Las estúpidas desventuras de Aoi chan, o ¿Cómo morir justo por 50¥? - Capítulo 12
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- Capítulo 12 - 12 Capítulo 12 No estoy tan sola después de todo
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12: Capítulo 12: No estoy tan sola, después de todo…
12: Capítulo 12: No estoy tan sola, después de todo…
Estaba boquiabierta, mientras veía la insignia de tela entre mis manos…
«¡¿Cómo es posible…!?
Sabia que Kyr kun era sospechoso.
Pero…
¡No tanto así!
¿Qué puede significar…?» El sonido del correr del agua proveniente del baño, me erizó la piel…
«¡Mierda!
¡¿Qué hago…!?
¡¿Lo enfrento o espero a un momento más adecuado!?» Guardé rápidamente el bordado de nueva cuenta en su mochila, hasta el fondo, donde lo encontré.
Terminé mi conjuro de luz, puse sus cosas en su lugar y di un salto hacia mi cama…
Él salió del baño como sí nada y dijo, casi murmurando…
—Aoi…
¿Estabas de pie?— Balbuceé incoherencias para aparentar…
—¿Eeeh…?
¿Cuál?
¿Mamá?
¿Kyr kun?
¿Qué pasa…?— Él dijo: —No es nada…
Disculpa sí te desperté.
Vuelve a dormir.— Él rápidamente cayó dormido de nuevo…
«¡Pfff!
¿Kyriel…?
¿Por qué tienes algo como eso en tus posesiones…?
¿Es tuyo?
¿Era de alguien más?» No podía dormir…
Todo daba vueltas en mi cabeza.
«¿Será que él conoció a alguien de mi mundo?
Pero…
¿Por qué me lo está ocultando?
¿Qué pasó con esa persona?
¿Kyr kun, le hizo algo?» No quería desconfiar de él de esa manera, pero todo era muy raro…
«¿Por qué me lo oculta?
Eso solo puede significar que se trata de algo malo…
¡No!
Él no es una mala persona…
¿O, sí?» Estaba demasiado cansada por nuestras correrías de todo el día…
Al final me venció el sueño.
A la mañana siguiente, me despertó la luz del sol colándose por nuestra ventana…
Seguramente pasaba del mediodía.
«Que sueño tengo…
Estaba muy cansada.
Kyriel…» Él entró justo en ese momento, desde la puerta de la habitación…
Dijo: —¡Vaya, Aoi!
Ya era hora…
Prepárate, vamos a almorzar.— Dije: —Buenos días…
¿Por qué no, me despertaste antes?— Él se sentó en una silla y dijo: —Te veías muy cansada.
Ayer fue un día muy pesado después de todo.
Decidí que era mejor dejarte dormir a gusto.— Me paré de la cama y sin darle importancia a que estaba en ropa interior, me agaché a recoger mi falda y mi suéter del piso…
Dije, taciturnamente…
—Lo siento, Kyriel.
Enseguida estoy lista.— Y me fui arrastrando los pies hasta el baño, para refrescarme y vestirme.
Me veía al espejo…
«Mi uniforme ya es un desastre…
No solo necesita una lavada, además mi suéter ya se ha llevado muchos jalones.
No dudo que en cualquier momento se rompa…
¡Pfff!
Kyriel…» Salí rápidamente, después de peinar mi cabello y hacer mis necesidades…
Dije: —Perdón por la tardanza…
¿A dónde iremos…?— Él me vio a los ojos y dijo: —Aoi, ¿te pasa algo…?
¿Te sientes enferma o lastimada?— Hice un colosal esfuerzo por sonreír…
—Nop…
¡Ji,ji,ji!
Estoy bien…
¿Por qué?— Él se sentó en una de las camas y dijo: —A mi no me engañas, Aoi.
A ti te pasa algo.— Me quedé pensando…
«¿Tan fácil soy de leer…?
¿Qué hago…?
¡Está bien!
Lo voy a enfrentar…
De seguro, todo es un mal entendido».
Lo vi seriamente a los ojos y dije: —¡Está bien!
De antemano, te pido disculpas por ser una metiche…
Pero…
Lo siento, no lo pude evitar.— Me incliné varias veces frente a él, antes de cuestionarlo por lo que había descubierto anoche…
Él dijo: —¿De qué se trata?
¿Por qué pides disculpas?— Contesté…
—Sin querer, revisé tus cosas…
Y…
Encontré un escudo de tela, idéntico al uniforme de mi escuela.
Sé muy bien que nunca debí de haber hecho algo como eso, pero…
¿Me puedes explicar, por qué está en tu posesión?— Su semblante cambió por completo y suspiró pesadamente…
No se veía molesto, parecía más un poco triste y melancólico…
Negó de lado a lado y después de un momento incomodo, dijo: —Mierda, Aoi…
Vaya que eres entrometida.
Supongo que a estas alturas, no sirve de nada seguir ocultándolo.
Aprecio tu compañía y por eso te lo voy a decir…— Se puso de pie y de su bolsa de dinero, sacó una moneda muy familiar…
Estiró su mano y me la entregó…
«¡¿Eeeeh!?
¡¿Una moneda de 10¥!?
Pero…
¡Waaah!
¡¿Kyr kun, también viene de mi mundo!?» Él dijo: —Esa es la última moneda que tuve en mi posesión antes de morir, de vuelta en Tokio…— Se la entregué antes de gritar…
—¡¿Qué…!?
¡¿De verdad, también eres japonés!?— Me quedé estupefacta, mientras él asentía lentamente…
Dijo: —Así es, Aoi chan.
Me descubriste.
Sé que no lo parezco, pero mi padre es japonés y mi madre neo zelandesa.
Hola, soy Kyosuke Umegawa, un gusto conocerte.— La cabeza me daba vueltas…
—¡¿Waaah!?
¿Kyosuke…?
¡Eres un tarado!
¡Yo ese día toda estúpida y temblorosa, contándote mi desgracia y pensando en lo vergonzoso que era y que pensarías que estaba loca!
¡Y por dentro te estabas riendo!
¡Sabiendo que venimos del mismo lugar!
¡Baboso!
¡Menso!
¡Imbécil!
¡Ya no quiero saber nada de ti!
¡Yo preocupándome y resulta qué eres un mentiroso…!— Salí de la habitación, azotando la puerta y haciendo un berrinche…
Él alcanzó a reaccionar y me tomó por la muñeca, antes de que yo pudiera ir muy lejos.
Dije: —¡Suéltame, tarado!
¡Quiero estar sola!— Sin saber por que, comencé a llorar…
Él dijo: —Aoi, por favor.
Escúchame…
En primera, no debiste revisar mis cosas y…— Lo interrumpí, lanzándome a sus brazos…
Dije: —Lo siento…
Es que te comportabas muy raro hace días y pensé que me ocultabas algo…
No soy tan toxica como parezco…
Je,je,je…
O eso creo…— Me recargué en su pecho y agregué…
—Eres un tonto…
Yo aquí sintiéndome tan sola…
Y resulta que venimos del mismo lugar.— Él me jaló gentilmente de la muñeca y dijo: —Vamos, hablemos en la habitación.
No hagamos un escandalo aquí afuera.— Me condujo hasta la cama, donde yo me senté y él parado frente a mí, comenzó a explicar…
—Lo siento, Aoi.
Sé que debí haberte dicho desde el primer momento, pero…
Tengo mis razones.
A diferencia de ti, yo no extraño Japón en lo más mínimo y no deseo regresar nunca más.
Para mí es como si ya no existiera.
Por eso tomé un nombre de aquí y me olvidé por completo de ello.
Y por cierto…
No es del todo mentira, lo que te conté…
En realidad, sí tuve un abuelo que murió asesinado en la villa que te mencioné.
Cuando llegué aquí, me encontraba exactamente igual a ti…
Sin saber que hacer siquiera para sobrevivir.
Caminé rumbo al norte y ahí encontré la villa de la que te platiqué.
El líder de la villa, era ese anciano que te he dicho que era mi abuelo.
Él me dio alojamiento en su casa y me enseñó la mayoría de las cosas que sé con la espada y a sobrevivir.
Pasé un año en ese lugar, hasta que ocurrió lo que te conté, desde entonces, viajo por los alrededores, haciendo de aventurero para sobrevivir…— «…» Dije: —¿Y el escudo de la escuela?— Él sonrió, mientras se sentaba en la cama de enfrente…
—¡Ja,ja,ja!
Es mío, no tienes de que preocuparte.
No maté a nadie y me quedé con él.
¡Ja,ja,ja!
Yo también asistía a esa preparatoria…
Aunque eso es mucho decir…
Morí ni bien habían pasado dos semanas desde el inicio del curso.
Sí yo estuviera allá, en este momento, estaría en tercero.
Esa es la razón, por la que nunca nos conocimos…
Aunque…
Tal vez, si nos hubiéramos conocido antes, ninguno de los dos estuviera aquí en este momento.— Él suspiró con un aire melancólico y agregó: —En fin…
Te agradecería por lo que más quieras, que no me llames Kyosuke o Kyo kun o Umegawa san o algo por el estilo.
¿Está bien?
Kyosuke Umegawa, murió esa noche de abril hace dos años.
Ahora solo soy Kyriel.
Tómalo o déjalo…— «Mmmh…
Kyriel…» Dije: —Ok, ok…
Está bien.
Pero…
Al menos dime la razón.
¿No confías en mí?— Él dijo: —Lo siento, Aoi.
Confío plenamente en ti.
Por eso te he contado todo esto.
Pero el resto de la historia, prefiero dejarla en el olvido.— «Kyriel…
¿Qué pudo haber pasado…?
¿Por qué odias Japón?
Igual, creo que esto va mal…
Parecía que nos empezábamos a llevar muy bien y ahora.
Lo siento más lejano que nunca…» Me quedé viendo hacia el piso…
«¡No!
¡No me voy a rendir con Kyr kun!
¡Ji,ji,ji!» Dije, tratando de verme lo mas comprensiva y triste que se pudiera…
—Entiendo y lo siento.
No debí haber estado de chismosa.
Espero todo esto no dañe nuestra relación…
¡Ji,ji,ji!
Después de todo, ya habías prometido que me dirías que te gusto…
¡Ji,ji,ji!
Entonces, vamos a ello y démonos prisa, ya tengo mucha hambre y debemos hacer muchas cosas el día de hoy…— Kyriel saltó en su lugar y comenzó a reír…
—¡Ja,ja,ja!
Aoi…
¡Sí serás!
¡Ja,ja,ja!
Nunca prometí que me declararía…
¡Ja,ja,ja!
Vamos, almorcemos, ya te está haciendo daño a tu cabecita el no ingerir alimentos.— Apretó gentilmente mi cabeza por encima y acarició mi cabello…
«¡Tccch!
¡No cayó!
¡Mierda!
¡Ji,ji,ji!» Sonreí…
—¡Ji,ji,ji!
¡Menso!
No estés toqueteándome…
Primero lo primero, solo dilo y listo, podrás tocar con más confianza.
Y sí, vamos, me muero de hambre.
¡Ji,ji,ji —¡Ja,ja,ja,ja!
Aoi…
Eres una cabezota, pero siempre me haces sonreír.
Vamos…
Almorzamos en el comedor del hostal y nos dispusimos a comprar las cosas que nos hacían falta…
Primero pasamos por algo de ropa para mí.
Era inevitable hasta ese momento, no podía seguir andando por ahí en mi uniforme escolar.
Compré un par de lindos conjuntos, de falda y blusa a juego, para llevar bajo la armadura.
Uno de color purpura y otro de color blanco, ambos con lindos bordados en negro y plateado.
Me los probé antes de pagar y no estaban nada mal…
Seguro seguía enseñando las bragas de vez en cuando, pero se veían mucho mas acorde a la civilización de aquel lugar.
Aprovechando la ocasión, también compré algunas mudas de ropa interior…
Obvio eran más sencillas y no tan estilizadas como la ropa de mi mundo.
Pero eran de alguna tela parecida al algodón, así que eran cómodas y frescas, y eso en mi libro era más que suficiente.
En aquel lugar también se acercaba el verano y estar bien ventilada es una primera necesidad.
De ahí nos dirigimos con un artesano curador de pieles, por consejo de Kyr kun, debería de conseguir una armadura ligera mixta de cuero y mallas.
La cual fuera lo suficientemente resistente, sin ser tan pesada al mismo tiempo.
Revisamos por algún rato, hasta que Kyriel después de platicar un poco con el maestro artesano, ambos comenzaron a probarme las piezas y después el maestro hizo los acabados para que quedara justo a mi medida.
Nos llevamos ahí un buen rato, pero quedé complacida y me veía muy bien en ella.
Antes de partir de ese lugar, también compré una linda mochila de cuero, teñida de color rojo, para cargar con mis cosas.
Ya eran las altas horas de la tarde…
Le dije a Kyr kun, mientras lo abrazaba de la emoción…
—¡Ji,ji,ji!
¡Me encanta!
¡Me gusta mucho como me ha quedado todo!
Está muy cómodo, pero…
Kyr kun…
Tú todavía no compras nada para ti…
No es justo…
De seguro, también necesitas muchas cosas…— Él dijo sonriendo…
—A eso vamos, Aoi.
Compremos botas nuevas para los dos.
Tus zapatitos de suela de goma, no creo que aguanten mucho más.
No quiero que te vayas a torcer o a lastimar.
Vamos…— Felizmente asentí y ambos nos compramos botas a la medida…
Gastamos algo de oro en todo lo necesario, pero era con el fin de seguir nuestras aventuras en aquel aún desconocido mundo para mí.
Continuará…
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