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Las estúpidas desventuras de Aoi chan, o ¿Cómo morir justo por 50¥? - Capítulo 8

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  3. Capítulo 8 - 8 Capítulo 8 La llave de cristal
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8: Capítulo 8: La llave de cristal…

8: Capítulo 8: La llave de cristal…

Desperté recostada sobre la manta, que Kyriel solía hacerme el favor de prestar cuando acampábamos…

Él hervía un poco de agua en la hoguera y preparaba algo de té.

Me reincorporé de golpe hasta mi cintura, jalando aire de manera violenta hacia mis pulmones.

Suspiré profundamente, mientras poco a poco los recuerdos de la noche anterior regresaban a mi cabeza.

Él se acercó, me ofreció una taza metálica con té caliente y dijo: —¿Aoi…?

¿Te sientes bien?

Dormiste profundamente toda la noche, no despertaste ni siquiera cuando te recosté y te arropé…

¿Cómo te sientes?— Sentía que me seguía faltando un poco el aire y continué resoplando, hasta que poco a poco la sensación fue desapareciendo.

Recibí el recipiente, bebí un poco de él y después dije: —Estoy bien…

Pero me siento algo extraña.

Un tanto cansada y con esa sensación…

Como sí hubiera despertado por fin, de un largo sueño.— Traté de sonreír y agregué: —¿Qué pasó anoche, después de que perdí el conocimiento?

Mmmh…

¿No hiciste conmigo nada atrevido o inapropiado, verdad?— Él negó de lado a lado, mientras mi comentario despertaba una sonrisa en su rostro…

Dijo: —¡Ja,ja,ja!

Aoi…

¡Ja,ja,ja!

¿Te hubiera gustado que hiciera algo así?

¡Ja,ja,ja!

No pasó nada, bueno, no mucho después de todo.

Solo te traje hasta aquí, después de que incineraste a todos esos zombis.

Parece ser que no les dejaste muchas ganas al resto de regresar a interrumpir tu sueño.— Con mi respiración de nuevo en su lugar, suspiré y dije: —¡Fiu…!

¡Ji,ji,ji!

Menos mal ha salido bien.

Estaba muy nerviosa, porque no sabía si podría hacer magia otra vez…

Y…

¡Eeh!

¡¿Qué cosas dices!?

¡Claro qué no me gustaría!

Pero…

¡Ji,ji,ji!

No pasaba nada, sí echabas un buen vistazo o tocabas un poquito, mientras yo no me daba cuenta…

¡Ji,ji,ji!— Kyriel se sonrojó profundamente y yo con una sonrisa sincera, agregué: —¡Ji,ji,ji!

¿Y bien, tenemos más honguitos?— Él se sentó frente a la hoguera para apagarla por completo, guardando silencio por un momento, el cual me pareció que usaba para sortear sus emociones…

«Mmmh…

¡Ji,ji,ji!

¡Comprobado!

¡Kyr kun, también está empezando a sentir algo por mí!

Solo es cosa de que se decida a decírmelo…

A ratos parece muy tímido, pero le iré dando una manita.

¡Ji,ji,ji!» Él me contestó después de un momento…

—¡Ja,ja,ja!

Ni te imaginas, Aoi.

Tenía razón cuando te dije que tenías una suerte oscura, pero poderosa.

Vamos, ponte de pie.

Tengo algo que mostrarte.

Me puse de pie y el me llevó de la mano, hasta el claro en el cual habíamos peleado contra los zombis la noche anterior…

Dijo: —¿Y bien, qué opinas?— Yo no me lo podía creer…

Los largos y dorados pastos, que cubrían el lugar, todos florecían con una pequeña borla en su punta, asemejando la peluda cola de una león.— Salté de la emoción…

—¡Ji,ji,ji!

¡Sí!

¡Lo logramos!

¡Ja,ja,ja!

¡Qué buena suerte!— Él dijo: —Eso no es todo, acompáñame…— Me llevó hasta algunos de los restos de los zombis que se encontraban aún en el lugar y con su espada señaló uno de los hongos azules, que se había arruinado con mi conjuro de llamas…

Dije: —¡Oops!

Lo siento…

Que pena.

No creo que lo podamos usar de esa manera.

¿No hubo algunos que no se hayan quemado?— Él asintió y dijo: —Sí, de hecho ya he empacado los necesarios y unos cuantos extras.

Pero eso no es lo que quería mostrarte.

Pon atención, alrededor del hongo.

Parece ser que algo se ha desprendido con el calor de tu conjuro.— Miré con mucho cuidado…

«Mmmh…

¡¿Oooh!?» Adelante del hongo reventado por las llamas, había una pequeña piedra de color azul…

No era experta en hongos, pero me parecía como el interior o su saco de esporas, cristalizado por el calor.

Dije: —Kyriel…

¿Este es el cristal que buscamos…?

¿Cuál era su nombre?— Él dijo: —Cristal de retoño azul.— Sonreí…

—Entonces…

¡Ji,ji,ji!

¡Tal vez, sean estos!

¡Wiii!

¡Misión cumplida!

Ya sí no lo son, pues ni modo.

¡Ja,ja,ja!

Dos de tres, no está mal.

Aunque…

Je,je,je…

No sé una jota de alquimia.

Es muy probable que ninguna sea…

¡Ja, ja, ja!

Pero ha valido la pena, por lo menos, ya estoy mucho más confiada con mi magia.

Mmmh…

¡Oooh!

¡Así que a esto se refieren los juegos de role play, cuando los personajes suben de nivel!

¡Ahora lo entiendo todo!

No es que se vuelvan de la nada más fuertes, es qué con sus combates y aventuras, van ganando práctica, conocimiento y confianza!

¡Ji,ji,ji!

¡¿Así qué, así es como realmente funciona!

¡Ja,ja,ja!

¡Qué emocionante!— Me colgué del brazo de Kyr kun y dije, emocionada: —¡Vamos, vamos, Kyr kun!

¡¿Qué esperamos!?

¡Recojamos todos!

¡Las ratas nos están esperando!

¡Ja,ja,ja!— Él sonrió gentilmente y dijo: —Ya está todo empacado y listo, Aoi.

Hice eso, mientras tú dormías, a diferencia de hurgar en tus faldas, como tú querías.

¡Ja,ja,ja,ja!— «¡¿Eeeh!?» Me sonrojé por completo e inflé mis mejillas…

—¡Eres un majadero, Kyr kun!

¡Pero hay de ti, cuando te llegue a pescar checándome!

¡Te voy a dar una patada en las bolas que te hará viajar a la semana que entra!— Molesta, caminé de regreso al campamento y comencé a recoger mis cosas, sin siquiera voltear a verlo…

«Tal vez, estoy siendo demasiado insinuante…

Puede ser que por eso no me tome muy en serio.

Mmmh…» Una vez con mis cosas listas, caminé por delante, fingiendo estar molesta y sin dirigirle la palabra…

Él, después de un rato de seguirme en silencio, dijo: —¿Aoi…?

Supongo que sabes a donde te diriges, ¿verdad?— Tardé en contestar…

—No.

No lo sé…

¿Cómo se supone que lo haría?

Solo camino a donde pienso que se encuentra la villa…— Él preguntó…

—¿Entonces…?— No le contesté…

Realmente no estaba tan molesta, pero…

Quería ver de que estaba hecho Kyr kun.

Sí le importaba que lo estuviera o definitivamente, ignoraría mi berrinche.

Un juego de poder, tal vez…

No quería lastimarlo, pero…

¿Qué sé yo…?

Así somos las chicas…

Él suspiró profundamente y siguió detrás de mí, hasta que pensé que había sido suficiente de mis tonterías y me detuve en seco…

Sonreí…

—¡Ji,ji,ji!

Lo siento, no tengo idea de a donde vamos.— Él me vio con un rostro muy severo, mientras negaba de lado a lado…

Dijo: —¿Se te ha pasado el berrinche, Aoi chan?— «¡¿Eeeh!?

¡Ahí está otra vez!

Sabía que no lo había imaginado la primera vez…

Jamás le he mencionado a Kyriel, que a las chicas se les llama de manera casual de esa forma…

Mmmh…

Algo muy raro está pasando aquí…» Me hice la mensa, como sí no lo hubiera notado y dije: —¡Sip!

¡Listo, ya no hay berrinche!

¡Ji,ji,ji!

Discúlpame…

¿Sí…?— Él volvió a negar y dijo: —A ratos, no te logro entender…

Bien…

Por este lado.

Vamos a los antiguos acueductos, ¿cierto?— Asentí con una sonrisa en mi rostro…

«De eso se trata precisamente, Kyr kun.

Las buenas chicas no son como en las historietas.

Libros abiertos con el cuerpo de una escultura y dispuestas a hacer al pie de la letra la voluntad de los chicos.

¡Ji,ji,ji!» Caminamos de regreso, casi hasta el atardecer…

Pasamos por un viejo camino de terracería que se dividía en dos.

Kyriel me explicó que uno de ellos, llevaba al pueblo y el otro, hasta nuestro destino.

Antes del anochecer, paramos a descansar un poco y él dijo: —Acampemos por aquí.

No quiero que cometamos el mismo error de anoche.

El lugar podría estar infestado de monstruos aparte de las ratas.

Mejor, descansar por aquí.

Estamos como a veinte minutos de nuestro destino.

¿No tienes hambre, Aoi?

Apenas y hemos comido.

Vamos, prepararé la carne seca que traemos con nosotros.

Acampamos cerca de los únicos árboles alrededor del baldío y después de cenar, le dije a Kyr kun…

—Mmmh…

¿Kyriel…?

Sí se puede saber…

Yo te he contado mi desgracia, de como llegué a este lugar, pero…

Yo no sé casi nada acerca de ti.

¿Se puede…?

¿De donde vienes?

¿Tu villa está cerca de aquí?

¿Cómo te hiciste aventurero?— Él guardó silencio por un momento, mientras observaba las llamas de la hoguera y movía la leña dentro del círculo de piedras con otro palito…

Dijo, sin siquiera voltearme a ver…

—Es una larga historia, Aoi…

Y una un poco personal.

Pero…

Supongo que te puedo contar, pareces una buena chica.— Dije: —No parezco, soy una buena chica.

¡Ji,ji,ji!— Por fin, me vio a la cara y sonrió…

—Ajá…

Señorita berrinches…— Saqué la lengua entrecortadamente e hice una mueca de arrepentimiento…

—Lo siento…

¡Ji,ji,ji!

Además, un berrinche de vez en cuando, está bien.— Él pronunció su sonrisa y comenzó a relatar…

—Vengo de una aldea al norte, como a unos treinta kilómetros de donde te encontré, cerca de la cordillera…

La aldea fue atacada aproximadamente hace un año y soy el único sobreviviente.

Solía vivir ahí con mi abuelo.— Dije: —Uuy…

Lo siento.

Pero…

Pero…

¿Atacada por quién o qué?

¿Monstruos o algo así?— «Mmmh…

Un poco cliché…

Pero, sí es verdad, debe de ser algo muy horrible».

Él sacó su bolso donde guardaba sus monedas y dijo: —¿Recuerdas qué hace un par de días, me preguntaste por la torre y te conté la historia de una puerta de plata en su interior…?— Asentí y él agregó, mientras abría su bolso y sacaba un pequeño fragmento de cristal en su interior…

—Bien…

Esta fue la razón.

Se supone que este, es un fragmento de la misteriosa y legendaria llave, que abre dicha puerta.

Obvio…

Como te dije antes.

Son solo leyendas, pero aún así, hay gente que se las toma muy en serio.

El fragmento estaba en posesión de mi abuelo y como una última promesa con él, escapé de la aldea para ponerlo a salvo.— Me quedé sorprendida por la historia y el pequeño cristal frente a mis ojos…

Dije, emocionada…

—¡Wow!

¡¿Entonces es cierto!?

¡La leyenda es cierta!

Si tienes aquí un fragmento de la llave y causó que tu villa fuera atacada para conseguirlo, no puede ser sino verdad.

¡Increíble!— Él volvió a abrir su bolso de monedas y regresó el cristal al interior, no sin antes de que algunas de las monedas de plata salieran a sus manos…

Entre ellas, me pareció ver algo muy familiar, pero con la historia y la oscuridad, no le di mucha importancia en ese momento.

Él dijo, un tanto renuente…

—¡Ja,ja,ja!

Aoi…

No te emociones demasiado, ya te he dicho que son solo leyendas, historias de ancianos.

Que no se te suba a la cabeza.

Mejor, vamos a descansar un poco.

Haré guardia un par de horas, anda, ve a descansar.

—Ok, ok…

Buenas noches, Kyr kun.

—Descansa, Aoi…

Me fui a recostar al lado de un árbol, mientras pensaba y pensaba en la historia que Kyriel me acababa de contar…

Tenía mucho sentido, pero algo raro había en todo su discurso…

«¿Por qué se desvive en negar que la historia es cierta?

¿Sí creció al lado de su abuelo y este poseía el fragmento, no se supone que hubiera creído un poco más en todo el asunto?

Mmmh…

Como los chicos y chicas, de provincia en mi país…

Siempre tienen las tradiciones un poco más arraigadas a comparación de los chicos de ciudad.

Cada que me cuenta eso, Kyr kun, no puedo sino sentirlo lejano…

¿Por qué será…?» En ese momento no estaba aún muy segura de mis sospechas y suposiciones, pero muy pronto descubriría la inaudita verdad…

Continuará…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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