Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

KONMETSU - Capítulo 60

  1. Inicio
  2. KONMETSU
  3. Capítulo 60 - Capítulo 60: KONMETSU-CAPÍTULO 59: ZONA DE EXTERMINIO.
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 60: KONMETSU-CAPÍTULO 59: ZONA DE EXTERMINIO.

En las afueras del Kokyo no Tobari, justo en el límite que rodea Minami-Ikebukuro, la atmósfera se sentía pesada, como si el aire mismo rechazara avanzar.

La barrera no era visible del todo, pero su presencia era innegable: una leve distorsión que separaba el mundo exterior de lo que ocurría dentro.

Frente ah ella estaban Yumeha, Emiri, Noboru y Seiran Inukai, este último manteniendo una postura firme, propia de alguien de rango Kimon.

Yumeha: «Así que… esto es el Kokyo no Tobari.»

Emiri: «Se siente… extraño.»

Noboru: «Pero algo no está bien. No es solo una barrera cualquiera.»

Seiran habló con voz calmada pero autoritaria.

Seiran: «No lo es. El Kokyo no Tobari tiene una regla muy clara.»

Los tres lo miran atentos.

Seiran: «Permite que cualquier persona entre… pero no una vez que esa persona entra no podrá salir.»

Yumeha: «Entonces los que están dentro…»

Emiri: «Estan atrapados.»

Noboru miró el Kokyo no Tobari.

Noboru: «Y si nosotros entramos hay estaremos igual que los que están dentro¿No?»

Seiran: «Exacto. Por eso deben decidir con mucho cuidado no está obligados ah entrar conmigo si quieren pueden quedarse aquí afuera.»

El viento soplaba suavemente, haciendo vibrar apenas la distorsión frente ah ellos.

Como si el Kokyo no Tobari estuviera esperando.

En las afueras del Kokyo no Tobari, en el límite que rodea el distrito de Takaba, el ambiente era aún más tenso.

A diferencia de otras zonas, aquí la barrera parecía más densa, como si reaccionara a la presencia de quienes se acercaban.

Jin, Rikūzen, Riku, Reina y Mika Arashi permanecían frente ah la distorsión, observando cómo el aire se curvaba de forma antinatural.

Riku: «No me gusta nada esto… se siente como si algo nos estuviera mirando.»

Reina: «No es solo una sensación.»

Jin habla directo.

Jin: «Entonces confirmémoslo de una vez. ¿Qué sabemos exactamente?»

Mika dió un paso al frente, firme, con autoridad de rango Kimon

Mika: «El Kokyo no Tobari ya está completamente activo. Y al parecer tiene una regla simple… que es una vez que entramos no podremos salir.

Rikūzen: «¿Ni siquiera forzando la barrera?»

Mika: «No. La única forma de deshacer el Kokyo no Tobari es encontrar a la persona responsable.

Jin: «En pocas palabras Rikūzen el que creo la cúpula.»

Mika: «Exacto. Hasta que esa persona no sea localizada y detenida… el Kokyo no Tobari seguirá activo.»

Rikūzen: «Oh sea que entrar es aceptar que no podremos salir… al menos que encontremos al sujeto.»

Reina: «Entonces no hay opción. Si queremos detener esto, tenemos que entrar.

Riku asintió lentamente.

Riku: «Y encontrar al responsable antes de que todo dentro empeore.»

Mika: «No será fácil. Quien sea que haya creado esto… tiene control absoluto sobre lo que ocurre dentro.

El viento soplaba con fuerza, haciendo vibrar la distorsión frente ah ellos.

Jin dio un paso hacia adelante.

Jin: «Entonces dejemos de hablar… y empecemos ah movernos.»

La barrera ondula suavemente ante ellos.

En las afueras del distrito de Ikebukuro, el límite del Kokyo no Tobari se alzaba como una distorsión silenciosa, separando la aparente normalidad del caos contenido en su interior.

Eiji, Haruki, Sōma, Issei, Daiki y Zeru Haizaki (Sora) permanecían frente ah la barrera, observando cómo el aire se deformaba sutilmente.

Haruki: «Así que esto es lo que está encerrando todo…»

Issei: «Se siente… pesado.»

Daiki: «No hace falta decirlo. Esto no es algo que podamos ignorar.»

Eiji: «Sabemos la regla, ¿no? Entrar es fácil… salir no.»

Un breve silencio.

Sōma: «Entonces la pregunta es… ¿vale la pena?»

Antes de que alguien más respondiera.

Sora dio un paso al frente, sin dudar.

Zeru Haizaki (Sora): «Vamos ah entrar.»

Todos lo miran.

Haruki: «¿Así sin más?»

Sora: «No hay tiempo para rodeos. Si queremos respuestas, están adentro.»

Eiji: «Tiene razón.»

Issei: «Entonces ya está decidido.»

Daiki: «Entramos… y resolvemos esto desde dentro.»

Sōma: «Supongo que no hay vuelta atrás.»

Sin decir más, Sora avanza primero y atravieso la barrera.

Uno ah uno, los demás lo siguieron desapareciendo dentro del Kokyo no Tobari.

En el distrito de Zōshigaya, el aire se distorsiona de forma abrupta, rompiendo la quietud del lugar.

Un portal oscuro se abre en pleno vacío, girando sobre sí mismo como una grieta inestable.

De él, una figura es expulsada sin control.

Seiji cae con fuerza contra el suelo, rodando varios metros antes de detenerse.

El impacto resuena en la calle casi vacía.

Por un instante, todo queda en silencio y entonces el portal se cierra detrás de él con un chasquido seco.

Seiji se queda inmóvil unos segundos, respirando con dificultad.

Seiji: «Tch… ¿qué fue eso…?»

Lentamente se incorpora, apoyándose en una rodilla, mirando ah su alrededor.

Zōshigaya luce normal pero hay algo extraño en el ambiente.

Demasiado silencioso.

Demasiado vacío.

No hay rastro de sus compañeros.

Seiji: «¿Aozora…? ¿Tetsuya…?»

No hay respuesta.

El viento sopla levemente entre los edificios, arrastrando hojas por la calle.

Seiji aprieta los puños, entendiendo la situación.

Seiji: «Me separaron.»

Levanta la mirada, alerta.

Ahora está solo dentro del Kokyo no Tobari.

En el silencio inquietante de Zōshigaya, Seiji da apenas unos pasos, avanzando con cautela.

El eco de sus propios movimientos resuena demasiado fuerte, como si el lugar entero estuviera vacío observándolo.

De pronto.

Un estruendo corta el aire.

Algo sale disparado desde un costado, tan rápido que apenas se percibe como una sombra.

Antes de que Seiji pueda reaccionar, una fuerza brutal lo impacta de lleno.

Seiji: «¡¿Qué—?!»

Es arrastrado violentamente por el asfalto, su cuerpo golpeando contra el suelo mientras la velocidad lo descontrola.

El aire se le escapa de los pulmones.

Mientras intenta enfocarse, logra ver qué lo está atacando.

Un demonio.

Su forma es distorsionada, con extremidades alargadas y una presencia opresiva que parece deformar el espacio ah su alrededor.

Seiji: «¡Maldito…!»

El demonio lo sujeta con fuerza por la chaqueta, deteniéndose en seco solo para levantarlo como si no pesara nada.

Un instante de tensión.

Y entonces.

Lo lanza.

El cuerpo de Seiji sale disparado por el aire y se estrella brutalmente contra un camión estacionado.

El impacto retumba en toda la calle.

Seiji cae al suelo, el golpe dejándolo aturdido por un segundo.

El metal del vehículo queda abollado donde chocó.

El demonio avanza lentamente hacia él.

Y ahora la verdadera pelea comienza.

El demonio no duda.

Con un rugido distorsionado, se lanza directamente hacia Seiji, levantando escombros ah su paso.

Seiji: «¡Tch… vienes otra vez!»

En el último segundo, gira su cuerpo y lo esquiva por centímetros.

La criatura pasa de largo, destrozando parte del suelo con su embestida.

Seiji aprovecha la apertura.

Su energía cambia.

Seiji: «Técnica de liberación… Convergencia.»

Una presión invisible se concentra en su puño, como si todo ah su alrededor fuera atraído hacia ese punto.

El demonio apenas logra girarse.

Pero ya es tarde.

Seiji: [¡Ahora!]

El golpe conecta de lleno.

Un impacto seco, brutal.

El cuerpo del demonio se deforma por un instante y luego colapsa, desintegrándose en partículas oscuras que comienzan ah dispersarse en el aire.

Ceniza.

Silencio.

Seiji baja el brazo lentamente, respirando con fuerza.

Seiji: «Eso debería bastar.»

Un sonido.

Otro.

Y otro más.

Seiji levanta la mirada.

Ah su alrededor, el aire vuelve ah rasgarse.

Uno… dos… tres…

Hasta ocho portales se abren simultáneamente.

De ellos emergen más figuras.

Demonios.

Seiji: «¿Qué…?»

Observa con atención y lo entiende.

Seiji: «¿De tercera categoría…? ¿Por qué hay tantos?»

Las criaturas comienzan ah rodearlo lentamente.

El ambiente se vuelve opresivo.

Seiji aprieta los dientes.

Seiji: «Esto no es normal.»

Mira ah su alrededor.

Calcula.

Evalúa.

Ocho enemigos.

Sin apoyo.

Sin salida.

Exhala.

Seiji: «No vale la pena pelear aquí.»

Sin pensarlo más, gira sobre sus talones.

Y corre.

Detrás de él, los demonios reaccionan al instante, lanzándose en persecución.

Seiji corre sin mirar atrás.

Sus pasos golpean el pavimento con fuerza mientras atraviesa calles estrechas de Zōshigaya, saltando obstáculos, esquivando señales caídas y girando en esquinas cerradas.

Detrás de él, los demonios no se detienen; sus movimientos son erráticos pero rápidos, sus presencias acercándose cada vez más.

Un zarpazo pasa rozándole la espalda.

Seiji: «¡Tch…!»

Aumenta la velocidad, forzando su cuerpo al límite.

Su respiración se vuelve más pesada, pero no se detiene.

Gira en una última esquina.

Y sale a una calle principal.

Se detiene en seco.

Sus ojos se abren.

Silencio interno mientras el mundo frente ah él se rompe.

La avenida está sumida en el caos.

Hay demasiados.

Demonios por todas partes.

Decenas… cientos… no, miles.

Las personas corren desesperadas en todas direcciones, gritando, tropezando, chocando entre sí en un intento inútil por escapar.

Algunos piden ayuda, otros solo gritan sin sentido, dominados por el pánico.

Pero no hay salida.

Los demonios los alcanzan.

Uno tras otro.

Las figuras humanas son derribadas, rodeadas, desapareciendo bajo la masa de criaturas.

El ruido es abrumador: gritos, golpes, el eco de una ciudad completamente fuera de control.

Seiji no se mueve.

Su respiración se detiene por un instante.

Seiji: «¿Qué… es esto…?»

Una persona corre hacia él, extendiendo la mano.

Persona: «¡Ayuda…!»

No llega.

Persona: «¡No quiero morir, ayúdenme por favor!»

Otra que fue hacia una tienda que estaba cerrada.

Persona: «¡¿Hay alguien ahí?! ¡Por favor, alguien ayuda… por favor!»

Persona: «¡Por favor… no me dejen!»

Persona: «¡Auxilio! ¡No puedo moverme!»

De repente una sombra cae sobre ella y la arrastra lejos antes de que pudiera escapar.

Seiji aprieta los puños.

Sus ojos reflejan el caos.

Detrás de él, los demonios que lo perseguían ya están entrando a la calle.

Y ahora está en medio de todo.

Los demonios lo alcanzan.

Desde todos los ángulos.

Antes de que Seiji pueda reaccionar, una masa de sombras se le abalanza encima con violencia, derribándolo contra el asfalto.

Seiji: «¡GH—!»

El impacto lo deja sin aire.

En un instante, está rodeado.

Manos, garras, peso.

Los demonios se le lanzan encima, inmovilizándolo.

Sus cuerpos se amontonan sobre él mientras intentan desgarrarlo, sus movimientos caóticos y brutales.

Seiji: «¡QUÍTENSE!»

Recibe varios golpes y rasguños; su chaqueta se desgarra, su cuerpo resiste bajo la presión.

Sus brazos tiemblan mientras intenta empujar ah las criaturas que lo aplastan contra el suelo.

Uno se acerca demasiado.

Seiji reacciona.

Con un movimiento explosivo, libera fuerza desde su núcleo y sacude todo su cuerpo, empujando a varios demonios ah la vez.

Seiji: «¡AAAH!»

Logra liberarse.

Rueda hacia un lado, se pone de pie de golpe y, sin perder tiempo, empieza a correr otra vez.

Pero esta vez no es una simple huida.

Se gira brevemente.

Un demonio se le lanza directo.

Seiji lo esquiva y responde con un golpe rápido, derribándolo sin detener su movimiento.

Otro aparece por su costado.

Seiji lo patea, desviándolo, y sigue avanzando.

La calle es un campo de batalla.

Seiji ya no huye.

Se abrio paso.

Seiji: «Si quieren venir…»

Aprieta los puños, girando el cuerpo para enfrentar al siguiente.

Seiji: «¡Entonces vengan todos!»

Los demonios rugen y se lanzan otra vez.

Y así comienza la batalla contra la horda.

En medio de la calle principal de Zōshigaya, Seiji se mueve sin descanso.

Su cuerpo responde por puro instinto.

Esquiva, golpea, gira.

Cada movimiento es preciso, calculado para sobrevivir.

Un demonio se lanza desde el frente Seiji lo intercepta con un puñetazo directo, rompiendo su forma y haciéndolo desvanecerse en ceniza.

Apenas respira.

Otro aparece por su espalda.

Seiji se agacha, gira sobre sí mismo y contraataca, derribándolo antes de que logre tocarlo.

Seiji: ¡No se acaban!

El ritmo no baja.

Cada vez que elimina uno… otro toma su lugar.

Un demonio cae.

Dos más emergen desde un portal cercano.

Seiji retrocede un paso, bloqueando un ataque y respondiendo con otro golpe que dispersa a la criatura en el acto.

Pero no hay alivio.

Los portales siguen abriéndose.

El aire se distorsiona una y otra vez, vomitando más demonios al campo de batalla.

Seiji respira agitado mirando alrededor.

Seiji: ¿Cuántos… hay…?

El suelo ya está cubierto de restos que se desvanecen lentamente, como cenizas arrastradas por el viento.

Pero la cantidad no disminuye.

Solo aumenta.

Seiji vuelve a lanzarse al combate, abriéndose paso entre las criaturas.

Pero ahora incluso sus movimientos empiezan ah mostrar desgaste.

Porque por cada demonio que es exterminado otros más ocupan su lugar.

El aire se vuelve más pesado.

Seiji retrocede un paso luego otro.

Los demonios lo rodean completamente.

Su respiración es irregular, su cuerpo ya no responde con la misma precisión.

Uno se lanza por el frente, otro por el costado, y un tercero salta directamente hacia él.

No hay espacio.

No hay tiempo.

Seiji: Maldición…

Las sombras se cierran sobre él.

Está ah punto de ser alcanzado

Un sonido corta el caos.

Un impacto seco.

Algo atraviesa al demonio que estaba ah centímetros de él.

La criatura se detiene en seco.

Su cuerpo se tensa y en el siguiente instante.

Se desintegra en ceniza que se dispersa en el aire.

Silencio momentáneo.

Los demás demonios dudan.

Seiji levanta la mirada, sorprendido.

Ahí ah unos metros.

Una figura camina hacia él.

Tranquila.

Como si todo ah su alrededor no existiera.

Es una chica.

Su cabello se divide en dos tonos: rosa en el lado derecho y morado en el izquierdo, moviéndose suavemente con cada paso.

Lleva una sudadera tipo hoodie en tonos claros, predominantemente blanca, con matices rosados y lilas que contrastan con el caos del entorno.

Un collar tipo gargantilla rodea su cuello, adornado con cadenas que tintinean levemente al moverse.

Sus aretes reflejan la poca luz disponible.

En su mano el bastón.

El mismo que atravesó al demonio.

La chica avanza sin prisa, ignorando completamente ah las criaturas que la rodean.

Los demonios vacilan.

Seiji la observa, aún sin entender.

Porque en medio de ese infierno

Ella camina como si nada.

El silencio dura apenas un segundo.

Los demonios reaccionan.

Se lanzan todos al mismo tiempo hacia la chica.

Pero ella no se detiene.

Ni siquiera cambia su expresión.

En un instante

Desaparece.

No, se mueve.

Su figura se vuelve borrosa, imposible de seguir.

El bastón traza líneas en el aire, rápidas, precisas.

Un golpe.

Luego otro.

Y otro más.

Cada impacto es limpio, exacto.

Los demonios no alcanzan ah reaccionar.

Uno es atravesado antes de tocar el suelo.

Otro es derribado desde el costado sin siquiera verla venir.

Dos más colapsan al mismo tiempo, desintegrándose en ceniza.

El sonido de los impactos es seco, constante imparable.

Seiji apenas puede seguir lo que ocurre.

Sus ojos se mueven, pero su mente no alcanza la velocidad de la escena.

En cuestión de segundos

Todo termina.

Las últimas partículas oscuras se disuelven en el aire.

La calle queda en silencio otra vez.

La chica reaparece unos pasos más adelante, de pie, con el bastón apoyado ligeramente en el suelo, como si nada hubiera pasado.

Ni una marca.

Ni un rastro de esfuerzo.

Seiji se queda inmóvil, mirándola.

Porque lo que acaba de ver no fue normal.

El polvo aún flotaba en el aire cuando Seiji se incorpora lentamente, apoyándose en una rodilla.

Su respiración sigue agitada, pero sus ojos ahora están fijos en la chica.

Ah unos metros, ella ya no está en posición de combate.

Está ayudando.

Se acerca a un grupo de personas temblorosas, algunas heridas, otras apenas capaces de mantenerse en pie.

Chica: «Escuchen… no se queden aquí. No es seguro.»

Una persona la mira, desesperada.

Persona: «¿Pero ah dónde vamos…?»

Chica: «Hay una avenida al este, ah unas tres calles. Ya estuve ahí por ahora está despejada.»

Señala con precisión.

Chica: «Sigan recto y no se detengan. Pase lo que pase, no miren atrás.»

Persona (asintiendo con miedo): «S-sí…»

La chica habló un poco más suave ah las personas que habían visto ese horror.

Chica: «Van ah estar bien… muévanse ahora.»

El grupo comienza ah irse, aún nervioso, pero con algo de dirección.

Seiji observa unos segundos y luego camina hacia ella.

Sus pasos son firmes, aunque su cuerpo aún resiente la pelea.

Seiji: «Oye.»

Mitsuri gira ligeramente la cabeza hacia él.

Seiji: «¿Quién eres?»

Un breve silencio.

La chica lo mira con calma, sin rastro de arrogancia ni tensión.

Mitsuri: «Mitsuri Amagari.»

Seiji la observa, evaluando.

Seiji: «Espera… ese apellido… Amagari.»

De repente el recuerdo de alguien cruza por su cabeza “Itsuki Amagari”.

Seiji: «Oye una pregunta acaso… Itsuki es algo tuyo.»

Mitsuri sonríe ligeramente, como si ya esperara esa reacción.

Mitsuri: «Si. Itsuki es mi hermano mayor.»

Seiji abre los ojos sorprendido.

Seiji: «¿En serio…?»

Hace una breve pausa, aún asimilándolo.

Seiji: «No sabía que Itsuki tenía una hermana menor…»

Mitsuri: «No muchos lo saben.»

Seiji: «Bueno te agradezco si no fuera por ti creó que ya estaría muerto.»

Mitsuri de encoge hombros levemente.

Mitsuri: «Solo estaba cerca.»

Seiji frunce un poco el ceño, no del todo convencido.

Seiji: «Eso no fue “solo estar cerca”.»

Mitsuri lo mira unos segundos más y luego desvía la vista hacia la ciudad caótica.

Mitsuri: «Ahora mismo, lo importante…»

Hace una pequeña pausa.

Mitsuri: «Ayudar ah las personas que están siendo atacadas por los demonios.»

Seiji: «Bien te sigo.»

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo