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La novia a la fuga del multimillonario - Capítulo 67

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  3. Capítulo 67 - 67 Nasty Stuff
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67: Nasty Stuff 67: Nasty Stuff Justo después de que Byron se enterara de lo que había pasado, llamó por teléfono a su abogada.

Emily escuchaba atentamente, intentando descifrar por las expresiones de su rostro y lo que decía si había alguna esperanza para Nick.

Byron parecía fruncir mucho el ceño, pero era difícil saber si solo se estaba concentrando o si le estaban revelando algo desalentador.

—La mala noticia es que tiene dieciocho años, así que será juzgado como un adulto —dijo Byron después de colgar el teléfono—.

Pero quizá sea posible que evite una pena de cárcel grave, ya que no es un delincuente violento, o al menos espero que no lo sea.

—No me lo imagino siendo violento —dijo Emily, frotándose las sienes—.

Aunque ya me ha engañado antes, así que ¿quién sabe?

Pero no, es muy poco probable.

—Bueno, supongo que la cena se cancela —dijo Byron—.

Vamos a buscar al chico.

No te preocupes, yo pondré el dinero para su fianza, sea cual sea.

—Byron ya se estaba poniendo la chaqueta y preparándose para irse.

—Byron, no tienes que hacer eso.

No es tu problema.

Él hizo una pausa y se giró para mirarla.

—Claro que es mi problema.

Nick es muy importante para mí, y es tu hermano.

Además, no es que esté en la lista de los más buscados del mundo.

No creo que su fianza sea tan alta.

—Estoy por dejar que pase la noche en la cárcel —dijo Emily—, pero probablemente deberíamos intentar sacarlo.

Bajaron en el ascensor y poco después iban en coche hacia la comisaría.

—No seas muy dura con él —dijo Byron mientras se detenían frente a la comisaría—.

Probablemente nos mintió sobre no consumir drogas.

Ya que está traficando, es probable que también las consuma.

Pero lo que pasa con los adictos es que mentir se convierte en una parte necesaria de sus vidas.

—Eso es horrible —dijo Emily—.

Va a hacer que sea muy difícil comunicarse con él.

—Lo sé.

Mi padre tuvo un problema con el alcohol.

Mi madre decía que nunca podía confiar en él, y esa fue una de las principales razones por las que se divorció.

—Pero cuando se trata de un hermano, supongo que tengo que aguantarme —dijo Emily, intentando sonreír.

—Probablemente aprecia tu ayuda más de lo que crees —dijo Byron, poniendo una mano en su hombro.

Emily estaba muy agradecida por su atención.

Aunque él tenía sus propios problemas emocionales con los que lidiar, Byron demostraba mucha comprensión y compasión.

Siempre la apoyaba a ella, e incluso a Nick, cuando no estaba segura de que su hermano se lo mereciera.

Nick estaba bastante sombrío cuando lo recogieron de la policía, pero sí les dio las gracias por haberlo sacado.

Emily quería esperar hasta más tarde para hablar con él, pero simplemente no pudo contenerse.

—¿Por qué lo hiciste?

¿Por qué traficar con drogas?

—preguntó ella.

—No quiero hablar de eso —dijo Nick.

A la mañana siguiente, Nick estaba un poco más arrepentido.

Emily intentó hablar con él de nuevo, y él admitió que había estado consumiendo cocaína y pastillas de prescripción.

—Es una porquería —admitió—, pero me hace sentir mejor, aunque solo sea temporalmente.

—Dios, Nick.

No sabía que estabas en una situación tan desesperada.

¿Qué es lo que te hace sentir tan deprimido?

—No sé, la vida, supongo —dijo él—.

Tengo mucha ansiedad y no siento que el mundo sea un lugar justo.

Me lo recuerdan todos los días.

Niños que sufren abusos, gente demasiado pobre para pagar sus facturas que vive en la calle.

—Claro, yo también siento eso —dijo Emily—.

¿Por qué no hablaste conmigo?

—Sin ofender, Em, pero parece que vives en un mundo de mariposas y arcoíris.

No creo que entiendas lo mal que me siento a veces.

Tu novio parece estar más en contacto con el lado oscuro de la vida, pero es megarrico.

No creo que él tampoco lo entendería.

—Pero ¿por qué querrías ser un traficante?

—preguntó Emily.

Él se encogió de hombros.

—El dinero es bueno, mejor que el que me pagan en mi «trabajo honesto».

Y, además, hay gente a la que tratan mal todos los días en el trabajo o de la que abusan sus familiares, y no pueden seguir adelante sin las drogas.

Se merecen algún tipo de respiro.

—¡Nick, lo que haces no es ayudar a la gente!

—exclamó ella—.

Solo lo empeoras al adormecer su dolor.

Nick se quedó en silencio y no reveló más de sus pensamientos.

Emily no podía creer que su hermano pequeño, con el que había jugado cuando eran niños, fuera un traficante de drogas sin remordimientos.

Todavía no había superado la conmoción.

—Es tan terco —le dijo Emily a Byron cuando volvieron a quedar y por fin pudieron cenar juntos—.

No creo que se dé cuenta de que lo que hacía estaba mal.

—No podemos ser muy duros con él —aconsejó Byron—.

Creo que pronto se dará cuenta de las cosas.

—Eso espero…

—Mi abogada tiene buenas noticias —afirmó Byron, frotándole el brazo en un esfuerzo por tranquilizarla—.

Ahora que tiene más información sobre el caso, dice que Nick encajaría bien en la cláusula de delincuente no violento.

—¿Qué significa eso?

—preguntó Emily, sin atreverse a tener esperanzas.

—Incluso si lo declaran culpable, Nick puede ser considerado un delincuente primario y no violento.

Tendrá que someterse a pruebas de drogas regulares y estará en una libertad condicional bastante seria, pero no irá a la cárcel.

Por primera vez en muchos días, Emily sintió que podía respirar un poco más tranquila.

—Pase lo que pase —dijo Emily—, estoy muy agradecida por lo que has hecho.

Nunca olvidaré que estuviste ahí para mí.

Sus ojos ardieron por la repentina aparición de las lágrimas.

Byron le acarició el pelo y le secó las lágrimas con la mano.

—¿Cómo podría no estarlo?

—dijo él en voz baja—.

Te quiero, y voy a estar ahí, sobre todo en los momentos difíciles.

Igual que tú estuviste ahí para mí.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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