Las estúpidas desventuras de Aoi chan, o ¿Cómo morir justo por 50¥? - Capítulo 11
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- Capítulo 11 - 11 Capítulo 11 ¡Misión cumplida!
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11: Capítulo 11: ¡Misión cumplida…!
11: Capítulo 11: ¡Misión cumplida…!
Comenzamos nuestro camino de regreso a la villa de Fleur, junto al escarabajito que solía acompañarme y que obedientemente, me había esperado afuera de la entrada a los viejos acueductos…
Estaba a punto de anochecer y nos dimos prisa para tratar de que la noche no, nos alcanzara en lo despoblado.
A unos minutos de nuestro destino, Kyriel dijo: —Estamos cerca, Aoi…
Deberíamos ir a entregar las misiones antes de dirigirnos a un hostal para pasar la noche.
Tenemos que deshacernos de los restos de las ratas y de esta criatura.
Pasemos al templo en nuestro camino al centro.— Solo asentí, mientras seguía en mi mente la leyenda acerca de la torre y la misteriosa llave…
—Sip, hagamos eso.
Yo tampoco quiero dormir con los restos, podrían comenzar a oler o algo peor.
Llegamos al templo y el sacerdote encargado de las encomiendas nos recibió…
Le contamos parte de nuestra aventura y nuestra pelea con aquella extraña y equina criatura.
Él quedó muy sorprendido, un tanto por la existencia de aquel monstruo, un tanto porque la habíamos derrotado y otro tanto más por la parte de la historia donde le comentamos que yo era una hechicera.
Al final del tramite, muy complacido, nos pagó una buena cantidad de dinero…
Ciento cincuenta monedas de oro y doscientas platas, para ser exacta.
Partimos del lugar, no sin antes prometer que los ayudaríamos, sí es que se presentaban algunas otras encomiendas difíciles…
Salimos del lugar sintiéndonos ambos realizados…
Dije, emocionada: —¡Ji,ji,ji!
¡Kyr kun, lo logramos!
Obtuvimos un buen botín.
¡Qué alegría!
Podremos comprar el equipo y las cositas que nos hacen falta.
Además de hospedarnos en un lugar un tanto mejor.
¡Ji,ji,ji!— Él vio el sacó de oro en sus manos y dijo: —¡Ja,ja,ja!
No es tanto dinero, Aoi.
Pero algo es seguro, es un buen comienzo.
El día de mañana, iremos de compras y te conseguiremos una buena armadura ligera y ropa nueva.— Sin pensarlo, me colgué de su brazo y le dije: —Sip, gracias.
Pero también compremos cosas que te hagan falta a ti.
Mmmh…
Por cierto…
¿Los materiales de alquimia, no se entregaban ahí con el sacerdote?— Él un tanto ruborizado por el contacto con mi cuerpo y mi movimiento, dijo: —Mmmh…
Aah…
No.
Esos debemos entregarlos con un alquimista, que tiene su tienda cerca del centro del pueblo.
Vamos…
Aún es buena hora.
Después de eso, podemos buscar hospedaje, darnos un baño y comer una buena cena.
Creo que no lo hemos ganado.
¡Ja,ja,ja!— Asentí contenta…
Después de unos minutos, llegamos hasta la susodicha tienda…
Entramos y una pequeña campana metálica sonó desde la puerta.
Me quedé embobada, viendo alrededor los múltiples utensilios, recipientes y extraños materiales en su interior…
«¡Wow!
¡Así que así es la tienda de un alquimista…!
Nunca lo he entendido muy bien, pero se supone que la alquimia es como una especia de química mágica o algo por el estilo…
Mmmh…» Kyriel se paró frente al mostrador, mientras yo seguía observando todas las cosas en exhibición…
Pero…
De pronto, una figura femenina se asomó por una cortina en la trastienda y dijo: —¡Aaah!
¡Bienvenidos!
En un momento los atiendo…— Su voz y su acento, tenían un aire un tanto familiar, que en ese momento no pude relacionar con nada, pero inmediatamente llamó mi atención…
Olvidé todo a mi alrededor y me paré junto a Kyr kun, frente al mostrador.
De la trastienda, salió una hermosa y dotada chica, con rasgos muy familiares en su rostro…
Cabello castaño claro hasta la cintura, peinado en una sola cola de caballo.
Era joven, no tanto como nosotros, pero sí tuviera que compararla con algo, diría que parecía una chica en sus últimos años de universidad.
Tal vez…
Veintidós o veintitrés…
Vestía una típica túnica de mago, como las de todas las historias de fantasía, pero color purpura y ceñida a su cuerpo, así como rematada en hermosos acabados con hilos dorados.
Una vez parada del otro lado del mostrador, no pude evitar darme cuenta, de que yo era el foco de su atención y observaba a desmedida mi uniforme escolar…
«¿Mmmh…?» Kyriel también se dio cuenta, pero se limitó a observar la escena.
Me comencé a sentir un tanto incomoda y dije, nerviosa…
—Je,je,je…
Onee chan…
Buenas noches.
Venimos a traer los materiales, los cuales solicitaron su búsqueda en el templo…
Je,je,je…
¿Todo bien?— Ella sin hacer mucho caso a mis palabras, rodeó el mostrador hasta llegar frente a mí…
Para posteriormente abrazarme estrechamente y poner mi cara entre sus enormes pechos.
«¡Waaah!
¡¿Qué pasa aquí!?
¡Esto se está comenzando a poner un poco raro…!
¡¿De una historieta de fantasía a una noveleta ecchi con tintes de yuri…!?
¡Auxilio!» Dije un tanto desesperada y abochornada…
—Onee chan…
¿Pasa algo…?
Je,je,je…
Me estás apretando un poco…— Por fin, como sí la linda chica regresara a la realidad, se apartó apenada y dijo, trastabillando…
—¡¿Uuuh!?
¡Lo siento!
¡Qué vergüenza!
¡Perdón, perdón, perdón!
¡No te quise asustar…!
¡Discúlpame!
Es solo que…
Me recordaste mucho a alguien…
De verás, lo siento tanto…— Ella se inclinaba frente a mí, una y otra vez…
«¿Mmmh…?
Que raro…» Sonreí…
—¡Ji,ji,ji!
No pasa nada.
Tranquila.— Ella ahora un poco más calmada, respiró profundamente y dijo: —Lo siento, en serio…
Disculpen.
Ejem…
Mmmh…
¿Me decían…?
¿Materiales?— Asentí…
—¡Sip!
¡Mira!
Trajimos estos, la verdad, es que no sabemos una jota de alquimia y quien sabe, sí sean los adecuados.
Pero…
¿Podrías revisarlos y decirnos sí algunos te sirven?— Ella completamente diferente y con una nueva actitud profesional, rodeó de nueva cuenta el mostrador y comenzó a observar minuciosamente cada uno de ellos…
Lo apartó en diferentes pilas y después de algunos minutos de agotador silencio, dijo como sí fuera una persona completamente distinta…
—Pues sí, es lo que he pedido.
Pero hay algunos muy maltratados.
Por esos, bajo circunstancias normales no podría pagarles el precio completo.
Pero…
Je,je,je…
Dado mi desplante y las inconveniencias, los tomaré todos a precio regular.— Dije…
—No, no…
¿Cómo crees?
Paganos lo justo.
No te preocupes por lo que pasó.
¡Ji,ji,ji!
Nos gustaría seguir haciendo tratos contigo de ser posible.
¡Ji,ji,ji!— Ella sonrió y dijo: —Ok…
Está bien, pero…
Disculpen la pregunta, ¿no les fue difícil conseguirlos?— Dije sin pensar…
—No que va…
¡Ji,ji,ji!
Con mi magia fue pan comido.
Pero…
Aún no soy muy experimentada y por eso se han maltratado algunos.
Descuida, trataré de ser más cuidadosa de ahora en adelante.
Je,je,je…— Ella me volvió a ver un tanto sorprendida…
Dijo: —¿Magia…?
¿Eres hechicera?
No hay muchos hechiceros en los alrededores y creía conocer a todos los que frecuentan la villa o hacen de aventureros…— Dije un tanto nerviosa…
—Pues…
Sí, algo así.
Y vengo de muy lejos, apenas llevo algunos días por estos lugares.
Hola, mi nombre es Aoi Higurashi.
Mucho gusto, Onee chan.— Ella se quedó pensando en voz alta…
—¿Higurashi…?— La vi extrañada por su reacción y dije: —Sí…
Así es.
¿Pasa algo?— Nuevamente la saqué de sus pensamientos y apenada dijo: —¡Nada, nada!
¡Mucho gusto, Aoi!
Me llamo Jackie, un gusto en conocerte…
Terminamos ese encuentro con charla casual y la promesa de que regresaríamos más adelante para ayudarla con sus materiales de alquimia.
Nos pagó muy bien, y de ahí, conseguimos otros ochenta y cinco oros, pero algo raro pasaba con Kyr kun…
Apenas y había dicho palabra en la última media hora.
Le dije, camino a la zona de hostales: —¿Kyr kun, todo bien?— Parecía sumido y ensimismado en sus pensamientos…
Apenas y respondió: —¡¿Eeeh!?
Sí, Aoi chan.
No pasa nada…— «¿Mmmh…?
¡Ahí está otra vez!» Dije: —¿Y entonces…?
¡¿No estás contento!?
¡Tenemos más dinerito!
No solo eso, ahora podemos trabajar de vez en cuando con Onee chan por un poco más de oro.
¡Ji,ji,ji!
Además, también supongo que podría vendernos pociones y ungüentos, necesarios en nuestras aventuras…
¡Ji,ji,ji!— Él dijo: —Aoi…
¿No notaste algo muy raro con esa chica?— Me quedé pensando y contesté…
—Mmmh…
Pues…
Además de su extraña actitud para conmigo…
No puedo dejar de pensar que tiene algo muy familiar.
No podría decir con certeza de que se trata…
Pero…— Él me interrumpió: —Aoi…
Tiene los ojos rasgados, igual a ti.
¿No te diste cuenta?— «¡…!» Dije: —¡¿En serio!?
Je,je,je…
No me di cuenta…
Supongo que es la costumbre.
Je,je,je…
Mmmh…
Imagino, eso era lo familiar en ella.
Pero…
¿Habías dicho, qué en este mundo, también hay gente con este tipo de facciones…?
¿No?— Él asintió…
—Ahí, está…
¡Ji,ji,ji!
Vamos a descansar, Kyr kun.
No le des importancia.— Había muchas cosas que daban vueltas por mi cabeza, pero antes que sospechar de la chica alquimista, quien a esas alturas aún era una perfecta desconocida, tenía una pequeña duda, clavada como una espina, acerca de Kyr kun…
Sentía desde hace varios días ya, que no estaba siendo del todo honesto conmigo…
Esa noche nos aseamos y bajamos a cenar…
Nos hospedamos en un hotel un tanto de mejor calidad y para variar en una habitación con dos camas.
Después de la cena, subimos y platicamos un rato de lo que haríamos al día siguiente…
Al terminar y ya algo entrada la noche, nos fuimos ambos a la cama.
Después del encuentro con aquella chica, yo no me podía quitar de la mente, todas esas pequeñas cosas raras acerca de Kyr kun…
Como, por ejemplo.
En ocasiones hablaba con total naturalidad, de temas o tópicos los cuales una persona que no conocía mi civilización, simplemente no sabría ni que pensar.
O que en ocasiones usaba mi mismo acento y algunas muletillas, que sería imposible conocer de no haber por lo menos escuchado antes de ellas.
O conocía conceptos o completaba sentencias, acerca de aspectos de la vida cotidiana en la tierra.
Todo eso era imposible saberlo para una persona que nunca estuvo allá o por lo menos hubiese conocido a otra persona de mi mundo con anterioridad.
Daba vueltas y vueltas en mi cama…
«¿Por qué…?
¿Cómo?
¿Mmmh…?» Me senté en la cama sin poder dormir…
«¡Ya está!
¡Sí vamos a ser pareja, no puede guardarme ese tipo de secretos!
Pero…
Sí lo enfrento con cuestionamientos, simplemente lo voy a incomodar…
Pero…
¿Realmente le gusto?
¿Quiere él, ser mi pareja?
¡Pfff!
¿Por qué me enamoré de un vale madres, sarcástico como Kyr kun…?» Revolví mi cabello, desesperada…
«Tal vez, la estoy cagando y simplemente lo debería dejar ser…
Pero a la vez, siento algo de tristeza en sus ojos.
Ese estoicismo, esas muecas a la hora de enfrentar el peligro…
¿Qué escondes Kyr kun?
¿Qué debo de hacer…?
¿Dejar de preocuparme por eso y esperar a que las cosas simplemente pasen o entrometerme…?
Es cierto que los chicos más tímidos, en ocasiones necesitan una manita, pero…
¿Y sí solo me convierto en una inconveniencia para él y me abandona?
¡Waaah!» Kyriel se revolvió en la cama de al lado e inmediatamente me recosté y fingí estar dormida…
Se levantó al baño.
«¡Pfff!
¡Perdóname, Kyr kun!» Apresuradamente, canalicé mi conjuro de iluminación, después de que me aseguré detrás de la puerta, de que estaría ahí por un buen rato.
Fui hasta donde ponía sus cosas y comencé a revisar su mochila…
«Estoy haciendo mal…
Una mujer jamás debería revisar las cosas de su pareja…
¡¿Qué diablos estoy haciendo!?
Debería respetarlo.
Confiar todo el tiempo en él…» Revolvía con mucho cuidado su ropa, hasta llegar al fondo de su mochila…
«Mejor me voy a dormir y olvidarse de todo el asunto…
¡¿Eeeh!?
¡¿Qué es esto!?» Al fondo de esta, me encontré al tacto con un objeto de tela muy, pero muy familiar…
Tragué pesadamente saliva, mientras lo sacaba lentamente para corroborar mis suposiciones…
Se trataba de un escudo de tela de mi misma escuela preparatoria, arrancado del jersey del uniforme de la misma, a la fuerza…
Bajo este, aún quedaba parcialmente la insignia que representaba a un alumno de primer grado…
«¡¿Qué!?» Continuará…
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