Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

La Novia Sustituta del Alfa Furioso - Capítulo 77

  1. Inicio
  2. La Novia Sustituta del Alfa Furioso
  3. Capítulo 77 - Capítulo 77: Que el mundo lo sepa
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 77: Que el mundo lo sepa

(CORRINE)

No pensé que volvería a poner un pie en el Reino Oriental, pero quiero investigar el asunto de la muerte de los padres de Locke. Así que, medio año después, por fin hicimos el viaje. Los cambios en el reino son enormes. Con Rothan como delegado y el joven rey, llamado Alexander y único miembro de la realeza que queda, hay un aura sombría en el ambiente.

La gente del pueblo —que una vez se enorgulleció de ser mejor que los brutos del Norte— ahora son nuestros súbditos, en cierto modo. El comercio entre los dos reinos se ha abierto y Rothan está gobernando con mano de hierro.

No es que esté siendo injusto con ninguno de los dos reinos, pero ahora que las familias nobles involucradas con la Organización del Anillo Plateado han sido aniquiladas, solo quedan dos familias nobles. Rothan ha reclutado a gente del Norte para que se establezca en cada pueblo y aldea y así asegurarse de que no se lleven a cabo acciones sin escrúpulos. Después de todo, está protegiendo este reino para cuando Alexander pueda finalmente tomar el mando.

Hablando del joven rey, no debe de tener más de cinco años, y desde que él y Finn se conocieron, Alexander ha estado siguiendo a mi hijo a todas partes, encaprichado. Finn se muestra extrañamente tolerante, y durante esta visita de tres semanas, él y el niño se han vuelto inseparables.

—Casi siento que es injusto que dejemos a este niño aquí —murmuro cuando quedan dos días para que termine nuestra visita.

Locke juega con mi pelo mientras estoy tumbada de espaldas contra él, entre sus piernas. Resopla. —No vamos a adoptarlo.

—No digo que tengamos que adoptarlo —rebato—. Pero perdió a su madre y a todos sus parientes. Está tan solo. ¿Y si viene a visitarnos cada dos meses? Será bueno para él y también podrá crear lazos con nuestro reino. Además, sería genial para el futuro si él y Finn pudieran hacerse buenos amigos.

Mi pareja guarda silencio, sus dedos siguen jugueteando con mi pelo. —Lo pensaré.

Le doy una palmadita en la rodilla. —Genial. Le diré a Rothan que haga los preparativos. Haremos que Alexander nos visite en dos meses.

Locke me toca el vientre, molesto. —¿Cómo vas a cuidar de Finn y del joven rey cuando estés de ocho meses? Ese niño apenas te deja en paz ahora.

Se me encoge el corazón mientras miro a los dos niños agachados junto al arroyo con palos en las manos, intentando pescar. Locke tiene razón. El joven Alexander también se ha sentido atraído por mí en estas tres semanas aquí. Debe de echar de menos a su madre.

Sé que probablemente sean las hormonas, pero se me llenan los ojos de lágrimas al mirar al pequeño. —Fue necesario aniquilar a su familia. Lo entiendo. Pero me da mucha pena. No quiero que tenga que vivir sin una madre.

La voz de Locke es tensa. —Su madre estaba muy implicada en la organización. Y yo no la maté, Corrine. Se quitó la vida. Y le habría quitado la vida a su hijo también, si Rothan no la hubiera detenido.

—Lo sé. —Me seco los ojos y lo oigo gruñir de frustración.

—¡Está bien! Puede venir a vivir con nosotros. ¡Pero tiene que pasar cuatro meses al año en su propio reino para que Rothan pueda enseñarle! Es importante que aprenda su propia cultura. Después de todo, este va a ser su reino.

Me reclino contra Locke y le dedico una amplia sonrisa. —Gracias.

Masculla por lo bajo, pero acepta mi beso y lo convierte en algo más profundo y desenfrenado.

—¡Puaj!

Las palabras de Finn son repetidas por su nuevo amigo, que quiere copiar todo lo que hace. —¡Puaj!

Ambos miran en nuestra dirección. —¡Vuelvan al palacio! —espeta Locke.

Mi hijo mira a Alexander y le dice con gravedad: —Los adultos hacen esto todo el tiempo. Es asqueroso.

—¡Asqueroso! —exclama Alexander con orgullo.

—Vamos —suspira Finn—. Vayamos a buscar algo de comer. ¡Derrick! ¡Queremos volver al palacio! ¡Mamá y papá están siendo asquerosos otra vez!

Gritando, corre campo abajo hacia donde Derrick nos espera. Tengo la cara roja. —¡Tienes que enseñarle a que deje de decir eso!

Locke se encoge de hombros. —¿Por qué? Cuando lo hace, nadie nos molesta.

—¡Porque creen que estamos teniendo sexo! —siseo, dándole un manotazo en el pecho.

Me lanza una mirada confusa. —¿Y? De todos modos, saben cuándo lo hacemos. Eres bastante ruidosa.

Avergonzada, me aparto de él. —¡No lo soy!

Me atrae hacia él de nuevo con facilidad. —Me gusta que seas ruidosa.

—¡Locke!

—¿Por qué te importa? —pregunta, besándome—. Eres la reina. Sé todo lo ruidosa que quieras. Que todo el reino te oiga. Deben saber que el rey te adora.

Suspiro entre sus besos. —Discutiremos esto más tarde. Pero habla con tu hijo.

—De acuerdo. —Sus labios se posan en mi cuello—. Dime, ¿por qué has querido que viniéramos a sentarnos aquí hoy?

Sus brazos me rodean la cintura y sonrío con dulzura. —Solía venir aquí para escapar de todo. Casi siempre de noche. Esto siempre fue un campo abandonado. Aquí no crecen cultivos, solo flores silvestres. Cuando el mundo me superaba, venía aquí y simplemente me sentaba. Era mi lugar secreto. Quería compartirlo contigo.

—¿Solo te sentabas aquí? —murmura Locke—. ¿Haciendo qué?

—Pensando, deseando —respondo en voz baja, recordando los días en que mi corazón estaba tan herido que sentía que iba a estallar—. Deseaba la libertad, que alguien viniera y me llevara lejos de todo aquello.

—Conseguiste tu libertad en el mundo humano —dice Locke en voz baja—. ¿Lo echas de menos?

Reflexiono sobre su pregunta antes de negar con la cabeza. —No. Esa era una libertad diferente. La disfruté, claro, pero te echaría muchísimo de menos si volviera ahora. El amor también es un tipo de libertad. —Lo miro por encima del hombro—. No echo de menos mi vida en el mundo humano, si es eso lo que te preocupa. Soy feliz.

Sus brazos se aprietan a mi alrededor y no dice nada. No tiene por qué.

En estos meses de vuelta a este lado del Velo, he empezado a comprender a este hombre. Locke no quiere volver a perderme. Y yo tampoco quiero volver a perderlo.

Tengo a mi pareja. Tengo a mi hijo.

Tengo a mi familia, y pienso atesorarla.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo