Lazos de Sombra y Llama. - Capítulo 27
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Capítulo 27: Capítulo 27: Tarde de Desahogo
Martes 16 de septiembre de 1995, 12:00 del mediodía.
El salón se encontraba lleno de ruidos, con el sonido de voces y pasos de varios grupos entrando en el gran salón que servía de comedor para la escuela de fantasía, llena de magia, animales fantásticos, vampiros y hombres lobo.
Era la hora del almuerzo, y todos se dirigieron al comedor para comenzar a deleitarse con los grandes grupos de comida repartidos a lo largo de todas las mesas.
Alex, en estos momentos, se encontraba cruzando las puertas del gran salón, avanzando paso a paso y cruzando luego el camino entre las grandes puertas y la mesa, encaminándose hacia su asiento.
Mientras más se acercaba a la mesa, un ligero, pero persistente sentimiento de incomodidad surgió en su interior, mientras que la razón de esto se encontraba sentado en el asiento junto al suyo, como de costumbre.
Se detuvo un momento, lo justo como para que la chica frente a él levantara la cabeza y cruzar la mirada con la suya, deteniéndose un instante, solo para luego dar un ligero asentimiento, casi imperceptible.
Solo después de recibir aquella confirmación silenciosa, Alex comenzó a dirigirse hacia su asiento. Mientras se sentaba, Alex supuso que, en su mente, asumía que ella ya no querría sentarse con él, lo que lo llevaría en una búsqueda por algún asiento desocupado entre los grupos ya firmados, lo que lo forzaría a socializar.
Lo que, si bien no sería incómodo, si sería una molestia. Además de que, según él mismo reconocía, sus habilidades sociales eran pésimas, lo que rápidamente los llevaría a quedarse sin tema de conversación, y muy posiblemente, en un silencio incómodo, o una conversación que lo excluía por completo.
Mientras él pensaba en esto, el almuerzo apareció frente a él. Siendo la comida de hoy pastel de pastor, aparentemente, aunque no pudo disfrutar demasiado del sabor, puesto que estaba nuevamente distraído mientras comía su almuerzo.
Distraídamente, Alex se puso a pensar. “Al menos la comida aquí es buena, me pregunto si el pastel de hoy es el mismo que el de la semana pasada”. “¿Le habrá puesto alguna clase de hechizo que los mantuviera en buen estado?”
“En todo caso ¿Cómo funciona esto?” “La comida siempre aparece de la nada, pero no creo que la comida aparezca de la nada.” “Existe la magia así que probablemente están usando magia para transportarla de alguna forma, pero lo hacen con cientos, sino millas de platos al mismo tiempo.”
“Me pregunto quién hace eso. ¿Tendrán sirvientes especializados que se encargan completa y únicamente de cocinar y transportar la comida?”
“Sería interesante, raro pero interesante”. “Bueno, si lo piensas bien no es tan raro ¿O sí?” “O sea, es un castillo y existe la magia ¿Por qué no existirían los sirvientes mágicos?”
“Ciertamente algo que preguntarse, aunque también es cierto que no tendría dinero para pagar uno de todos los modos. Ni siquiera tengo casa”.
Soltando pequeñas risas internas, la mente de Alex se relajó un poco. Pero pronto se volvió a su patrón de pensamiento distraído. “si no hay sirvientes mágicos que traigan la comida ¿Quién lo hace? ¿Dumbledore? ¿O quizás algún otro profesor?”
“Nah, no creo que sean ellos. Si bien se dice que los profesores son fuertes dudo que tengan la capacidad de invocar cientos de cosas al mismo tiempo” “y aunque muchos han estado hablando de que Dumbledore es fuerte, dudo que quiera convertirse en el sirviente de toda la escuela ¿Oh sí?”
“imagínalo, sería rarísimo”. “Ser dueño de un castillo enorme, que abarca un montón de terreno e incluso tiene un bosque completo ¿Y terminar haciendo todas las cosas por tu cuenta?” “¿Y qué pasaría si rompo un plato? ¿Dejaría de funcionar?”
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Alex estuvo distraído la mayor parte de la duración de la comida, pasando de una idea a otra, con cada vez menos sentido que el anterior, pero que sin duda lo distraían.
Aunque muchas de esas ideas no eran tan fantasiosas, era poco probable que sucedieran, por ejemplo, el director no estaría dispuesto a traer un cerbero del infierno a la escuela ¿O sí? Es decir, seria una idea muy estúpida considerando que la escuela está llena de niños curiosos que suelen meter sus narices en cualquier cosa que les llame la atención.
Era poco probable que los alumnos sobrevivieran a un enfrentamiento con un cerbero, siendo mejorados o no, la mayoría de estos niños estaba recién en crecimiento, descubriendo y desarrollando poco a poco sus habilidades.
Mucho menos una pelea real. Sería un milagro si gran parte de ellos no murieran simplemente por quedarse quietos por el pánico. Bueno, quizás la mayoría de ellos serían magos. Según Alex había visto, más que magos la mayor parte de ellos parecían pequeños políticos en ciernes, promoviendo sus formas de pensamiento y amenazándose con problemas legales en vez de levantar sus varitas o simplemente pelear.
Alex no quería pensar que la violencia siempre era la mejor solución, pero muchos de estos llamados “magos” parecían bastante delicados y se quejaban la mayor parte del tiempo.
Alex no tenía la más mínima idea sobre cómo sobrevivieron estos magos y familias de sangre pura pretenciosos enfrentándose contra marginados que, a pesar de parecer normales, la mayoría de ellos estaban acostumbrados al combate, o al menos, según la percepción de Alex, se tomarían de mucho mejor forma el estallido de una guerra.
Alex no creía ni de chiste que los nuevos lograran hacerle frente a una guerra real. Quería sinceramente que, o bien se rendían y le servían al enemigo, o escapaban y morían miserablemente.
Claro que probablemente habría algunos que le harían frente al enemigo, pero sinceramente esa cantidad de personas es tan pequeña que incluso llega a ser decepcionante.
Y curiosamente, existen registros de la última Guerra civil entre magos contra un tal señor oscuro o “el que no debe ser nombrado” ¿En serio los magos eran tan malditamente inútiles que tenían tan siquiera mencionar su nombre?
Lo peor de esto es que, según les dijo el profesor Arden, la mayoría de las familias de sangre pura se rindió ante él y le sirvieron abiertamente, solo para después sobornar unos cuantos políticos, dinero por aquí dinero por allá, y todos son libres.
En serio, este mundo de fantasía era cada vez más decepcionante. Pero que se le va a hacer. Simplemente hay que entrenar y aprender todo lo posible para luego abandonar este mundo de mierda.
Aunque no necesariamente en todos los lugares es igual…. Quién sabe, quizás solo Inglaterra sea basura. Bueno, eso sería algo que averiguar en el futuro.
Ahora que lo pensaba, viajar por el mundo parecía ser una buena idea… Era algo para pensar en el futuro.
✦ ° • ✦ ° • ✦
Mientras en joven de ojos grises se encontraba con la mirada perdida en el vacío, distrayendo se con sus pensamientos, Wednesday estaba pensando en la clase reciente.
A pesar de haber recibido una mala calificación, Wednesday no estaba preocupada. Nunca le había importado como la calificaban, y mucho menos lo que opinaban de ella esos supuestos profesores y empleados escolares llenos de mentes retrógradas y carentes de sustancia.
Hasta el momento, el castillo, fuera de la arquitectura, no le había transmitido experiencias o conocimientos interesantes. Los profesores parecían ser cada uno peor que el anterior.
El profesor de su clase más reciente no era la excepción. Su habilidad práctica en las pociones será real y su conocimiento tangible, pero su inexistente disposición a enseñar y sus obvios deseos de descargar sus frustraciones con niños lo hacía patético.
No le sorprenderá que, a lo largo de la clase, en lugar de enseñar los pasos a seguir para preparar la poción y corregir los errores de los alumnos cómo se supone debería hacer un profesor, este se dedicara casi exclusivamente a burlarse ya criticar niños con tres veces menos edad que él.
La poción había ido bien en un inicio, siendo su parte no perfecta, pero meticulosamente trabajada para poder generar así el mejor efecto posible.
No fue hasta que llegó el turno de la preparación bajo el fuego que todo se echó a perder. El fuego estaba demasiado frío y la llama era muy pequeña como para generar el efecto requerido en la poción.
Podría haber advertido o incluso corregido ese error antes de que fuera demasiado tarde, pero una idea la distrajo y la convenció de seguir observando, para así poder ver qué pasaba.
No se sintió decepcionada. Desde el momento en que ayudó a trabajar con su compañero, ganó también una la existencia de una gran posibilidad de fracaso en el momento de realizar la poción.
No era desconocido para los miembros de la clase que su compañero era uno de los dos únicos alumnos que habían arruinado su poción de forma explosiva en la primera clase. Pero ahora, no parecía estar sucediendo eso.
Por el contrario, la llama parecía estar controlada…demasiado controlado. Su compañero de mesa parecía haberse concentrado tanto en no generar los mismos efectos que desencadenaron el desastre en la clase anterior, que terminó estrangulando la llama.
Sus habilidades, como bien había estudiado y deducidas con anterioridad, parecían estar relacionadas con sus pensamientos y subconscientes. Reaccionaba mucho a sus deseos instintivos, y él muy probablemente, al no querer repetir sus errores terminó haciendo todo lo contrario, lo cual en sí mismo era curioso.
Tanto para aumentar como disminuir la potencia de la llama se necesita un gran control, y era curioso que él pudiera hacerlo con tanta facilidad, pero a la vez no tenía la capacidad de controlarse.
Era como si el mismo no se hubiera dado cuenta que tenía tal capacidad. Sus habilidades eran muy sensibles, y como tal, parecían reaccionar a cada pequeño deseo de su mente.
Era un poco…curioso, lo contradictorio que podía llegar a ser. Tenía potencial de llegar a ser alguien con un meticuloso control y gran potencia, con energías que siguen sus deseos a voluntad, sin pasar por procesos complicados como hechizos o embrujos. Pero a la vez, podría convertirse en alguien con una debilidad muy patética si no lograba desarrollar cierto nivel de control.
Mirándolo ahora, que parecía tan distraído, no parecía el prometedor que su compañero fuera a aprovechar ese potencial, ciertamente, su concentración parecía ser la de un hombre.
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13:00
La clase de defensa contra las artes oscuras fue tan inútil como Alex recordaba. El aula ese día era compartida nuevamente por dos grupos diferentes de magos, pero esta vez, en vez de los detalles rojos y verdes presentes en los uniformes que existían durante la clase de pociones, estos nuevos grupos de alumnos tenían detalles azules y amarillos, evidenciando que pertenecían a un grupo diferente de magos de alguna manera, aunque estuvieran en el mismo año y en la misma casa, verificando una vez más la posible clasificación secreta que hacían en dicha casa perteneciente únicamente a magos.
El profesor como siempre era un desastre inútil y tartamudo que apestaba ajo y se limitaba a leer literalmente lo que decía el libro de texto, pero de alguna forma, arruinándolo completamente y evitando su comprensión a base de un montón de tartamudeos cada cierto tiempo.
Alex no entendía cómo, a pesar de leer literalmente lo que el libro decía palabra por palabra, este profesor lo graba hacer que fuera más difícil de entender que el contenido mismo del libro si Alex lo hubiera leído por su cuenta.
Como en muchas otras ocasiones, Alex se encontraba mentalmente ausente. Estaba mucho más relajado que esta mañana, pero aún así, se encontró un poco frustrado por su fracaso durante pociones.
Quirrell, nervioso y tartamudeante, hizo una pregunta sobre los ghouls. Había tres definiciones principales que Alex conocía sobre ellos.
Primero, estaba la versión mágica, cuya descripción se encontraba en el libro de texto de defensa de primer año, en el cual solían referirse a pequeñas criaturas mágicas relativamente inofensivas, parecidas a ogros babosos con dientes de conejo.
Estos solían encontrarse en sótanos, desvanes o graneros de casas mágicas, donde se alimentaban de insectos u otras plagas domésticas. Aunque solo gruñen y se les considera una molestia ruidosa, si se siente molesto pueden arrojar objetos.
Luego, estaba la definición más folklórica, aunque esto solía variar dependiendo de la cultura. En algunos lugares se les consideraba demonios que habitaban cementerios y lugares desolados, alimentándose de cadáveres.
Pero también había otros lugares donde se les representaba como criaturas similares a las humanas, solo que con dieta carnívora y una biología interna diferente, teniendo incluso algunas versiones en las que los ghouls se alimentaban de carne humana para sobrevivir.
Ambas versiones se encontraron en el libro de texto, entre las primeras páginas, siendo ambas definiciones fáciles de entender e incluso asociarlas porque venían con dibujos de referencia, al menos para la versión mágica.
Alex volvió a prestar atención cuando, luego de realizar la pregunta, el profesor del turbante gigante dirigió su mirada hacia él.
Fue entonces cuando una voz chillona y arrogante cortó el tartamudeo del profesor, antes de que este último pudiera pronunciar su nombre.
“Profesor, dd-dudo que él sepa la respuesta.” Dijo un niño imitando el tartamudeo del profesor.
Alex levantó la vista. Edmund Fawley, uno de los del grupo azul de los alumnos. De primer año y con una cara de sabelotodo, lo señalaba abiertamente.
Alex no sabía nada de él ni lo había visto en ninguna otra ocasión que no fuera en algunas de sus clases. Lo único que sabía de este tipo era que solía mirar con desprecio a los que lo rodeaban. No sabía que este tipo era un matón, pero por lo que veía, posiblemente lo era.
Bueno, quizás era demasiado llamarlo matón, porque por lo que veía, era patético. No parecía tener un grupo de gente con el que juntarse a diferencia de la mayoría de los presentes en la sala, pero aún así, miraba la mayoría de los presentes con desprecio y ahora, parecía estar intentando burlarse de él.
Algunos de sus compañeros se rieron, tanto del grupo azul como del grupo amarillo, aunque, tanto Wednesday como su compañera rubia llamada de Elara se encontraban en silencio, una mirando con curiosidad y otra con la mirada inexpresiva acostumbrada.
La risa de sus compañeros, al parecer, solo terminó por alentarlo a continuar, porque después de las risas soltó otro comentario.
“¡Por lo que vimos en Pociones, ni siquiera sabe calentar un caldero, seguramente es porque pertenece a ese grupo de fenómenos!” dijo en voz alta, solo para luego reírse mirando de forma burlona por encima del hombro hacia Alex.
La provocación ahora era bastante clara y varios estudiantes, principalmente los de azul, soltaron risitas, disfrutando del espectáculo.
Alex no respondió. Su mente estaba en blanco, pero a la vez concentrada. Surgió momentáneamente la idea de levantarse, pero rápidamente esa idea fue disipada al ver la cantidad de miradas que había puesto sobre él, por el momento al menos, evitando problemas, aunque no estaba muy seguro de esa idea y todavía no decidió qué hacer.
Quirrell, casi ajeno a la atención presente en el salón, simplemente pasó a otro estudiante y la clase continuó.
✦ ° • ✦ ° • ✦
El heredero Fawley estaba bastante satisfecho. Había intentado poner en su lugar a varios niños de otras casas mágicas, después de todo, frente a ellos estaba El heredero de una antiquísima casa noble. E incluso si no se encontraban en altos puestos ni tenían demasiado dinero, seguí haciendo mucho mejor queso sangre sucia y esas asquerosas criaturas a las que habían dejado entrar en el castillo a las que incluso osaron llamar “alumnos”.
Era repugnante, pero no había mucho que hacer, después de todo, la casa Fawley por sí sola no tenía demasiado poder, y cuando votabas en contra del anciano de barba plateada amante de los sangre sucia y criaturas mágicas, uno solía tenerlas de perder.
Por eso no tuvo más remedio, a pesar de sus protestas, que inscribirse en la escuela milenaria, de la cual ahora la mitad estaba compuesta por esas criaturas.
A pesar de todo, no había sido tan malo. Siempre podía burlarse de aquellos que lo merecían y poner aquellos que lo merecen en su lugar. Esa misma actividad había sido su fuente de entretención hasta el momento.
Hoy mismo había logrado seleccionar un objetivo, surgió de improviso, pero era un buen objetivo, al fin y al cabo, siendo uno de esos asquerosos y patéticos bichos raros.
Pero este no era cualquier bicho raro ni criatura, era raro incluso entre los raros, siendo clasificado en la casa que dejaban para los que no encajaban en ninguna otra, ese lugar era como Hufflepuff para los bichos y criaturas. Bastante patético si le preguntabas.
Todos sabían que los Hufflepuff eran inútiles, imaginate seleccionar al grupo de inútiles dentro de un grupo con un montón de criaturas y bichos asquerosos e inútiles, el simple hecho de tenerlos en su misma clase era indicio de lo bajo que había caído la otora Hogwarts, porque sí, se negaba a usar el asqueroso nombre que habían seleccionado para el castillo, lo seguiría llamando Hogwarts, cómo debería ser.
Cuando se voló de él en clase ni siquiera se atrevió a reaccionar, seguramente había reconocido lo importante que era el nombre de su familia, nunca admitiría alguna vez que la mirada fija de esos ojos grises le dio un poco de miedo por unos instantes, ¡Jamás! Eso no había pasado.
Y en todo caso, el niño no había reaccionado más allá de eso, justo como debería ser para alguien de su posición, dejando que le dijeran lo que era, tal y como corresponde. Quién sabe qué clase de asquerosa criatura era él, había tanta variedad en el castillo hoy en día que no se sorprendería si él fuera una combinación de varias.
Para cuando iba saliendo de clases, el heredero Fawley terminó topándose con ese patético niño otra vez.
Intentó agarrar lo del hombro, para decirle un par de cosas más y volver a ponerlo en su lugar, después de todo, no le había gustado esa mirada que le dirigía. Quizás podría dejarle más clara su posición.
Pero, justo cuando estaba a punto de agarrarlo el niño se movió, dirigiéndole la misma mirada que en clases, solo que ahora ligeramente más vacía, e incluso un poco desorientada, lo que lo hacía de alguna forma un poco perturbador.
Negándose a dejar pasar este agravio, el joven heredero Se enojó y respondió gritando para poder poner a esta criatura en su lugar y reafirmar su dominio.
“¡Cómo te atreves a no dejar que te agarre miserable criatura inmunda…!” sus palabras fueron cortadas antes de que pudiera siquiera terminar la primera frase que tenía planeado dedicarle al niño que tenía enfrente.
Su voz fue interrumpida por un sonido seco junto con un crujido. Un creciente dolor le escocía la nariz y le hacía lagrimear los ojos, mientras sentía que algo comenzaba a gotear de su nariz, que, para su consternación ¡Era sangre!
Y así, el joven heredero se dio cuenta rápidamente, a pesar de su dolor, de que había recibido un puñetazo justo en el centro de la nariz, por la posición en la que vio al niño frente a él, retrayendo el brazo, antes de que tuviera que cerrar los ojos por un instante debido al dolor.
Esa inmundicia se había atrevido no solo a rechazarlo, sino que incluso lo había golpeado. ¡¿Cómo se atrevía él…!?
Su patrón de pensamiento se vio nuevamente interrumpido cuando finalmente pudo volver a abrir los ojos y captó con el rabillo del ojo al niño acercándose a él a un ritmo constante. Puedo ver desde su posición al niño de ojos grises, mientras este último empezaba a levantar su pierna hacia atrás, como si estuviera agarrando impulso.
Se quedó atónito por un tiempo, hasta que se dio cuenta de lo que la alimaña frente a él estaba a punto de hacer. Mientras sus pensamientos aceleraban y trataban de comenzar a pensar en la forma de evitarlo en esa fracción de segundo en el que captó aquella imagen, parecía que no había tenido tiempo suficiente.
Antes de que alguien a su alrededor pudiera siquiera intentar hacer algo, el niño de pelo negro y ojos grises ya se había acercado demasiado, y el joven heredero Fawley se encontraba observando como la pierna descendía rápidamente, mientras sus ojos se abrían cada vez más, amenazando con salirse de sus cuencas debido al pánico que estaba enfrentando en ese instante.
Todos los chicos alrededor hacían muecas, mientras escuchaban el alarido de dolor proveniente del joven en el piso. Era evidente que este último ya no podía levantarse, puesto que se encontraba revolcándose en el piso haciendo gemidos de vez en cuando, con una mano cubriéndose la nariz y con la otra cubriéndose la entrepierna.
Siendo ese el fin de la agradable tarde para nuestro joven heredero Fawley, mientras pensaba que quizás, solo quizás, no debería molestar tanto a la gente…o tal vez…la próxima vez solo tendría que tener más cuidado. Aunque por ahora solo sabía una cosa…ese bicho raro era aterrador, diciéndose internamente a sí mismo mientras se retorcía nuevamente por el dolor palpitante que le había causado aquella pierna descendente.
✦ ° • ✦ ° • ✦
Alex se encontró observando los frutos de su trabajo, desparramados en el piso y en forma de un niño sangrante y lagrimeante, retorciéndose y gimiendo en un estado patético.
La había cagado, y había reaccionado impulsivamente, pero no se arrepentía.
No solo había accionado por impulso y le había reventado a la nariz al niño que tenía enfrente, solo para después Patearle justo en la entrepierna con todas las fuerzas que pudo reunir.
Sino que, para su frustración y consternación, había más de un testigo. Algunos ya se habían ido, restándole importancia al asunto o escapando del lugar. Otros todavía estaban ahí, mirando con curiosidad del cuerpo en el piso, y algunos incluso estaban sonriendo, entre los cuales, para su sorpresa, se encontraba su tan familiar y conocida compañera de casa, Wednesday.
Su sonrisa era leve y apenas se notaba, pero ahí estaba, presente, hasta que no toque la observaban y cruzaron miradas, haciendo desaparecer esa ligera sonrisa y volviendo a su apariencia inexpresiva habitual, pero ligeramente más suave de lo habitual, solo para dar un leve asentimiento y luego retirarse.
La diferencia en su expresión actual con la habitual eran mínimas, pero ciertamente había captado ese detalle, y el asentimiento final solo lo confirmó. De alguna manera, ella parecía satisfecha por algún motivo.
No había planeado todo aquello, había accionado impulsivamente, pero ciertamente no se arrepentía. Esperaba que los rumores fueran ciertos y que, este niño no le cayera bien a nadie.
Es cierto que no lo había visto nunca, pero en esta escuela los rumores se esparcían como polvo en el viento, por lo que muy probablemente, para la tarde, mucha gente lo sabría. Curiosamente, en ese mismo lugar había algunos niños hablando de él, mientras que unos pocos magos, pero no inexistentes, Se burlaban abiertamente del dolor del niño en el piso.
Solo esperaba que no le dijeran a ningún profesor, porque, en caso de ser así, podría terminar siendo castigado. No le molestaban muchos los castigos, pero eran una gran pérdida de tiempo.
A pesar de que la mayor parte del tiempo no tenía muchas cosas que hacer, ciertamente no le gustaba usarlo limpiando los diferentes rincones del castillo.
Se alejó rápidamente con paso decidido y la mirada más inexpresiva que podía poner en ese momento, aunque su fachada parecía estar a punto de quebrarse debido a su shock y actual nerviosismo creciente, razón por la cual aceleró su paso.
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Había un matiz irónico en todo esto, pero había confirmado su suposición anterior, los magos, al menos en su mayoría, eran débiles. Aunque…ahora que lo pensaba, quizás necesitaría golpear a un par de personas más antes de llegar a una conclusión.
Era la hora de la tarde y Alex no tenía mucho que hacer hasta la hora de la cena. No había tenido un buen día, eso era seguro. Estaba estresado, cansado mentalmente y solo quería desahogarse con algo.
Se planteó la idea de ir a las clases de esgrima, aunque esa idea pronto chocó con el recuerdo de que las clases eran solo los lunes y viernes.
Pero… ¿Y si está abierto el salón de igual manera? Tenía la tarde libre, no perdía nada yendo a revisar.
Así, Alex emprendió nuevamente su camino a través de los pasillos y diferentes pisos para llegar al salón donde practicaron por última vez.
✦ ° • ✦ ° • ✦
La puerta estaba entreabierta y desde dentro de oía el clic-clic rítmico de un duelo.
Alex entró y pronto vio que la sala estaba muy activa. Había un par de estudiantes mayores en un duelo intenso en el centro con un pequeño grupo mirándolos, también había pequeños grupos reunidos de forma dispersa a lo largo del salón, e incluso encontró a algunos solitarios practicando.
Entre las personas que estaban practicando en solitario, para su sorpresa logró ver a una conocida en una esquina alejada. Era Kira, la chica lobo del tren.
En estos momentos se encontró atacando muñeco de prácticas, golpeándolo con fuerza bruta como si quisiera destrozarlo y gruñendo de vez en cuando.
Curiosamente, también había elegido un sable, lo cual Alex supuso era porque las otras dos armas no permitían mucha libertad de movimiento más que “apuñalar” o como le dijeron que se llamaba el movimiento, dar estocadas.
Alex, sin pensarlo demasiado, la ignoró y siguió de largo. Fue a la armería, tomando un sable, para luego caminar hacia su propia esquina, intentando estar lo más lejos posible de los demás.
Empezó repasando ataques básicos, golpeando el muñeco de vez en cuando y acelerando el ritmo con el paso del tiempo. No atacaba lo más rápido posible, sino que intentaba detenerse y pensar e imaginar respuestas a posibles ataques, trazando un camino en su mente sobre cómo respondería para defenderse y, si lo lograba, cómo podría aprovechar esa oportunidad para cortar a su enemigo.
No había tenido muchos encuentros más que con el alumno del último año en la práctica anterior, así que intentó repetir los errores que cometió cuando lo atacaron y qué respuesta hubiera sido mejor en dicho caso, aunque, para su pesar, no estaba avanzando mucho.
Practicar solo parecía ser más difícil de lo esperado, intentar imaginar respuestas no es lo mismo que hacerlas en la vida real. Había concluido que, si no conseguía un compañero, no avanzaría mucho durante esta práctica.
“Piensas demasiado.”
La voz de Kira, baja y áspera, lo sacó de su concentración. Alex se detuvo, con el sable a medio levantar. Ella lo miraba fijamente, sudorosa y molesta por su propia práctica.
“solo pégale, esa cosa ni siquiera se mueve. No es que te vaya a responder.”
Alex, impasible, la ignoró y siguió practicando. O al menos lo intenté, porque pronto se escuchó nuevamente la voz de Kira.
“Estás ahí parado, pensando. Así no se pelea”.
Alex esta vez se giró y la miró. Demasiado cansado mentalmente para una confrontación, simplemente dijo una frase corta, esperando que se fuera.
“Y tú haces demasiado ruido”, replicó. Su voz era plana, sin energía.
Kira dejó escapar una risa corta, casi un ladrido. “Al menos yo golpeo. Ese tipo, Vlad, dijo que yo necesitaba ‘disciplina’. Yo opino que todo eso es basura. Pelear es pelear. El instinto es lo que te mantiene vivo, no se necesita nada más”.
Esta tipa, a diferencia de cuando se la encontró en el tren, ahora parecía no querer callarse.
Las palabras salían y salían de su boca a borbotones, azotando la cabeza de Alex que ahora se encontraba con un creciente dolor de cabeza.
Se preguntaba porque ella hablaba tanto ahora, a diferencia de cuando se la encontró en el tren por primera y última vez. Pero supuso, no tan incorrectamente, que ella solo deseaba desquitar sus frustraciones con alguien.
Así que aquí estaba él. Escuchando las quejas de una ¿Conocida? Intentando no estrellar su cabeza contra la pared.
No diría que odiaba a las personas que hablaban demasiado, pero en algunos momentos y en especial ahora, eran demasiado irritantes.
Por eso, luego de cagarla en pociones, al golpear a un niño, y ahora teniendo que escuchar las quejas de Kira, Alex sintió que el cerebro le palpitaba y que el dolor de cabeza junto al cansancio mental iba aumentando.
Pronto se distrajo pensando en porque ella hablaba tanto. El primer día ella no era así, ¿Será que antes estaba nerviosa? No, ella no parece ser del tipo que se pone nervioso fácilmente, aunque no se descarta la posibilidad.
¿Quizás se comporta como un animal? ¿Siendo cautelosa en terreno nuevo y desconocido, solo para armar un desastre cuando agarran confianza?… Eso suena demasiado acertado.
Antes de que pudiera seguir pensando, fue devuelto a la realidad por una frase corta, pero que casi lo descolocó de su sitio.
“Vamos a pelear”, dijo ella, señalándolo con su sable. No era una pregunta y él tampoco sentía que tuviera opción.
Alex la miró fijamente. Quería decir que no, que lo dejara en paz. Pero en el fondo, sentí que esta era la distracción que estabas buscando y que su mente necesitaba. Un combate. algo en lo que necesitaría concentración total.
Sin decirle palabra alguna, se puso la máscara.
Kira sonoro, mostrando una sonrisa llena de dientes. El duelo en el centro de la sala hace un tiempo que se había detenido, por lo que algunos estudiantes se giraron para mirar.
Kira no esperó y se lanzó.
No fue un ataque salvaje como el que usaba contra el muñeco, fue un ataque rápido. Su velocidad era antinatural.
Antes de que Alex pudiera siquiera procesar el movimiento, el sable de Kira ya estaba allí, golpeando su guardia de forma contundente.
Alex, aunque mentalmente cansado, reaccionó lo más rápido que pudo. Sus reflejos tomaron el control, e intentaron bloquear su golpe lo mejor que pudo.
El impacto casi le arranca el sable de la mano.
La fuerza de Kira era ridícula. Era como si lo hubiera golpeado con una barra de hierro, no con un sable de práctica. Para evidenciar sus pensamientos, una vibración se extiende con el golpe, haciendo vibrar la zona desde su brazo hasta el hombro.
Alex retrocedió, sorprendido.
“¡Pelea!”, gritó ella, furiosa por su falta de respuesta.
Alex esquivó un segundo ataque, un corte horizontal que pasó silbando donde su cabeza había estado un milisegundo antes.
Su mente, que había estado acelerada anteriormente, de repente se vació. El fracaso de la mañana fue olvidado y la aprensión por ser castigado fue desechada. Ahora solo existía un problema que ocupaba su mente, la chica lobo increíblemente rápida y fuerte que intentaba golpearlo.
Estaba funcionando. La actividad lo estaba llenando. El caos de sus pensamientos estaba siendo reemplazado por el foco puro de la supervivencia y el deseo de no recibir uno de esos demoledores golpes con el sable de hierro que, muy seguramente, le destrozaría al menos un par de costillas.
Ella volvió a atacar, esta vez con una serie de cortes salvajes. Alex ya no intentaba bloquear. No podía ganar esa batalla de fuerza. Solo retrocedía. Bloquea. Desvía. Retroceder.
Lo bueno, era que sus habilidades de intercepción estaban mejorando visiblemente. Lo malo, su nivel de mejora no era lo suficientemente grande como para marcar una diferencia real, y ahora se encontraba retrocediendo constantemente.
Frustrada por su evasión, Kira finalmente cometió un error.
Rugió y se abalanzó, abandonando toda técnica por una estocada con todo su cuerpo, poniendo toda su fuerza en un solo punto.
Alex, cuya mente finalmente estaba clara y enfocada solo en el duelo, vio la apertura, y, por una vez, no necesitó pensar, no necesitó meditar, simplemente reaccionó pura e instintivamente un movimiento ya conocido y practicado.
No intenté bloquear el golpe. En el último instante, golpeó el sable de ella lateralmente, usando su propia fuerza y velocidad contra ella, intentando con todas sus fuerzas desviar el ataque.
La física hizo el resto.
El sable de Kira fue empujado hacia un costado, llevándose así consigo a la propia Kira debido al impulso usado en el ataque.
Alex, aprovechando esa oportunidad, avanzó y le colocó la punta de su sable directamente a un costado del cuello.
La sala quedó en silencio, solo se oía la respiración agitada de Kira y las voces de algunos espectadores que murmuraban. Parecía ser que, el rápido escape de su desesperada situación había llamado la atención.
Lentamente, Alex bajó su arma y se quitó la máscara. Estaba sudando y sus músculos temblando por el esfuerzo físico, pero su mente… estaba en silencio.
Y aquella nube creciente de pensamientos que asolaban su mente se desvanecía.
Kira se quitó la máscara, con el rostro ligeramente enrojecido por el esfuerzo. No parecía enfadada. Lo miraba con una nueva y extraña intensidad, la cual casi ponía nervioso a Alex.
“…Haz eso otra vez”, dijo “El truco con la mano”.
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