La novia a la fuga del multimillonario - Capítulo 44
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44: Pruebas y tribulaciones 44: Pruebas y tribulaciones Sintiéndose un poco culpable por no intentar pasar tanto tiempo con su hermano, Emily fue a casa para ver cómo estaba.
Aunque esperaba encontrar el lugar hecho un desastre otra vez, no estaba tan mal como temía, y Nick estaba en su habitación, absorto en un libro.
—Estás estudiando —dijo—.
¡Sigue así, jovencito!
—Estudio de vez en cuando —replicó él.
Emily estaba a punto de dejarlo a lo suyo, pero entonces él añadió: —Conseguí un trabajo para ayudar con el alquiler.
—¿Qué?
¡Es genial!
¿Dónde trabajas?
—En la zumería.
—Vaya, parece que se ha puesto de moda que todo el mundo se cuide —comentó Emily—.
Bueno, no trabajes demasiado.
Mamá y papá siempre pueden ayudar con el alquiler, pero seguramente preferirían que te centraras en los estudios.
—Sí, creo que lo han dejado bastante claro —suspiró Nick dramáticamente.
—¿Y los estudios siguen siendo interesantes?
—Sí…
«Al menos parece que lo está intentando», pensó Emily.
Quizá tenía algo que ver con que se viera con Katie.
No quería hacer demasiadas preguntas, pero ellos dos siempre se estaban enviando mensajes, incluso cuando Katie estaba en mitad de una clase de arte y se suponía que debía concentrarse en la pintura.
En unos pocos días tendría lugar la temida comparecencia judicial de Emily.
No le preocupaba demasiado ver a Josh allí.
Aunque intentara hacer una de las suyas, no se saldría con la suya en una sala llena de personal de seguridad.
Pero no quería estar en la misma habitación que él por todo lo que le había hecho pasar.
Si el tribunal aprobaba la orden de alejamiento, con un poco de suerte, no tendría que volver a ver a Josh nunca más.
—¿Estás segura de que no quieres que te acompañe?
—preguntó Byron mientras ella se preparaba para salir.
—No, no hace falta que faltes al trabajo —dijo Emily—.
No le tengo miedo.
Entró en la sala del tribunal con un traje de chaqueta color burdeos oscuro y unos zapatos de vestir negros y relucientes.
Era curioso cómo vestir de cierta manera se consideraba útil para que una persona pareciera fiable a ojos de la ley.
Josh ya estaba allí, también arreglado, y su pelo, habitualmente de punta, estaba peinado hacia atrás con un estilo más conservador.
Cuando comenzó el proceso, Josh no dio ninguna señal de ir a decir todas las cosas alocadas y delirantes que solía.
Parecía muy razonable y convincente mientras declaraba, al ser interrogado por su propio abogado, que solo quería ser amistoso y educado.
Su padre debía de haberle conseguido un buen abogado, aunque Emily también tenía una buena, cortesía de Byron.
La abogada, una mujer de mediana edad y muy directa, parecía muy segura de que la orden de alejamiento para Emily estaba más que asegurada.
Cuando la abogada de Emily interrogó a Josh, le preguntó por el incidente de la oficina.
—Sí, es verdad —dijo Josh.
Por supuesto, debía de saber que no servía de nada negarlo, ya que varias personas lo habían visto allí—.
Pero lo lamento muchísimo…
—Limítese a responder a la pregunta, señor —ordenó la abogada—.
No le he preguntado cómo se siente al respecto.
En su alegato final, el abogado de Josh se aseguró de mencionar lo mucho que Josh lamentaba el incidente agresivo.
Fue un discurso impactante, y Emily estuvo a punto de convencerse de que, con la nueva actitud dócil de Josh, el juez podría ser persuadido de no considerarlo una amenaza.
Hubo un receso de una hora mientras el juez deliberaba.
Emily no pudo ni probar bocado.
Intentó mantenerse ocupada enviando mensajes de texto a todos sus conocidos y recibió muchos mensajes de apoyo.
Finalmente, la hora concluyó.
—He tenido una hora para reflexionar sobre mi decisión —dijo el juez—.
Y estoy totalmente convencido de que esta orden de alejamiento debe concederse.
Emily sintió como si le hubieran quitado un peso enorme de encima.
Todo este tiempo había estado alerta e incluso asustada a veces.
Pero ya no.
Si Josh se acercaba a menos de 50 pies de ella, tenía todo el derecho de hacer que lo metieran en la cárcel.
Byron fue una de las primeras personas a las que llamó.
—Es fantástico —dijo él al oír la buena noticia—.
¿Te vienes a mi casa a celebrarlo?
—Estoy de camino —respondió Emily—.
Aunque casi le estoy agradecida a Josh porque, en cierto modo, fue él quien nos unió.
—Eso es un poco inquietante —dijo Byron con una risita—, pero yo también le estoy agradecido.
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