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Las estúpidas desventuras de Aoi chan, o ¿Cómo morir justo por 50¥? - Capítulo 3

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  3. Capítulo 3 - 3 Capítulo 3 Mi nueva vida
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3: Capítulo 3: Mi nueva vida…

3: Capítulo 3: Mi nueva vida…

Desperté en mi amada camita, mientras mi mamá, corría las cortinas de mi habitación…

«¡¿Eeeh…!?

¿Después de todo, sí ha sido un sueño…?

¡Fiu…!

Menos mal».

Suspiré aliviada.

Mi madre dijo, mientras se paraba frente a la cama: —Aoi, se hace tarde para la escuela.

¿Te encuentras bien?

Escuché que hablabas y gritabas, mientras dormías.

¿Tuviste una pesadilla?— Asentí…

—Sí, mamá…

Fue una pesadilla horrible.

Soñé que moría en un accidente de transito, camino a la escuela.

Fue muy feo.

¡Waaah!

Todavía me siento algo ansiosa por todo lo que pasaba en mi sueño.— Mi mamá caminó a un lado de la cama y puso su mano en mi frente…

—No tienes fiebre, pero estás sudando de la impresión…

¿Quieres qué hable a la escuela para que te tomes el día libre?— Asentí y dije: —Sí mami, por favor.

Y…

Mmmh…

Mamá…

Lo siento.— Ella preguntó: —¿Por qué te disculpas, Aoi?

—Disculpa…

Casi nunca te ayudo en la casa y en general, me la paso jugando en la computadora o leyendo historietas.

No quiero ser más una desobligada.

Supongo que ya debes de tener suficiente, con que papá esté siempre de viaje por su trabajo.— Ella sonrió y dijo: —No pasa nada, hija.

Me gusta ver que puedes llevar una vida tranquila, gracias a nuestro esfuerzo.

¡Ja,ja,ja!

Pero sí insistes…

Está bien, te haré una lista de obligaciones en la casa.— Sonreí…

—¡Sip!

Sin problema, mamá.

¡Te quiero mucho!— Ella se inclinó hasta mí y me besó repetidamente en mis mejillas…

—Yo también te quiero mucho, Aoi…

Desperté de golpe…

Jadeando y respirando agitadamente.

Una extraña criatura parecida a un enorme escarabajo, me lamía toda la cara con una extraña probóscide que salía por debajo de sus grandes y oscuros ojos…

No pude más que gritar del horror, revolviéndome en mi lugar para quitármela de encima…

—¡Waaah!

¡Auxilio!

¡Quítenmela!

¡Quítenmela!

¡Me quiere devorar viva!— Kyriel regresó corriendo sin camisa, hasta el lugar de nuestro campamento y rápidamente, tomó entre brazos al extraño insecto y dijo: —Aoi, tranquila, no pasa nada.

No son peligrosos.

Cálmate un poco.— Tardé unos segundos en recobrar la compostura, para después decir, mientras me tallaba mis ojos llenos de lágrimas…

—¡Esa cosa me atacó!

¡¿Qué es…!?

¡Es horrible!— Kyriel haciendo un esfuerzo magnánimo por contener la risa, dijo: —Mmmh…

No te preocupes, como ya te dije, son inofensivos.

La gente los llama, escarabajos besucones y abundan en el valle a la entrada de la primavera.

No le hacen daño a nadie, solo comen frutas y raíces, además las leyendas cuentan, que pueden vivir cientos de años.— Me arrastré hasta el árbol más cercano y repetí tontamente, mientras me sentaba recargada en él, abrazando mis rodillas…

—¿¡Escarabajos besucones…!?

Me ha dado un buen susto…

¡Pfff!— Kyriel me veía atentamente, mientras me contestaba…

—No pasa nada, muy probablemente, solo tiene un poco de sed.

Mira, ya se va…— Observé como la criatura levantó el vuelo y se marchó en dirección del río, del cual, habíamos decidido acampar cerca…

Kyriel mantenía la mirada fija en mí y pude notar, como el color comenzaba a subir en sus mejillas, entonces…

Me di cuenta de tres cosas muy importantes…

La primera, y la menos apremiante en ese momento…

De verdad, había muerto y solo había soñado con mi madre.

La segunda, él estaba completamente desnudo de la cintura para arriba y tercera…

¡Traía falda escolar y en esa posición, le estaba dando a Kyriel, el espectáculo de su vida!

—¡Waaah!

¡Eres un pervertido!

¡No me veas así el pastelito!

¡Degenerado!— Mi cara se puso completamente como un tomate y rápidamente bajé las rodillas al piso, para apretar mi falda hacia abajo con las manos…

Él apenadísimo, se volteó inmediatamente y dijo, tartamudeando…

—Lo…

Lo siento.

Fue sin querer…

Dis…

Disculpa.

Ya regreso, seguiré con lo que estaba.

Cuando estés un poco más calmada, podremos almorzar para seguir la marcha.

Almorzamos y seguimos nuestro camino, para salir del bosque en dirección de la villa de Fleur…

El ambiente se había vuelto tenso por lo ocurrido por la mañana.

Kyriel evitaba mi mirada, apenado y solo me hablaba para lo absolutamente necesario…

Comencé a pensar…

«¡Pfff!

¿Qué demonios estoy haciendo…?

¡Ese desplante ha estado completamente de más!

No ha sido su culpa…

Ha sido mía, por ponerme en esa posición tan comprometida frente a él, sin querer…

Después de todo es un chico, y los chicos son así.

No puedo enojarme con él, por ser un chico.

Malo fuera, que ni así, hubiera llamada su atención.

Eso sí, sería preocupante…

¡Ji,ji,ji!

Está bien, es hora de hacer las pases…

Además…

Después de todo, él me está ayudando en el momento más apremiante en toda mi vida…

¡Ji,ji,ji!

Se merece la pequeña recompensa…

¡Ji,ji,ji!» Sonreí y dije, mientras me adelantaba a encararlo, cruzando mis manos detrás de mi espalda…

—¡Ji,ji,ji!

¡Kyr kun…!— Él se sorprendió por mi actitud y dijo: —¿Sí…?

¿Aoi?— Tomé su mano y le dije: —Lo siento por lo de hace un rato….

No quise decirte pervertido, ni degenerado.

Solo me sobresalté y fue lo primero que salió de mi bocota.

¡Ji,ji,ji!

No estoy molesta contigo, ni mucho menos.

¿Me disculpas por la escena…?— Él sonrió y dijo: —Claro…

Todo está bien.

También es mi culpa, debí haber sido más discreto.— Él volvió a sonreír, así que solté su mano y le dije: —¡Bien!

¡Ji,ji,ji!

Además…

Puedes echar un vistazo de vez en cuando, pero que no me de cuenta, ¡¿entendido!?

¡Ji,ji,ji!

Tengo hambre…

¿Podemos buscar algo para cenar…?

¿Por favor?— Él contestó aún sonriendo y negando de lado a lado…

—Si, Aoi, hagamos eso.

Cenamos un poco de carne salada, que Kyr traía en sus provisiones y la acompañamos con algunas setas que asamos al fuego y recolectamos, bajo su supervisión…

No era lo más delicioso del mundo, pero estaba contenta, al menos de poder dormir con el estómago lleno.

Antes de dormir, me aseé un poco e hice mis necesidades, sin alejarme demasiado del campamento…

Por fin, extendí la manta de lona en el piso, que me había hecho favor de prestarme Kyr, alejada algunos pasos de la fogata, junto a un árbol y me preparé para acostarme.

Él bebía de una botella y estaba completamente en silencio, solamente observando las llamas de la fogata.

Me acerqué para desearle buenas noches, pero él se me quedó viendo de una forma muy extraña…

«¿Por qué me ve así…?

¿Condescendencia…?

¿Simpatía…?

Mmmh…

¿Nostalgia…?

Ni idea».

—Aoi…

Siéntate un momento, por favor.— Sentí que era algo importante, así que obedecí, sin chistar…

Me senté frente a él con el fuego de por medio.

Él dijo: —¿Cómo te encuentras, has recordado algo?— Sentí feo…

No quería seguir mintiendo, pero…

«¿Cómo reaccionará, sí le digo la verdad?

Pensará que soy una mentirosa y que tengo otros motivos…

No.

Debo seguir con la charada, por lo menos, hasta que no dependa por completo de él, para salir de este aprieto…» Negué lentamente…

—Lo siento…

No.

Como te puedes dar cuenta, incluso algunas de las cosas más simples se me dificultan mucho.— Él dijo: —Lo entiendo.

Sí…

Es muy raro.

Por más que veo tu ropa y tus facciones, no me resultan familiares en lo absoluto.

Tal vez…

Mmmh…

A lo mejor, tu lugar de origen es al norte, donde radican los descendientes de la gente de Tsun.

Una que otra vez, he visto viajeros de esas tierras y tienen ese doblez en los parpados, idénticos a los tuyos…

¿Te suena, Aoi?— Negué…

—No…

Lo siento, no me suena de nada.— «¿Doblez en los parpados…?

Aaah…

Ya entiendo.

Mmmh…

Pero…

¿Cómo ha podido, dar exactamente en el clavo, solo observándome?

Sí bien es cierto, nuestros ojos son fáciles de reconocer, no cualquiera puede decir a simple vista, que lo que los hace diferentes es el parpado…

A menos, qué…

No, no puede ser».

Él agregó: —Por otra parte, tu ropa…

Es muy extraña.

Seguro he visto otras chicas, vestir con falda corta, pero ninguna como esa, menos, vagando por el bosque.

¿Estás lastimada, algún golpe en tu cabeza, te duele algo?

A lo mejor, venías en una caravana que atravesaba la espesura y fueron atacados por monstruos o bandidos…

¿Te suena…?— Negué nuevamente y aunque su discurso, sonaba bastante sincero y preocupado por mi bienestar, había algo que no encajaba del todo…

Ese algo, no lo descubriría pronto…

—No…

O mejor dicho, no lo recuerdo.

Y no, no tengo ninguna herida o golpe que me haya hecho perder la memoria.

Lo siento.

Lamento tanto ser una inconveniencia.— Fingí arrepentimiento y agaché la cabeza…

Él buscó entre sus ropas y me extendió un objeto envuelto en una franela…

Dijo: —Mira, Aoi, tómalo…

Te puede ser útil, sí te encuentras en un conflicto y no estoy cerca para ayudarte.— Volteé a ver de que se trataba y después lo recibí, para descubrir la franela y darme cuenta de que era una daga en su funda…

Dije: —Gracias…— La envolví de vuelta y la guardé entre mis ropas.

Él dijo: —Aún faltan un par de días de camino para salir del bosque.

Vayamos a descansar.— Se puso de pie y agregó…

—Buenas noches, descansa…— Pero algo interrumpió sus palabras, se oía algo así como un pesado zumbido…

La misma criatura, que me había despertado por la mañana, voló frente a nosotros y se paró justo en el tronco del árbol, donde había acomodado mis cosas para dormir…

«¡Aay, no!

Otra vez esa cosa…

¡Pfff!» Kyriel sonrió y dijo: —¡Ja,ja,ja,ja!

Parece que tienes un nuevo amigo.

Le has caído muy bien.

¡Ja,ja,ja!— Dije: —¡¿Es el mismo…!?

¡Pfff!

No…

¿Lo puedes quitar de ahí, por favor?— Kyriel movió su mano, negando, mientras se incorporaba para marcharse a descansar…

Dijo: —No pasa nada, ya te dije que son inofensivos.

Buenas noches, Aoi.

—¡¿Kyriel…!?

¿Por favor…?

—Descansa, Aoi…— «¡Waah!

¡Qué grosero!

En fin…

¡Pfff!

Supongo que también tengo que dejar de ser tan cobarde…» Me acerqué con cuidado hasta mi manta y dije, con una sonrisa nerviosa…

—Je,je,je…

Buenas noches, escarabajito…

¿No muerdes, ni picas, ni nada por el estilo, verdad?

Je,je,je…— Me acomodé en la lona, me saqué mi suéter, lo doblé a un lado y puse la daga con la franela sobre de él.

Aún un poco nerviosa, me volteé al lado contrario…

Murmuré…

—Que mas da…

Estoy muy cansada, de tanto caminar…

Buenas noches, señor escarabajo.

Zzz…

Continuará…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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