Lazos de Sombra y Llama. - Capítulo 22
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22: Capítulo 22: Club de Esgrima 22: Capítulo 22: Club de Esgrima Alex iba de camino al salón indicado, el cual parecía estar en alguna parte del segundo piso.
Lo cierto, era que él, solía tener problemas de vez en cuando con recordar ciertas cosas, tales como nombres, direcciones y algunos datos, por ello mismo, se encontraba siguiendo al grupo que antes se encontraba hablando de eso mismo en lo que estaba interesado.
Este era un problema recurrente para él.
Si alguna vez alguien le preguntara una dirección, lo más probable es que el no pueda reconocerla por el nombre, sino por algún punto de referencia.
Es decir, él sabría llegar, pero no necesariamente conocería los nombres que se encuentran entre el camino y el destino, y, por lo tanto, lo más probable es que sus indicaciones sean como mucho, incomprensibles o cuestionables.
Mientras caminaba hacia su destino siguiendo al grupo a una distancia suficiente para poder verlos, pero sin acercarse demasiado, comenzó a aburrirse.
Alex era un niño que se aburria muy rápido, y como consecuencia, se distraía demasiado.
Era difícil para el mantener su atención fija en algo mucho tiempo, no era intencional, pero así eran las cosas para él, por mucho que intentara que fuera diferente.
Ese era otro motivo por el que era difícil para él hablar con la gente, sin considerar la falta de interés de su parte, si alguna vez quisiera mantener una conversación por algún motivo, lo más probable es que se encontrara rápidamente teniendo problemas para encontrar un tema de conversación.
Mientras Alex pensaba en esto, más y más profundo llegaba, dándose cuenta que era muy difícil para el interesarse en algo verdaderamente, y, por lo tanto, la mayoría de las cosas lo aburrían, lo que lo llevaba a distraerse muy fácilmente.
Ciertamente, eso había sido un avance de algún tipo, o al menos eso suponía él.
Alex ciertamente creía que conocerse de mejor forma debería ser de ayuda de alguna forma, es solo que, no se le ocurría ningún uso actual para dicha información.
Sentía que se encontraba a la deriva, dejándose llevar por la brisa, esperando encontrar algo interesante.
La magia y la fantasía de esta nueva sociedad ciertamente parecían interesantes, pero Alex no sabía si esto se mantendría así, o si algún día terminaría por acostumbrarse y volvería a los días monótonos, tratando de distraerse constantemente, ya sea con pensamientos, con música, con historias, o con actividades que podría dejar luego de meses o quizás en menos de un día.
Solo esperaba que si eso pasaba alguna vez, que no llegara muy pronto, pues esperaba disfrutar de estar interesado en algo por un poco más de tiempo.
Y así, mientras emprendía su viaje, Alex se distraía constantemente, como de costumbre, debido a su innato problema para concentrarse que el no consideraba un problema, pues para él, esto era normal.
Se preguntaba si debería tener un gato, o quizás un perro, mejor no, eran animales demasiado normales.
Quizás, como estaba comenzando una vida más fantasiosa debería elegir algo más peligroso ¿Una serpiente quizás?
O bien podría ser un jaguar, aunque claro, no tenía idea de donde sacaría uno.
¿Debería robarlo de alguna parte?
Pero uno ya crecido podría ser problemático, talvez robar uno pequeño, de preferencia huérfano, para que no extrañe a nadie y no tenga a donde ir, quien sabe, si crece lo suficiente podría servir como una montura, alguna especie de caballo, pero mucho más rápido.
Eso tampoco funcionaría, lo más probable es que incluso si creciera lo suficientemente anormal como para ser una montura, no tendría de donde agarrarse.
¿Y si va a una pelea y se muere?
Eso ciertamente sería malo, no serviría de nada, no, mejor no tener animales normales.
¿y… una criatura mágica o sobrenatural?
A todo esto, es difícil saber cuál es la línea que separa una criatura de un ser similar a un humano, después de todo, aproximadamente la mitad de la sociedad estaba compuesta por magos, y estos eran bien conocidos por ser increíblemente racistas, al menos los de las familias sangre pura y familias antiguas, los que, casualmente, eran pertenecientes a los grupos que poseían mayor poder e influencia en la sociedad y las leyes.
Pero, si los magos son en su mayoría tan estúpidos como para seguir todo lo que les dicen y e incluso creerlo verdaderamente, ¿Por qué una sociedad tan diversa en razas se uniría a los magos?
¿para evitar el exterminio mutuo?
Alex no lo sabía, pero esa dirección de pensamiento parecía no estar yendo a ninguna parte en este momento, así que decidió cambiar su enfoque.
Tal vez la magia podría ser una mejor dirección… si, eso sonaba como un tema útil para pensar mientras se dirigía hacia aquel salón por estos interminables y torturadores pasillos.
En serio, el castillo se veía bien y todo, pero ¿era necesario que todo estuviera tan malditamente lejos?
¿No podían poner un ascensor o algo similar en vez de estas estúpidas escaleras que a veces parecían tener mente propia y estos pasillos que parecían estar diseñados para confundir a quienes los cruzaban?
Pero bueno, así era el lugar, y se tendría que acostumbrar, quisiera o no.
¿Quizás esto podría contar como hacer cardio a diario?
Pero bueno, en que estaba… si, magia, eso.
Así, volviendo a encontrar su nueva dirección de pensamiento, Alex comenzó a pensar en las posibilidades que tenía la magia.
Esto era algo nuevo y desconocido, pero a la vez familiar, debido a todas las historias y juegos existentes que hablaban sobre la magia.
Era algo fantástico, con la capacidad de modificar la realidad a mayor o menor escala dependiendo del poder del mago.
Podida transformar cosas, entornos, cuerpos, incluso almas, pero no se detenía allí.
Podía evocar llamas, escudos, flujos de agua, modificar el tiempo sobre una cosa o entorno e incluso teletransportarse.
Alex no tenía la más mínima idea sobre si esto era posible realmente, pero creía que, si lograba aprender lo suficiente y entrenaba lo suficiente, en algún momento, descubriría como hacer todas estas cosas.
No había probado mucha magia realmente y su único intento fue con varita siguiendo movimientos específicos y el hechizo usado era uno relacionado con su afinidad claramente marcada, es decir, no había explorado mucho con respecto a la magia, pero tenía tiempo, y él pensaba aprovecharlo.
A diferencia de la evaluación de los profesores, el no creía que, solo por tener una facilidad bastante marcada para un tipo especifico de magia, él no pudiera usar otros tipos de magia.
Tenía la teoría de que, el podía disponer de cierta energía para cumplir algún propósito, y que, si esa energía puede funcionar para una magia especifica, no necesariamente significaría que no se pueda utilizar para la magia convencional, al contrario, pensaba que, solo estaba usando el método incorrecto.
Luego de sus innumerables fallos al intentar copiar sensaciones, formo la teoría de que, o bien los movimientos de varita eran inútiles y solo servían para engañarse a si mismos, o bien podrían servir para dirigir la magia interior en una dirección especifica.
El problema al que él se enfrentaba y lo que el creía era su caso específico, era que, a diferencia de aquellos magos para los cuales el proceso ocurría de forma automática en sus cuerpos, el tenía que manipular manualmente su intención y deseo de que algo sucediera.
Tenía que desearlo, tenía que concentrarse, y ciertamente, familiarizarse con la sensación del proceso en su cuerpo.
¿Quizás meditar ayudaría?
Como sea, es un trabajo en progreso.
Yendo a otro punto, considero las varitas como algo inútil en general.
Si bien, parecían facilitar el flujo de la magia, no la potenciaba de ninguna forma, parecía más bien… reducir el desperdicio de esta, y creía sinceramente, que en algún punto tendría que abandonarla, puesto que Alex no era partidario de tener una mano completamente inutilizable solo para sostener un palo de madera.
¿Qué haría él si lo atacaran?
y si le quitaban o perdía su varita ¿Qué haría?
En resumen, tenía que lograr deshacerse de su dependencia de la varita y, de momento, aprender alguna forma de combate no mágico por si se le vaciaba la batería y lo único que quedaba para él era su cuerpo.
También debía encontrar alguna forma de fortalecer su cuerpo, si bien aprender a combatir estaba bien, de nada sería si su estado físico se limitaba al de un humano común y corriente.
Pero esperaba que existiera algún método en algún lugar, o que quizás su cuerpo no sea normal.
Todo eso era algo que Alex tendría que averiguar con el tiempo.
Bien, ya tenía muchas cosas que hacer… quizá demasiadas… pero no importa, si todo salía bien, se haría fuerte, inteligente y viajaría por el mundo disfrutando de cosas grandes y pequeñas, quizás un poco de música o algo totalmente diferente y no planeado.
Este mundo tenía muchas asquerosidades, pero también cosas que quizás podría disfrutar.
DESPIERTA.
Estate atento Alex, no tengas tantas esperanzas, vive en el presente, paso a paso, recuerda que todo en este mundo puede salir mal, y muchas veces lo hará.
Si, soñar es bueno, pero vivir en un sueño solo traería decepciones.
No, Alex no sería uno de ellos, así que, si se cumplía, bien, si no lo hacía, ya estaría preparado para ello y no existiría ninguna decepción, pues siempre pensó que algo podría salir mal.
✦ ° • ✦ ° • ✦ Con un aire menos emocionado, pero sin llegar a ser sombrío, siguió caminando, esta vez sin algún pensamiento claro en particular.
Un tiempo después, se pudo ver a Alex observando el salón en el cual se realizaban las clases.
Había un gran grupo de personas de diferentes edades y tamaños, vestidos en su mayoría con lo que parecían ser trajes blancos de esgrima.
Había una tarima ligeramente alta en el centro del salón, en torno al cual parecían reunirse los alumnos.
Algunos conversaban entre ellos, otros susurraban y, algunos solitarios, se encontraban simplemente de pie, aparentemente esperando a que comenzara la clase.
No sabía que se suponía que debía hacer allí, pero rápidamente se encontró con alguien en la entrada que indicaba donde encontrar estos trajes en caso de no tener uno.
Pasando a lo que creía, era una pequeña habitación hecha específicamente con el propósito de permitirles cambiarse a los alumnos en el salón, buscó algún traje que pareciera al menos, similar a su tamaño.
Había muchas opciones, lo que le hacía preguntarse si esperaban una mayor cantidad de alumnos de los que en realidad tenían, o si posiblemente, cada uno de estos podría servir como reemplazo de los que ya llevaban puestos.
Pero no se distrajo mucho con eso.
Al encontrar uno que parecía ser de su talla, se lo puso y volvió al salón en donde estaban todos reunidos.
Al llegar, los vio un poco más silenciosos que antes, lo que parecía indicar que las lecciones de esgrima comenzarían pronto.
✦ ° • ✦ ° • ✦ La persona en el centro se presentó como el Instructor Vlad, y junto a él, se encontraba lo que parecía ser un alumno en sus últimos años.
El profesor Vlad indicó que este sería su ayudante, y que él se encargaría de instruir a los recién llegados, hasta un nivel que considerara aceptable para pasar al otro grupo, del cual se encargaba el instructor, donde se encontraban aquellos más avanzados o que llevaban más tiempo en el club.
Rápidamente los alumnos se dividieron en dos grupos, ubicando a Alex rápidamente en el grupo de recién llegados junto a varias personas de su tamaño en su mayoría, junto a algunos más altos que parecían ser de grados más avanzados.
La mayoría de los niños parecían entusiasmados, pero desde el punto de vista de Alex, este interés era pasajero.
No dudaría en responder que la mayoría de ellos probablemente no volverían y que estaban aquí por mera curiosidad.
Eso era algo constante y frecuente, no importa donde vayas, siempre te toparas con personas que se unen a algo solo por probar la novedad y se largarán rápidamente, ya sea porque la curiosidad fue satisfecha, o porque no estaban dispuestos a realizar el esfuerzo necesario.
Poco tiempo después de ser reubicados por el alumno de ultimo año, les explicaron más a fondo aquello que había escuchado brevemente.
Efectivamente, existían tres tipos de armas regularmente usadas en la esgrima, estos eran el Florete, el Sable y la Espada.
No verdaderos claro, no poseían el grosor y el filo de sus versiones reales, pero si poseían su estructura, su empuñadura, y eran enseñados para atacar de diferentes formas.
Para su decepción, tanto el florete como la espada eran usadas como armas de estoque, siendo la espada la más pesada y rígida de las tres y el florete una ligera y flexible.
En cambio, el sable llamó más su atención, pues los ataques podían realizarse con cualquier parte de la hoja.
La parte que cubre la mano, sin importar cual de las tres armas era, fue llamada Cazoleta, un nombre ridículo en opinión de Alex, pero se guardó sus comentarios para sí mismo.
En algún punto, algunos niños hicieron la pregunta obvia, pero que generaba duda en algunos de ellos, aunque unos pocos miraban a los que preguntaban como si fueran estúpidos.
La pregunta realizada era sobre el por qué la hoja de cualquiera de las tres armas era tan delgada y, como era de esperar, la respuesta de aquellas miradas se revelo rápidamente.
Se dijo que estas eran de esa forma, por una parte, para no causar tanto daño, pero por otra, para poder practicar a mayor velocidad.
Claro, era difícil de creer para Alex que eso ayudara a adaptarse a un arma real que solía ser más pesada, pero sin duda, los movimientos serían mucho más fluidos si las hojas eran más livianas, y trabajando a mayor velocidad Alex esperaba que esto permitiera un mayor desarrollo de los reflejos, algo muy útil en la mayoría de los ámbitos.
✦ ° • ✦ ° • ✦ Un tiempo después explicaron las diferentes áreas de contacto para cada arma, siendo las del florete las más limitadas, teniendo prohibido el contacto con la cabeza, los brazos y las piernas.
El sable, era la segunda en esta lista, teniendo prohibido el contacto con las manos y las piernas, pero permitiendo todo lo demás.
Y finalmente la espada, cuyo ataque predilecto y único eran las estocadas al igual que el florete, a diferencia de este último, las espadas permitían en contacto con todo el cuerpo.
Cabe decir que, a pesar de las hojas más delgadas, los materiales parecían carecer de la flexibilidad que caracterizaba a las armas de practica en su homologo en el mundo normal.
Es decir, a pesar de ser reducido en un porcentaje, la fuerza tras el golpe seguía pudiendo generar daño y dolor a las personas.
Pero claro, Alex pensó que esto era entendible teniendo una enfermería mágica llena de pociones que podrían hacerte recuperar los huesos rotos en un corto periodo de tiempo.
De hecho, él pensaba que era mejor así.
Había tenido una vida, quizás no cómoda, pero tampoco peligrosa.
En esta nueva sociedad, sería bueno aprender a seguir concentrado a pesar de recibir golpes y por otra parte, acostumbrarse a recibirlos en sí.
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