KONMETSU - Capítulo 61
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 61: KONMETSU-CAPÍTULO 60: CAOS Y MAS CAOS.
En el distrito de Ikebukuro, el caos se intensifica.
Ah lo lejos.
Una explosión sacude la calle, levantando humo y escombros.
Varios demonios salen despedidos, algunos envueltos en llamas, corriendo descontrolados mientras intentan recuperarse.
Pero no lo logran.
Algo cruza el aire ah una velocidad absurda.
Una flecha.
No viene de ningún arco.
Se mueve sola.
Atraviesa ah un demonio.
Gira en el aire.
Cambia de dirección en un ángulo imposible y perfora ah otro más.
Cada impacto es preciso, letal; los cuerpos colapsan y se convierten en ceniza antes de tocar el suelo.
Entonces se escucha.
Un silbido.
Agudo.
Controlado.
Constante.
Desde la distancia, una figura avanza con calma, sin prisa.
Daiki.
Sus labios apenas se mueven mientras mantiene el silbido, y la flecha responde ah cada variación del sonido, cambiando de trayectoria como si tuviera voluntad propia.
Detrás de él, emergiendo entre el humo.
Issei, Haruki, Sōma y Sora.
Issei se lanza contra un demonio cercano, derribándolo con un movimiento directo.
Haruki esquiva otro ataque y contraataca con precisión.
Sōma se mueve entre los enemigos, desviando y atacando sin detenerse.
Y Sora avanza al frente, enfrentando ah los demonios con total determinación.
Mientras tanto, la flecha sigue danzando en el aire, guiada por el silbido de Daiki, atravesando enemigo tras enemigo sin fallar.
El último demonio cae.
El aire queda cargado de ceniza que se disipa lentamente, arrastrada por el viento entre los edificios de Ikebukuro.
El ruido del combate se apaga dejando un silencio tenso.
Daiki no se mueve de inmediato.
La flecha sigue en el aire, girando en círculos, como si esperara una orden final.
Entonces.
Un último silbido.
Más agudo.
Más preciso.
La flecha responde al instante.
Se detiene en seco.
Y luego cambia de dirección con una velocidad brutal.
Cortando el aire directamente hacia él.
Un destello.
Un impacto de viento.
Y en el último segundo.
Daiki levanta la mano.
La atrapa.
Limpio.
Sin esfuerzo.
El movimiento es tan natural que parece ensayado mil veces.
El silbido se detiene.
La flecha queda inmóvil en su mano.
Detrás de él, Issei, Haruki, Sōma y Sora observan, aún atentos por si algo más aparece.
El aire aún está cargado, pero el grupo se permite unos segundos.
Ah lo lejos, Sora está ayudando ah varios civiles, indicándoles rutas seguras y sacándolos de la zona mientras el caos continúa en otras calles.
Cerca de ahí, Daiki sostiene su flecha, girándola entre sus dedos con naturalidad.
Sōma: «Oye… ¿desde cuándo eres tan bueno en eso?»
Daiki: «¿En qué exactamente?»
Sōma: «En eso. Controlarla así… sin un arco. ¿Cómo funciona tu técnica de Liberación?»
Daiki observa la flecha por un momento, como si evaluara cuánto decir.
Daiki: «No es tan complicado de entender.»
La hace girar entre sus dedos.
Daiki: «La flecha responde al sonido… más específicamente, ah mi silbido. Cada variación cambia su trayectoria, velocidad… incluso el punto de impacto.»
Issei: «Oh sea que literalmente la guías con sonido…»
Daiki: «Sí. Pero no empezó así.»
Se queda mirando la flecha, ahora con un tono más serio.
Daiki: «Cuando era niño… mi padre la hizo para mí.»
El grupo guarda silencio.
Daiki: «Usó un metal especial llamado Tungsteno que era muy resistente al calor. Y la punta… es de obsidiana.»
Issei: «¿Obsidiana? Eso no es cualquier cosa…»
Daiki: «No. No lo es.»
Ah lo lejos, Sora sigue guiando civiles.
En el fondo estaba Sora guiando ah las personas.
Sora: «Por esa calle! ¡No se detengan por nada del mudo!»
Daiki baja un poco la mirada.
Daiki: «Mi padre… murió por un tumor cerebral.»
El ambiente cambio.
Sōma no dijo nada.
Issei bajo la mirada.
Daiki siguió hablando, pero más tranquilo.
Daiki: «Esto… es lo único que me dejó.»
Aprieta ligeramente la flecha entre sus dedos.
Daiki: «Él siempre silbaba. Todo el tiempo.»
Hace una pequeña pausa.
Daiki: «Supongo que… yo también empecé ah hacerlo sin darme cuenta.»
Mira la flecha una vez más.
Daiki: «Con el tiempo… entre lo mucho que la usé… y lo mucho que silbaba…»
Levanto ligeramente la mano.
Daiki: «Creo que creé un vínculo con ella.»
Silencio.
Daiki: «Lo suficientemente fuerte como para que respondiera.»
Sōma entendió.
Sōma: «Y eso se convirtió en tu técnica de Liberación…»
Daiki: «Sí.»
Issei: «Eso no es solo técnica.»
Daiki no respondio.
Solo guardo la flecha.
Ah lo lejos, los civiles siguen alejándose, guiados por Sora.
El grupo se mantiene en guardia.
El silencio posterior al combate no dura mucho.
Desde el fondo de la calle.
Sora regresa tras evacuar ah los civiles.
Su expresión es seria, más enfocada que antes.
Sora: «Listo. Ya los saqué de la zona peligrosa.»
Mira ah su grupo.
Sora: «Seguimos avanzando.»
Haruki asiente.
Sōma da un paso al frente.
Pero entonces.
El aire se deforma.
Justo frente ah ellos.
Un portal de oscuridad se abrio sin previo aviso, expandiéndose como una grieta en el espacio.
La temperatura pareció descender.
Todos reaccionaron al instante.
Sora: «Todos atentos.»
Del interior del portal.
algo emergio.
Una figura.
Una mujer.
Vistia una túnica que se muevia suavemente, como si no respondiera al viento real.
En su mano sostienia un látigo de seis cuerdas, que arrastraba ligeramente por el suelo con un sonido seco.
El portal se cierro detrás de ella.
Silencio.
Issei entrecierro los ojos, analizándola.
Issei: [¿Quién… es ella?]
Nadie responde.
La presencia de la mujer es extraña.
Pesada.
Issei dio un paso al frente.
Sōma: «No te acerques.»
Sora: «Issei, detente.»
Pero él no se detuvo.
Issei: «Oye. Tú.»
Dio otro paso.
Se acerco lo suficiente.
Issei: «¿Eres la responsable de esto oh qué?»
Un segundo.
Dos.
La mujer no se muevio.
El tiempo parecio estirarse.
Y en el siguiente instante.
Algo ocurrio.
Nadie vio el movimiento.
No hubo sonido claro.
Solo un destello casi imperceptible.
Y luego.
Silencio.
El cuerpo de Issei se detuvo.
Sus ojos aún estaban abiertos.
Por un instante todo parece normal.
Hasta que.
Su cuerpo se habia separado.
En dos.
El corte es limpio.
Instantáneo.
No hubo oportunidad de reaccionar.
Sōma: «¿Qué…?»
Haruki se quedo congelado.
Daiki aprieto la flecha con fuerza.
Sora no dijo nada.
Pero su mirada cambio por completo.
La mujer sigue ahí.
Inmóvil.
Como si no hubiera hecho nada.
El silencio se rompio de golpe.
Sōma: «¡ISSEI!»
Haruki: «¡No… no puede ser…!»
Daiki: «¡ISSEI, MALDITA DESGRACIADA!
Pero no hubo respuesta.
El impacto los sacudió ah todos.
Solo uno no grito.
Y ese fue Sora que permanecia inmóvil, con la mirada fija en la mujer.
Sora: [¿En qué momento atacó? Ni siquiera pude ver el movimiento… ¿cuándo lo hizo?]
Sora: [No vi nada… ni un solo movimiento.]
Sus ojos se endurecieron.
Sora: [Esto no tiene sentido… la estaba mirando todo el tiempo.]
Sora: [¿Cómo pudo atacar sin que lo notara?]
Mientras tanto.
Daiki avanzo un paso, apretando la flecha con suma fuerza.
Daiki: «TÚ.»
Su voz tiemblaba de furia.
Daiki: «¡YO TE VOY AH MATAR!»
De repente por la mente de Daiki una serie de recuerdos pasaron.
Issei: «Hey como estas. Es un gusto conocerte.»
Daiki levanto la miarada viendo ah Issei.
Daiki: «H-hola.»
Issei: «Mi nombre es Issei Yukimura… ¿cual es el tuyo?.»
Daiki dudo si responder ah la pregunta.
Daiki: «M-mi nombre… es…»
Issei: «Vamos no seas tímido al fin y al cabo seremos compañeros ah sí que… ten más confianza.»
Daiki lo vio nueva mente y al verlo tuvo algo mas de confianza.
Daiki: «Mi nombre es Daiki Amamiya.»
Issei: «Entonces… Amamiya que te parece si de ahora en adelante somo amigos y nos llevamos bien si.»
Así Issei le extendió la mano y Daiki tomo su mano haciendo un apretón de mano.
De vuelta al presente el ambiente se volvió aún más pesado.
La mujer los observaba sin emoción alguna.
Y respondió con calma absoluta
Mujer: «Lo siento mucho pero no.»
Un breve silencio.
Mujer: «Ya que yo soy su verdugo.»
Las palabras cayeron como una sentencia de muerte absoluta.
Cambio de escenario.
En el distrito de Zōshigaya, el ambiente sigue siendo tenso, aunque momentáneamente más tranquilo que otras zonas.
Loa restos de ceniza se disipaban lentamente en el aire mientras Seiji y Mitsuri avanzan por la calle, atentos ah cualquier movimiento.
Seiji camina ah su lado, aún procesando todo lo ocurrido.
Seiji: «Oye… ¿viniste sola?»
Mitsuri no dejar de mirar al frente
Mitsuri: «No. Vine con mi grupo.»
Seiji: «¿Entonces dónde están?»
Mitsuri: «Nos separamos.»
Era más eficiente cubrir más terreno.
Seiji asiente levemente, entendiendo la lógica.
Seiji: «¿Quiénes son?»
Mitsuri responde con naturalidad.
Mitsuri: «Shidō Aogami, Arata Seiryu, Souta Mizuhara y Hotaru Ootori.»
Seiji repite mentalmente los nombres, evaluando.
Mitsuri continuo caminando, tranquila ah pesar del entorno.
Mitsuri: «Como soy rango Kimon… tengo que dar el ejemplo.»
Seiji se detiene un poco al escuchar eso.
Seiji: «¿Rango Kimon…?»
La mira con sorpresa, recorriéndola de arriba abajo como si intentara confirmar lo que acaba de oír.
Mitsuri lo mira de reojo.
Mitsuri: «¿Eh? ¿Por qué me miras así, Seiji?»
Seiji responde.
Seiji: «Porque… sinceramente, no me lo esperaba. ¿De verdad eres una Rango Kimon?»
Mitsuri asiente sin darle mucha importancia.
Mitsuri: «Sí… es cierto.»
Hace una pequeña pausa.
Mitsuri: «Pero no es tan impresionante como suena.»
Seiji: «Aun así, es un rango alto… no pareces alguien con tanta experiencia.»
Mitsuri: «Es porque no la tengo.»
Mitsuri: «Aun soy una novata. Me ascendieron el año pasado, nada más.»
Seiji sigue sorprendido.
Seiji: «¿En serio? Eso es… bastante rápido.»
Mitsuri se encoge de hombros.
Mitsuri: «Lo sé, yo también me sorprendí.»
Mitsuri sigue caminando como si fuera lo más normal del mundo.
Mientras Seiji y Mitsuri avanzaban por las calles de Zōshigaya, el ambiente cambia de golpe.
El aire se vuelve más denso.
Un sonido extraño, irregular como susurros rotos.
Frente ah ellos, dos figuras emergen desde una distorsión.
Dos demonios de quinta categoría.
Sus cuerpos son inestables, deformes, como si no terminaran de tomar forma.
Sus movimientos son erráticos, y de sus bocas salen palabras incompletas, fragmentadas.
Demonio 1: «Rrr… vacío… romper…»
Demonio 2: «Hambre… oscuridad… cortar…»
Seiji fruncio el ceño.
Seiji: «Otra vez.»
Pero antes de que haga algo.
Mitsuri ya se ha movido.
En un instante, da un paso al frente y adopta una posición de combate firme, su bastón listo.
Mitsuri: «Quédate atrás.»
Los demonios se inclinan hacia adelante, como si reaccionaran ah su presencia.
Demonio 1: «Matar… mover… sonido…»
Demonio 2: «Carne… romper… caer…»
Seiji: «Hm… no parecen muy listos.»
Seiji: «Esto debería ser fácil.»
Mitsuri no apartarto la vista de los enemigos.
Mitsuri: «No digas eso. Que no parezcan inteligentes no significa nada… siguen siendo peligrosos.»
Los demonios se tensaron
Seiji: «¿Peligrosos? Apenas pueden mantenerse firmes.»
Seiji: [Aunque… hay algo raro en ellos…]
Seiji: «No creo que sean un problema.».
Mitsuri apenas se giro hacia Seiji sin dejar de ver ah los dos demonios.
Mitsuri: «Seiji… subestimarlos es la forma más rápida de morir.»
Mitsuri: «Mantente alerta, ¿entendido?»
Seiji asintió.
Los dos demonios estaban listos para lanzarse al ataque.
Y Mitsuri ya está preparada.
Los dos demonios se lanzaron al ataque de forma simultánea, sus cuerpos deformes avanzando con movimientos erráticos pero veloces.
El aire se corto con la fuerza de su embestida, levantando polvo y escombros ah su paso.
Mitsuri reacciona al instante.
Con un movimiento fluido, saca su bastón y adopta una postura firme, su cuerpo alineado y listo para responder con precisión.
Su expresión se mantiene calmada, completamente enfocada en el ritmo de la pelea.
Ah su lado, Seiji se pone en guardia, ajustando su posición y midiendo la trayectoria del segundo demonio.
Sus músculos se tensan, preparado para interceptar cualquier ataque.
En cuestión de segundos, ambos quedan frente ah frente con sus oponentes.
Y la batalla estalla.
La confrontación se divide de inmediato.
Mitsuri se desplaza hacia un lado con un movimiento limpio, interceptando ah uno de los demonios y alejándolo del centro.
Su bastón traza un arco preciso, marcando su territorio y obligando ah la criatura ah enfocarse únicamente en ella.
Al mismo tiempo, Seiji se abre hacia el lado opuesto, plantándose frente al segundo demonio.
Ajustando su postura y fijando la mirada en su oponente, aislándolo del combate de Mitsuri.
El espacio entre ambos se separa.
Dos frentes.
Dos combates individuales.
Cada uno frente ah su propio demonio.
Seiji se planta frente ah su oponente, bajando ligeramente el centro de gravedad mientras fija la mirada en el demonio.
La criatura se mueve de forma irregular, sus extremidades temblando como si no respondieran a una estructura normal.
Demonio: «Rrr… girar… romper… vacío…»
Seiji frunce el ceño.
Seiji: «Hablas demasiado para no entender lo que dices.»
El demonio se lanzo de golpe.
Un ataque directo.
Seiji reacciono al instante, girando el cuerpo y esquivando por centímetros.
La garra pasa rozándole, cortando el aire con violencia.
Demonio: «Cortar… caer… sangre…»
Seiji: «Eres rápido… pero predecible.»
El demonio gira de forma antinatural y vuelve ah atacar, esta vez desde un ángulo bajo.
Seiji retrocedió un paso, bloqueo con el antebrazo y responde con un golpe al torso de la criatura.
Impacto.
El demonio se tambalea pero no cae.
Seiji: «Tch… es más resistente de lo que parece.»
Demonio: «Dolor… nada… seguir… comer…»
Se lanza otra vez, más agresivo.
Seiji cambia el ritmo, esquiva hacia un lado y contraataca con una serie de movimientos rápidos, obligándolo ah retroceder.
El combate se vuelve más intenso.
Golpe.
Esquiva.
Contraataque.
Seiji: «Vamos… muéstrame algo mejor que eso.»
Demonio: «Matar… matar… matar…»
La criatura se lanza una vez más.
Y Seiji ya está listo para el siguiente movimiento.
El demonio se lanza una vez más, de forma descontrolada, buscando aplastar ah Seiji con toda su fuerza.
Esta vez, sin embargo, él no retrocede.
Se queda firme, estabilizando su respiración mientras fija la mirada en su oponente, completamente decidido ah terminar el combate.
Seiji: «Se acabó.»
Su energía cambia de inmediato.
Una presión invisible comienza ah concentrarse en su cuerpo, acumulándose en un solo punto.
El aire ah su alrededor parece comprimirse, como si todo fuera atraído hacia él.
Seiji: «Técnica de liberación… Convergencia.»
En el instante exacto en que el demonio está ah punto de alcanzarlo, Seiji da un paso al frente y lanza el golpe.
El impacto es directo y devastador.
Toda la energía acumulada se libera en un solo punto, atravesando al demonio desde el centro.
Su forma se deforma por un segundo colapsa y finalmente se desintegra por completo en ceniza que se dispersa en el aire.
El silencio se instala.
Seiji baja el brazo lentamente, respirando con fuerza mientras observa cómo los restos desaparecen.
Seiji: «Y… se acabó. Fue más fuerte de lo que pensé.»
Pasarón unos minutos.
De repente un sonido de pasos rompe la calma.
Mitsuri apareció caminando con tranquilidad, su bastón apoyado sobre el hombro recorrió el área con la mirada y luego se detiene junto ah él.
Mitsuri: «Vaya si pudiste con ese demonio de quinta categoria tu solo.»
Seiji la mira de arriba ah bajo.
Seiji: [Ni siquiera está sudando…]
El viento arrastra las últimas cenizas, dejando atrás un momento de calma antes de lo que pueda venir después.
Mitsuri y Seiji continúan avanzando por las calles de Zōshigaya, manteniéndose alerta mientras el ambiente parece haberse calmado momentáneamente.
El sonido de sus pasos es lo único constante, hasta que varias presencias se acercan desde el frente.
Cuatro figuras aparecen entre las calles.
Shidō Aogami, Arata Seiryu, Souta Mizuhara y Hotaru Ootori.
Se acercan con paso firme, claramente organizados.
Al ver ah Mitsuri, su ritmo no disminuye.
Shidō: «Mitsuri, ya evacuamos ah todos los civiles de esta zona.»
Siguió explicando.
Shidō: «El área está despejada.»
Mitsuri: «Buen trabajo, Shidō.»
Mitsuri miro ah los alrededores.
Mitsuri: «Eso nos quita un gran peso de encima.»
Arata hablo con suma tranquilidad.
Arata: «No hubo muchos problemas en la evacuación.»
Arata: «Pero la tensión sigue creciendo.»
Souta paso hacia adelante dando su informe.
Souta: «Tengo el informe de los demás distritos… la situación es inestable»
Mitsuri: «Adelante, Souta. Danos los detalles.»
Continuo.
Souta: «Minami-Ikebukuro sigue bajo presión. Se han detectado varios demonios, pero están siendo exterminados.»
Souta: «En Takaba… la actividad ah disminuido. Parece que lograron estabilizar la zona.»
Souta Mizuhara: «Ikebukuro es el punto más crítico ahora mismo. Hay un enfrentamiento en curso y… hubo una baja.»
Mitsuri se puso atenta al escuchar la palabra “baja”.
Souta Mizuhara: «Y en Mejiro… la situación está tranquila por el momento, sin reportes recientes.»
Mitsuri: «Esta bien, pero… me puedes decir quien fue la baja.»
Souta duda en responder, pero Hotaru lo dice.
Hotaru: «La baja fue de Issei… Issei murió.»
Seiji: «¿Qué…?»
Seiji: [Issei… no puede ser…]
Mitsuri se quedó en silencio por unos segundos.
Mitsuri: «¿Cuándo?»
Souta: «Se me fue confirmado… hace unos minutos.»
Mitsuri: «Entonces Ikebukuro es nuestra mayor prioridad.»
Arata, sin embargo, desvío la mirada hacia Seiji.
Arata: «Oh… Seiji cuanto tiempo… pero ¿tú qué haces aquí?»
Se detiene frente ah él, analizándolo.
Arata: «¿No deberías estar en el distrito de Mejiro con tu grupo?»
Mitsuri parpadea un momento, como si recién procesara esa información, y gira ligeramente hacia Seiji.
Mitsuri: «Es cierto… ¿por qué estás aquí?»
Hace una pequeña pausa.
Mitsuri: «Olvidé preguntarlo antes.»
Seiji exhala levemente, sin darle demasiada importancia.
Seiji: «Un portal me trajo.»
El grupo intercambia miradas.
Shidō: «¿Un portal…?»
Hotaru entrecierra los ojos, pensativa.
Hotaru: «Entonces tenemos algo claro. Seguramente es el mismo responsable de traer ah los demonios.»
Souta: «Tiene sentido. Las apariciones han sido demasiado repentinas… podría tratarse de alguien con una técnica de manipulando de portales.»
El ambiente se vuelve más serio.
Arata: «Si eso es cierto… entonces no estamos lidiando solo con demonios.»
Mitsuri: «Ya es suficiente análisis.»
Mitsuri: «Sea quien sea… está moviendo las piezas desde las sombras.»
Mitsuri guardo su bastón.
Mitsuri: «Ikebukuro es el punto más crítico ahora mismo.»
Ahora no es solo coincidencia todo parece estar conectado.
Mitsuri: «Nos moveremos hacia el distrito de Ikebukuro. Vamos ah apoyar ah los demás equipos.»
Souta hablo con firmeza.
Souta: «Bien ya había prepararé la ruta más rápida.»
Pero luego de unos minutos Mitsuri hablo.
Mitsuri: «Seiji… Mejiro e Ikebukuro están prácticamente al lado. Puedes llegar rápido si te mueves ahora… estoy segura de que tu grupo debe estar preocupado por ti.»
Seiji: «Tienes razón. No debería hacerlos esperar más.»
Mitsuri: «Ve con ellos. Nosotros nos encargaremos de ir al distrito Ikebukuro.»
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com