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Las estúpidas desventuras de Aoi chan, o ¿Cómo morir justo por 50¥? - Capítulo 21

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  3. Capítulo 21 - 21 Capítulo 21 Rentaro Shikimi
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21: Capítulo 21: Rentaro Shikimi…

21: Capítulo 21: Rentaro Shikimi…

Me confundí entre el resto de la turba, mientras sin perder de vista las acciones de Kyriel, le dije murmurando a Besitos…

—Atento, Besitos…

Sí ves alguna forma de ayudar, no lo dudes.

Yo, voy a esperar una oportunidad…

¡Pfff!

¡Estoy muy nerviosa!

Por fin, subieron a tres condenados al cadalso y les ajustaron la soga al cuello…

La muchedumbre aplaudió, mientras otros tantos, comenzaron a arrojar piedras y fruta podrida a los pobres ingratos.

Ese fue exactamente el momento que aprovechó Kyriel para subir por detrás al entablado y con la atención de los guardias en otro lugar, rápidamente cortó las ataduras de Rentaro y desarmó a uno de los guardias, desenfundando la espada del mismo por detrás para lanzarla un momento después a las manos del joven tatuado…

Él gritó: —¡Toma, bastardo!

¡Ahí tienes!— Para al momento siguiente, patear por la espalda al guardia desarmado y derribarlo de la tarima…

Rentaro cachó la espada al vuelo y contestó a Kyriel…

—¡Ja,ja,ja!

¡Cada día me sorprendes más Kyosuke kun!

¡Nunca me imaginé que tuvieras las agallas para hacer algo como esto!

¡Gracias!

¡Te debo una!— Y de un tajo, cortó las sogas de ambos condenados, para encarar directamente al guardia restante allá arriba…

Kyriel dijo: —No agradezcas, cabrón…

Aún tenemos que salir de aquí…— Acto seguido, los guardias que se encontraban al frente del entablado, desenfundaron sus armas y soplaron un silbato…

¡Debíamos hacer algo rápido o pronto, tendríamos a toda la ciudad ahí!

Efectivamente…

Mientras Rentaro y Kyriel, hacían escaramuzas para evitar ser rodeados y sometidos, llegó un completo regimiento de hombres armados…

¡Ese era mi momento!

Debía ser valiente y no tener remordimientos, cualquier error podía llevarnos de nueva cuenta a la tumba…

Me paré frente al grupo armado y mientras canalizaba las llamas en mis manos, dije fieramente…

—¡Alto ahí, sí quieren vivir!

¡Nosotros ya nos vamos!

¡Un paso en falso y los mando a todos al isekai!— Ellos vieron temerosos las llamas, pero algunos se aventuraron espada en mano…

Dije: —¡Se los advertí!

¡Pilar de llamas!— Una pequeña flama, descendió desde arriba y un momento después, estalló en una torre de llamas que ascendió de nueva cuenta al cielo, consumiendo a esos pobres infelices…

Agregué: —Se los dije…

No me gusta lastimar a personas inocentes.

No me hagan sentirme mal por ustedes el día de mañana.— La turba que aún rodeaba curiosa el lugar, salió aterrorizada al ver las llamas de mi conjuro y comenzaron a gritar…

—¡Auxilio!

¡Es una hechicera!

¡Corran por sus vidas!— El que parecía ser el capitán de dicho escuadrón, dijo: —¡Maldita hechicera!

¡No se saldrán con la suya, malvivientes!— Para un momento después, gritar a los cuatro vientos…

—¡Atención, aventureros de la ciudad de Valkas, su rey los necesita!

¡Cinco mil monedas de la corona, por cada cabeza de estos forajidos!— «¡Uuuy!

¡Eso no suena nada bien!» Desesperada le dije: —¡Largo de aquí o siguen ustedes!— Canalizando mis llamas, creé un muro alrededor del entablado, muy parecido al que había usado en los acueductos, pero de mayor tamaño…

Repetí furiosa: —¡Dije, largo!— El resto de los guardias, simplemente ignorando a su capitán, tiraron sus armas al piso y salieron volando despavoridos…

Viendo los resultados, el mismo capitán al verse solo, dio media vuelta y comenzó la huida…

Volteé en dirección de Kyr kun y Rentaro, los cuales ya se habían hecho cargo de los pocos guardias que habían quedado dentro del circulo de llamas…

Aunque para no aval…

Fuera del mismo a una distancia prudente, ya se encontraban una docena de hombres armados…

Muy probablemente, aventureros que se querían hacer con el oro…

Dije, un tanto desanimada y asustada…

—¡Pfff!

¿Y ahora, Kyr kun?— Él vio alrededor y dijo: —Debemos esperar a Clara y los caballos…

Espero se encuentre bien…— Exactamente en ese mismo instante, algo comenzó a ocurrir del otro lado de mi muro de llamas…

Una lluvia de luces, comenzó a caer desde el cielo, explotando al contacto con el piso alrededor de nuestros oponentes…

Onee chan gritó desde el otro lado, mientras nuestros enemigos saltaban y corrían para ponerse a salvo…

—¡Ahora, Aoi!

¡Disipa tu muro!

¡Vámonos!— Hice lo propio y rápidamente saltamos a nuestros caballos, mientras Rentaro montaba junto con Clara…

Comenzamos la huida en dirección de la salida de las murallas, al mismo tiempo que una lluvia de saetas comenzaba a caer a nuestro alrededor…

Kyriel gritó: —¡Rápido, rápido!

¡Sí lastiman a los caballos, se acabó!— Aceleramos la marcha entre callejuelas, dirigidos por Rentaro, pero en un golpe de mala suerte y al dar la vuelta para el último tramo…

¡Una flecha golpeó a Rentaro por la espalda…!

Clara asustada, inmediatamente iba a parar la marcha para sanarlo, pero él dijo, haciendo muestra de valor…

—¡Argh!

¡No pares, vámonos!

¡Estoy bien!

No me ha dado en ningún lugar peligroso, solo me ha lastimado el hombro…

¡Sigamos, necesitamos salir de aquí!

Una vez fuera, son unos cobardes, y jamás se atreverían a seguirnos al despoblado…— Clara asintió algo nerviosa y seguimos la marcha hasta encontrarnos de frente con la puerta de la muralla y otro regimiento protegiéndola…

Dije: —¡Déjenmelo a mí!

¡Besitos, se que puedes entenderme, por favor, vuela y baja el seguro de la polea para el puente levadizo, en lo que yo me hago cargo de estos guardias!— El escarabajo levantó el vuelo como sí hubiera entendido mis palabras a la perfección y acto seguido, y sin disminuir la velocidad o bajar del caballo, me puse de pie y grité, estirando mi mano derecha hacia el frente…

—¡Bola de fuego!— Instantáneamente, una carga llameante salió disparada en la dirección de los hombres, los cuales al ver el rugiente orbe, se lanzaron a los costados para salvar sus vidas, dejando el camino libre para nosotros en el proceso…

El orbe estalló al contacto con el piso y las mágicas llamas chisporrotearon en todas direcciones, a la par que el puente levadizo caía de golpe, haciendo un estruendoso sonido…

Sin detenernos, ni voltear atrás, salimos a la libertad, abandonando la ciudad.

Unos cuantos guardias, comenzaron a disparar desde las murallas, incluso escuchamos el sonido de las poleas de las catapultas, pero era demasiado tarde, ¡lo habíamos logrado!

Sin más, nos alejamos en dirección noroeste entre viejos caminos y la espesura…

Después de cabalgar por largo rato a despoblado y siguiendo las direcciones de Rentaro, por fin nos paramos para que los caballos pudieran descansar…

Inmediatamente, Clara revisó y limpió su herida…

Este conteniendo el dolor, comenzó a hablar en un tono diferente para con nosotros…

—Vaya…

Je,je,je…

Por culpa del alcohol y un descuido, me tomaron por sorpresa y me capturaron la noche anterior.

Tenía muchas ideas de como salir de esa situación, pero ninguna que fuera segura y tampoco ninguna que los incluyera a ustedes…

Mmmmh…

Realmente se los agradezco mucho…

¡Vaya qué tenía una idea muy equivocada de ustedes!

Son buenos…

¡Muy buenos!

¡Ja,ja,ja!

Prácticamente, Aoi, tú sola paraste de culo a media ciudad.

¡Ja,ja,ja!

¡Son aventureros poderosos!— A mi aún me temblaban las manos y mis rodillas, después de mi afrenta y todas esas osadías, pero al escuchar esas palabras una ligera sonrisa se dibujó en mi boca…

Después de decir esas palabras, él suspiró pesadamente y agregó…

—Por favor, sé que han hecho mucho por mí, pero…

Consiéntanme un momento más, no estamos lejos, quiero llevar algo a un lugar y con su compañía estaré a salvo por el camino…— Todos nos vimos en desconcierto, pero solo supimos asentir…

Seguimos entre la planicie hasta llegar a un lugar donde tres enormes piedras se sostenían una sobre de la otra, muy probablemente, lozas de una construcción abandonada o que nunca fue…

Rentaro se agachó en la base de las mismas y comenzó a sacar pesadas bolsas de lona, él sonrió y nos vio a los ojos, con la clara luz de la luna…

Dijo: —Este es el botín de todas mis fechorías en este mundo…

Je,je,je…

¡Vamos!

¡Debo de llevarlo a un lugar!— Cargó las pesadas bolsas al caballo y sin saber que pensar seguimos hasta adentrarnos en el bosque, llegando después de unos minutos a una vieja covacha…

Una mujer mayor estaba en la entrada, rodeada de harapientos niños…

Demasiados, para que todos fueran sus nietos.

«Espera un momento…

¡¿Es un orfelinato!?» Rentaro kun, cargó las bolsas al interior después de saludar a los niños y mantener algunas palabras con la anciana…

Mientras nosotros observábamos en silencio…

El cual rompió Clara onee chan, para decir sutilmente…

—¡Ji,ji,ji!

¡Lo ven!

No es tan malo como parece…

¡Ji,ji,ji!— Al terminar y por la hora, la anciana llamó a los niños para llevarlos a la cama y ella misma, caminó hasta nosotros, entregando algo parecido a un pan horneado a Clara y decir…

—¡Muchas gracias, jóvenes, por cuidar de Rentaro!

El gobierno nunca ha querido darnos tierras para el hospicio o donar un cobre.

Sin su ayuda, hace mucho estos niños estarían en las calles…

Espero les guste, es pan de maíz.

Muchas gracias, otra vez, debo atender a los niños.— Asentimos en silencio, mientras Rentaro regresaba con nosotros, con comida y un par de botellas en las manos…

Él dijo cariñosamente a la anciana: —Descansa, obaachan.

No estaré por estos rumbos por un tiempo, cuídense mucho.

Y no te preocupes, estaré bien.

Prometo regresar.— La abuela asintió y dijo: —Cuídense mucho, hijo.

Buenas noches, con permiso.

Momentos después, él encendió la hoguera y calentó la comida…

Todos seguíamos en silencio, sin saber que decir, completamente confundidos con aquel hombre, que era completamente distinto a lo que creíamos…

Aún así comimos y al terminar la cena, Rentaro se puso de pie y dijo: —Supongo que quieren saber como llegué aquí…— Sin querer todos asentimos, incluido Kyr kun…

Rentaro sacó de su bolso una moneda muy familiar…

Y nos la mostró poniéndola frente al fuego.

¡Se trataba de una moneda de 1¥!

Él comenzó a relatar…

—Bien…

¡Ja,ja,ja!

Primero que nada…

Quiten esa idea de su cabeza, no soy alguien bueno y honesto u honorable.

Soy y siempre fui, escoria…

¡Ja,ja,ja,ja!

Crecí huérfano de vuelta en Tokio y desafortunadamente siempre fui un chico ignorante, necio y hosco…

¡Una manzana podrida como suelen decir por ahí…!

Mmmh…

Rechazado y humillado, fue de manera natural, que durante mi estadía en el bachillerato, empezara a frecuentar malas compañías…— Él se detuvo un momento de su relato, para arrojar una de las botellas de licor a las manos de Kyriel y destapar la otra por su cuenta…

Continuó…

—Entonces…

Comencé a delinquir…

Cosas menores, pequeños hurtos, estafas e infamias por el estilo.

Al mismo tiempo, llamando la atención de gente mucho más peligrosa…

Antes de terminar la escuela, me habían enrolado…

¡Ja,ja,ja!

¡Si, lo que están pensando, sí son verdaderos tatuajes!

¡La Yakuza!

¡Ja,ja,ja,ja!

Digo, no había mucho de que estar orgulloso, solo era mula de carga y halconcillo, cosas menores, mandadero y así por el estilo…— Él se pausó por un momento para dar un largo sorbo a la botella y continuar…

—Y en fin…

No seguí las reglas, fui ambicioso, más de lo que debí serlo y aquí estoy.

Antes de dispararme y caer al agua helada de la bahía, moribundo, ellos a manera de burla, echaron esta vieja moneda de 1¥ a mi bolsa, alegando que era el resto de mi paga…— Una pequeña lágrima de dolor u odio, recorrió su mejilla…

«Rentaro kun…» Todos quedamos cabizbajos después de escuchar la cruenta historia, pero él se paró como sí nada y agregó: —Vamos a descansar, seguro se sienten muy agotados, después de todas las correrías del día de hoy…

¡Ja,ja,ja!

Buenas noches…— No hablamos mucho más esa noche, para la mañana siguiente encontrarnos con una gran sorpresa…

Los caballos estaban listos y preparados, el desayuno estaba servido y Rentaro kun, portaba una flamante armadura completa de cuero negra…

Todos vimos en sorpresa, mientras él preparaba algo de arroz al vapor…

Nos vio a todos con una sonrisa y dijo: —¡Ya era hora!

Vamos, desayunen y pongámonos en marcha…— «¡¿Eeeh!?» Pregunté tontamente…

—¿Rentaro kun?

¿Vienes con nosotros…?— Él profundizó su honesta sonrisa y dijo: —¡Obvio!

¡¿No necesitaban un rastreador!?

Bien, ¡pues ahora tienen al mejor!

Continuará…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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