La novia a la fuga del multimillonario - Capítulo 45
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45: Chipfairies 2 45: Chipfairies 2 Emily pasó rápidamente por su apartamento para recoger unos bombones que guardaba para la celebración, o para consolarse en caso de que el tribunal hubiera fallado en su contra.
Sin olvidarse de Rupert, cogió una salchicha para él.
Nick no estaba en casa, pero ya no le preocupaba demasiado, puesto que ahora tenía tanto el trabajo como los estudios para mantenerse ocupado, por no hablar de sus citas con Katie.
Nick se mostraba tímido y reservado con respecto a la nueva relación, pero Emily estaba bastante segura de que era algo más que una amistad.
—¡Vaya porte!
—dijo Byron cuando ella llegó a su casa, todavía vestida con su ropa de ir al juzgado.
Rupert se acercó a ella, moviendo la cola, y le dio unos trozos de salchicha, guardando algunos para más tarde.
—Gracias, creo —dijo Emily—.
¿Acaso las mujeres podemos tener porte?
Creía que era solo para hombres.
—No veo por qué no —dijo él, gesticulando ampliamente con la mano—.
Las mujeres tienen igualdad de derechos.
Olía a algo delicioso cocinándose, quizá un estofado de ternera.
—Y encima has preparado la cena.
¿Qué has hecho?
—Un nuevo plato de ternera y col rizada que estoy probando —dijo Byron mientras se dirigían a la cocina—.
Quería comer col rizada porque se supone que es sana, pero también es muy dura, así que lo he cocinado todo junto en la olla a presión.
Una de las cosas que a Emily le gustaban de él era su persistencia para encontrar soluciones a los problemas.
Aquello era solo un pequeño ejemplo.
La única vez que había visto a Byron rendirse fue cuando su empresa estuvo en peligro y él estaba demasiado deprimido para hacer nada.
Emily esperaba que algo así no volviera a suceder y que la terapia de Byron lo ayudara a ser más resiliente, pero sabía que no era perfecto.
Sin embargo, su imperfección era algo que a ella también le resultaba entrañable.
El estofado de ternera y col rizada resultó estar delicioso.
Después de tomar los bombones de postre, ambos tuvieron que dar por terminada la velada por motivos de trabajo.
—¿Significa esto que nuestra luna de miel ha terminado?
—preguntó Emily mientras retiraban los platos y los metían en el lavavajillas.
—¿Bromeas?
Apenas acaba de empezar.
Byron la tomó en sus brazos y la inclinó lentamente hacia atrás.
Un beso lento y prolongado le confirmó que la pasión aún no se había extinguido en su relación.
—Siento tener que irme —dijo ella, recuperando el aliento—.
Pero también tengo que asegurarme de que mi hermano no se vuelva un salvaje.
—Es joven —dijo Byron—.
Volverse un salvaje es parte de la experiencia.
Emily volvió a casa con paso tranquilo, sintiendo todavía la emoción del beso y el placer de la libertad gracias a su nueva orden de alejamiento contra Josh.
Justo cuando salía del edificio, cayó en la cuenta de que se había dejado el bolso.
Volvió a subir en el ascensor y encontró el bolso.
La voz de Byron le llegó desde otra habitación; ya estaba ocupado hablando por teléfono con alguien.
Un fragmento de la conversación captó su interés, pues parecía tener algo que ver con una película.
—Sí, en realidad es una secuela de Chipfairies, ¿qué pensabas?
—estaba diciendo—.
Sí, entiendo lo que eso significa, pero no estoy loco.
Emily se quedó clavada en el sitio.
No pudo resistir la tentación de escuchar a escondidas, porque esa información era un cebo demasiado tentador.
Chipfairies fue un conocido fracaso de taquilla.
Tenía un concepto prometedor como película infantil que mezclaba animación e imagen real.
Las Chipfairies eran unas ardillas listadas animadas que volaban con alas de hada, por lo que estaba garantizado que serían una monada.
Sin embargo, su trama llena de clichés y su ambiente excesivamente empalagoso hicieron que la película perdiera a muchos espectadores.
—No saldrá directamente en DVD —continuó Byron, a pesar de las evidentes objeciones de quienquiera que estuviera al otro lado—.
Me aseguraré de que se estrene en cines, no te preocupes por eso.
Voy a presionar para conseguirlo.
¡No, no te estoy abocando al fracaso!
Emily se quedó con la boca abierta al darse cuenta de que aquello no era una mera conversación sobre una película.
Era una película que Byron quería producir en su estudio recién adquirido.
¿Era esa la forma que tenía Byron de sabotear su propio estudio solo para vengarse de Nova Summers?
Nadie en su sano juicio creería que una secuela de Chipfairies era una buena idea.
Una parte de ella quería entrar en su despacho y cantarle las cuarenta, pero era evidente que no se suponía que estuviera al tanto de esa información.
—Chipfairies 2 va a ser un éxito —decía él, mientras Emily retrocedía hacia el ascensor.
«No puede estar hablando en serio», pensó Emily mientras bajaba de nuevo en el ascensor.
Todo aquello tenía que ser algún tipo de broma pesada, y estaba segura de que pronto se aclararía.
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