La Grieta - Capítulo 44
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44: El primer sacrificio 44: El primer sacrificio El silencio invadía la sala de entrenamiento.
Kai seguía de rodillas.
Su respiración era irregular.
El dolor seguía recorriendo todo su cuerpo como fuego.
Su brazo derecho estaba tirado en el suelo… inmóvil.
La sangre comenzaba a manchar el suelo lentamente.
—Hah… hah… Kai miraba su brazo con los ojos abiertos.
Intentó regenerarlo otra vez.
Nada.
La carne no se movía.
No había señal de regeneración.
—N-no… Intentó concentrarse otra vez.
Nada.
Su regeneración vampírica… no funcionaba.
Un escalofrío recorrió su cuerpo.
Anna seguía paralizada.
El poder que los había inmovilizado desapareció de repente.
Su cuerpo volvió a moverse.
—¡Kai!
Anna corrió hacia él.
Se arrodilló a su lado.
Sus ojos normalmente inexpresivos ahora mostraban algo diferente.
Preocupación.
Kai seguía mirando el suelo.
—No… está creciendo… Su voz temblaba.
—No se está regenerando… Anna miró la herida.
La sangre no brotaba como debería.
La carne alrededor estaba… oscura.
Como si algo estuviera bloqueando la regeneración.
—Ese hombre… —susurró Anna.
Kai apretó los dientes.
El dolor seguía ahí.
Pero ahora había algo peor.
Miedo.
—Soy… inútil ahora… —murmuró Kai.
Anna lo miró.
—No digas tonterías.
Kai apretó los puños.
Bueno… el único que le quedaba.
—¡Soy derecho!
—¿Cómo se supone que voy a pelear así?
Su respiración se volvió pesada.
La frustración crecía dentro de él.
En ese momento… La marca en su espalda comenzó a arder.
Tucun.
Tucun.
Los latidos resonaron en su cabeza.
Kai abrió los ojos.
El mundo a su alrededor pareció oscurecerse por un segundo.
Una voz resonó.
—Así comienza.
Kai tembló.
—El primer sacrificio del portador.
Kai apretó los dientes.
—Cállate… Pero la voz continuó.
—Si no puedes soportar esto… —Entonces morirás.
El dolor en la marca se intensificó.
Kai gritó.
—¡AAAGH!
Anna se sorprendió.
—¡Kai!
La marca brilló bajo su ropa.
Más fuerte que antes.
Mucho más fuerte.
En algún lugar del bosque… La figura misteriosa caminaba tranquilamente.
—Sobreviviste… Sonrió ligeramente.
—Veamos cuánto puedes soportar ahora… —Portador.
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