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La Ascensión del Cultivador Tramposo - Capítulo 481

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Capítulo 481: Un encuentro con Celestiales

El eco de unos pasos resuena mientras una figura solitaria camina por un largo y bien iluminado pasillo, con la mirada fija en la puerta a lo lejos. Su andar es seguro y familiar, como si ya hubiera estado en este lugar en el pasado.

Cuando por fin llega a la puerta, la figura cierra los ojos antes de suspirar y, a pesar de la confianza en su mirada, parece que en el fondo todavía hay una preocupación que le pesa en la mente.

Y la razón de tal preocupación se revela cuando sus ojos, templados por el sólido y progresivo avance de su cultivo, se adaptan rápidamente a la cegadora luz que hay tras la puerta. Lo primero que vio fue un lugar apacible, lleno de arroz dorado listo para ser cosechado en cualquier momento; unas vistas hermosas y fascinantes que se extendían hasta donde alcanzaba la vista.

En el instante en que entró en este lugar místico, detectó de inmediato dos presencias que chocaban con la suya. Ambas pertenecían a existencias que le eran familiares, lo que le hizo moverse hacia su ubicación. Su figura desapareció en un destello y reapareció al instante siguiente en otro lugar, esta vez, a una gran distancia de donde había desaparecido.

Justo delante de él, dos ancianos disfrutaban observando el arroz listo para la cosecha, inspeccionando una zona determinada y asegurándose de que no hubiera plagas que dificultaran la recolección. Aunque, dada la verdadera fuerza de estos dos ancianos, semejante tarea apenas supondría un desafío para ellos si utilizaran sus habilidades para ello.

—¿Oh? Muchacho, parece que al fin puedes separarte de tu familia… —dijo con tono burlón uno de los ancianos, el que poseía un aire de lo más peculiar, al detectar la cercana presencia del joven que acababa de entrar en aquel místico lugar. Sus palabras hicieron que la joven figura se rascara las mejillas, sintiendo que había hecho esperar a los dos ancianos durante demasiado tiempo.

—Ignora las ocurrencias de Lucius, muchacho, ven a trabajar con nosotros… —intervino el otro anciano, uno que parecía poseer una fuerza inmensa, por ahora inalcanzable para la joven figura, mientras le hacía un gesto con la mano para que se acercara antes de señalar el arroz que brotaba del suelo.

Asintiendo a las palabras del poderoso anciano, el joven comenzó a caminar por la zona, prestando atención tanto a las espigas de arroz como al suelo, puesto que el peculiar anciano le había advertido que también había ratas por allí, algo que el poderoso anciano tampoco pareció negar.

Mientras los tres trabajaban, el peculiar anciano, Lucius, abrió la boca para hacer una pregunta que pilló al joven con la guardia baja.

—Oye, joven Su, ¿sabes que existen múltiples caminos para convertirse en un Celestial? —preguntó el peculiar anciano, Lucius. Esta pregunta aleatoria hizo que el joven al que se dirigía se detuviera un instante como para pensar, cuando en realidad, solo fue para preguntarse por un momento cómo era posible que este anciano supiera tal cosa.

«Bueno, considerando que lo más probable es que el Viejo Lucius sea un Celestial, al igual que el Anciano Xingtian, supongo que es normal que sepa esas cosas…», pensó el joven para sus adentros antes de asentir en respuesta a la pregunta del peculiar anciano. Su genuina respuesta, aunque sorprendió un poco al anciano, no hizo que este sintiera más curiosidad por saber cómo es que el joven estaba al tanto de algo así.

—Es bueno que ya lo sepas, muchacho, me ahorra la molestia de explicarlo todo, así que vayamos directo al grano… —El peculiar anciano interrumpió su tarea de asegurarse de que la calidad de cada espiga de arroz fuera impoluta. Sus ojos, que parecían traspasar lo material y ver lo que se ocultaba en las profundidades, brillaron al escudriñar al joven que tenía delante; un joven cuya verdadera profundidad ni siquiera los ojos de los que tan orgulloso estaba eran capaces de sondear.

—Dime, muchacho, ¿qué te parecería continuar tu cultivo en un lugar con un sistema de cultivo diferente al de aquí, en el Continente Oriental? Quién sabe, ¿quizá te ayude a obtener una mayor comprensión de tu cultivo en el futuro? —preguntó el Viejo Lucius con una sonrisa expectante. Y esta vez, no solo él dejó de trabajar, sino también el poderoso anciano, que además era el abuelo de uno de los compañeros del joven y, posiblemente, la persona más fuerte del Continente Oriental en la actualidad: Hua Xingtian.

Este otro anciano, que estaba a punto de convertirse en su abuelo político, también miraba al joven con una expresión igualmente expectante. En los ojos del anciano se distinguía un brillo de emoción, como si anhelara presenciar el crecimiento del joven. El aura similar a la de un inmortal que lo rodeaba era lo que hacía que este anciano, Hua Xingtian, creyera que no había desafío del que este muchacho no pudiera salir victorioso.

Al ver la expresión en las miradas de ambos, el joven similar a un inmortal no pudo evitar negar con la cabeza con una sonrisa irónica antes de encararlos, mientras varios pensamientos bullían en su mente.

Por supuesto, uno de esos pensamientos era que también estaba bastante interesado en aquel lugar, pues tenía una idea de a cuál se refería el peculiar anciano; un lugar que nunca había logrado visitar en su vida durante la línea temporal anterior.

«El Continente Occidental…», las palabras surgieron en su mente mientras especulaba sobre un par de cosas. Para empezar, el hecho de que el nombre del Viejo Lucius era precisamente de ese estilo, uno que no encajaba del todo entre los nombres de la gente del Continente Oriental, ni siquiera catalogado como uno de los peculiares.

—Si de verdad existe un lugar así, me gustaría experimentarlo por mí mismo, aunque solo sea por curiosidad —respondió el joven similar a un inmortal con considerable entusiasmo, sorprendiendo tanto a Lucius como a Hua Xingtian. Ambos se quedaron con la mente en blanco cuando el mismo pensamiento apareció en sus cabezas.

«Hemos preparado todo tipo de argumentos para convencerlo, pero esto…». Esperaban que el joven se negara, pues sabían lo poderoso que podía llegar a ser incluso sin competir por recursos externos, así que tanto Lucius como Hua Xingtian no pudieron más que negar con la cabeza mientras otro pensamiento reemplazaba al anterior: un atisbo de curiosidad por saber por qué este miembro de la nueva generación aceptaba la sugerencia con tanta facilidad.

Y como si quisiera responder a la pregunta de ambos, el joven similar a un inmortal continuó hablando al ver el silencio de los dos ancianos. Sus palabras rebosaban confianza y orgullo, y, sin embargo, su tono no mostraba ni el más mínimo rastro de arrogancia.

—Aunque sin duda me encantaría pasar más tiempo con mi familia, después de todo, sigo siendo un cultivador. Creo que está en mi naturaleza aventurarme en lo desconocido, sobre todo cuando puede ser beneficioso para mi futuro cultivo…

Hizo una pausa, y entonces sus ojos brillaron con pura expectación. El aire a su alrededor cambió, como si el lugar se hubiera convertido en un campo de batalla de carne, sangre y huesos. Aquello hizo que incluso los dos ancianos, seres supremos que se encontraban más allá del reino y el nivel de los mortales, se estremecieran; no de terror, sino de pura conmoción ante la imagen creada por la mente del joven similar a un inmortal. Se recuperaron al instante siguiente, justo a tiempo para escuchar la última parte de sus palabras.

—…y también, me gustaría ver por mí mismo qué clase de genios hay en ese lugar… —Esas palabras hicieron sonreír a los dos ancianos antes de que soltaran una carcajada divertida, sobre todo el anciano peculiar, que parecía bastante familiarizado con el sitio. Esto reforzó todavía más la idea en la mente del joven: o bien este peculiar anciano ya había estado allí en el pasado, o, directamente, era el lugar del que procedía.

—Ja, ja… je, je, je… muchacho… esa ha sido buena, ja, ja, ja… —El Viejo Lucius por fin consiguió hablar tras contener la risa, mientras todavía se sujetaba el estómago con el rostro iluminado, como si fuera lo más divertido que hubiera oído en siglos.

—Bueno… encontrarás un montón de cosas interesantes en ese lugar, de eso no hay duda, muchacho. En cuanto a los genios… Ya lo verás cuando llegues… —dijo el Viejo Lucius mientras se acercaba al joven similar a un inmortal y posaba una de sus viejas manos sobre su hombro, como si lo consolara por algo que prefirió no revelar.

Y mientras todo esto sucedía, el otro anciano, Hua Xingtian, se limitó a negar con la cabeza, pues ya sabía en qué estaba pensando su viejo amigo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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