Lazos de Sombra y Llama. - Capítulo 28
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28: Capítulo 28: Gimnasio gratis y el valor de esquivar 28: Capítulo 28: Gimnasio gratis y el valor de esquivar Alex se encontraba ahora de camino a su habitación.
Él y Kira habían seguido practicando y enfrentándose durante el resto de la hora, dando ahora resultados muy diferentes al combate inicial.
Kira era de la raza licántropa, quienes, a diferencia de sus homólogos mágicos, podían mantener parte de sus habilidades en forma humana, cuentos como la fuerza aumentada y una velocidad mayor.
Todo eso, sumado a sus instintos y reflejos naturales se convirtió en un enfrentamiento contra ella en algo casi imposible de ganar para una persona con un físico común como el de Alex.
Alex no tenía muchas ventajas que lo podía ayudar en esta situación.
Su estado físico no era malo, pero era bastante común y su habilidad con las armas tampoco era muy buena.
Podía recibir un ataque o dos si estaba concentrado y tenía suerte, pero no había pasado más de una semana desde que empezó a practicar, y por lo tanto, todavía estaba aprendiendo a cómo reaccionar ante ciertas situaciones.
✦ ° • ✦ ° • ✦ **Escena retrospectiva** En la sala de esgrima se encontraban Alex y Kira, uno frente al otro.
Acababan de terminar otro combate corto, de esos que terminaban ante el primer toque del enemigo.
Se habían quedado un tiempo en silencio, hasta que Alex le preguntó por qué estaba allí cuando era evidente que no le gustaba el lugar.
En ese momento, ya fuera para responder o simplemente para poder quejarse.
Kira le explicó a Alex la historia de cómo llegó allí.
Al parecer, resulta que los otros lobos de su casa la consideraban revoltosa y problemática, lo que terminó llegando a los oídos de su profesora encargada, quién le dijo que tenía que elegir un club que promoviera la paciencia, la disciplina, el pensamiento, la estrategia o el arte.
La mayoría de los clubes que le ofrecieron eran extremadamente aburridos a su parecer, te ofrecieron ajedrez ¡Ajedrez!
Debido a la limitación entre sus opciones para elegir, terminó decidiéndose por esgrima, que por lo menos le permitiría realizar un poco de actividad física.
Se supone que ella debería quedarse durante un tiempo, aunque ella no le dijo cuánto.
Alex supuso que o no le interesaba o simplemente no prestó atención.
En cuanto a sus sentimientos por el lugar, era evidente que no le gustaba y que se sentía frustrado por tener que ir ahí, demostrándose aquello no solo por la escena inicial con la que se topó de ella intentando destrozar al pobre muñeco de práctica, sino porque a ella parecía no interesarle lo más mínimo ocultar el hecho de que odiaba el lugar.
Alex en estos momentos se encontraba descansando en el piso mientras que Kira se encontraba de pie, evidentemente sin marcas que evidenciaran algún tipo de esfuerzo.
Parecía no solo más rápido y fuerte que Alex, sino también tener una resistencia mucho mayor.
Ella en estos momentos se encontraba sonriente, como apareciendo satisfecha por su reciente victoria, pero también parecía ligeramente molesta desde su primer enfrentamiento.
Parecía que, independientemente de sus victorias, no se tomaba bien La derrota.
Después de un tiempo habían comenzado a realizar enfrentamientos más largos a petición de Kira, porque según ella, parar alguna pelea ante el primer toque no solo era estúpido, sino también extremadamente aburrido, quitando toda la diversión que podría tener una pelea.
Habían llegado al consenso de que los enfrentamientos durarán hasta el mejor de tres, es decir, ganaba el primero que lograra golpear al otro tres veces.
Y no era necesario mencionar que, desde que comenzó esa modalidad de combate, las victorias de Kira y las derrotas de Alex se hicieron más evidentes.
Al finalizar la práctica ambos parecían satisfechos.
A Kira le habían dado algo interesante que hacer Y de paso había ganado un montón de veces.
Alex, por otra parte, a pesar de perder la mayor parte del tiempo, mejoró mucho en un corto período de tiempo y aprendió, o por lo menos comenzó a teorizar sobre cómo defenderse en ciertos casos.
A pesar de su mal desempeño, era bastante entretenido y muy estimulante pelear con Kira.
Ella se movía muy rápidamente, mucho más rápido que él, dejándole solo una fracción de segundo para pensar y actuar.
Mejorando así no solo sus reflejos, sino también su mentalidad ante un ataque.
Independientemente de la actitud o pensamientos que uno tuviera, era difícil llevar esos pensamientos a la realidad.
Con estos combates, sin embargo, uno tendría que aprender a reaccionar y atacar en una fracción de segundo, porque simplemente no había otra opción más que la de ser demolido por los rápidos y feroces ataques de Kira.
Justo antes de que Alex saliera del salón, Kira lo detuvo.
“oye”, dijo ella mientras se dirigía hacia la puerta.
Él no dijo nada, pero se giró y la miró, levantando ligeramente una ceja, como para indicarle que continuaría hablando.
“Mañana.
Misma hora.
Y vas a tener que enseñarme eso que hiciste para ganar la primera vez”.
Todo lo que ella decía era directo y decidido, como si estuviera afirmando hechos.
Alex, demasiado cansado para discutir y con solo ganas de comer e ir a dormir simplemente contestó de manera corta “…Bien” y se giró rápidamente para retirarse.
**Fin del flashback** ✦ ° • ✦ ° • ✦ A la mañana siguiente, Alex despertó con todo su cuerpo adolorido, pero aún así, intentó hacer un poco de ejercicio.
Esa mañana le trajo una claridad brutal a Alex, su cuerpo era un último.
Su mente podía ser más rápida que la de Kira, pero sus capacidades físicas y su resistencia no lo eran.
Su necesidad de superar sus limitaciones ahora era una obsesión para él, pero no conocía otros métodos por los cuales entrenar por el momento, así que se prometió a sí mismo aprovechar estos entrenamientos con Kira al máximo, puesto que ya había visto una mejoría en tiempo real, incluso si era leve.
A la tarde siguiente, Alex llegó al club de clima antes que Kira, buscando practicar sus movimientos en solitario.
Mientras se encontraba haciendo un corte lateral Kira irrumpió en la sala.
Ella lo observará por un momento y luego se dirigirá hacia él con su tono habitual, directo y sin rodeos.
“Tu golpe es lento”, sentenció Kira, dejando caer su sable.
“No por la técnica, sino por la fuerza.
Tu cuerpo es una broma.
¿Crees que puedes ganar un duelo solo con el cerebro?” Alex dejó el sable de lado y la miró, con el ceño ligeramente fruncido.
De alguna manera, hablar con esta chica parecía siempre terminar causándole cansancio mental.
Podría dar un montón de respuestas, podría quejarse durante mucho tiempo, pero según Alex había concluido, era mejor dar respuestas sencillas con ella.
“Mi cuerpo es lo que tengo.
Tampoco es que tenga material decente para entrenar”.
Kira miró a Alex, sus ojos color ámbar fijos en él.
“A este ritmo vas a tardar un año en ser lo suficientemente bueno como para vencerme.” “Y eso sí únicamente me quedo quieta y no mejoro en lo más mínimo” Kira asiente brevemente, antes de hacer una expresión casi lobuna genuinamente alegre, como si se hubiera dado cuenta de algo.
Dando una sonrisa de pragmatismo, ella continuó hablando.
“Hay un lugar.
Un lugar que no conoces.
Un lugar que ni la casa de los excluidos y en especial la de los magos, suele conocer” “Y que, a menos que se lo digan, solo lo usamos nosotros.” Ante esos comentarios, Alex simplemente levantó una ceja y preguntó.
“¿Y ese lugar es…?” Dijo, dejando espacio para que ella respondiera.
“El Salón de Capacidades y Entrenamiento”, respondió ella en voz baja y cerca de él, casi susurrando.
“En sí es un gimnasio”, aclaró ella al ver su ligera cara de desconcierto.
Luego, en el mismo volumen bajo que al principio, continuó hablando.
“Si quieres ganarme”, continuó Kira, inclinándose ligeramente hacia Alex con la ferocidad de un depredador, “Necesitas más que trucos.
Te necesito más rápido” “Y te necesito con la suficiente resistencia para que tu técnica no falle en el segundo asalto”.
Ese comentario último haciéndole daño mental a Alex.
Yo te llevo allí.
A cambio, Tú me enseñas esto, dijo que irá refiriéndose hacia su arma mientras la agitaba un poco.
Al ver que él volvía a mostrar una cara de desconcierto, ella se detuvo explicar otra vez, pero esta vez con un tono molesto.
No me van a dejar salir de esta porquería a no ser que muestrear cierto grado de progreso, y dijeron que sin importar cuántas veces ganara por la fuerza, no aceptarían eso como “progreso”.
Luego de realizar varios insultos en voz baja y de forma rápida ella volvió a tomar el hilo del tema y continuó hablando.
“¿Trato?”.
Alex no dudó.
Al dar su respuesta recibió inmediatamente.
Era una excelente oportunidad, una oportunidad no solo para entrenar, sino para superarse a sí mismo.
Así que inmediatamente recibió, pero, para no parecer desesperado, respondió con calma y su habitual tono neutral.
“…Trato hecho.
Llévame.” ✦ ° • ✦ ° • ✦ Kira lo guio por un tramo de escaleras que Alex nunca había cruzado hasta el momento.
Finalmente, se detuvieron frente a una pared de piedra aparentemente sólida, por el que parecían cruzar únicamente marginados.
Hombres lobo, vampiros, y casi cualquiera que no fuera mago parecía cruzar por esos lugares.
Al entrar, Alex se quedó asombrado.
La sala era mucho más amplia que un salón común y tenía techo arriba.
Estaba iluminada por una serie de antorchas puestas en pilares consecutivos a ambos lados del salón, y dos candelabros colgantes en el techo.
Había un montón de equipamiento, desde las estaciones clásicas de gimnasio con barras y discos de hierro, varios sacos de boxeo, un ring, e incluso una pequeña piscina y una pared de escalada.
Pero, lo que le llamaba más la atención a Alex, era la única parte evidentemente mágica del salón, además de las antorchas y candelabros.
Se trataba de una barra en forma de L, la cual se encontraba cerca de la entrada y tenía pociones de diferentes tipos.
Supuso que algunas debían ser curativas o algo similar, pero no podía estimar para que fueran en general.
Parecía que la opinión de los alumnos fue muy valorada al momento de crear el salón, o que incluso ayudaron a diseñarlo.
Parecía estar bastante completo e incluso que trataron de llenarlo con cosas.
Aunque supuso que bien podría ser necesario tener tantas máquinas del mismo tipo y sacos de boxeo, por la cantidad de personas en el castillo que podrían llegar a usar la sala.
Como decía su nombre, el salón de capacidades y entrenamiento estaba lleno de gente haciendo ejercicio.
Desde personas levantando pesas, hasta personas levitando discos de diferentes pesos, por lo cualquiera que fuera su motivo.
Esto era genial, y lo mejor de todo ¡Era completamente Gratis!
En el centro del salón desde la entrada hasta aproximadamente la mitad de la sala se encontraron dos filas de estantes de hierro.
La primera llena de mancuernas de distintos pesos, y la segunda estando repleta de discos de hierro.
Parecía tener incluso más cantidad de discos que un gimnasio normal, evidenciando que aquí se podría llegar a trabajar con un peso mucho mayor que el permitido con las capacidades de un humano normal.
Los sacos de boxeo parecían normales, pero, por el sonido de los golpes que impactaban contra ellos estos eran todo menos normales.
Supuso que estaban hechos de algún material especial, quizás la piel de alguna criatura mágica o algo similar e igual de duro.
Siguiendo la dirección en la que giró su cabeza y como entendiendo la pregunta detrás de su mirada, Kira le explicó.
“Están hechos de piel de Erumpent.
Duro, resistente, impermeable, resistente a desgarros y, a pesar de todo eso, no es tan caro”.
“Bueno, no tan caro como nuestra primera opción al menos” dijo con calma, avanzando a través de las máquinas, cruzando el salón paso a paso.
“Quería usar piel de dragón que era mucho mejor, pero era ridículamente caro.” Unos momentos después de que ella hablara, alele preguntó con calma.
“¿Qué es un erumpent?” de forma sinceramente curiosa y con una voz pensativa.
Ella se detuvo a pensar unos segundos, buscando la mejor forma para poder explicarlo.
“Es como un rinoceronte” dijo con mirada ligeramente pensativa.
“Solo que gigante, mágico y mucho más fuerte”.
Dijo finalmente, complementando sus palabras anteriores.
Alex solo hizo un sonido de “mmmh” como asintiendo.
A los lados podía ver una que otra persona corriendo en cintas para correr.
Algunos a un ritmo pausado y otros a un ritmo extremadamente rápido, sin sudar ni despeinarse.
Alex no sabía cómo funcionaba, pero funcionaba.
Solo que esta vez no pregunté.
✦ ° • ✦ ° • ✦ Alex continuó levantándose temprano, pero no tan exageradamente como la vez anterior.
En esas mañanas, él aprovechaba el tiempo practicando el control de sus habilidades.
Al saber ya de antemano que lo único que podía controlar con seguridad eran la aparición de llamas, se dispuso a intentar aumentar y disminuir su tamaño, e incluso, llegado a cierto punto, comenzando a darle formas.
Para su felicidad y sorpresa, hacer ejercicio de forma tan extenuante parecía calmarlo y permitirle pensar y actuar de forma más calmada por las mañanas.
Eso no significaba que controlar sus habilidades se había hecho más fácil, pero sí que no se distraería tan fácilmente con una nube masiva de pensamientos que atacan su mente constantemente.
Claro, ellos todavía estaban allí, pero al menos durante las mañanas y el momento posterior al ejercicio, su mente era un poco más clara.
También descubrió que la calma, o, mejor dicho, que en los momentos en que tenía más clara su intención, era cuando obtenía mejores resultados.
Claro, los resultados seguirían siendo lentos por un tiempo, pero al menos eran avances, estando así en una situación mucho mejor que al inicio.
✦ ° • ✦ ° • ✦ Con el tiempo, Kira y Alex formaron un horario.
Al terminar las clases por las tardes iban al gimnasio gratis recién descubierto gracias a la presentación por parte del miembro más salvaje del par.
Cada uno de ellos trabajaba de forma independiente, debido a que las capacidades de Alex eran muchoes que las de Kira.
Desde ahí, se dirigieron hacia el club de esgrima, donde ambos practicaban uno contra el otro, y un corto período cada tanto dónde Alex le explicaba conceptos básicos sobre los desvíos y bloqueos que el usaba, en su mayoría, copiados de sus clases los días en que había alguien enseñando.
De esa manera, se fueron dando consejos poco a poco el uno al otro sobre cosas que los beneficiarios.
Kira le recomendaba sobre ejercicios de fuerza y resistencia, y qué tipos de ejercicios eran recomendables para qué cosa.
Alex intentaba guiar a Kira con respecto a técnicas y análisis del enemigo.
Y aunque el repertorio de conocimiento de Alex era escaso se hacía evidente que cada uno tenía cosas que el otro necesitaba.
Uno de ellos pensaba mucho, pero sus capacidades físicas eran una muy malas considerando el mundo en el que vivían.
El otro había nacido y desarrollado con los años grandes capacidades y una gran fuerza, pero casi no pensaba antes de actuar, Y qué, al no poder irse sin hacer progreso real, necesitaba aprender, lo que los convirtió con el tiempo en un equipo, a pesar de la reticencia de Alex a juntarse con alguien.
Todavía se le hacía raro tener que hablar con ella, pero como la había conocido de antemano, el proceso se hizo un poco más llevadero.
✦ ° • ✦ ° • ✦ Viernes 17 de Octubre de 1995 Un mes había pasado en la academia Lumina Nox, medido solo por el sudor en el laboratorio de capacidades y el sonido metálico de los sables l chocando.
El tiempo pasó volando, y la semana se fueron fundiendo en una brutal rutina de entrenamiento físico por las tardes, junto a uno mucho más ligero por las mañanas de control mágico.
Los compañeros de su casa veían a Alex llegar agotado cada día cuando regresaba a la sala común, pero con una determinación en la mirada que no poseía antes.
El esfuerzo a lo largo de este tiempo había dado sus frutos.
La fuerza y velocidad base de Kira seguían siendo superiores a las suyas, pero ahora no se pasaba únicamente en la fuerza al pelear.
Su técnica se había depurado, lo que había obligado a Alex a hacer cada vez más astuto y menos predecible.
Por otra parte, el entrenamiento de Alex también estaba mostrando sus resultados.
Su físico se había endurecido y sus capacidades generales habían aumentado.
Parte de esos resultados se debían al brutal y constante entrenamiento al que se había sometido, pero de igual forma, a su pronta recuperación.
Humanamente, continuar con ese régimen de entrenamiento no habría sido posible por más de una semana, pero curiosamente, además de despertar aletargado, y del dolor y cansancio presente durante los entrenamientos del dolor y cansancio presente durante los entrenamientos, su cuerpo parecía lograr recuperar sus energías para cuando llegaba la tarde.
Eso lo había permitido a Alex ya no perder cuatro de cada cinco asaltos contra Kira, logrando ahora forzar uno que otro empate o, en raras ocasiones, ganar un asalto.
Su resistencia se había multiplicado, lo que le permitía ya no caer únicamente por el cansancio.
El dolor ardiente en sus músculos era ahora un recordatorio de su progreso, ya no de su debilidad.
Por otra parte, su control sobre las llamas y en consecuencia, sus habilidades, también mejoraron.
Ya no fracasaba estrepitosamente en pociones, pudiendo mantener encendido El fogón sin que esta llama se viera alterada por sus emociones en ese momento.
Su fuego bajo el caldero ahora era estable y, al haber estado practicando en solitario, ahora podía mantener una llama del tamaño de un puño por varios minutos sin que ésta se extinguiera o se saliera de control.
Algo bastante curioso, puesto que quedarse quieto y mantenerse tranquilo no era su fuerte esencialmente, pero, al menos mágicamente había obtenido mejores resultados.
Alex también descubrió que, cuando se encontraba cerca de una fuente de fuego, se sentía ligeramente más fuerte, su mente se aclaraba un poco, e incluso se recuperaba más rápido.
Por lo que aprovecho esto para su beneficio, para recuperarse y así poder volver a entrenar más rápido, manteniendo así un ritmo semi-constante de entrenamientos diarios y muy exigentes.
Su relación con Kira, a pesar de su constante interacción, no había cambiado demasiado.
Ella parecía y desaparecía con libertad, siendo igual de animada siempre, pero aún así dejando claro que esta era una relación de intercambio.
Kira respetaba la disciplina de Alex, pues lo veía esforzarse a pesar de su debilidad.
Alex, por otra parte, disfrutaba de la brutal honestidad de Kira, quien no perdía el tiempo en cortesía sin necesario y te decía sus más sinceras opiniones en el momento en que surgían.
No eran muy similares y no solían juntarse para otra cosa que no fuera a entrenar, pero entre ellos entendían.
✦ ° • ✦ ° • ✦ Era un viernes por la tarde y, por lo tanto, había clases de esgrima.
Alex estaba regresando de su práctica con Kira.
Su cuerpo se sentía tenso, pero no agotado, aún sintiendo la adrenalina del entrenamiento.
La esgrima, junto con el entrenamiento, habían mejorado su agilidad y sus reflejos.
No era súper ni fantástico, de hecho, era solo una persona común ligeramente en forma, pero Alex había estado bastante satisfecho con sus resultados.
Al pasar por un ancho pasillo, se encontraron con Edmund Fawley.
el mago de sangre pura que Alex había golpeado, y su séquito.
El grupo de Alex se había detenido, puesto que ahora los magos que tenían enfrente les bloqueaban el camino.
El rostro del mago no solo mostraba arrogancia, sino que también mostraba una mirada fría y calculadora, representativa de cuando alguien está a punto de hacer algo estúpido.
“Miren a quién tenemos aquí”, siseó Fawley.
“El fenómeno de la casa de los rechazados.
¿Pensaste que podías ganarle a la sangre noble con trucos muggles?”.
El niño río burlonamente de su propio chiste, mientras se dirigía miradas de desprecio y su séquito hacía eco de sus risas.
Al ver su camino bloqueado, Alex se detuvo.
Viendo que el grupo no parecía tener deseos de continuar con su camino, él habló.
“Muévete”, dijo Alex con voz plana y sin expresión.
Estaba cansado y solo quería comer y acostarse a dormir.
Por todo esto, Alex estaba dispuesto a dejarlo pasar por el momento.
Esta vez, Fawley parecía estar más preparada, porque ya tenía la varita en la mano y de un momento a otro dijo mientras se extendía su varita con un movimiento exagerado y arrogante.
“¡Cierra la boca, sangre sucia!
¡Petrificus Totalus !” A Alex le gustaría imaginar que esquivó un disparo a toda velocidad de forma épica y con una mirada seria, solo para luego decir ¿Eso es todo?
Y finalizar como en una escena de película.
Pero desgraciadamente, eso no podía estar más alejado de la realidad.
Los movimientos arrogantes y extendidos del mago frente a él habían hecho que el proceso para disparar el hechizo fuera más lento de lo que debería.
Eso, junto con la distancia, habían hecho que el hechizo fuera fácilmente evitable simplemente dando un paso a un lado.
De hecho, tal vez incluso dar un salto a un lado había sido un movimiento exagerado, pero no podía evitarlo.
Debido a los brutales golpes que había visto salir de aquel esbelto cuerpo femenino a su lado, Alex se había acostumbrado a no subestimar los efectos de los ataques, prefiriendo reaccionar exageradamente que a subestimar un golpe solo para luego terminar esparcido en el piso.
Aquel no era un método eficiente para esquivar, pero, ante un ataque con efectos desconocidos, decidió que era mejor prevenir que lamentar.
El nombre del hechizo de por sí era intuitivo, pero Alex no lo conoció específicamente.
No sabía si el hechizo petrificaba a las personas dejando las quietas o convirtiéndolas en piedra.
¿Qué pasaría si el hechizo acertaba, lo convertían en piedra y luego se rompían pedazos al estrellarse contra el piso?
Alex no podía simplemente arriesgarse, así que reaccionó.
Luego de un par de movimientos exagerados, un has de color púrpura cruzó los metros que separaban a ambos grupos, dirigiéndose hacia su cara.
Realizando movimiento ya ensayado repetidamente, Alex se movió hacia un costado con un paso.
El paso era decidido y su pisada era firme, manteniendo Así su estabilidad a pesar del repentino movimiento.
Y, en lugar de terminar esto de forma violenta generando así un conflicto total con el otro bando, decidió terminar el asunto de forma abrupta, tanto por tus deseos de terminar esto rápido como por el cansancio que sentía debido al arduo entrenamiento a que había realizado durante el día, haciendo así algo que nunca antes había intentado en un enfrentamiento.
Les lanzó una bola de fuego.
Era básicamente un hechizo incendio , solo que Alex no estaba acostumbrado a utilizar hechizos en las peleas y, por lo tanto, no pronunció el nombre ni se le ocurrió sostener la varita en ese momento.
Las consecuencias de esto fueron un hechizo en forma de llama del tamaño de una palma aproximadamente, no llegar a ser tan grande como podría haber llegado a ser que si hubiera usado su varita.
Pero sin importar el tamaño, el efecto aún así fue notorio.
El repentino sonido de estallido cuando el hechizo chocó contra la armadura detrás de ellos los tomaron por sorpresa.
El casco de la armadura salió volando, algunos intentaron moverse para evitar la zona donde se produjo el ruido solo para terminar cayendo y, por si eso no fuera suficiente, el ruido había llamado la atención de la gente, por lo que pronto este pasillo se llenaría de personas curiosas.
Al dirigir su mirada al grupo nuevamente, Alex notó que ahora había algo diferente en ellos.
El líder del grupo se encontraba en el centro, tanto aturdido como molesto, como si estuviera a punto de despotricar en cualquier momento.
Mientras tanto, los otros miembros del grupo se encontraban ahora mostrando expresiones sorprendidas, con los ojos abiertos de par en par y las pupilas claramente más dilatadas.
Ellos, a diferencia de la persona que se encontraba en el centro de su grupo, habían entendido claramente la situación en la que se encontraban ahora.
Alex acaba de demostrar que podía atacarlos en cualquier momento sin necesidad de una varita y que, además de ello, podía esquivar cuando lo atacaban.
Por si no fuera eso ya suficiente, el tipo simplemente había levantado la mano haciendo aparecer una bola de fuego de la nada.
Ellos eran alumnos de primer año por lo que no sabían realizar escudos, así que cualquier clase de enfrentamiento con una persona que puede lanzar bolas de fuego de la nada simplemente con quererlo terminaría en desastre.
El sonido de los pasos y las voces iban en aumento.
Estaba claro que había un grupo de personas acercándose y que no estaban muy lejos de donde se encontraban.
La ya precaria situación había empeorado y, como si hubieran tomado finalmente una decisión, el grupo intercambió miradas entre ellos, solo para retirarse inmediatamente, escapando del lugar y chocando con algunas personas con las que se habían cruzado en el camino.
Fawley parecía perdido, pero rápidamente intentó ponerse al día y alcanzar a sus compañeros, quienes lo habían abandonado sin dudar.
Alex y Kira no se quedaron allí demasiado tiempo, y pronto volvieron a mezclarse con la gente, solo para separarse al llegar al gran salón, donde cada uno se dirigió a su mesa.
Con paso tranquilo y calmado, como se había vuelto costumbre de hacer todos los días, Alex se dirigió hacia su puesto en la esquina de la mesa, justo al lado de aquella gótica niña.
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