LA PARADOXA SE GONDII - Capítulo 55
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
55: página 55 55: página 55 El viento de los Alpes sopló con una fuerza renovada, barriendo los restos de lo que alguna vez fue Marc.
No quedó carne, ni hueso, ni rastro del suero de nácar.
Solo un puñado de polvo gris que se mezcló con la nieve, desapareciendo en el blanco infinito.
La Pirámide de San Bernardo permaneció como un colmillo negro clavado en el cadáver del mundo.
Dentro, las luces de emergencia parpadearon por última vez antes de apagarse para siempre.
La niña en la cámara de estasis, la última semilla de una especie que ya no existía, permaneció en su sueño, protegida por un sistema que ya no tenía a quién servir.
Muchos siglos después, si algún viajero de las estrellas descendiera sobre esta roca azul y silenciosa, no encontraría rastros de guerra nuclear, ni cicatrices de invasiones externas, ni los restos de una gran catástrofe climática.
Encontraría una civilización detenida en el tiempo, estatuas de carbón y cristal que una vez rieron, amaron y, finalmente, dejaron de respirar.
Muchas veces, las buenas acciones tienen grandes consecuencias, y esta es, sin duda, la más grande de todas.
La humanidad no pereció por su maldad, ni por su odio, ni por su codicia.
Pereció por la búsqueda de una pureza imposible.
No fue el parásito lo que terminó con nosotros; fue el hombre que quiso devolvernos la libertad sin entender que ya nos habíamos convertido en parte del sistema que él deseaba destruir.
Científicamente, el experimento humano ha concluido.
Múltiples enfermedades y mutaciones se hiper-desarrollaron en la sombra, pero no hubo nadie para estudiarlas ni nadie para sufrirlas.
La naturaleza, en su forma más cruda y sin conciencia, reclamará los restos de acero y hormigón.
El sol seguirá saliendo y ocultándose, marcando el ritmo de un mañana donde ya no hay nadie que lo observe.
En la paradoja de Gondii, el huésped y el parásito murieron juntos, dejando el escenario vacío.
El silencio no es la paz que Thorne prometió, ni es la libertad que Marc soñó.
Es, simplemente, la nada.
Y en la nada, por fin, ya no hay dolor.
FIN
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com