Lazos de Sombra y Llama. - Capítulo 24
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24: Capítulo 24: Varitas Pensantes 24: Capítulo 24: Varitas Pensantes Alex tenía frente a el un gran trozo de rozbif acompañada de una decente porción de puré de patatas.
El rosbif era un hermoso trozo de carne ligeramente rosado por dentro, lo suficientemente jugoso y, muy delicioso en su opinión.
Desde que llego al castillo, Alex había disfrutado de forma “gratuita” de los cuantiosos festines que solían llenar las largas mesas.
A pesar de que sabía que, en algún momento tendría que pagar los servicios y matriculas del castillo, posiblemente en forma de una cuantiosa e inflada deuda con intereses, a Alex no le molestaba en ese momento.
Mientras disfrutaba una vez más su delicioso platillo de forma lenta y metodica para poder saborearlo el mayor tiempo posible, una persona se sento a su lado.
Era, como de costumbre, la antisocial más gotica de la escuela, la joven señorita Wednesday Addams!!!.
Alex rió mentalmente, luego de hacer una presentación mental de su compañera con voz de interlocutor.
A veces hacía estas cosas, pues lo distraían y lo divertían.
Con la concentración del nivel de una mosca a veces, momentos en los que surgian dialogos en su cabeza se habían hecho cada vez recurrentes con el pasar de los años, después de todo.
Su compañera, como siempre, se sentó con elegancia y premeditada, como si sus pasos estuvieran ensallados, junto a su usual mirada de desinterés.
Alex tenía que aceptar que la niña era linda, pero, sinceramente, se negaría a hablar con ella si pudiera evitarlo.
El no necesitaba a nadie, si, no los necesitaba.
Su compañera parecía seguir un camino similar al suyo, estando sola la mayor parte del tiempo y no quedandose en un lugar con mucha gente a no ser que fuera absolutamente necesario.
No la culpaba ciertamente, los lugares de esta escuela, a pesar de tener un terreno enorme, parecía estar llena de ruido hacia donde quiera que fuera.
Este era, para Alex, uno de los más desagradables puntos, pues si bien podía concentrarse, se le dificultaba mantener dicha concentración, y aún más en lugares con ruidos recurrentes.
Muchos de ellos sonando muy desagradables ante sus oidos.
Alex prefería su cuarto, por la privacidad del lugar, la biliboteca, pues si hacías mucho ruido te hechaban a punta de varita de la vieja bibliotecaria de ser necesario, y finalmente pero no menos importantes, disfrutaba del terreno abierto, de aquellos lugares vacíos y silenciosos, en los que los unicos ruidos eran el piar de los pajaros y el sonido del viento arrastrando las hojas, aunque, estos lugares eran dificiles de encontrar, pues generalmente, solía haber alumnos cerca a cierta distancia, ya fuera hablando, jugando o bromeando.
✦ ° • ✦ ° • ✦ La niña a su lado tenía un aire sinientro a los ojos del alumnado, aunque Alex los cría exagerados.
Habían esparcido rumores sobre ella, asi como de muchos alumnos más en el castillo, haciendo que, se perdiera el sentimiento de misticismo que parecia rodear al casitillo y asemejando a la intitución cada vez más a una escuela común y corriente, para gran decepción de Alex.
El hecho de que a pesar de sus grandes conflictos entre magos y marginados, ambos bandos se consideraran inherentemente superiores a los muggles o normies, no tenía duda.
Pero, mientras más pasaba el tiempo, más decepcionado se encontraba Alex.
Si se ingoraban las capacidades físicas sobrehumanas y los diferentes tipos de energías y habilidades presentes en el alumnado, esta parecería, a ciencia cierta, una escuela común, con compañeros chismosos, deportistas, abusivos, cerebritos y la misma variedad de personas que se podía encontrar en cualquier otro lugar.
Con los magos racistas a un lado y los marginados con sus propios grupos individuales con sus propias reglas por el otro, esta escuela sonaba cada vez más ridicula, parecia sinceramente, una bomba a punto de estallar, y la formula directa para el conflicto.
No eran infrecuentes las peleas y bromas en los pasillos, siendo estas ultimas las que se encontraban en mayor cantidad, muchas de ellas siendo hechas por un par de gemelos pelirojos que, por lo que parecía, tenían como objetivo a todo lo que se moviera.
Ya fuera mago, vampiro o el simple cuidador y su gato.
Cabe decir que no todos se lo tomaron bien, teniendo que esconderse a veces, pero siempre que se les veía, se encontraban sonriendo.
Había pasado solo poco más de una semana y esta escuela era un maldito caos, pero bueno, ese no era su problema.
Alex aprovecharía su tiempo en este castillo para aprender todo lo posible (dentro de lo que su concentración e interés le permitieran) y, de ser posible, quizas encontraría finalmente algo interesante.
✦ ° • ✦ ° • ✦ La bella chica de negro a su…..
su compañera de estudios y casa, presente a su lado, era bastante silenciosa, pero, ¿Cómo era ella realmente?
Alex, mientras comía, desvió sus pensamientos en una dirección que, para su sorpresa, era… extraña.
No, él tenía que irse.
Estaba demasiado aburrido y distraido, tenía que encontrar algo en lo que concentrarse y rapido.
De preferencia, algo que lo mantuviera ocupado un largo tiempo.
Y así, caminando nuevamente a través de los largos y molestos pasillos del castillo, Alex se dirigió prontamente a la misma aula abandonada que había usado en su ultimo intento de realizar magia.
La magia había funcionado, para su sorpresa, de forma correcta.
Pero no fue hasta su intento de hacer un hechizo común, como el expeliarmus, que todo se fue al demonio.
Su “magia” parecía ser mucho más violenta y desobediente que las demás.
Vale decir que, hasta ahora, no había encontrado el truco para poder hacer magía normal.
Había tenido éxito con pequeños hechizos de fuego como el incendio, pero cuando fue a intentar su segundo hechizo, el simple hechizo desarmador se convirtió en un caos que casi le explota en la cara.
Alex ancanzó a alejarse, pero al parecer, la mesa cercana no tuvo tanta suerte.
No había logrado encomtrar ese sentimiento al realizar magia, fuera de una ligera sensación de un ligero viento interno, demasiado dificil de sentir como para diferenciarlo, y más aún considerando el sonido de su respiración y los movimientos de su palpitante corazón.
Ese podía ser un camino, pero en este momento parecía se tan inutil e infructuoso que, si por suerte este método diera algún resultado, sería a lo largo de mese, o quizas incluso años.
No, Alex no pensaba desperdiciar tanto tiempo, era, sinceramente, una idiotés.
Estaría en esta escuela por tiempo limitado, teniendo que a futuro pagar sus servicios con dinero que no tenía, más le vaía aprovechar la oportunidad.
Pero, si no podía guiarse por sensaciones, ¿que podría hacer?
Quizas, sus ideas siempre estubieron mal, quizas… simplemente malinterpretó su situación?
Una extrana sensación de desconcierto lo llenaba mientras pensaba en las multimples posibilidades que existían.
Podía hacer magia, pero, si no pensaba en ella como magia, sino como otra cosa, un combustible quizas.
Combustibles rapidos como la gasolina y el petroleo se encendían muy facilmente con casi nada de intervención, pero, ¿y si el suyo, siendo otro tipo de combustible, era mucho más dificil de encender?
¿y si, en vez de gasolina, el tenía un tronco de madera, demasiado sólido y como para encenderse así como así?
Esto caía bajoo la supocisión de que, “su magia”, tuviera algún tipo de “densidad”, y que esta fuera más densa que la magia común, o quizas, que simplemente necesitaba una intención más fuerte.
¿Quizas esta, por naturaleza, se negaba a cambiar su forma, generando así llamas por doquier cuando era usado?
Y si, suponiendo que todo lo anterior sea cierto, todos los problemas que había tenido hasta ahora se los causaba el mismo?
Y si, el simplemente, inconcientemente, tenía …algo, que lo hiciera no querer cambiar?
¿Y si su propio cuerpo era el que se negaba al cambio?
No… no podía ser así.
La magia no se sentía unicamente como una habilidad de su cuerpo, se sentía familiar, más personal, como… si fuera parte de él, era… demasiado dificil de explicar, pero se sentía personal para él.
Entonces, si el problema no era la magia en si… entonces, él era el problema?
Y si él no era el problema, la magia debería ser el problema… siii, tenía la respuesta, tenía opciones, y ahora que lo pensaba más profundamente, no tenía ni la más minima idea sobre como usar dichas opciones ni averiguar sobre ellas…mierda.
✦ ° • ✦ ° • ✦ Así que, aquí estaba él.
Luego de una fructifera y frustante realización, llegó a dos posibles coclusiones.
O bien, la magia en si misma se reistía a ser alterada por naturaleza, o, él mismo estaba generando este problema con alguna idea inconciente que generaba problemas y/o conflictos con su magia.
Bueno, ahora tenía demasiadas dudas y ningúna posible solución a corto plazo.
Ciertamente, las opciones que sus pensamientos le entregaban no eran favorables y de ninguna manera positivas a los ojos de Alex.
Tener que admitir que él mismo era la causa de todo problema que estubiera teniendo con la magia por alguna estupidez sentimental, o, por otra parte, tener que lidiar con la posibilidad de no poder hacer magia porque, al parecer, se niega a cambiar de forma, si no encontraba una solución claro está.
Dando vueltas en circulos, pensando y murmurando cosas, sentandose a ratos, moviendo la pierna rapidamente de arriba hacia abajo y golpeando una mesa con sus dedos a un ritmo aleatorio, es como pasó los siguientes momentos de su tarde en aquel salón abandonado, sin duda, dando un extraño espectaculo si alguna vez alguien lo llegaba a observar en ese momento.
No fue hasta mucho después, cuando por un número desconocido de veces volvió a recuperar su concentración, que consiguió llegar hasta otra idea que podía llegar a ser util, a diferencia de las ideas aleatorias recientes, como la posibilidad de que un meteoríto cayera al castillo y si es que existía posibilidad de que la gente pudiera defenderse de ello, o la siguiente idea sobre que tan grande tendría que ser el meteoríto para que la gente no tuviera ninguna oportunidad contra él de defenderse.
Su mente, aunque propia, parecía desviarse hacia las direcciones más aleatorias en algunos momentos, pero no había nada que pudiera hacer, a menos que él supiera.
Lo mejor que podía hacer, sería aprovechar al máximo aquellos momentos de concentración que, a veces podían ser largos, y a veces, mucho más cortos de lo que preferiría.
La idea en la que había pensado, era que, a pesar de todo, no había considerado anteriormente la idea de que, quizas, la varita pudiese influir en el problema.
A Alex le gustaba considerar el peor de los casos siempre que podía, pues de esa manera, se podría preparar en caso de que todo se fuera an caño.
Pensaba sinceramente que, debía esperar lo mejor, pero prepararse en caso de que sucediera lo peor.
No tenía forma de saber si sus ideas eran el peor caso posible, pero siempre podría intentarlo, evitando así esperar demasiado y asumir que las cosas pasarían según sus pensamientos e ideas preconcebidas.
Y aunque, aún exístia la posibilidad de equivocarse por mucho, siempre dejaba abierta y consideraba la posibilidad de que sucediera algo imprevisto y tuviera que improvisar a mitad de camino.
No le hacia gracia, nunca lo haría, pero pensaba sinceramente que su forma de pensar, aunque no fuera la mejor, era una bastante buena.
Esperar lo mejor, prepararse para lo peor, y siempre dejar cierto grado de incertidumbre en las posibilidades.
Si, Alex estaba satisfecho con este tipo de pensamiento.
Volviendo a sus anteriores pensamientos y quitandose la distracción que amenazaba con plagar su mente en estos momentos, Alex volvió a considerar su idea y se propuso plantear el peor de los casos.
Suponiendo que su “magia” fuera más densa o más “pesada” por asi decirlo, que la magia común y se le dificultara más cambiar de forma hacia aquello que no estubiera intrinsecamente relacionado con sus afinidades.
Y considerando que, por algún motivo, sus ideas preconcebidas fueran otra fuente de problemas, ¿Existía la posibilidad de que la varita, su varita, estubiera generando algún problema con su magia?¿Existia la posibilidad de que fuera más que solo un trozo de madera con un material magico?
Y luego, con un pensamiento en proceso, comenzó a recordar aquellas palabras dichas por aquel extraño vendedor de varitas que parecían casi aprendidas de memoria y haber sido repetidas constantemente a cada cliente que pasara por su tienda.
“Es la varita la que elige al mago” habia dicho aquel viejo y perturbador vendedor de varitas.
¿Y si… la “elección” de la varíta no fueran solo palabras y, en realidad existiera algún tipo real de conexión?
¿Podría esta desconocida conexión estar causando y aumentando los problemas que ya tenía con su magia?
¿Y si en realidad, sus dificultades no fueran tan grandes, pero se vieran amplificados por su conexión con la varita?
Pero si era así, entonces… ¿Qué haría?
¿Se suponía que debía romper su varita, o bastaría con abandonarla?
¿Debería encontrar alguna forma de dominar y aplastar la voluntad de su varita hasta que esta se sometiera y no se entrometiera donde no la llaman?.
Con ese pensamiento en mente, intentó hacer el mismo hechizo de incendio tanto con y sin varita, y, como se esperaba, sin varíta no tuvo dificultades para hacerlo, y aunque, con la varita parecía ser un proceso más “automático”, sin la varita se sentia más ¿Natural?.
Pero eso no era suficiente.
Su afinidad por el hechizo podria estar interfiriendo con la recopilación de datos.
Así, se propuso a si mismo intentar el hechizo que lo llevó a esta recopilación de ideas sobre sus posibles problemas magicos con su fracaso, Expeliarmus.
Era un hechizo considerado para principiantes según los libros, y sus movimientos de varíta eran extremadamente simples, un corte horizontal que finalizaba en un un corte vertical, como una L invertida.
Este hechizo funcionaba desprendiendo un objeto de la mano del oponente, lanzandola lejos.
El objeto generalmente se trataba de una varita, aunque también podía funcionar con armas normales, pero el efecto variaba dependiendo del caso.
Un agarre fuerte, un encantamiento y que el onjeto estuviera ligado al cuerpo o a la persona de una u otra manera podía interferir con el efecto del hechizo, necesitando mayor o menor cantidad de magia, dependiendo del caso.
En caso de tener éxito, este objeto era lanzado lejos y, si se lanzaba con más fuerza, podía derribar al oponente o incluso hacerlo volar por los aires.
Era, ante todo, un hechizo de efectividad variable, pero, era bastante simple y con un efecto claro que le permitía practicar y experimentar con la magia sin demasiado riesgo, o al menos, no mayor al que ya existía de por si al practicar magia.
Comenzó a realizar el intento con la varita.
Cuando Alex intento realizar el hechizo Expelliarmus, realizando los movimientos y pronunciando las palabras de la forma más clara posible.
Ese ligero “viento” en su interior comenzó a moverse desde su cuerpo, pasando por su pecho hacia su hombro, atravezando su brazo y dirigiendose hacia su mano, para finalmente pasar a través de su varita de Fresno y pelo de Thestral.
Esta vez, en lugar de centrarse en el hechizo en si, intento concentrarse al máximo en las sensaciones al realizarlo.
Entre el instante en que esta sensación llego a su varita y el momento en que la magia salió de esta, comenzó el problema.
No sabía por que, pero parecía haber un bloqueo, como cuando se presiona la punta de una manguera de agua, solo para que, eventualmente, el agua explotara en tu cara, lanzando agua hacia todas partes.
La varita por si misma parecia ¿resistirse?
¿Qué mierda?
Esto…no tenia idea de que tal cosa fuera posible, ¿Por qué, una varita que supuestamente lo ”eligió”, se resistiría a hacer magia por él?
¿Tenían siquiera estas cosas voluntad propia?
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