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Las estúpidas desventuras de Aoi chan, o ¿Cómo morir justo por 50¥? - Capítulo 4

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  3. Capítulo 4 - 4 Capítulo 4 Subiendo de nivel
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4: Capítulo 4: Subiendo de nivel…

4: Capítulo 4: Subiendo de nivel…

Habíamos caminado ya varios días a través del bosque…

Según Kyriel era cosa de un par de días más y estaríamos muy cerca de nuestro destino.

La villa de Fleur…

Aunque a decir verdad, a mi no me emocionaba mucho la idea…

«De cualquier manera, yo no puedo regresar a mi casa…

Una vez ahí y sin Kyriel, supongo que tendré que hacerme de un trabajo en la villa para ganarme la vida o algo por el estilo.

¿Qué podría ser?

¿Camarera…?

¿Mucama…?

¡Pfff!

Soy una inútil, nadie con un poco de sentido común me daría un empleo.

Tal vez, ayudando a algún comerciante en el mostrador o algo así…

Eso lo podría intentar…

¡Sí!

¡Eso será!» Me sacó de mis pensamientos, la mano de Kyriel, la cual me sujetó por el hombro y él me dijo en un tono bajo, casi como un secreto…

—Espera, Aoi…

Detente.

Algo anda mal.

Presiento que desde hace rato, nos están siguiendo.— Me puse muy nerviosa y dije: —¡¿Quién o qué!?

¡¿Son monstruos!?

¡¿Qué hacemos…!?— Él dijo: —Guarda silencio y pon tu espalda contra un árbol.

Muy probablemente, trasgos…

¿Supongo qué está de más preguntar, sí sabes pelear…?— Asentí…

—Sí, está de más…

Jamás en mi vida, he alzado mis manos para defenderme físicamente de nada…

Tengo miedo…— Él solamente alcanzó a decir, antes de que una turba de goblins, saltará de entre la espesura…

—Conserva la sangre fría y piensa con claridad.

¡Saldremos de esta!— Los goblins gruñeron como animales salvajes y se lanzaron sobre de Kyriel, pero él anticipando sus movimientos, evitó la emboscada y desenfundó su espada para partir por el cuello al mas rezagado…

Kyriel sabía lo que hacía, y se movía en el campo de batalla sagazmente, evitando quedar al descubierto frente a las pequeñas criaturas…

Aún así, seguían saliendo, tal vez en total, una docena de ellos…

Por otra parte, yo…

Estaba muerta de miedo y a un paso de mojar mis bragas de la impresión.

Solo veía pasar la escena frente a mis ojos, sin siquiera poder moverme o hablar…

Aún después de todo el esfuerzo de Kyriel, los goblins lo sobrepasaron con número y aunque no estaba en peligro, ya no podría darme la espalda para defenderme o se pondría en una situación comprometida…

Helada de pavor, observaba, a la par que tres de los pequeños monstruos se dirigían hacia mí y Kyriel me gritaba…

—¡Aoi, corre!

¡No te preocupes por mí!

¡Huye!

¡No son rápidos!

¡Sí corres con todas tus fuerzas no te podrán alcanzar!— Las tres inmundicias se acercaban hacia mí…

Sin pensarlo y ya con mis ojos llenos de lágrimas, mis pies se comenzaron a mover por sí mismos y di media vuelta para correr al lado contrario, pero…

Por primera vez en mi vida, pensé con la cabeza…

No podía dejar a Kyr kun.

«¡Toda mi vida hasta ahora, ha sido siempre lo mismo…!» Por un momento, pareció que el tiempo se detenía y en fracciones de segundo, comencé a pensar…

«¡No, no, no!

¡No lo puedo abandonar!

¡¿Qué va a pasar, sí me alcanzan!?

¡¿Qué va a pasar si lo matan y después van por mí!?

¡Debo de dejar de pensar siempre en mí!

¡Debo de hacer algo!» Me frené en mis pasos y apreté la daga que me había regalado Kyriel por el mango, la cual estaba guardada bajo mi suéter…

Volteé a encarar a las bestias, mientras la desenfundaba…

Entonces, lo improbable comenzó a suceder…

El escarabajo que me había venido siguiendo todo el camino desde el río, se paró exactamente sobre la cara del goblin más adelantado en mi dirección…

¡Debía aprovechar la oportunidad!

Mientras este, sorprendido por el insecto, soltó su arma y tambaleó descompuesto, tratando de quitárselo de encima, yo me arrojé sobre de él y lo apuñalé en su cuello, una y otra vez…

Mi miedo, se transformó en ira y así acabé con mi primer oponente en toda mi vida…

Me levanté lentamente, mientras buscaba en el bolso de mi blusa la moneda de 50¥ y los dos goblins restantes, trataban de asimilar la situación, de como en un segundo, yo había pasado de presa a depredador…

Lancé la moneda al rostro del siguiente y grité: —¡Toma!

¡Es un regalo!

¡Espero la disfrutes tanto como yo!— Improbablemente, la moneda lo golpeó directamente en uno de sus ojos y este se llevó las manos al rostro, mientras se quejaba con gruñidos e incoherencias…

Momento que aproveché para degollarlo rápidamente por la espalda.

Jadeaba pesadamente, mientras observaba mis manos llenas de sangre…

Estaba exhausta, por la caminata, por el esfuerzo, por la ira.

El último de ellos, gritó, enfurecido por lo que había hecho con sus dos camaradas.

Soltó su puntiagudo palo y se arrojó encima de mí, para morderme y desgarrarme por sí mismo con sus sucias uñas.

Forcejeamos en el piso, después de todo, él era solo un goblin y yo una chica de dieciséis años de edad.

Probablemente, poseíamos la misma fuerza física…

Pero yo ya estaba muy cansada.

¡Con todo, me defendí como una gata boca arriba!

¡Ya había llegado muy lejos en mi afrenta, no me iba a detener ahí!

La ira volvió a mi ser y entonces, lo sentí por primera vez, a la par que los rayos del sol, bañaban mis ojos…

Sentí un calor muy fuerte dentro de mí y esté se encendió por la chispa de mi furia, canalizando una fuerte llamarada de flamas anaranjadas, provenientes de mis manos, la cual carbonizó a la inmunda criatura al contacto…

El pequeño desgraciado, salió huyendo al instante, pero sin aval…

Cayó muerto, apenas unos pasos adelante, gracias a sus graves quemaduras.

El campo de batalla, se llenó de silencio y me comencé a reincorporar para ver que Kyriel y los cuatro goblins restantes, veían la escena descuadrados…

Las bestias gruñeron asustadas y comenzaron a huir en todas direcciones.

Kyriel me sonrió y extendió su mano…

La tomé para terminar de incorporarme.

Él dijo: —¡Vaya, Aoi!

¡¿No me dijiste qué eras hechicera!?

¡Eso ha ido muy bien!— Sonreí nerviosa, mientras cansada, me recargaba en su pecho…

Dije, faltándome el aliento: —Je,je,je…

Ni siquiera yo, lo sabia…

Je,je,je…

Tengo sueño…

Y hambre…

Y sed…

¿Podemos descansar un poco?— Él dijo: —Claro, vamos.

Recárgate en ese árbol, en lo que yo reviso, si estás basuras tienen por lo menos algunas monedas.

Luego nos alejaremos un poco del lugar y acamparemos para la noche.— Caminamos en dirección del árbol, yo apoyada en su hombro, pero entonces, vi la moneda en el piso y le dije: —Espera un momento, Kyr kun…

¡Ji,ji,ji!

Mi monedita de cincuenta yens…

Deja la recojo.— La levanté del piso y la eché de vuelta a una de las bolsas de mi suéter.

Me senté recargada en el árbol, mientras Kyriel bolseaba a los goblins abatidos, uno a uno.

En eso, oí un zumbido y el enorme escarabajo, llegó volando a posarse sobre mi hombro.

Esa vez, no tuve miedo.

Solo sonreí y lo tomé con mis dos manos, como había visto que lo había sujetado Kyriel la vez anterior…

Le dije, como sí platicara con otra persona: —¡Gracias, escarabajito!

No pudiste llegar en mejor momento, te debo una.

¡Ji,ji,ji!

No eres tan feo después de todo.— El insecto, estiraba y retraía su larga probóscide, como sí entendiera lo que le estaba diciendo y comenzó a acariciar mis mejillas con ella.

Dije, sobresaltada: —¡No, no!

¡Besitos, no!

No seas confianzudo…

¡Ji,ji,ji!

¡Espérate!— Me hacía cosquillas, así que lo alejé de mi rostro…

Kyriel regresó y nos pusimos en marcha, junto con el extraño escarabajo, el cual ahora iba prendado de mi suéter por la espalda…

Caminamos aún largo rato…

Ambos veníamos en silencio.

Me sentía extrañamente complacida y realizada…

Por primera vez en mi vida, me había podido valer por mí misma y había salido adelante, sin nada más que un par de raspones en las rodillas.

Por fin, llegamos a un pequeño claro, rodeado completamente por arbustos y vegetación.

Kyriel puso su mochila en el piso y comenzó a preparar la hoguera…

Me quedé pensando…

«Todo ha ido muy bien hoy…

¡Incluso he podido hacer magia!

¡Ji,ji,ji!

Me siento tan bien, como sí hubiera subido de nivel, en un juego de fantasía…

Pero…

Falta algo…

Debo empezar de cero por completo, para no sentir este peso en mi interior.

¡No puedo seguir con las mentiras!

Debo decirle la verdad a Kyr kun».

Me acerqué hasta él, con las manos detrás de mi espalda y dije…

—Kyr kun…

Debemos hablar.

Tengo algo muy importante que decirte.— Él me vio de arriba a abajo, desde su posición y dijo: —¿Sí, Aoi, pasa algo?

¿Estás lastimada?— Negué de lado a lado con la cabeza y dije: —No, no es eso…

Es solo que, te he dicho una mentira y ya no puedo seguir con ella.

Me estás ayudando mucho y no es lo correcto.

Mi madre no educó a una mentirosa…— Por fin, una de las chispas, encendió el pasto seco y Kyriel sopló con fuerza para que las pequeñas ramas, comenzaran a crujir…

Él dijo: —¿Mentira…?

¿De qué se trata?— Él se sentó frente al fuego, para alimentarlo poco a poco y yo me senté a su lado, sobre de mis rodillas…

Dije: —Mmmh…

Verás…

Realmente no he perdido la memoria y no estoy perdida…

Bueno, sí y no.

Es complicado.

Por favor, escucha con atención y no pienses que estoy loca, ¿ok?— Él asintió y le conté a detalle, toda mi desventura, hasta el momento que nos encontramos hace algunos días…

Al terminar, él dijo: —Vaya…

Ahora entiendo, porque tenías miedo de decírmelo.

Es realmente una historia inverosímil…

Supongo que eso explica, tu extraña vestimenta y las muletillas que usas al hablar…— «Mmmh…

Que raro…» Aunque le acababa de contar la cosa más deschavetada que cualquiera pueda decir en su vida, él fuera de las palabras que denotaban asombro, no tuvo ninguna otra reacción…

No le di importancia en ese momento y dije: —Bueno, sí…

¡Pero no es extraña mi vestimenta!

¡Es un uniforme de preparatoria!

Todos los chicos de mi edad, de la nación de donde vengo, usan uno parecido.

Solo varían los colores, dependiendo de la escuela.

Y mira…

Este bordado en el suéter, junto al escudo de mi escuela, significa que voy en segundo grado…

Bueno…

Iba, mejor dicho.— Él dijo, extrañado: —¿Escuela…?

¿Cómo escuela de hechicería?

¿Por eso sabes hacer magia?

¿Todos en tu mundo estudian magia?

—¡No, no!

¡Ja,ja,ja!

Quisieran…

En cuanto a escuela me refiero, a una normal, común y corriente…

Mmmh ¿Cómo te lo explico…?

Mmmh…

¿Qué aquí no hay escuelas?

Donde van todos los chicos de la misma edad y aprenden, cosas así como matemáticas e historia y cosas por el estilo…— Él negó…

—¿Matemáticas…?

¿Qué es eso…?

¿Es un oficio de donde vienes?

—¡Ja, ja, ja!

Matemáticas es el estudió de los números…

¿Sabes contar y hacer operaciones, Kyriel, como sumar y restar?

—Sí, lo sé…

Pero…

—Bueno, esas son las matemáticas…

Pero no importa, olvidemos eso.

Y no, en mi mundo, nadie sabe hacer magia…

O eso creo.

Pero no le demos más vueltas, con el tiempo te seguiré platicando algunas otras cosas…

Ahora, solo quiero que me perdones, por haber sido una mentirosa.— Él sonrió nuevamente con esa mueca tan extraña, idéntica a la de la primera vez, cuando vio mi uniforme: —¿Perdonarte…?

¡Ja,ja,ja!

Eres muy graciosa, Aoi.

¡Ja,ja,ja!

Está bien, te perdono.

Pero no vuelvas a mentir, ¿ok?

Ahora, vamos a poner el resto de la carne seca que me queda al fuego, ya tengo mucha hambre.— Sonreí también…

—¡Sip!

¡Hagamos eso!

Continuará…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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