Lazos de Sombra y Llama. - Capítulo 21
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21: Capítulo 21: ¿Copiar Sensaciones?
21: Capítulo 21: ¿Copiar Sensaciones?
Ha pasado una semana desde que llegué a esta escuela, y las clases rápidamente se volvieron una rutina.
Comenzando por el desayuno de las mañanas, donde a veces se topaba con un asqueroso jugo de calabaza que muchos parecían adorar.
No podría entender porque les gusta algo parecido, pero al menos descubrí que, si expreso mi disgusto, estas cosas ya no existen en mi menú en la comida siguiente.
Las clases con Quirrell siguen siendo iguales de inútiles, con este último leyendo el libro exactamente como está escrito y actuando de forma estúpida y nerviosa que a veces se regresa exasperante.
Había acertado en mis predicciones, ciertamente esa materia termino siendo una pérdida de tiempo.
Las clases de pociones siguen siendo complicadas, y más por la actitud desagradable y arisca del profesor murciélago gigante, pero al menos, ya no explotan mis pociones por perder el control de la llama inconscientemente, de hecho, ahora la llama de mi caldero en las clases parece ser mucho más ¿estable?
Además de que, desde la primera clase, el profesor no me ha vuelto a castigar, lo cual no significa que me trate bien, pero por lo menos me trata igual de mal que al resto de los demás.
Bueno, a excepción del niño llamado Harry Potter, de cabello despeinado y gafas enormes, que sin importar cuan pequeño parezca intentar hacerse a sí mismo, de alguna manera siempre lograba llamar la atención del profesor Snape, quien lo miraba con odio y desagrado, y con burla cuando este se equivocaba.
Las clases de historia siguen aburriendo a la mayoría, con una clara diferencia cuando se trataba de una niña de cabellos castaños enmarañados y tupidos.
Ella parecía querer levantar la mano en cada clase en la que estaba, como si este fuera su deber, lo cual ciertamente, no parecía funcionar para atraer amigos.
Tuvimos algunas clases teóricas iniciales de herbología, aunque al parecer, muchas clases del año en esa materia serán en los invernaderos.
La clase parece ser prometedora, después de todo, es una clase casi totalmente práctica, que enseña sobre ingredientes y plantas mayormente mágicas y peligrosas, aunque también incluye en el plan de estudios plantas más comunes, pero siendo estas últimas mayormente teóricas.
Descubrí también que, incluso aquí, parecemos recibir educación normal, pues clases como matemáticas siguen presentes en el plan de estudio.
Existen muchas otras clases como química, física, biología (tanto humana como monstruosa y mágica) en el plan de estudios de la escuela, aunque no tengo claro cuáles me tocarán y cuáles me serán opcionales, solo el tiempo lo dirá.
Cada día practica un poco la concentración y la calma, intentando desarrollar control y tratando de evitar desastres por el descontrol de mis pensamientos o emociones.
Descubrí a lo largo de los días que, si bien reacciona esto ante mis deseos, la mayor parte del tiempo es una reacción inconsciente.
Aún no descubro que hacer con eso, pero las prácticas por las mañanas me sirven para calmarme por ahora, porque sinceramente, aunque me ayudó a desarrollar una llama, es tan pequeña y patética por ahora, que resulta ser casi inútil para cualquier cosa superior a encender un fósforo o la hornilla de una cocina.
Quizás si fumara, esta llama me resultaría más útil, pero el olor de los cigarros me hace pensar que no sabe bien, por lo que no me terminan de llamar la atención.
Los clubes y materias electivas comenzarán esta semana y he estado pensando en si me uniría a alguna de ellas, para hacer algo con el tiempo libre o quizás incluso encontrando algo interesante que hacer.
Las clases realmente de esgrima parecen prometedoras hasta ahora, puesto que, incluso si no tengo un arma, al menos podría estar más en forma, a comparación con ahora, que tengo como mayor arma y defensa una llama del tamaño de un cerrillo, incapaz de hacer algo útil más que iluminar débilmente a su alrededor.
En general, esta ha sido una semana relajada, donde no ocurrió nada muy interesante, pero que me permitió reafirmar la idea de lo enorme que es este castillo.
Las clases quedan bastante lejos una de la otra, muchos lugares son enormes y el castillo por si mismo parece divertirse molestando a los alumnos.
A veces algunas escaleras se mueven, peldaños desaparecen, existen paredes que fingen ser puertas y algunas que solo se abren si haces algo o si pides por favor.
Todo esto siendo en su mayoría escuchado, pero también probado por mí mismo.
Se dice también que muchas de estas cosas eran mucho peores antes, cuando el castillo y la escuela parecían llamarse Hogwarts, pero se han ido calmando un poco con el tiempo, aunque nunca eliminado, pues, aunque los profesores hicieron lo que pudieron para suprimir estas acciones bajo la presión de la petición de los padres de nuevos alumnos, no hay mucho que se pueda hacer si el castillo parece ser consciente y hace lo que se le venga en gana.
Quedan algunos fantasmas sobrevivientes que pudieron venir a este mundo junto al castillo a este mundo, incluyendo un molesto poltergeist llamado Peeves que parecía mucho más sólido en comparación de los fantasmas.
Aunque muchos de ellos se perdieron, estos sobrevivieron y vinieron en su mayoría al estar ligados a lugares, cuentos como los cuatro fantasmas que antes trabajaban para las casas del castillo, el profesor Binns de la antigua clase de historia de la magia, o Myrtle la llorona.
Con Binns siendo rápidamente despedido, debido a que este se negaba a cambiar el contenido de sus clases, aquellas que había estado dando durante cientos de años.
Este tenía puestos un sombrero acampanado y una pajarita naranja, que en conjunto con su ropa lo hacían destacar bastante y se la pasaba molestando a los alumnos y haciendo bromas a donde quiera que fuera, para desgracia tanto de los profesores como de los alumnos.
Descubrí también que, los magos parecen estar aún más separados de lo que creía, siendo estos últimos no solo muy limitados al hablar con otras casas, sino que incluso desarrollan sus clases como si el castillo nunca hubiera cambiado y siguiera llamándose Hogwarts, ignorando a cualquiera que no corresponde a lo que parecen estar acostumbrados, e incluso incentivando a los más jóvenes a interactuar únicamente entre ellos.
Desarrollando competencias entre ellos, cuentos como la copa de la casa y el torneo de quidditch, el cual resulta ser un deporte que se realiza sobre escobas voladoras, con tres aros de gol y varias pelotas de diferentes tipos.
Algo demasiado complicado si me preguntas, considerando que el juego termina cuando encuentran una pequeña esfera llamada snitch, que parecía no solo finalizar el juego, sino que incluso daba 150 puntos de forma inmediata al equipo que la encuentra, dando una victoria casi segura al equipo que la encontrara.
Aparentemente, ellos tienen clases de vuelo, a las que se nos ofreció ir también para probar si éramos capaces de hacerlo, junto a todas las otras clases principales de magia, solo para asegurar.
Así que fuimos, los tres mismos de siempre.
La niña rubia que como ahora sabía se llamaba Elara, la chica solitaria y tenebrosa para algunos llamada Wednesday, y yo.
Las clases que probamos no fueron ni un éxito ni un fracaso.
Si bien, se vio que podemos hacer los hechizos que ellos enseñan, se nos hace mucho más fácil de realizar cuando están relacionados con nuestras afinidades personales.
Aunque bien, podríamos probar otras clases que no necesitan algo específico pero que aún pueden ser útiles, como runas antiguas, aunque no podamos tomarlas aún, pero es bueno saber que existen.
Como el hielo y el agua para Elara, el fuego, las protecciones y uno que otro hechizo relacionado con las tareas del hogar para mi y con la oscuridad cortes y… bueno, la afinidad de esa chica no está muy definida.
Con eso claro, se nos recomendó ir a la biblioteca para aprender más de nosotros mismos e intentar trabajar eso bajo la guía del profesor Arden en sus clases.
En general, los magos parecían querer continuar con sus vidas como si solo ellos existieran y como si nada hubiera cambiado.
Gran parte de la información siendo dada por nuestro propio profesor encargado, el profesor Cyrus Arden, advirtiéndonos de las tendencias intolerantes de la educación mágica.
Siendo este profesor usualmente relajado, quien demostró un gran cambio al momento de hablar sobre magos, mostrando un disgusto bastante perceptible en su expresión y palabras, de forma bastante inesperada.
Los magos, aunque por lo general intolerantes y cerrados, parecían tener actividades y competencias, lo que me hacía preguntarme si nosotros teníamos alguna, y, al parecer, otros también pensaban en lo mismo, pues no tardaron mucho en preguntar, con miradas esperanzadas y curiosas si teníamos alguna actividad que hubiera sobrevivido, herencia de la antigua Nevermore Academy, o alguna otra que se hubiera desarrollado, producto de posiblemente, lo que yo consideraría la molestia, envidia y deseos de competencia tanto de los alumnos como de la sociedad sobrenatural.
No hay magia en general.
Los alumnos no tuvieron respuesta, porque al momento siguiente el timbre sonó, y el profesor, aunque amable generalmente, parecía exasperado de estar en un mismo lugar durante tanto tiempo, o al menos, de estarlo en un salón de clases lleno de niños con preguntas constantes, por lo cual no puedo culparlo.
Hoy como todas las mañanas me levante para ir al desayuno luego de bañarme y arreglarme.
Camine con calma hacia el asiento en que siempre podías encontrarme, mientras pensaba sobre las diversas clases y clubes que podían interesarme, además de esgrima.
‘Quizás debería probar esgrima o alguna actividad física’ pensé para mis adentros.
El mundo parece bastante peligroso y sinceramente, mi “magia” (si es que ni siquiera puedo llamarla así) en estos momentos es tan inútil que bien podría quedarme quieto y esperar a que me maten.
Si, tenía que hacer algo con mi condición física.
Si no es para pelear, por lo menos, debía hacerlo para saber esquivar y huir, y que el cuerpo me siga el ritmo, puesto que, de nada serviría notar un ataque, si el cuerpo no te sigue y tienes que quedarte mirando impotente durante segundos o milisegundos que parecen horas como el ataque que traerá tu muerte se acerca poco a poco… Mierda, tengo que dejar de hacer eso, o al menos, mientras estoy caminando.
Pensé mientras chocaba contra el borde de la mesa por ir distraído.
Por suerte mi desayuno no se derramó por el piso, eso seria un desperdicio y traería consigo atención que sinceramente no deseo en estos momentos.
Mientras me sentaba en mi asiento de siempre, dando el mismo asentimiento silencioso a aquella chica sombría, me puse a pensar sobre las diferentes cosas que podría aprender mientras comía.
✦ ° • ✦ ° • ✦ Fui a la biblioteca como lo recomendaron y allí, entre la infinidad de libros me perdí.
No tenía la idea más mínima sobre dónde comenzar a buscar, y me quede así, hasta que la exasperada bibliotecaria se me acercó.
Luego de explicarle de forma resumida lo que estaba buscando, me dijo que existen libros de hechizos para el hogar y de protecciones, pero que los de fuego y similares podrían estar esparcidos a lo largo de otros libros.
El primero que encontré, fue el hechizo “incendio”.
Este se encontró en el “Libro reglamentario de hechizos, grado 1 de Miranda Goshawk”.
Era el libro de hechizos pedido para la clase encantamientos de primer año y uno de los más básicos que había, por lo cual, imagina que no sería tan difícil de aprender.
Según parece, no se enseña hasta el segundo año, pero podría ser por tiempo, pues aún así se encuentra en uno de los libros más básicos sobre magia.
¿Quizás los alumnos son de lento aprendizaje o las clases se gastan en prácticas de los hechizos que se enseñan?
Y con esa mentalidad había comenzado a leer.
Era un hechizo que tal como indica el nombre, generaba un chorro de llamas, usualmente usado para encender antorchas, quemar telarañas, pero que también podía ser usado en combate si se dominaba.
Bajo la explicación del hechizo, se encontró el movimiento de varita necesario para realizarlo.
Era similar a un triángulo, pero en vez de finalizar completando la línea de abajo, esta línea era una curva que llegaba hasta la mitad del triángulo aproximadamente.
Sentí que practicar un hechizo en un espacio lleno de papeles era una idea estúpida, y más aún considerando la expresión irritable de la bibliotecaria, así que salí y fui a buscar un salón vacío, de los cuales había muchos.
Realicé el movimiento un par de veces para acostumbrarme de camino al salón y, luego de cerrar la puerta comencé mi práctica.
El hechizo fue un éxito, pensé mientras encendía la antorcha a la que apuntaba con el chorro de llamas que salía de esta.
El movimiento de varita parecía estar diseñado con un propósito específico que supongo está relacionado con facilitar la generación del hechizo, pero sinceramente, el efecto que sentía era mínimo.
No podría realizar lo mismo sin repetir el proceso y sin la varita, pero supuse, que si podía hacer llamas (aunque diminutas) sin una varita, esta última podría no ser necesaria para mí, en cambio, podría ser una ayuda en el proceso de aprender.
¿Y cómo lo haría?
Muy sencillo, aprendería los hechizos con el movimiento y todo el proceso que se pidiera, pero también practicaría y trataría de copiar la sensación que se sentía al realizarlo.
Esto con el objetivo de facilitarme replicarlo sin una varita, aunque no salió tan bien como se esperaba.
Era difícil copiar algo que no sabias que existía.
¿Cómo se copia el sentimiento de algo?
Y así, me tope con mi primer muro.
Sin saber que hacer por el momento, intenté copiar los hechizos normales nuevamente.
Empecé con el más sencillo y el primero que enseña “lumus”.
Luego de varios intentos fallidos, este funcionó, aunque con menor potencia de lo que esperaba, siendo una luz tenue que parpadeaba, como si estuviera a punto de apagarse.
Luego de varias prácticas con algunos hechizos llegué a lo que creí, eran buenas y malas noticias.
Buenas porque si podía hacer magia, malas porque si bien podía hacerlo, parecía que mi naturaleza y afinidades eran tan fuertes que, o bien alteraban el hechizo, o se realizaba correctamente, pero con potencias irregulares.
✦ ° • ✦ ° • ✦ La mañana estaba clara, pero el clima parecía poco a poco ir empeorando con el pasar de los días.
Las clases de historia llegaron, y con ellas, mis ganas de dormir.
Las clases con el tartamudo de defensa pasaron, siendo nuevamente, inútiles.
Luego de otra clase de pociones en un calabozo frío y oscuro con un profesor murciélago sarcástico, el día quedó libre de actividades.
Tenía muchas cosas que podía hacer, podía seguir practicando incendio e intentando dominar ese sentimiento que parecía no existir, podía buscar clases o clubes interesantes o podría, como muchos, simplemente tirarme en el pasto junto a algún árbol, esperando a que el viento me arrastre hacia algún lugar mejor mientras duermo.
Existen muchos clubes y clases extra, el problema, es exactamente eso.
Así que, si quisiera encontrar alguno específico, lo más seguro es que tenga que preguntar a alguien que lo sepa, oa algún profesor.
No soy de preguntar mucho, y prefiero no hacerlo.
Así que, con una idea y curiosidad en mi mente, me dirigí hacia uno de los únicos clubes que sabía donde se ubicaban por lo que había escuchado durante las comidas en el gran comedor.
Era una de las más populares y que más rondaba mi mente porque no conocía mucho más, esgrima.
Claro, es muy diferente de lo que uno esperaría siendo un niño, con espadas balanceándose de aquí para allá, con combates mortales y efectos especiales, pero que, tiene sus propias ventajas.
La espada usada, al parecer, no era una sino tres, cada una con un uso específico que no alcancé a escuchar, pues la mayoría se estaba retirando para cuando llegaron a hablar de ese tema.
Con algo de emoción e interés, emprendí mi viaje hacia mi posible próxima actividad.
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