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La Ascensión del Cultivador Tramposo - Capítulo 480

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Capítulo 480: Su Xiaotian

Ahora que tenían un objetivo para su nuevo entretenimiento, algunas de las personas en la sala hicieron un gesto con la mano. Por la puerta del fondo entraron varias personas, al parecer sirvientes, que llevaban una máscara cuya única característica era una abertura para los ojos. Estas personas se inclinaron de inmediato, incluso antes de que su presencia fuera anunciada a los que estaban dentro.

Una de las personas de la primera fila se puso de pie. Su largo y rizado cabello rubio era algo que destacaba entre la multitud, y la pupila de un rojo sangre que adornaba sus ojos provocó una inmensa atracción en las figuras enmascaradas, quienes de repente sintieron que estaban dispuestas a renunciar a todo en sus vidas con tal de poder servir a esa dama con todo su ser.

Al ver tal reacción de las figuras enmascaradas, la dama esbozó una sonrisa seductora que hizo la atracción aún más letal para las figuras que habían entrado en la sala. El curso de los acontecimientos se detuvo cuando el mismo joven carismático que había hablado antes le dio una palmada en el hombro, antes de que la situación pasara a mayores.

—Aunque no estoy en contra de la autosatisfacción, hay mejores cosas en las que podemos emplear nuestro tiempo, ¿verdad, Amarillia? —dijo el joven con una sonrisa convincente. La dama asintió a sus palabras, pero en su rostro todavía era visible un rastro de la conmoción que le causó que le diera una palmada en el hombro.

Al ver el asentimiento de la dama, el carismático joven sonrió y miró a las figuras enmascaradas. Su mirada, en absoluto contraste con la sensación que provocaba la dama rubia, aterrorizó a todas las figuras enmascaradas hasta la médula. Sus piernas temblaban al verlo, pero no podían ni siquiera caer al suelo a pesar de su debilidad, pues sabían demasiado bien lo que pasaría si lo hicieran.

Sin que parecieran importarle los sentimientos de las figuras enmascaradas, el joven señaló la proyección del cristal, en particular a la figura que desprendía un aire similar a un inmortal, algo que la hacía aún más interesante a los ojos de aquella gente.

—Recójanlo, no tarden mucho… —ordenó el joven con una voz autoritaria que hizo que todas las figuras enmascaradas asintieran repetidamente al unísono. Este gesto duró unos instantes antes de que finalmente hicieran una profunda y respetuosa reverencia. Tras esto, cerraron la puerta de la sala y salieron a toda prisa para recoger al joven similar a un inmortal.

Al ver lo turbadas que estaban las figuras enmascaradas ante el carismático joven, los miembros de la sala no pudieron evitar reírse con diversión. Algunos incluso se atrevieron a bromear con dicho joven, quien, a su vez, se limitaba a sonreír y a veces a replicar. Sus respuestas no eran más que bromas amistosas, dándoles un trato completamente opuesto al de las figuras enmascaradas que habían entrado antes.

«Ahora, ¿qué clase de cosas deberíamos hacerle?». Una vez que el ruido de la sala se apagó tras un buen rato de bromas, la atención de todos los presentes se centró una vez más en el joven similar a un inmortal. La mayoría tenía una sonrisa demencial y excitada en el rostro, negándose a apartar la mirada clavada en él.

———-

De vuelta en el campo, una figura alta trabajaba duro, asegurándose de que los cultivos crecieran rápido y bien. Una sonrisa adornaba su apuesto rostro, una sonrisa genuina que se reflejaba en sus ojos negros como la noche, ojos que combinaban increíblemente bien con su largo cabello del mismo color.

Sin embargo, a pesar de su increíble apariencia, que muy probablemente pondría celosos hasta a los dioses, ninguno de los otros trabajadores estaba dispuesto a acercársele. Lo más probable es que se debiera al aire único e increíblemente abrumador que lo rodeaba; un aire que hacía que incluso el más fuerte de aquellos trabajadores fuera incapaz de respirar bien en sus proximidades.

En cuanto al objeto del temor de los demás trabajadores, él simplemente se ocupaba de sus asuntos, mientras pensaba en cómo aprovechar al máximo su tiempo en aquel lugar y se preguntaba qué clase de encuentros tendría, pues solo habían pasado un par de semanas desde su llegada.

«El sistema de cultivo de aquí es bastante diferente al de casa… Ya no es realmente sorprendente, puesto que otros planetas también tienen sistemas de cultivo diferentes…», pensó el joven similar a un inmortal con una sonrisa al recordar su tiempo en el planeta natal de Astaria. Le restó importancia a la peculiaridad de la diferencia en el sistema de cultivo, a pesar de que el lugar donde se encontraba ahora estaba en su mismo planeta de origen.

«Si hay algo diferente aquí en el oeste y en el planeta Xing Wu, es el hecho de que la fuerza de los practicantes de aquí también alcanza reinos bastante elevados…», añadió para sus adentros con interés, pues durante su corta estancia, sus sentidos habían captado lo suficiente como para conocer la fuerza de la gente del lugar.

En términos de fuerza, una de las mayores diferencias entre este lugar, el Continente Occidental, y su lugar de nacimiento, el Continente Oriental, era que, a diferencia del este, donde solo unas pocas almas desafortunadas estaban condenadas a no poder practicar el cultivo, este lugar era mucho más cruel e implacable. No solo había mucha más gente que no había sido bendecida con la capacidad de romper con la banalidad del mundo mortal, sino que además, por ello, sufrían la opresión de los bendecidos.

—¡Muévanse! ¡No nos bloqueen el paso!

—¡Que nadie interfiera con nuestro trabajo, esto acabará rápido!

Sacándolo de sus pensamientos, el joven similar a un inmortal frunció el ceño al oír el tono pomposo que impregnaba las múltiples voces que se acercaban a su posición. Le molestaba la idea de que los problemas pudieran estar en camino, pero, en algún rincón de su mente, aún esperaba que la razón de la presencia de aquella gente no tuviera nada que ver con él.

—¡Eh! ¡Tú, el de ahí, sí, tú! ¡Levántate! —dijo una de las figuras al acercarse, con la voz dirigida hacia el joven similar a un inmortal. Esto hizo que él apretara los dientes, deseando por última vez no ser la razón por la que esa gente estaba allí.

Sin embargo, por mucho que intentara evitar los problemas, parecía que estos lo buscaban a la menor oportunidad. El hecho de que el dueño de las anteriores voces, altas y orgullosas, se detuviera frente a él, le hizo cerrar los ojos un momento y suspirar con decepción.

Al oír el suspiro que salía de la boca del joven similar a un inmortal, una de las figuras que había hablado antes —una persona enmascarada cuyos únicos rasgos faciales expuestos eran los ojos— chasqueó la lengua con fastidio. Algo en la forma de comportarse de aquel joven le hizo pensar que le estaban faltando al respeto de alguna manera.

—¿Por qué diablos suspiras, moc…? —sintiendo que no debería tolerar tal falta de respeto, una de las figuras enmascaradas empezó a hablar con el mismo tono de antes, como si estuviera por encima de todos los seres de aquel campo de trabajo.

Sin embargo, antes de que pudiera terminar la frase, las palabras parecieron atascarse en su garganta al sentir un impulso primario de alejarse de donde estaba. Este impulso lo abrumó tanto que no pudo evitar retroceder un par de pasos, alejándose de la figura del joven similar a un inmortal.

Sintiendo la misma sensación que el que acababa de hablar, las otras figuras enmascaradas replicaron sus movimientos y retrocedieron unos pasos, revelando el recelo que todos sentían hacia el joven que tenían delante.

«Es igual que esa persona…», pensó una de las figuras con una expresión espeluznante en el rostro mientras observaba al joven incorporarse de la postura relajada con la que cuidaba los cultivos. Luego sacudió la cabeza, aterrorizada de que tal pensamiento se le hubiera cruzado por la mente.

—¿Hay algún problema, ejecutores? —La voz del joven similar a un inmortal llegó a los oídos de las figuras enmascaradas, casi como si la presión y el terror que habían sentido antes no fueran más que una ilusión. Era una voz suave y tranquila, opuesta a la sensación opresiva que acababa de infundirles. Su expresión, aunque fría, tenía un toque de familiaridad y calidez que los tranquilizó, como si fuera capaz de sostenerlo todo aunque los mismos cielos se derrumbaran.

—N-nada en absoluto. Al parecer, hay algunas cosas sobre las que Los Grandes desean preguntarle… y se nos ha encomendado llevarlo ante ellos, señor… —declaró una de las figuras enmascaradas, al parecer la verdadera líder del grupo, pues llevaba la única máscara con una marca. La voz ligeramente vacilante y femenina que salió de la máscara hizo sonreír al joven similar a un inmortal, quien procedió a dar su nombre a la mujer que parecía preguntárselo.

—Xiaotian, Su Xiaotian.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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