La heredera está aquí: ¡Cálmate, príncipe de la escuela! - Capítulo 555
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- Capítulo 555 - 555 Capítulo 555 – Solo quiero abrazarte (Parte 1)
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555: Capítulo 555 – Solo quiero abrazarte (Parte 1) 555: Capítulo 555 – Solo quiero abrazarte (Parte 1) Editor: Nyoi-Bo Studio De hecho, An Xiaxia lo lamentaba un poco.
Sin embargo, no lo iba a admitir al Sr.
Song y lo fulminó con la mirada.
—¡Si me arrepiento o no, es mí problema!
¡Aléjese de mí!
«Aléjese de mí…» Esas palabras parecieron dagas en el corazón del Sr.
Song.
—En ese caso —secó sus ojos con un pañuelo y se puso de pie—, no tengo nada que decirte.
Guarda este cheque en un lugar seguro.
No lo rompas o intentes devolverlo.
Te lo di a ti, así que guárdalo.
No lo necesitas ahora, pero puede ser útil algún día.
La integridad moral es importante, pero la vida también.
Hizo una pequeña reverencia y una vez más lucía como el caballero educado de su primer encuentro.
Ella iba a romper el cheque en dos, pero, por alguna razón, se detuvo al escucharlo.
Su instinto le estaba diciendo que, pese a que el Sr.
Song fuera extraño, hasta cierto punto, se preocupaba sinceramente por ella.
Eso era tan extraño…
¿Un magnate comercial como él necesitaba ser así de humilde frente a ella?
¿Estaba prendado de su inteligencia, belleza y encanto?
Apenas surgió esa idea, se avergonzó de sí misma.
Tenía que estar imaginando cosas…
– Afuera del hospital, una limusina se detuvo a un costado del camino y una flota de autos lujosos esperaba.
El Sr.
Song ayudó a Song Qingchen, que seguía en un estado sicótico, a subir al auto.
Acarició su mejilla cariñosamente y luego gesticuló al chofer que subiera el panel a prueba de sonido.
—Qingwan —la llamó por su nombre real—, te compré un pasaje a País M.
Song Qingchen, la verdadera Song Qingwan, se encogió notoriamente al escucharlo.
De inmediato regresó a tararear y cantar, actuando como si no pudiera entender lo que había dicho.
—Sé que estás fingiendo —su voz era suave y amable—.
Puede que me engañes de vez en cuando, pero no soy estúpido.
No sé qué plan tienen tú y Fanxing, pero espero que ahora puedan parar.
Los labios de Song Qingwan palidecieron y comenzó a temblar.
—El nombre Qingchen no te pertenece.
Sentí que estaba en deuda contigo y dejé que volvieras con ese nombre, pero esa decisión no fue justa ni contigo, ni con Qingchen —dijo lentamente—.
Deberías irte.
No vuelvas otra vez.
Esta hija suya había hecho tantas cosas malas que Sheng Yize nunca la dejaría libre.
Pero…
seguía siendo su hija y no podía abandonarla.
—Papi…
—Song Qingwan comenzó a llorar—.
¿Siquiera sabes lo que es la justicia de verdad?
En efecto, la había tratado como se debía a una hija.
La defendía cuando hacía algo malo y le daba más dinero del que podía gastar, pero, al final, no era nada más que una hija ilegítima y su nombre nunca podría salir a la luz.
—Dijiste que tomé la identidad de Qingchen…
¿pero acaso no está muerta?
¿Ni siquiera soy igual de importante que una persona muerta para ti?
—dejó de fingir y gritó.
Luego, de repente, se dio cuenta—.
¿Estás diciendo que Qingchen no está muerta…?
Él se sentó ahí, con un rostro imperturbable.
No le dijo nada después de eso.
Song Qingwan apretó los puños.
Song Qingchen, ¡más te vale que no me entere de que sigues viva!
Esa misma noche, Song Qingwan se fue lejos y el Sr.
Song cayó gravemente enfermo.
Se recuperó en reclusión y no vio a nadie.
– En el pequeño jardín del hospital.
—¿Qué quieres saber?
—He Jiayu levantó una ceja.
—¡Todo!
—Su Xiaomo sacudió su pierna como un bravucón.
—¿Me seguirás queriendo si sabes todo acerca de mí?
—preguntó de vuelta el amable adolescente, frunciendo los labios.
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