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La sustituta equivocada del CEO - Capítulo 82

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82: La verdad 82: La verdad Vivian supo que estaba en problemas.

Retrocedió para alejarse de Lisa, pero la madre de Curtis era como un perro siguiendo un rastro de sangre.

No se echó para atrás.

—¿Mentiste sobre Curtis?

¿Por qué?

¿Cómo pudiste hacerle eso?

—espetó Lisa.

Vivian negó con la cabeza.

—No dije nada.

¡No le hice nada!

Lisa bufó.

—¿Que no lo hiciste?

Nos hiciste creer a todos que era impotente.

Que nunca podría tener hijos.

Cuando te localizamos para preguntarte por qué lo dejaste plantado en el altar, eso fue lo que nos dijiste.

¡Cómo coño te atreves!

Lisa ya estaba gritando, y Lara hizo una mueca por lo fuerte que era su voz.

Curtis, que ya sabía que la razón de Vivian para dejarlo había sido una mentira desde el principio, no se sintió realmente afectado por la revelación.

Dio un paso hacia ambas mujeres.

—¿Pueden salir para continuar su conversación, por favor?

Están incomodando un poco a mi esposa —declaró con firmeza.

Ni su madre ni Vivian le respondieron.

Lisa continuó.

—Responde a mi pregunta, perra.

¿Qué te dio las agallas para mentir sobre mi hijo?

—le espetó.

Vivian levantó las manos al aire.

—¡Porque lo odiaba!

Nunca quise a Curtis, ni por un momento.

Era tan…

irritante.

Nunca sonreía.

Nunca jugaba conmigo.

Lo único que le importaba eran sus estúpidos negocios y el dinero.

El dinero fue una buena ventaja al principio, pero se volvió agotador después de un tiempo.

¡Tu hijo era un capullo!

¡Y me alegro de haber dejado atrás a su patético culo!

Lisa se quedó boquiabierta ante esas palabras.

Las manos de Curtis se cerraron en puños y los ojos de Lara se entrecerraron con ira.

El silencio se extendió entre todos mientras las palabras se asentaban a su alrededor, y Lisa fue la primera en actuar.

Dio dos pasos hacia Vivian, levantó la mano y la abofeteó.

La cabeza de Vivian se echó hacia atrás por la fuerza del golpe.

Su expresión se transformó en ira inmediatamente.

—¿Me has abofeteado?

—jadeó.

—Y lo volveré a hacer —espetó Lisa.

Vivian negó con la cabeza.

—¿Sabes qué?

A la mierda con esto.

No tengo por qué quedarme aquí y dejar que me trates como basura.

Ya no soy tu nuera.

Tengo una vida y un matrimonio muy feliz.

Tu hijo es el que todavía lucha por encontrarle un propósito a su vida, y no lo culpo.

Si yo fuera Curtis y te tuviera a ti como madre, mi vida también sería difícil.

Buena suerte arruinándole la vida, vieja bruja —escupió Vivian a Lisa.

Luego se dio la vuelta y salió de la habitación del hospital.

Lisa se quedó con la mandíbula desencajada por un momento antes de correr tras Vivian.

—Crees que puedes hablarme de esa manera y marcharte.

Voy a…

Su voz se apagó cuando la puerta del hospital se cerró tras ellas.

Lara tenía los ojos como platos.

—¿Se le permite a Vivian hablarle así a tu madre?

—le preguntó a su marido.

Curtis suspiró.

—Ella invitó a Vivian.

No me importa cómo se hablen, siempre y cuando su drama no me afecte —respondió él.

En ese momento parecía tan cansado que Lara sintió lástima por él.

—Ven aquí —dijo ella, dando una palmadita en el lado de la cama.

Él suspiró y se acercó, sentándose en el borde de la cama.

—Debes de estar agotadísimo —susurró ella.

Curtis intentó sonreír, pero por alguna razón, los músculos de su cara se negaron a funcionar.

—Vamos, puedes hablar conmigo de lo que sea.

Te escucharé —dijo Lara en voz baja.

Su voz era tranquilizadora y aflojó algo en el pecho de Curtis.

—Estoy tan cansado, bebé.

Es que…

de verdad que no entiendo por qué mis padres, sobre todo mi madre, se comportan así.

Solo quiero una puta familia.

Quiero tener hijos.

Quiero llegar a casa al final de un largo día y que mis bebés corran a mis brazos.

Quiero cocinar para ellos.

Quiero ver sus programas favoritos juntos y pasar el fin de semana en el parque.

Quiero ser feliz.

Eso es todo lo que siempre he querido.

Y me ha llevado años, pero estoy tan cerca, tan jodidamente cerca de tener la familia que ha sido mi sueño durante tanto tiempo.

Hizo una pequeña pausa.

Lara no dijo nada; temía que hablar pudiera ahuyentar a esa parte vulnerable de Curtis.

—Mis padres siempre han sido mi mayor apoyo.

Pero verlos derrumbarse por esta importante decisión en mi vida es un poco…

decepcionante.

Solo quiero que se alegren por mí, Lara.

¿Es mucho pedir?

Lara le apretó las manos.

Su dolor era tan crudo, tan visible, que casi podía sentirlo rodeándolo.

Ojalá Lisa estuviera aquí para escuchar hablar a su hijo.

Ojalá supiera lo profundo que era su dolor.

—Lo siento mucho, Curtis.

De verdad que lo siento —susurró Lara.

Él le sonrió, y fue una sonrisa triste.

Oprimió el corazón de Lara.

Colocó suavemente una mano sobre el vientre de ella.

—Eres lo único bueno en mi vida en este momento, Lara.

Solo tú.

Y espero que nada estropee las cosas entre nosotros —declaró.

Las palabras fueron dichas con tanta naturalidad que Lara supo que él no pretendía soltar una bomba de esa manera tan despreocupada.

Pero Lara vio las implicaciones en sus palabras.

Si ella era lo único bueno que había en su vida, ¿entonces qué pasaría después del parto?

¿Querría que se quedara a cuidar de sus hijos, extendiendo el falso contrato matrimonial entre ellos?

¿O querría finalmente hacer las cosas legales y oficiales entre ellos?

¿Y si, al final del embarazo, Curtis quisiera que ella fuera una parte permanente de su vida?

La pregunta se quedó en la punta de la lengua de Lara, pero no dijo nada.

En lo que estaba pensando era en que la idea de convertirse en una parte permanente de su vida no la asustaba tanto como había pensado.

Lo que solo podía significar una cosa.

Una palabra de cuatro letras.

Empieza por A.

Termina por R.

El corazón de Lara por fin empezaba a latir en la dirección que Curtis quería, y por alguna razón, Lara no quería que se detuviera.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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