La Grieta - Capítulo 45
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
45: adaptación 45: adaptación La sala de entrenamiento estaba en silencio.
El suelo todavía estaba manchado de sangre.
Kai se encontraba sentado contra la pared.
Su respiración ya estaba más tranquila… pero su mirada no.
Su manga derecha estaba vacía.
Anna se encontraba frente a él.
Observándolo.
Silencio.
—No intentes moverte mucho —dijo Anna finalmente.
Kai soltó una pequeña risa amarga.
—Como si pudiera… Miró su hombro derecho.
Todavía le dolía.
Pero lo que más pesaba no era el dolor.
Era la sensación de vacío.
—Mi regeneración… —murmuró.
—No funciona.
Anna asintió lentamente.
—Lo noté.
Kai bajó la mirada.
—Entonces es permanente… El viento golpeó suavemente las ventanas del palacio.
Anna habló otra vez.
—Ese hombre sabía exactamente lo que hacía.
Kai apretó los dientes.
La escena volvió a su mente.
El tiempo detenido.
El ave inmóvil en el aire.
Y luego… Crack.
Su brazo cayendo al suelo.
Kai cerró los ojos con fuerza.
—Ni siquiera pude reaccionar.
Anna lo observó.
—Eso no fue velocidad.
Kai abrió los ojos.
—¿Eh?
—Fue algo más.
—Ese hombre… detuvo todo a su alrededor.
Kai se quedó en silencio.
Entonces… La marca en su espalda comenzó a arder.
Tucun.
Kai tensó los músculos.
—Otra vez… Anna lo notó.
—¿La marca?
Kai asintió.
El latido se hizo más fuerte.
Tucun.
Tucun.
Su visión se oscureció.
Y de repente… El lugar oscuro.
Kai estaba ahí otra vez.
El mismo vacío.
La misma oscuridad.
La figura gigante estaba frente a él.
Observándolo.
Kai respiraba con dificultad.
—Otra vez tú… La figura habló.
—Tu cuerpo aún no está listo.
Kai frunció el ceño.
—¿Listo para qué?
Silencio.
La figura no respondió.
Kai apretó los dientes.
—Perdí mi brazo.
La figura se acercó un paso.
—Perdiste algo.
—Pero aún sigues vivo.
Silencio.
—Eso significa que todavía puedes avanzar.
La oscuridad tembló ligeramente.
—Si quieres sobrevivir… —tendrás que cambiar.
De repente— Kai volvió a la realidad.
Estaba en el suelo de la sala de entrenamiento.
Anna estaba frente a él.
—Te desmayaste.
Kai respiraba con fuerza.
Miró su hombro derecho otra vez.
Luego lentamente se puso de pie.
Anna lo miró.
—¿Qué haces?
Kai caminó hacia las armas de entrenamiento.
—Entrenar.
Anna frunció el ceño.
—Kai… Kai tomó una espada con su mano izquierda.
La levantó con dificultad.
—Si no puedo usar mi brazo derecho… La espada tembló un poco.
Pero Kai la sostuvo firme.
—Entonces aprenderé a usar el izquierdo.
Silencio.
Anna lo observó.
Kai levantó la espada otra vez.
—Ese tipo cree que me rompió… Su mirada se endureció.
—Se equivocó.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com