La novia a la fuga del multimillonario - Capítulo 103
- Inicio
- La novia a la fuga del multimillonario
- Capítulo 103 - Capítulo 103: La reunión
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 103: La reunión
Un par de agentes de seguridad de Byron se adelantaron para inspeccionar el hotel el día de la reunión. No encontraron nada sospechoso en las instalaciones, así que Emily y Byron llegaron a la hora acordada.
Se sentaron en una mesa pequeña. Los agentes de seguridad seguían cerca por si algo salía mal, pero Emily aun así se sentía un poco nerviosa.
Ya eran las siete, pero no había aparecido nadie.
—¡Quizá sea Quinn Faines! —sugirió Emily.
—Sí, ya quisieras, niña traviesa —dijo Byron—. ¿Todavía planeas fugarte con él?
—Si lo hiciera, no te lo diría —respondió ella.
A las siete y cinco, el bar seguía prácticamente vacío y nadie se acercó a saludarlos.
—Quizá sea una broma pesada y simplemente nos han dejado plantados —dijo Byron después de que pasaran otro par de minutos.
Justo cuando lo dijo, su vista se posó en un hombre que había entrado en el bar y se dirigía directamente hacia ellos.
Era un hombre apuesto, posiblemente en la sesentena. Su pelo y su elegante perilla eran grises, pero su piel se veía sana y prácticamente sin arrugas. Sonrió al llegar a su mesa.
—Ha pasado mucho tiempo —dijo.
—Llegas tarde a tu propia cita —sentenció Byron.
El hombre esbozó una sonrisa aún más encantadora. —Disculpas. El tráfico estaba terrible.
—Debería haber sabido que eras tú —dijo Byron con frialdad—. Engañarme para que nos veamos, qué típico.
—Era la única manera —dijo el hombre—. No habrías venido de otro modo, ¿verdad?
—Probablemente no —dijo Byron—, y ahora esta reunión ha terminado.
Emily se dio cuenta de quién era. ¡Se parecían tanto que tenían que ser padre e hijo!
Byron se levantó para irse, pero ella no se movió. —Deberíamos escucharlo —dijo ella, mirándolo con esperanza.
—Emily, no sabes con quién estás tratando —dijo Byron, con una mueca de asco cruzando su rostro.
—Entonces, ¿por qué no nos presentas? —dijo ella, esperando que su encanto pudiera ganar la batalla a pesar del evidente desagrado de Byron por su padre.
Tenía la sensación de que esto estaba destinado a suceder. Todas las sesiones de terapia deberían haber preparado a Byron para esto, aunque quizá no lo suficiente, a juzgar por lo enfadado que parecía. Pero ella siempre había sospechado que él necesitaba hacer las paces con su padre para sentirse completamente pleno.
Como Byron no tenía intención de presentar a su padre, el hombre se presentó solo. —Theodore Pomeroy. Pueden llamarme Teddy. Esta debe de ser tu hermosa prometida.
—Encantada de conocerte —dijo Emily, y lo decía de verdad.
Le recordó a cómo era Byron cuando se conocieron, un hombre con un encanto tan pícaro que creía que podía salirse con la suya mucho más que la mayoría de la gente normal. Pero si Byron solo tenía una pizca de esa cualidad, su viejo parecía tenerla a raudales.
—Vi el anuncio de su compromiso en los periódicos —dijo Teddy—. Siempre estoy atento a ese tipo de cosas. Tu madre tampoco quiere que la contacte, así que la prensa es la única forma que tengo de saber algo de tu vida.
Emily sintió pena por el tipo. Fuera lo que fuera que hubiera hecho en el pasado, era evidente que echaba de menos a su antigua familia. Y no parecía un villano redomado. Claro que ya se había equivocado antes con la gente…
—¿Por qué estás aquí, papá? —preguntó Byron con hastío.
—Veo que vas directo al grano —dijo Teddy con una sonrisa de suficiencia—. ¿Tiene que haber una razón en particular para ver a mi hijo?
—Ya tienes otro hijo y otra hija —replicó Byron—, ellos son tu familia ahora.
Por primera vez, la confianza de Teddy pareció flaquear. Un atisbo de dolor se asomó a su rostro cuando hizo una mueca ante las palabras de Byron.
—Tú también eres mi hijo —dijo—, y el hecho de que tenga otra familia no cambia eso.
—Sigo pensando que quieres algo —replicó Byron, lanzándole una mirada de acero.
—Quiero verte —dijo Teddy con seriedad—. Para conocerte mejor. Quiero decir, ya eres todo un hombre, estás comprometido. ¡Me dejó completamente alucinado!
—¿Así que no tienes ningún motivo oculto aparte de pasar tiempo conmigo? —cuestionó Byron como si estuviera en un interrogatorio.
—Quería verte antes de envejecer y morir —dijo Teddy—. Y no te culpo por sospechar de mí. He hecho cosas en el pasado de las que no estoy orgulloso, pero todo eso quedó atrás.
—¿Ah, sí?
—No nos hemos visto en…, ¿qué, diez años? —dijo Teddy—. ¿No puedes creer que he cambiado en todo este tiempo?
La mirada desconfiada de Byron decía que no estaba convencido. Parecía atormentado por recuerdos lejanos.
—No sabes en qué nos has metido —dijo Byron con pesimismo en el viaje de vuelta.
Su conducción, normalmente muy suave, nunca había sido tan brusca. Cambiaba de marcha con movimientos secos y furiosos.
—Todo es parte de una divertida aventura —sugirió Emily.
—Más bien una pesadilla —dijo él, negándose a seguirle el juego—. Hay una razón por la que mi mamá ya no le habla.
—Pero ha cambiado —dijo Emily.
—Según él, el mentiroso patológico.
—No parecía tan malo… ¿Estás enfadado conmigo por hacer que te quedaras?
Se detuvieron en un semáforo en rojo y Byron la miró con una sonrisa. —No. Sé que tienes un buen corazón y solo quieres que nos reconciliemos. Pero te advierto que probablemente sea imposible.
Emily se preguntó si había cometido un error al fomentar el reencuentro. Quizá había algunos secretos terribles de los que ella no era consciente y, después de todo, Byron conocía a su padre mejor que ella.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com