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Las estúpidas desventuras de Aoi chan, o ¿Cómo morir justo por 50¥? - Capítulo 7

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  3. Capítulo 7 - 7 Capítulo 7 Mi primera misión
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7: Capítulo 7: Mi primera misión…

7: Capítulo 7: Mi primera misión…

Una vez estuvimos preparados, comenzamos a revisar la misión de los ingredientes de alquimia…

Kyriel comenzó a leer…

—Mmmh…

A ver, lo primero que dice la lista, es…

Por lo menos, media docena de hongo puntiazul.— Sonreí…

—¡Ji,ji,ji!

¡Listo, ese debe de ser fácil!

Después de todo, un hongo es un hongo, ¿no?— Comencé a revisar en el piso, pegado a los arboles y cerca de las tumbas…— Nada…

Él dijo: —Es raro.

Viajo mucho a campo traviesa, y nunca he visto un hongo con la punta de color azul…

Tal vez, deberíamos buscar del lado de la espesura.

Imagino está mucho más húmedo y eso puede ser un factor.— Nos movimos en esa dirección, rodeando el cementerio y mientras tanto, pregunté: —¿Y qué más?

¿Qué sigue?—Él leyó…

—¿Una docena de cola de león dorado…?— Se me quedó viendo, mientras yo trataba de pensar…

Dije: —¿Alguna hierba…?

O…

¿Hay leones, aquí en el bosque?

Espero que no…— Él se echó a reír…

—¡Ja,ja,ja,ja!

¡No qué yo sepa!

¡Ja,ja,ja!

Sí, pienso que podría tratarse de una hierba…— Dije: —Tal vez…

Mmmh…

¿Qué es característico de la cola de los leones?

Qué terminan en una puntita peluda, ¿no?

Tal vez, deberíamos buscar algo como eso…— El sonrió…

—Tiene sentido…

Sí.

¡Ja,ja,ja!

Aoi…

Disculpa.

Cuando te conocí, a primera vista pensé que no eras muy inteligente…

¡Ja,ja,ja!

Lo siento, parece que me equivoqué.

¡Ja,ja,ja!— Inflé mis mejillas y retobé contra Kyr kun…

—¡Qué grosero!

No soy muy inteligente, pero tampoco soy idiota, puedo hacer simples deducciones como esas…

Y…

Yo también desde que te conocí, pensé que eras solo un chico un tanto mayor que yo, que se las da de duro…

¡Y yo no me equivoqué!

¡Bleeh!— Le saqué la lengua…

Él, contra todo pronostico, sonrió gentilmente…

«¡¿Eeeh!?» Dijo: —Sí, tal vez, tienes razón.— Me sonrojé…

«¿Qué está pasando aquí?

¿Por qué me pongo de esta manera…?

¿Será qué Kyr kun, me empieza a gustar?

¡Waaah!

¡¿Me estoy enamorando de él!?» Él se quedó viendo directamente a mis ojos y toda mi sangre se fue a mi cabeza…

Gracias al cielo, algo interrumpió la ocasión…

El enorme escarabajo, que me había venido siguiendo todo el camino desde la montaña y que dejé cuidadosamente en las tierras de cultivo antes de entrar a la villa, regresó volando y se posó sobre mi espalda, pegando sus patitas a mi suéter de la escuela…

Respiré aliviada y dije: —¡Besitos!

¿Me has seguido hasta aquí?

Es bastante lejos…

Debes estar cansado, toma, te daré algo de agua.

¡Ji,ji,ji!

Continuamos rodeando el cementerio y una vez, se me olvidó un poco la escena anterior, pregunté a Kyriel, quien venía extrañamente en silencio…

—Kyr kun…

¿Qué más está en la lista?— Él, algo aturdido por la pregunta, regresó a su comportamiento habitual y dijo: —Aahh, cierto…

Solo una cosa más en la lista…

Por lo menos, tres cristales de retoño azul.— Él se quedó viéndome, pero yo le regresé la mirada de la misma manera…

Dijo: —¿Alguna idea?— Negué de lado a lado y contesté: —Nop…

¿Tú?— Yo iba volteando en su dirección y antes de que él negara rotundamente, sin querer, tropecé con un piedra y fui a dar de boca al piso…

Kyriel salió en mi ayuda, pero no me había pasado nada, algo había amortiguado mi caída…

Él dijo, mientras me extendía su mano: —¿Estás bien, Aoi?

Debes de ser más cuidadosa.

¿Te lastimaste?— Dije, mientras metía las manos frente a mí para reincorporarme…

—Je,je,je…

Estoy bien.

Como te puedes dar cuenta, soy algo distraída…

Supongo que por eso morí, en la forma que lo hice…

Je,je,je…— Entonces volteé al piso y exactamente debajo de mí, se encontraba un cadáver humano, aún en descomposición…

Grité: —¡Waaah!

¡Un muertito!— Salté a los brazos de Kyr kun, llena de pavor…

Él se quedó viendo al frente y después de un momento de apretarme entre sus brazos, dijo: —No pasa nada, Aoi.

Después de todo es un cementerio, con las lluvias y la erosión, no es extraño que algunos de ellos ya se encuentren a flor de tierra.

Tranquila…— Dije aún asustada…

—Pero…

Pero…

¡¿No es un zombi o un esqueleto animado o cualquier otro muerto viviente!?— Dijo: —No, Aoi.

De así serlo, no estaría ahí, esperando a que cayeras sobre de él…

¡Ja,ja,ja!— «¡Grrrr!

¡Kyriel!

A ratos muy amable y de repente, me bajas de mi nube con un sarcasmo…

Tan bonito que se sentía estar aquí abrazada contigo.

¡Tonto!» Le dije, molesta, mientras me separaba de sus brazos…

—¡Eres un tonto!

No te entiendo…

¡Sí por lo menos, te esforzaras un poquito!— Él ignoró por completo mi comentario y dijo, emocionado: —¡Mira, Aoi!

¡Este debe de ser!

¡Ja,ja,ja!

¡Vaya, qué eres especial!

¡Tienes una suerte un tanto oscura, pero poderosa!

¡Ja,ja,ja!— Volteé a ver lo que me decía…

Sobre los huesos del cráneo de la personita en cuestión, en paz descanse, había retoñado un extraño y brillante, hongo con la punta color azul metálico.

Dije, algo temerosa…

—¿Es el hongo que buscamos…?— Él dijo, convencido: —Muy probablemente.

Lo cortaré desde la raíz…

¡Listo!

Solo cinco más como estos.

¡Ja,ja,ja!

—¡Gulp!

¡¿Cinco…!?

¿Todos crecerán de la misma manera…?

No quiero cavar tumbas, para conseguirlos…— Él volteó hacia el cielo, se aproximaba rápidamente el atardecer…

Dijo: —No creo que tengamos que hacer eso, pero algo es seguro.

Nos tendremos que adentrar en el cementerio.

Vamos, se hace tarde, terminemos de dar la vuelta, para quedar de frente a la dirección de la villa.

Acampemos ahí en la espesura y mañana con la luz del sol, entramos a conseguir el resto.

Muy probablemente, haya muchos más ahí.— Asentí y nos pusimos en marcha…

Casi al anochecer, llegamos con los últimos rayos del sol a nuestro destino…

El bosque era mucho más espeso, que por el cual habíamos viajado hace un tiempo hacia la villa.

Además de que tenía un aire lúgubre y tenebroso…

Le pregunté a Kyriel, mientras nos acomodábamos en un pequeño claro a unos veinte metros del cementerio…

—¿Oye, Kyr kun…?

Hace rato, mencioné muertos vivientes y esas cosas…

Ehm…

Mmmh…

¿Sí hay de ese tipo de monstruos en este mundo?— Él comenzó a preparar las cosas para encender la hoguera y dijo: —Sí, Aoi.

Por eso no quiero que entremos de noche al cementerio.

No suelen andar de día, bueno, al menos los menos peligrosos.— Pasé un trago amargo…

«¡Gulp!» Él agregó: —Veo que los conoces.

¿En tu mundo también hay?— Sonreí nerviosamente…

—Je,je,je…

No…

O mejor dicho, no lo sé.

Pero hay muchas leyendas e historias, acerca de eso.

Algunas personas juran, que sí.— Me veía nerviosa y desencajada…

Él preguntó: —Te ves un poco pálida…

¿Te asustan?— Me senté sobre de mis rodillas frente a Kyriel…

—Pues…

Sonará estúpido, porque jamás he visto uno en persona.

Pero sí…— Él sonrió, para tratar de tranquilizarme.

Dijo: —Tranquila, Aoi.

Haré guardia por la noche para que no nos tomen por sorpresa, si es que vienen del cementerio.

Además, con tu magia de nuestra parte, no creo que tengamos mucho que temer.— «¡¿Mi magia…!?

Se me hizo fácil y emocionante, creer que podía ser una hechicera, pero ahora que lo pienso con detenimiento…

¡No tengo ni idea de como lo hice en primer lugar!

¡Waaah!

¡¿Qué voy a hacer!?

Debí haber intentado, por lo menos recrearlo o algo…

¡Pfff!» Cenamos de nuestras provisiones y después Kyriel me mandó a descansar…

Yo no podía cerrar los ojos, entre mi miedo y la angustia que sentía, porque tarde o temprano tendría que volver a hacer magia, tenían mi cabecita completamente revuelta…

Hasta que después de un rato, los escuchamos…

Gemidos graves y entrecortados, así como sonidos guturales, que provenían del cementerio.

Me paré de un salto y dije a Kyriel: —¡¿Oíste eso!?

¡¿Qué es…!?— Él se puso de pie, sin dejar de voltear en esa dirección y dijo: —Vamos, revisemos nuestra retaguardia, no debemos permitir que nos rodeen o estaremos en aprietos.— Yo repetí la pregunta…

—Pero…

Pero…

¿Qué son?— Él negó, mientras me tomaba del brazo y retrocedíamos en dirección de la espesura…

Dijo: —No estoy seguro, probablemente zombis…

¡Vamos, no hay tiempo que perder!

Dejemos la hoguera y las cosas, las recuperaremos en cuanto estemos a salvo.— Caminamos algunos metros hasta otro claro mucho más amplio, en el cual crecían largos pastos que parecían brillar de color dorado con la luz de la luna.

Entre la penumbra y las sombras, nos pudimos dar cuenta, de que más de una docena de figuras humanoides, comenzaban a cerrarnos el paso hacia el frente y a su vez, los lastimeros sonidos que venían en la dirección de nuestro campamento, se escuchaban cada vez más cercanos…

Kyr kun soltó mi mano y dijo: —¡Maldición!

¡No tenemos opción, tenemos que pelear!

Nunca pensé que este lugar estuviera completamente infestado de noche.

Esto es grave, son muchos…

¡No te separes de mi espalda!

Usa tu magia, cuando veas que se empiezan a agrupar.

Rápidamente Kyriel respondió, sin permitir que pudieran rodearnos…

Atacó directamente a los que teníamos al frente y los derribó sin mayor esfuerzo con un par de tajos de su espada a cada uno.

Pero…

Seguían avanzando hacia nosotros y yo…

Yo estaba muerta de miedo, exactamente como la vez anterior.

Apenas y me movía de vez en vez, para no quedarme atrás, mientras abrazaba la daga en su funda contra mi pecho, temblando…

Mis rodillas se movían incontrolables y mis manos sudaban, mientras la acción apenas y pasaba, furtiva ante mis ojos…

En eso, Kyriel gritó: —¡Aoi!

¡A nuestra izquierda!

¡Usa tu magia contra ese grupo que viene directo hacia nosotros!

¡Date prisa!— La luz de la luna, iluminó sus podridos y descarnados rostros…

¡Eran cadáveres ambulantes!

No pude más que reventar en llanto de la impresión…

Kyriel gritó nuevamente: —¡Vamos, Aoi, despabila, hazlo!— Traté de regresar mis pensamientos a su sitio…

Pero era en vano…

A pesar de que solo eran sacos de huesos y carne podrida, mi miedo no cesaba, hasta que…

Escuché una voz familiar dentro de mi cabeza…

Se trataba de la voz de la chica morena, quien me había recibido después de haber muerto como una idiota…

Dijo en mi mente: —Aoi…

Mi dulce niña…

Debes templar tu corazón.

Me pediste poder y fuerza, pero eso no es necesario.

Porque la fuerza ya se encuentra dentro de ti.

Como cualquier hijo de este maravilloso universo que llamamos hogar, puedes convocar su poder contigo.

Solo confía y concéntrate…

Piensa en el calor del mediodía.

En el tibio descanso frente a la hoguera.

En uno de los Incontables soles que calientan mundos como este, como el tuyo…

En su fulgor, en sus llamas…

¡Vamos, confío en ti, mi pequeña!— Sus palabras me tranquilizaron y en tan solo un par de segundos que parecieron una eternidad, comencé a divagar con mi mente…

Hice caso, pensé en el sol de mi mundo, en lo bueno y en lo malo.

Lo rico que se sentía correr en la playa bajo los rayos del sol o en el cálido descanso de los primeros meses de primavera, también pensé en lo agobiante que era caminar bajo el sol inclemente de agosto, como cuando solo era una niña de elemental y con mi pesada mochila caminaba de regreso a casa con mis zapatos de suela de goma, la cual parecía que se pegaba al pavimento…

Comencé a sentir ese calor dentro de mí…

Se revolvía en mis entrañas, llenándome de seguridad.

Di un paso al frente y antes de que pudieran alcanzarnos, estiré mi mano en su dirección y entonces…

Un chorro de rugientes llamas, salió de la palma de mi mano, iluminando la noche y envolviendo a nuestros enemigos.

Los cuales, inmediatamente se encendieron y cayeron hechos cenizas apenas unos pasos adelante.

Me quedé observando la palma de mi mano, con curiosidad y volteé al flanco contrario buscando nuevos objetivos.

Lancé una y otra vez, las ardientes llamaradas a la par de que me llenaba de confianza.

Quería repetirlo todas las veces que fuera posible, para estar por completo segura de que podría volver a hacerlo a voluntad…

Después de un par de minutos, todo había acabado…

Solo quedaban cenizas y restos humeantes en el campo de batalla, mientras Kyr kun, veía sorprendido en todas direcciones.

Me sentía muy complacida…

Él dijo: —¡Ja,ja,ja!

¡Aoi, buen trabajo!

¡Lo sabía, tienes talento!

¡Ha sido increíble!— Sonreí nerviosa y dije: —Je, je, je…

¿Tú crees?— Él asintió a la par que yo caía rendida al piso…

Me había propasado y todas mis fuerzas abandonaban mi cuerpo…

Lo último que sentí, fueron los tibios brazos de Kyriel, cargándome de vuelta al campamento…

Continuará…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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