Lazos de Sombra y Llama. - Capítulo 14
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- Capítulo 14 - 14 Capítulo 14 La mesa de los raros
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14: Capítulo 14: La mesa de los raros 14: Capítulo 14: La mesa de los raros La clasificación terminó con el último estudiante siendo un chico pálido, el cual fue rápidamente clasificado para la senda nocturna.
Un momento después de finalizar la selección, el hombre de avanzada edad, penetrantes ojos azules y larga barba plateada se puso de pie en la mesa principal.
Sus penetrantes ojos azules observaron a todos los alumnos a través de sus gafas de media luna.
“La clasificación a finalizado…y con ello, un nuevo año de educación ha dado comienzo” comenzó a hablar el viejo hombre que se presumía, era el director.
“Lamentablemente, este año seguimos sin tener una canción escolar que satisface a todos” dijo con los ojos ligeramente apagados por un momento e hizo una pequeña pausa.
“Sus clasificaciones, aunque obvias para algunos, y más inesperadas para otros, serán muy importantes para ustedes este año, ya lo largo de toda su educación en esta escuela” “El personal de profesorado, y yo personalmente, esperamos, que sea un lugar donde encuentren apoyo, unidad, y que, en forma general, sean como su familia”.
Con un tono más animado y una ligera sonrisa, el viejo director continuó hablando: “Sin más demora, ¡disfruten del banquete!”.
Con un sonido como el de un chasquido, la comida apareció a lo largo de todas las mesas del comedor y el gran salón se llenó de voces emocionadas junto con el comenzar crepitante de conversaciones que llenaban el salón con un sonido disonante, pero que transmitía la emoción del reencuentro de los jóvenes estudiantes.
Mientras la mayoría de las mesas disfrutaban de sus manjares, la mesa de la Confluencia se sentía un poco extraña.
Alex, sin inmutarse por la incomodidad y tensión subyacente de sus compañeros, tomó un plato de estofado cercano.
Un vampiro cercano en la mesa de la Senda Nocturna, levantaba una copa que parecía contener sangre.
Los estudiantes que comparten la mesa poco a poco comenzaron a hablar ya emocionarse poco a poco, al igual que las mesas de las otras sendas.
Los estudiantes nuevos comenzaron a ser interrogados tanto por alumnos mayores como de su mismo año y comenzaron a compartir sus nombres, sus habilidades, entre otras cosas al azar, compartiendo tanto información como bromas utilizadas para relajar un poco el ambiente.
Los estudiantes de las otras mesas y de la suya propia eran un reflejo de su propia singularidad.
Alex ve a un chico aparentemente normal, pero que, de un momento a otro, se volvió invisible, sorprendiendo y llamando la atención de aquellos que lo rodeaban, parecía ser uno de los que se unieron en su generación.
Frente a él, estaba sentado un niño con la mirada soñadora, aparentemente un psíquico.
A su lado, Wednesdey Addams, la niña que más llamó la atención en la selección, y en el otro extremo, una Gorgona, con serpientes enredadas en el cabello, cubiertas con un gorro de lana cuidadosamente.
Alex observaba a todos mientras comía, tratando de identificar y analizar sus habilidades, algo que venía haciendo desde su llegada.
Un joven con una extraña mescla de pelaje animal en los brazos, se presenta lo suficientemente cerca y fuerte como para que el pudiera escuchar, “Soy Jace Blackwood.
El sombrero dijo que mi herencia es ‘divergente'”.
La mesa se rio con un humor un tanto amargo.
La duda en la cabeza de Alex se detiene cuando uno de los recién llegados preguntó que significaba “divergente”.
Según la explicación de uno de los alumnos mayores, “divergente” parecía ser un término utilizado a las habilidades heredadas que, por un motivo u otro, se veía desviada de su forma tradicional, siendo estas desviaciones completamente aleatorias, pudiendo ser algo bueno, o, por el contrario, una versión muy atenuada de la habilidad original.
El ambiente general del salón era animado, mientras Alex continuaba comiendo y la gente alrededor hablando y riendo constantemente.
✦ ° • ✦ ° • ✦ Wednesday estaba sentada al otro lado de Alex.
Su presencia era silenciosa pero intensa, disuadiendo así a las personas a su alrededor de hablarle, mientras su mirada inexpresiva parecía analizar cada detalle.
El silencio en su lado de la mesa era largo y un poco incomodo, pero Alex no se inmutó ni se sintió presionado.
Sus sentidos y observación le indican que está siendo escudriñado, analizado, como una pieza de evidencia.
Luego de unos segundos que parecieron ser una eternidad, ella comenzó a hablar, para sorpresa de Alex.
Su voz era clara, baja y no delataba emoción, y, como un bisturí, cortó el silencio.
“El sombrero se tomó bastante tiempo contigo”.
Luego de una ligera pausa, ella continuó.
“El proceso fue exhaustivo.
Me imagino que el sombrero estaba intrigado contigo” Alex la mira directamente.
Su mente, habituada a la supervivencia, parecía no ver una amenaza, al menos no inmediata.
En cambio, lo que vio le pareció bastante familiar; un observador, un estratega, y que aparentemente, presentaba curiosidad por él actualmente.
“No lo hizo.
Dijo que no sabía qué era”, dijo Alex con una voz que no expresaba emoción ni frialdad, pero que tampoco mostraba interés.
Ante su respuesta Wednesday asiente lentamente, como si estuviera pensando y resolviendo un misterio en su mente.
Su mirada se volvió más aguda, y luego le respondió.
“Mejor así.
La ignorancia del sombrero sobre tu naturaleza es más interesante que cualquier etiqueta.
Un acertijo cierto”.
Su cara seguía siendo inexpresiva, pero Alex creyó, por un instante, habiendo visto un ligero brillo de interés, pero sus palabras denotaban un tono ligeramente macabro.
Alex no se sintió afectado, había visto cosas peores.
En cambio, su mente se encontró analizando las implicaciones de sus palabras.
Ella no está charlando, concluye Alex.
Está evaluando, se dijo a sí mismo.
“¿Y qué haces cuando resuelves un acertijo?” Pregunto con ligero interés, pero tratando de no mostrar sus expresiones y mantenerse lo más inexpresivo posible.
Una sonrisa fugaz, apenas perceptible, cruza el rostro de Wednesday, pero no llega a sus ojos.
Su voz se vuelve casi un murmullo, lleno de una intención aterradora.
“Supongo que el tiempo dirá si serás una herramienta…
o un obstáculo en el camino de mis ambiciones.” Alex no se inmuta.
Su réplica es simple y cortante, un reflejo de su propia brutal sinceridad.
“Y tú pareces la clase de persona que disfruta viendo un incendio.” Miércoles asiente, con un aire de orgullo maquiavélico.
“Si el mundo arde, es mejor ser la mano que aviva el incendio.” La conversación no va más allá.
Wednesday parece satisfecha, o al menos no aburrida, y regresa a su silencio.
Alex, por su parte, se da cuenta de que la niña pálida no es una persona común, sino un depredador que busca un propósito, una pieza con la cual jugar, o quizás simplemente rara.
Solo el tiempo lo diré.
✦ ° • ✦ ° • ✦ La cena terminó y los profesores se pusieron de pie.
Uno a uno, comienzan a indicar a los alumnos mayores que guían a los recién llegados hacia sus nuevas habitaciones.
El viaje hacia la sala común no fue directo, Alex se encontró atravesando un laberinto de múltiples pasillos y escaleras junto a sus compañeros.
La sala común se encontraba en el séptimo piso de una torre, lo que hizo aún más complicado el viaje.
La sala común no era lujosa, pero no se veía mal.
Tenía el diseño clásico y gótico del castillo, pero tenía colores neutros y poco originales, abundando los colores grises y cafés claros.
Era un lugar ecléctico, combinando diseños de diferentes épocas, teniendo un diseño de paredes más clásico, una comparación de los muebles que poseían un diseño con tendencias más modernas.
Había una chimenea que ardía constantemente.
El espacio era caótico, pero extrañamente cómodo, creando un equilibrio que lo hacía visualmente atractivo.
Los alumnos mayores les explicaron a los primeros años la ubicación de las habitaciones de niñas y las de niños.
Dando advertencias sobre no entrar en las habitaciones del otro género, pues el castillo castigará a quienes se atrevan a mameluco estas reglas.
Al llegar a la habitación, se topó con un diseño similar, con una combinación de clásico y moderno.
Habían cinco camas en la habitación, todas con telas de color blanco y gris.
Las camas tenían una parte superior que accionaban como un techo, del cual colgaban unas cortinas, que, al parecer, podían aislarte del entorno.
Alex no recordaba muy bien el nombre de las “cortinas”, pero le parecía algo muy interesante y, por supuesto, bastante útil.
No le molestaba, pero tampoco le parecía lo ideal tener que cambiarse a la vista de todos.
La habitación parecía contener solo lo esencial, teniendo por alumno una cama, un mueble y una pequeña mesa frente a la cama.
Las camas se encontraban situadas en círculo, apuntando todas hacia el centro, lo cual era peculiar, pero tenía sentido si se consideraba el número de camas y que esto era una torre circular, y, por lo tanto, las habitaciones tendían a ser más curvadas que cuadradas.
✦ ° • ✦ ° • ✦ El día había sido largo y con muchas sorpresas, pero considerándolo todo, se encontró ligeramente satisfecho, aunque algo molesto por no tener idea de su origen ni de sus habilidades, eso le daba algo que hacer, lo cual lo compensaba en parte.
Se había topado con una criatura pequeña y rara, que luego pue pateada hasta el olvido por una niña violenta.
Descubrió que estudiaría en un castillo más genial de lo que esperaba, que en el comedor mantenía la ilusión del cielo nocturno con múltiples velas flotando a lo largo del techo, lo cual, en cierta forma, lo hacia un lugar apacible, al menos si ignorabas la cacofonía y el caos generados por los alumnos del entorno.
Fue clasificado, lo cual reforzo la idea de que esto de verdad estaba pasando, el no era normal, y eso era bueno, pues le traía cosas fantásticas e interesantes como la magia, los hombres lobo y castillos góticos con un bosque lleno de criaturas mágicas.
Y finalmente pero no menos importante, hablar con alguien.
A pesar de su reticencia, terminó hablando con una niña que, aunque nunca lo admitía, le parecía interesante.
Ella parecía desencajar con el entorno y no parecía importarle en lo más mínimo.
Considerando la gran variedad de razas y habilidades que había en el castillo, desencajar en el era verdaderamente “algo” que decir.
La conversación que tuvieron fue corta, pero de alguna forma, logró relajarlo un poco y mezclarse un poco mejor.
A otros niños de su edad ella podría haberles parecido un bicho raro o una niña peligrosa, ya fuera por la imagen que tenía, el aura que transmitía, o por el hecho de que sus palabras parecían contener amenazas veladas, pero de alguna forma, a él, eso le emocionaba.
Aunque no pensaría tanto en ello, después de todo, no tiene idea de quién es, ni planea conocerla en el corto plazo.
Después de todo, el vino qui a aprovechar el tiempo y tratar de robar todo el conocimiento posible.
No estaba pensando en una profesión futura o en algún camino u plan específico, pero deseaba aprender lo máximo posible sobre sus habilidades.
Eso, por el momento, parecía emocionante, y una muy buena actividad en la que centrada por el momento.
Se preguntó que clases le asignarían.
Compró libros básicos que le fueron pedidos principalmente relacionados con la magia, posiblemente incluidos en la carta por la estúpida y precipitada recomendación de lo que ahora sabía, era un joven auror muy inexperto que sin confirmar previamente lo clásico inmediatamente como “mago”.
Ahora gracias a su “inteligencia”, tenía libros que podrían serle de ayuda, o ser completamente inútiles, significando un desperdicio total de la beca que le fue otorgada para este año.
✦ ° • ✦ ° • ✦ Alex trató de no concentrarse más en aquel inútil que muy posiblemente le hizo desperdiciar su dinero y se concentró en cambiarse para ir a acostarse, mañana sería un nuevo y largo día.
Deberá familiarizarse con los laberínticos pasillos del castillo para no perderse, desayunar, encontrar las habitaciones para no llegar tarde a las clases y encontrar algún lugar para practicar que no sea su habitación, quien sabe si terminando explotando o quemando algo.
Con esos pensamientos en mente, se acostó en la cama, y comenzó a dormir, esperando un mejor día mañana.
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