondió con una voz firme y segura, manteniendo su postura imponente de 1.90 metros de músculo –.

La verdad es que esta no es una sesión de orientación estudiantil como la describimos en el correo.

Quería tener la oportunidad de hablar contigo en privado sobre algo mucho más importante que un simple apoyo escolar a tu talento.

Reina se inclinó hacia adelante, con una mirada desafiante y un toque de irritación en su voz: – ¿Entonces qué es esto?

Un engaño para atraerme hasta aquí?

No me gusta que me mintan, Kamekura.

– No es un engaño – dijo Kaito, manteniendo la calma –.

Sabía que si te hubiera dicho la verdad desde el principio, no habrías venido.

Quería que vieras este espacio, que te relajaras un poco, y luego hablarte de lo que realmente importa.

Mi padre es el fundador y director general de “Global Swift Logistics” – seguro que la conoces, es una de las principales empresas de envíos internacionales del mundo.

Reina frunció el ceño, sorprendida pero manteniendo su actitud altiva: – Claro que conozco “Global Swift Logistics”.

Mi madre ha investigado trabajar con ustedes varias veces para expandir “Azure Petal Beauty” al extranjero, pero nunca ha encontrado un acuerdo que realmente valga la pena.

– Es por eso que estoy aquí – replicó Kaito, acercándose a ella sin perder su dominio –.

Quiero proponer un convenio estratégico entre “Global Swift Logistics” y “Azure Petal Beauty”.

Nosotros nos encargaremos de todo el envío internacional de sus productos a un costo especial, hasta un 40% menor que el mercado.

Además, mi padre está dispuesto a invertir en la expansión de la marca para llevarla a mercados europeos y americanos.

Y tú, Reina, serías la embajadora oficial de la marca en todo el mundo – con sesiones de fotos, eventos y campañas que harían de ti una modelo reconocida a nivel global.

Reina rio con desdén, aunque su expresión mostraba que la propuesta le interesaba: – ¿Un convenio así?

“Global Swift Logistics” nunca ha ofrecido condiciones tan ventajosas a ninguna marca de cosméticos.

Mi madre dirá que debe haber un truco detrás de todo esto.

– No hay trucos – dijo Kaito, acercándose aún más hasta que sus rostros estaban a pocos centímetros de distancia –.

Mi familia ve en “Azure Petal Beauty” un potencial enorme, y en ti a la cara perfecta para representarla en el extranjero.

Con nuestra red de envíos, los costos de distribución se reducirían drásticamente, aumentando las ganancias tanto para tu madre como para nosotros.

Es una alianza beneficiosa para ambas partes – eso es lo que realmente quería hablarte, no de orientación estudiantil.

En ese instante, las dos personalidades dominantes chocaron con fuerza.

Reina mantuvo su mirada desafiante, segura de su posición y de la protección que le brindaba su madre, pero sabía que esta propuesta podía cambiar el futuro de la marca familiar.

Kaito por su parte sabía que tenía la ventaja – su objetivo no se limitaba solo a Reina, sino que incluía conquistar también a Reika, y estaba dispuesto a jugar este juego de poder hasta que ambas estuvieran bajo su dominio.

– Mi madre decidirá si vale la pena considerar tu propuesta – dijo Reina finalmente, con un último gesto de superioridad –.

Ella es la única que toma las decisiones importantes, y no aceptará nada que no esté a la altura de sus estándares.

Pero…

reconozco que las condiciones de “Global Swift Logistics” son de lo mejor que hemos escuchado hasta ahora.

– Eso es justo lo que esperaba – respondió Kaito con una sonrisa segura –.

Cuando tu madre quiera discutir los términos, estaré disponible en cualquier momento.

Sé que su carácter protectora hará que evalúe cada detalle, pero estoy seguro de que entenderá el potencial de esta alianza.

Mientras hablaban, Kaito no pudo evitar imaginar cómo sería tener a Reika Kurashiki junto a su hija en su cama – dos mujeres hermosas, con el mismo pelo rubio y ojos azules, ambas listas para someterse a su dominio.

Primero la hija para desbloquear el nivel avanzado de mis lentes, pensó, luego la madre para consolidar mi poder completo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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