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La novia a la fuga del multimillonario - Capítulo 102

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Capítulo 102: Una aventura de espías

Emily trabajó horas extras en su nueva colección para tenerlo todo preparado para la Semana de la Moda. Apenas veía a sus amigos, así que se molestó un poco cuando nada menos que Nova Summers entró con elegancia en su estudio, llevando un extravagante sombrero para el sol.

—¡Espero que estés contenta! —dijo Nova sin preámbulos—. Carter me dejó.

Era una noticia impactante, teniendo en cuenta lo mucho que Carter parecía adorar a Nova. Cualquiera pensaría que un tipo como él tendría suerte de salir con una estrella de cine, pero, por otro lado, era Carter. Emily incluso se olvidó de su molestia por un momento. —¿Cómo pudo? —preguntó.

Nova puso los ojos en blanco. —Dijo algo sobre ser un lobo solitario o alguna estupidez por el estilo.

—Te lo dije —respondió Emily—, es un idiota.

Nova hizo un gesto dramático con las manos. —Lo sé, debería haberte escuchado.

—Él no está a tu altura, así que probablemente sea lo mejor —concluyó Emily.

—Es verdad —asintió Nova—, de todas formas no lo veía como algo a largo plazo. Siempre está intentando escalar montañas o saltar con la moto por acantilados… ¡Es agotador!

Emily se rio entre dientes. En realidad, podía identificarse con Nova desde que conectaron un poco en aquella extraña cena.

—Sabes —dijo Nova—, deberíamos ir a tomar un café alguna vez.

De todas las cosas que podría haber dicho, Emily no se esperaba esa.

—Eh… vale —respondió—, ahora mismo estoy demasiado ocupada con la Semana de la Moda a la vuelta de la esquina, pero sí.

—¡Suena bien! —sonrió Nova con una dulzura desarmante—. Puede que empezáramos con mal pie, pero creo que podríamos ser amigas.

Emily descubrió, para su sorpresa, que sentía lo mismo. Ahora que estaba bastante segura de que Nova no intentaba robarle el prometido, se dio cuenta de que en realidad le caía bien.

—Pero por ahora debo volver a L. A. —dijo Nova con desenfado—, al parecer hay un montón de estrellas de Hollywood suspirando por mí en este mismo instante.

Esa tarde, Emily llegó a casa y encontró un trozo de metal viejo y oxidado en forma de L en el suelo del salón.

Había una comida ya preparada para ella, pero le interesaba más el extraño objeto.

—¿Es esto la pieza de una moto? —preguntó.

—Tú y tus motos —dijo Byron, acercándose para recibirla—. En realidad creo que es parte de un generador, pero no estoy muy seguro. Llegó a nuestra puerta esta mañana, junto con esto…

Recogió un papel doblado de la mesa de centro. La nota estaba impresa en una anticuada fuente cursiva:

«Nos vemos en el bar del Hotel DuMonde, el martes a las 19:00».

No había firma ni nada más que identificara a quien la había enviado.

—Sospecho que es Nathan —dijo Byron—. Llevamos haciéndonos regalos inútiles desde que éramos pequeños. Chatarra vieja, cubre teteras bordados. Es una especie de broma recurrente.

—¿Y la nota? —preguntó Emily—. ¿Te enviaría algo tan misterioso?

—Nunca ha hecho estas cosas de espías tipo «nos vemos en el bar del hotel» y esas cosas, aunque sí que me lo imagino haciendo algo así.

—Quizá sea mejor llamarlo y averiguarlo.

—Sí, lo he pensado —dijo Byron—, pero arruinaría la intriga si está planeando una aventura de espías.

—No vale la pena arriesgar tu seguridad —insistió Emily—. ¿Y si es alguien como Christine o uno de sus socios?

Lo consideró por un momento. —Tienes razón, llamaré a Nathan. Puede que lo niegue o que hable de ello con indirectas, pero vale la pena intentarlo.

Emily comió algo rápido mientras él hacía la llamada. Cuando Byron volvió, parecía aún más desconcertado.

—No creo que fuera Nathan —informó—. Lo ha negado rotundamente.

—Pero dijiste que podría hacerlo.

Byron frunció el ceño, perplejo. —Sí, pero tengo la sensación de que no es él. Podría haber soltado al menos una pista sutil, pero dijo que de verdad no tenía ni idea de lo que le estaba hablando.

—Eso lo hace un poco espeluznante —dijo Emily—. ¿Vas a ir al hotel a ver quién es?

—Sí, ¿por qué no? —sonrió Byron, recordándole esa faceta suya audaz y aventurera que siempre le había encantado.

—Siempre insistes en que me acompañen tus guardias de seguridad, pero ahora podrías usarlos tú —dijo Emily.

—Estoy seguro de que no es nada tan grave —respondió Byron—, aunque es un detalle que te preocupes por mí. ¿Te gustaría venir y verlo por ti misma?

—Sí —dijo Emily—, me encantaría ir y ser tu otra guardaespaldas. Esta nota me tiene muy intrigada.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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