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Las estúpidas desventuras de Aoi chan, o ¿Cómo morir justo por 50¥? - Capítulo 20

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  3. Capítulo 20 - 20 Capítulo 20 En busca de un rastreador
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20: Capítulo 20: En busca de un rastreador…

20: Capítulo 20: En busca de un rastreador…

Después de una larga travesía, por fin logramos llegar a la ciudad portuaria de Dekanos…

Era un lugar un tanto sucio y descuidado, pero sin lugar a dudas el poblado más grande y habitado en mi pequeña estadía en aquel mundo.

La ciudad era un punto comercial muy importante y las calles estaban inundadas de comerciantes y compradores.

Tenía una fuerte presencia militar por parte del reino e incluso tuvimos que pagar y hacer fila para entrar, afortunadamente gracias a Clara, quien presentó algunos papeles del templo y dijo que solo íbamos en peregrinación, pagamos solo una moneda de oro…

Una vez en el interior, nos dirigimos en dirección de los hostales y tabernas, que frecuentaban los aventureros de aquel lugar…

Durante el camino, les dije: —¡Pfff!

¡Qué robo…!

¿Por qué nos cobraron por entrar…?

Este lugar tiene mucha gente, pero sí lo ven con detenimiento, no es un lugar muy bonito que digamos…

Mmmh…— Kyriel sonrió y agregó…

—¡Ja,ja,ja!

Eso es un cumplido…

La verdad, es que es un basurero.

Muy probablemente los costos de vida en este lugar, también sean muy altos.

Especialmente por la afluencia de gente…

Igual es un problema, porque en un lugar como este, no podemos hospedarnos en un lugar económico, sin sospechar de todo y de todos…— Clara se detuvo algunos pasos atrás y ambos volteamos a ver que era lo que ocurría…

Dije: —Onee chan…

¿Todo bien?— Ella salió de sus pensamientos y dijo: —¡¿Aah…!?

Nada, todo bien…

Mmmh…

Estaba pensando, que sí no les molesta, podríamos hospedarnos en el templo de mi religión, mientras estemos en este lugar.— Dije, algo nerviosa…

—Eehm…

Je,je,je…

Onee chan, recuerda que abandonamos la misión y además nos quedamos el dinero…

No creo que estén muy contentos con nosotros, sí se enteran de que seguimos con vida.— Kyriel asintió y Clara dijo: —No hay problema…

¡Ji,ji,ji!

Podríamos decir, que simplemente no pudimos hacerlo y tuvimos que viajar hasta aquí a conseguir un rastreador para poder regresar y cumplir la misión.

¿Qué les parece?

Suena bien, ¿no?

¡Ji,ji,ji!

Incluso podríamos sacarles un poco más de oro…

¡Ji,ji,ji!— Dije, sorprendida…

—¡¿Onee chan!?

¡Eso es algo muy feo, sí es que pensamos quedarnos con el artefacto…!

Aunque…

Siempre podríamos seguir adelante con el plan inicial, entregarlo y que nos paguen…

Je,je,je…— Clara dijo, mientras suspiraba…

—Nah…

Aún estás muy tierna, Aoi…

¡Ji,ji,ji!

Si queremos reunir los fragmentos de la llave, debemos quedarnos el grial y sí de alguna manera, se lo podemos quitar al cáliz, estoy segura que el templo se daría cuenta y nos meteríamos en un problema aún mayor.

Por cierto…

He estado pensando en decirles algo y este es un buen momento.

Escuchen…

Por favor, no digan a nadie que poseemos los fragmentos, el hacerlo podría traernos problemas muy graves y enemigos muy poderosos…

Mantengamos el secreto, todo el tiempo que sea posible, ¿está bien?— Ambos asentimos y al final, estuvimos de acuerdo en hospedarnos en un hostal con hostería, de mediana calidad, el cual era frecuentado por aventureros en busca de trabajo y compañeros…

Guardamos los caballos en el establo del lugar y descansamos un poco para estar listos para la noche…

Debíamos conseguir un rastreador experimentado, pero a la vez que de preferencia fuera joven, al igual que nosotros.

Iba a ser una tarea muy difícil…

Pasamos la noche, viendo a los posibles candidatos, sin siquiera hablar con alguien o pararnos de nuestra mesa…

Kyriel dijo: —Creo que será imposible de esta manera…

Supongo que tendríamos mas suerte en el gremio o con carteles en la calle.

Disculpen el comentario, pero todos estos tipos solo parecen matones y mercenarios…— Clara asintió y dijo: —Sí…

Sé a lo que te refieres…

Mmmh…

Tal vez, después de todo, si sería buena idea ir al templo y pegar un cartel en las misiones de la mañana…

Además…

También está el aspecto económico…

Recuerden que deberemos de pagarle, o por lo menos repartir el botín con dicha persona…

Sí contratamos a alguien experimentado, no será barato.

Y la promesa del botín, no creo que emocione a los más taimados…

No lo había pensado con calma desde el principio…

Creo que lo mejor será buscar a alguien joven con la esperanza de que sea un diamante en bruto…

¡Ja,ja,ja,ja!— Kyriel suspiró pesadamente y Onee chan, se recargó sobre de la mesa, ya con algunas copas encima…

Dije: —Vaya…

Sí, que es un lío…

Mmmh…

¿Onee chan?

¿Seguro está bien, qué sigas tomando?

Te ves cansada…

¿No quieres ir a la habitación?— Ella sonrió y levantó su copa al aire…

—¡Ja,ja,ja,ja!

¿Quién eres Aoi, mi mamá?

¡Ja,ja,ja!

Déjenme disfrutar un poquito, pasé mucho tiempo llenándome de polvo en esa pequeña aldea, guardando las apariencias…

¡Ja,ja,ja!

Además, puede que llegando a la habitación, caiga como una piedra y entonces, eso les dejará la habitación para ustedes solos el resto de la noche…

¡Ji,ji,ji!— Kyriel y yo, separamos rápidamente nuestras miradas, sonrojados…

Y ella agregó…

—¡Ji,ji,ji!

¡¿Lo ven!?

Todos salimos ganando…— En ese exacto momento, la hostería completa guardó silencio y nosotros sorprendidos, volteamos a todos lados, para saber que era lo que pasaba…

Un hombre con una pañoleta cubriendo su rostro, había entrado y se había parado exactamente en la barra…

Tenía los brazos descubiertos, donde portaba orgulloso sus tatuajes…

Kyriel murmuró: —¡Mierda!

¡Lo único que faltaba, este cabrón aquí!— Era el saltea caminos que nos habíamos topado a lo largo de nuestro viaje…

La mayoría de los clientes del lugar, lo veían con miedo o despectivamente.

Él tomó una botella de la barra y volteó en todas direcciones…

Hasta que se topó con nuestra mirada y sin darle importancia alguna a nuestras pasadas diferencias, se dirigió hacia nosotros…

Kyriel claramente molesto, endureció su mirada y Clara onee chan, no le quitaba la vista de encima, mientras yo, me limitaba a sonreír nerviosamente…

Él dijo, al estar frente a nuestra mesa…

—¡¿Aah…!?

¡Vaya, vaya!

Pero sí es Kyosuke kun…

Espero no les moleste, que me siente aquí, después de todo somos paisanos y como se pueden dar cuenta, no soy muy bien recibido por estos lugares.— Kyriel seguía sin decir palabra, yo igual con mi sonrisa nerviosa, pero Clara inmediatamente se hizo a un lado, dejando un espacio libre para el chico a su lado…— Él suspiró pesadamente, mientras se sentaba, para decir un momento después: —Gracias…— Dio un largo sorbo a la botella y después agregó: —Mi nombre es Rentaro Shikimi, un gusto conocerlos…— Nos quedamos viendo los unos a los otros…

Parecía que nuestras suposiciones eran correctas y el infame saltea caminos, era también japonés…

Dije sin pensar…

—¡¿Rentaro…!?

¡Waaah!— Él volvió a tomar de la botella y contestó…

—Así es pequeñita…

Dime…

Kyosuke…

¿Tu novia iba en secundaria…?

¿Así qué te gustan, mucho menores y un tanto tontitas?— Kyriel abrió la boca para reclamar, pero Clara onee chan, se adelantó con una risotada, mientras yo comenzaba a comprender, que me habían insultado…

—¡Ja,ja,ja,ja!

Rentaro kun.

¡Ja,ja,ja!

No, ella es Aoi, y sí se ve simplona y un tanto menor.

Pero iba en bachillerato y tiene un buen corazón.

Mi nombre es Akari Himesaki, mucho gusto.— Él se inclinó cortésmente frente a todos y yo dije: —¡Espera un momento!

¡No soy tonta!

¡¿También eres japonés!?— Y él contestó, mientras asentía con su rostro…

—No te exaltes, chaparrita…

¡Ja,ja,ja!

Solo fue una broma…

¿Y bien…?

¿Qué los trae hasta estas tierras?

Ahora que también he confirmado mis sospechas, no pude contener mi curiosidad, disculpen la intromisión, pero quedé muy sorprendido de encontrar a otras personas en mi situación en este mundo…— El joven se veía honesto y vivaz, la verdad en ese momento, me pareció muy difícil creer todos los crímenes que le imputaba el gobierno…

Clara visiblemente alcoholiza, dijo: —Pues…

¡Ja,ja,ja!

Podrá parecerte tonto, pero estamos de aventura…

¡Ja,ja,ja!

Nos encontramos de manera casual y después de pensarlo un tiempo, decidimos dedicarnos a ser aventureros…— El chico se quedó con su mirada perdida hacia el frente y después de dar otro sorbo a su botella, dijo: —Vaya…

¿Y por qué?

¿Dinero?

¿Fama?

¿Alguna razón en especifico?

Es un oficio muy peligroso para tomarlo a la ligera.— Clara dijo: —¡Ja,ja,ja!

Tenemos algunas razones en especifico, pero se podría decir que son a largo plazo y la única forma de conseguirlas es siendo aventureros…

¡Ja,ja,ja!— Él dijo: —¡¿Aaah…!?

Pues no entiendo…— Yo recordando el motivo por el cual estábamos en aquel lugar, murmuré quedamente a Clara…

—Onee chan…

Aprovecha y pregunta, ¿dónde es que podríamos conseguir un buen rastreador o sí es qué él conoce a alguno?— Clara asintió y dijo: —Entonces, pues más o menos ese es el motivo…

Je,je,je…

De hecho, venimos hasta este lugar a contratar un rastreador para una futura expedición…

Je,je,je…

¿Dime, Rentaro kun, conoces a alguno que pueda encajar en nuestro grupo?— Él puso su mano sobre el paño que cubría su barbilla y dijo, mientras seguía pensando…

—¿Rastreador…?

Mmmh…

¿Qué encaje con ustedes…?

Mmmh…— Nos vio a cada uno, de arriba a abajo…

Para después soltar una honesta risotada…

—¡Ja,ja,ja,ja!

Imposible…

No aquí.

¡Ja,ja,ja,ja!

No me lo tomen a mal, seguro sí algo sobra en este basurero son rastreadores, pero dudo mucho que alguno encaje en su grupo.

¡Ja,ja,ja,ja!

Todos en este lugar son una turba de maleantes y malvivientes, como su servidor.

¡Ja,ja,ja!

Tendrían un poco más de suerte al norte en Fleur o tal vez en Tarantos…— Él se puso de pie, bebiendo las últimas gotas de su botella para agregar…

—Gracias por la compañía, me retiro…

Y no me lo tomen a mal, pero en serio les aconsejo que busquen en otro sitio, esta ciudad está podrida hasta el tuétano.

Hasta pronto…

Aah…

Una cosa más, no te lo tomes personal Kyosuke, eres un buen espadachín, me gustaría volver a pelear contigo…— Y como llegó, se fue de la hostería, solo levantando la mano por detrás a manera de despedida…

Nos quedamos perplejos y por fin, le regresó la voz a Kyriel, quien dijo, negando de lado a lado…

—Me molesta aceptarlo, pero tal vez este bastardo tenga razón…

Sí vamos a ocupar a un rastreador, tiene que ser alguien de nuestra completa confianza.

Simplemente preguntando en las tabernas o por la calle, no nos va a llevar a nada…

Vayamos al gremio por la mañana y revisemos, sí hay alguien cercano a nuestra edad que tenga habilidad.— Estuvimos de acuerdo y prácticamente cargamos por las escaleras de regreso a la habitación a Clara onee chan…

A la mañana siguiente, dejé suficiente agua y comida a Besitos en la habitación y partimos rumbo al gremio de aventureros…

Clara quien se veía completamente descuadrada por la resaca del día anterior, dijo: —¡Pfff!

¡Pfff!

¿Era necesario qué saliéramos tan temprano?

¡Diablos!

La cabeza me va a explotar…— Kyriel dijo: —Ya, ya…

No pasa nada.

Es mejor que estemos ahí temprano, para que podamos ver a la mayoría de agremiados que van a buscar trabajo.

Tal vez, encontremos algo como lo que buscamos…

Pasamos ese día y el siguiente, tratando de conseguir a alguien adecuado…

Preguntamos a los empleados del gremio, observamos a la mayoría de rastreadores que iban en busca de misiones por las mañanas e incluso preguntamos a terceros…

Había mucha gente dispuesta, pero ninguno que realmente encajara en nuestro grupo.

La mayoría eran personas mayores o jóvenes con apariencia de vagos y delincuentes…

Salimos desanimados por la tarde del segundo día y caminábamos de regreso a la hostería, cuando algo en la plaza principal de la ciudad, comenzaba a organizarse…

Una turba se había conglomerado, mientras soldados levantaban un cadalso en medio de la multitud.

Dije, mientras Besitos caminaba por mi ropa hacia la parte de atrás de mi vestido, en dirección de mi espalda…

—¿Qué está pasando…?

¿De qué va eso?— Kyriel sin prestar mucha atención, dijo: —Debe de ser una ejecución pública…

Seguramente, ejecutarán a algunos delincuentes en público, para amedrentar al resto.— Clara onee chan, dijo exaltada y con zozobra en sus palabras…

—¡¿No…!?

¡No puede ser!

¡Miren ahí…!

¡¿No es ese Ren kun!?— «¡¿Eeh…!?

¿Ren kun…?

¡Aaah…!» Efectivamente…

Entre los condenados a la horca, se encontraba el joven con el cual apenas habíamos entablando conversación, dos noches atrás…

Clara agregó, desesperada…

—¡No…!

Sé que es un delincuente, pero…

Deberíamos ayudarlo…

¡Por favor!— Kyriel vio profundamente la escena, mientras apretaba su puño, para después verme a los ojos…

Asentí con una mirada sincera y él con una voz entrecortada, dijo: —Akari, Aoi…

¡Vayan por los caballos!

¡Pero rápido, dense prisa!— Comenzamos la marcha rumbo a la hostería, pero Clara me detuvo y dijo: —¡Yo me haré cargo, Aoi!

¡Quédate aquí y ayuda a Kyriel kun!

No te delates hasta que sea el momento adecuado o se encuentren en aprietos.

¡Voy volando, ya vuelvo!— Asentí…

Continuará…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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