Lazos de Sombra y Llama. - Capítulo 30
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Capítulo 30: Cqpítulo 30: Preguntas Mágicas
Domingo, 19 de octubre de 1995.
Alex despertó a la mañana siguiente con una claridad que solo se podía conseguir luego de un gran día de descanso, algo raro para él, considerando que suele tener bastante sueño sin importar cuantas horas durmiera.
El sol se filtraba por las ventanas del dormitorio, creando patrones de luz en el suelo de piedra.
“Otro día más en el castillo” pensó, mientras se limpiaba los ojos y se levantaba con una energía que no solía tener por las mañanas.
Se estiró lentamente, observando como los rayos de sol se movían conforme las nubes pasaban por el cielo. Era domingo por la mañana, el día más tranquilo de la semana, cuando no solía haber ninguna clase y la mayoría de los estudiantes preferían dormir hasta tarde.
Mientras miraba hacia la nada y se sentaba lentamente en la cama, se puso a recordar el sueño que había tenido anoche.
En el sueño, Alex se había encontrado caminando por un lugar que nunca había visitado, pero que de alguna manera le resultaba curiosamente familiar.
Había visto estructuras de diferentes estilos arquitectónicos agrupadas en lo que parecía ser un área residencial. Algunas tenían techos de metal, otras eran de piedra con ventanas que olían a salitre.
Una de las construcciones más llamativas era una forja en la distancia, de la cual salía humo de múltiples chimeneas y se escuchaba el sonido rítmico de engranajes de bronce girando, creando un ruido metálico constante que se mezclaba con el sonido del viento entre los árboles.
A partir de allí todo parecía más tranquilo a pesar de los extravagantes diseños de las cabañas y construcciones, al menos hasta que miro hacia el cielo y pudo vislumbrar caballos con alas, volando en circulo y aterrizando cerca de lo que parecían ser establos.
También parecía haber jóvenes más adelante entrenando con armas, algunos pequeños y principiantes otros mayores y extremadamente experimentados, y algunos simplemente observando y animando, como ese grupo de chicas al fondo que estaba observando, pero a la vez estaban cotilleando, pintándose las uñas y arreglándose el pelo.
Recordó también que al fondo parecía haber un gran lago con canoas, pero lo más notable de ese momento era la sensación que le transmitía ese lugar.
Alex se había sentido extrañamente cómodo caminando entre esas cabañas y estructuras, por más extraño que pareciera y en un entorno tan extravagante, sentía una sensación familiar en el entorno que no podía explicar.
Se preguntaba de dónde había salido todo eso, mientras se flotaba los ojos. Los sueños solían ser cosas sin sentido, Y más si el receptor del sueño era él. No pasaba muy seguido, pero si lograba soñar con algo casi siempre era extraño. Razón por la cual no solía tomarle mucha importancia a sus sueños, aunque siempre era curioso tener uno.
Pronto Alex se levantó y comenzó su rutina diaria. El dormitorio estaba en silencio, vacío como siempre. En el baño, el agua fría finalmente terminó por despertarlo completamente.
Mientras se vestía, una pequeña llama apareció involuntariamente flotando cerca de su palma derecha. No la había conjurado conscientemente, simplemente había parecido mientras deseaba haber tenido agua caliente esa mañana.
Era curioso como estos accidentes habían aumentado poco a poco desde que comenzó a practicar sus habilidades y su manejo del control de la llama.
“Bien, eso sigue funcionando” se dijo mientras observaba con una ligera sonrisa de diversión a la pequeña llama que había aparecido sin ser llamada.
Este pequeño accidente lo llevó a recordar los pensamientos que había tenido el día anterior durante su intento de practicar magia nuevamente, que lo habían llevado conclusiones en las cuales no había pensado hasta el momento.
No solo sus capacidades se habían desarrollado a lo largo de este mes, sino que parecían haber cambiado, y con los pensamientos y conclusiones que había sacado el día anterior, Alex ya no sabía de lo que era capaz.
Ahora que podía pensar con más calma y detenimiento, llegó la conclusión de que aquello quizás no era magia en su forma más tradicional como venía escrito en aquellos libros, puesto que estos detallaban claramente que no solo se necesitaba utilizar una varita, sino que también era casi obligatorio recitar el hechizo bien pronunciado, con sus movimientos y gestos realizados correctamente, casi de forma estricta, relatando la magia silenciosa como algo complicado y la magia sin varita casi como una leyenda.
Como si trataran de decirte que no tuvieras muchas esperanzas en desarrollarlo puesto que era tan difícil que casi nadie lo conseguía.
Pero lo que él hacía parecía ser más … directo.
No tuvo que esperar mucho para sentir una sensación de vacío en el estómago y darse cuenta de que tenía hambre, por lo que rápidamente se decidió a ir al comedor para ir a desayunar.
✦ ° • ✦ ° • ✦
Mientras avanzaba hacia el comedor, Alex miraba de vez en cuando hacia los lados cada vez que se encontraba con un pasillo que tenía ventanas hacia el exterior.
Le gustó observar el paisaje mientras caminaba, le daba algo que hacer y en cierta forma lo relajaba. Era un pequeño placer, algo muy pequeño que tenía poco efecto en su día a día, pero que intentaba aprovechar cuando surgía la oportunidad.
Hoy era domingo, y al parecer había gachas con avena para el desayuno. Alex no mentiría, ese plato no era lo más delicioso del menú, pero se lo comería igualmente.
Él era así, independientemente de si le gustaba la comida o no, intentaba comérsela. Los únicos alimentos con los que tenía problemas eran los demasiado cartilaginosos, tales como el estómago de animal, entre otros.
No sabía por qué, pero siempre le había molestado y frustrado esas comidas. No se dejaban masticar, solían venir en pedazos grandes por lo tanto tampoco se dejaban tragar y para colmo eran difíciles de cortar, ciertamente, platos así no le gustaban.
Pero mientras no fuera algo similar, intentaría comerse hasta el último bocado de cada plato que le sirvieran, incluso si se hubieran excedido ligeramente en la porción y estuviera demasiado lleno para comer, Alex se quedaría sentado frente a su plato, esperando a bajar un poco la hinchazón del estómago para poder seguir comiendo lo que quedara en el plato.
Una vez entró al comedor y se acercó a su mesa, no se sorprendió de ver que Wednesday ya había llegado a pesar de ser bastante temprano.
Hoy se sentía ligeramente relajado, y con curiosidad quiso probar algo un poco diferente. Así que en cuanto se acercó, la saludo es tal vez no sólo con un asentimiento sino con palabras.
Diciéndole “Hola” sin detenerse demasiado tiempo y sentándose en su asiento mientras saludaba.
Sus palabras, como era de esperar fueron recibidas con un momento de silencio y una mirada fija, pero incluso siendo tan despistado como lo era Alex, pudo ver un muy pequeño atisbo de curiosidad en la mirada de su compañera, que duró sólo un instante y rápidamente desapareció.
Quizás estaba haciéndose preguntas tales como “¿Qué le pasa a este tipo hoy?” O quizás simplemente tratando de derretirlo en un charco de carne y sangre con aquella mirada fija que le dedicaba, pensó Alex mientras se imaginaba a su compañera con rayos láseres saliéndole de los ojos, Haciendo que Alex se sintiera ligeramente divertido.
Pero antes de que sus pensamientos pudieran volverse más salvajes, estos fueron interrumpidos de forma inesperada ya por aquella silenciosa compañera sentada a su lado.
Con un sonido que parecía ligeramente monótono escapando de sus labios, pudo escucharse la palabra “Hola” seguida de silencio nuevamente. Dirigiendo la mirada ligeramente hacia ella, Alex lo entendió, ella había reanudado su desayuno.
…
…
…
Luego de un tiempo comiendo, Alex retomó sus pensamientos tan aleatorios y salvajes como siempre, y en ese proceso, terminó volviendo a preguntarse muchas cosas, entre las cuales las más destacadas eran preguntas sobre su extraño sueño y sobre su “magia”.
Alex se encontraba confundido, no sabía qué era ni lo que estaba pasando. No sabía qué pensar ni que concluir. ¿Eran sus habilidades realmente magia? Y si es que lo eran ¿de qué tipo? ¿Cómo funcionaba?
Estaba confundido, pero ahora que estaba calmado también se sentía intrigado. Quería verdaderamente encontrar las respuestas a sus preguntas, pero, sentía que no iba a poder hacerlo solo, porque no tenía absolutamente ninguna referencia sobre este conocimiento.
Así que, con reticencia, llegó a una conclusión que no le gustaba tanto… tendría que preguntarle a un profesor.
¿Por qué no preguntarle a otro alumno?
Porque entre todos los alumnos que existen sería casi imposible para Alex saber quién de ellos tiene la información que él necesita o no. E incluso si logra identificarlos, todavía estaría en duda si le responderían o no, después de todo, no tienen absolutamente ningún motivo para ayudarlo.
La cosa ahora era a quien preguntarle. Primero, descartó rápidamente al profesor Arden, puesto que él solo era un profesor general, encargado de la casa en general y de alguna otra asignatura que Alex no recordaba, pero, según Alex sabía, no estaba directamente involucrado en ninguna asignatura que involucrara magia y por lo tanto era muy improbable que pudiera responder sus preguntas.
La bibliotecaria parecía una mujer muy informada, pero rápidamente también fue descartada, puesto que sus constantes reclamos sobre silencio y quejas sobre los alumnos no la hacían parecer muy receptiva a las preguntas, así que prefirió ahorrarse un posible problema descartándola.
También descartó rápidamente al profesor Snape, puesto que ese viejo murciélago era la única persona que había visto más irritada con los niños que la bibliotecaria.
Le quedaban pocas opciones, pero aún así siguió intentando encontrar personas en su mente a quienes pudiera preguntar, pero sin éxito. Luego de un tiempo, algo se movió en su mente, y su mirada se dirigió hacia el más bajo de los profesores, sentado allí en la mesa principal con esa sonrisa amigable que lo caracterizaba.
Recordó haberlo conocido brevemente, cuando se comprobó si sus habilidades eran compatibles con la magia. El debería saber mucho de esto, pensó Alex. No debería ser la primera vez que el profesor se encontraba con habilidades similares a la magia ni con esta situación ¿cierto?
Después de todo, según la canción del sombrero seleccionador esta escuela lleva funcionando aproximadamente 11 años, u 11 inviernos. Sería extraño que no se hayan topado con alguna situación similar antes, o al menos eso creía Alex.
Ahora, estando convencido de que preguntarle al pequeño profesor era su mejor opción, dejó esos pensamientos y se propuso terminar su comida. No le preguntaría en medio del comedor frente a todos, pero quizás intentar seguirlo cuando se vaya del comedor no estaría tan mal.
O en el peor de los casos, simplemente preguntaría sobre el lugar donde se encuentra la oficina de aquel pequeño profesor.
Para cuando Alex terminó su comida, las gachas ya estaban frías. Su compañera ya se había ido, no sin antes dar un leve asentimiento típico de la interacción entre ellos dos.
Al esperar un momento sentado pensando en cosas al azar y matando el tiempo, Alex pronto pudo a observar el pequeño profesor parándose de su puesto en la mesa de docentes y dirigiéndose con calma hacia la salida.
Le tomó un poco de tiempo, pero finalmente Alex logró alcanzarlo no muy lejos de las puertas del gran comedor.
En serio, era sorprendente lo rápido que podía caminar a alguien tan pequeño en tan poco tiempo, pensó Alex, pero rápidamente descartó ese pensamiento y adelantó los pocos metros que le faltaban para poder alcanzar al pequeño y calmado profesor.
Alex estaba ligeramente nervioso. Esto no era algo a lo que estuviera acostumbrado ni con lo que estuviera familiarizado. Las interacciones sociales no eran lo suyo, pero sabía que esto era necesario, así que rápidamente ignoró esas sensaciones mandándolas a un segundo plano en su mente y se adelantó para hablar con el profesor Con una voz que nunca reconocería que fue ligeramente nerviosa al principio.
“Disculpe profesor, ¿Podría darme un momento de su tiempo? Es que tengo una pregunta”. Dijo Alex de forma no tan elocuente y que, aunque dejaba claro su propósito no explicaban lo más mínimo su situación ni por qué le hacía la pregunta específicamente a él.
Descartando rápidamente esos pensamientos antes de que se volvieron en su contra, Alex miró al profesor, ligeramente expectante mientras esperaba que este último le respondiera.
El profesor, aparentemente animado, con calma y una sonrisa estuvo de acuerdo de inmediato, “No hay problema joven Thorne, en estos momentos me dirijo hacia mi oficina, podemos hablar en el camino y, en caso de necesitar una conversación extensa podríamos continuar la conversación con más calma una vez ligados a la oficina”.
“Ahora, si no le molesta joven Alexander, ¿me podría decir cuál es el tema o el asunto que quiere tratar?”
Alex observó al profesor durante unos instantes antes de captar rápidamente que le estaban diciendo que hiciera su pregunta y que tenía que responder. Entonces, intentando ordenar las ideas en su cabeza comenzó a intentar relatar el asunto.
“El problema es el siguiente…” dijo haciendo una pausa durante unos segundos antes de reordenar sus palabras mentalmente y continuar hablando.
“¿Mmm recuerda la prueba de compatibilidad mágica que realizó con nosotros tres?” Dijo Alex haciendo una pregunta al pequeño profesor y esperando un momento Ángel profesor respondiera.
Con el asentimiento silencioso del profesor Alex continuó con su explicación.
“Según yo tenía entendido, esas pruebas se realizaron para analizar si la persona poseía algún tipo de magia en el cuerpo, ya sea porque las habilidades que mostramos se consideren algún tipo de magia o se alimenten de algún tipo de energía mágica, O porque tengamos potencial mágico de algún tipo de forma paralela a las habilidades en sí y quizás incluso sin ninguna relación a dichas habilidades”
Dijo Alex explicándose, pero deteniéndose lentamente luego de ello antes de agregar “Bueno, al menos eso pienso yo, no necesariamente tengo razón, pero…”
Y el profesor, tal vez captando que su joven alumno estaba perdiendo el hilo del tema le dio una respuesta a Alex que lo sacó de ese círculo vicioso.
“Eso fue bastante acertado, joven Alexander, de hecho, aunque no hay muchos magos les gusta escuchar esto, existen muchos tipos de magia, y se descubren más con el pasar del tiempo” dijo el pequeño profesor captando la atención de Alex de inmediato lo cual se vio rápidamente reflejado en el giro de la cabeza de Alex y la mirada que ahora parecía centrada en intentar escuchar lo que él decía.
Continuando, el pequeño profesor siguió explicando.
“No todos lo saben puesto que ya hace más de una década de ello, pero un evento muy importante azotó a nuestra sociedad” dijo con el tono como si estuviera contando una historia, con voz calmada ni rápida ni lenta.
“Algunos dicen que el cielo se abrió, otros dicen que ocurrió una catástrofe, muchos también dicen que en un momento estaban en un lugar y en otro momento aparecieron repentinamente en un lugar totalmente diferente, pero en esencia le puedo decir joven Alexander, que nosotros fuimos arrancados de nuestro mundo”.
Dijo el pequeño profesor, esta vez causando que Alex ya no pudiera mantener su intento de seriedad, demostrándose por la clara sorpresa que se podía ver en su rostro.
El profesor un poco divertido por su expresión mostró una expresión más alegre y río un poco antes de continuar explicando con tono alegre.
“Y eso no solo nos ocurrió a nosotros” dijo el pequeño profesor, “Muchos otros, tanto de nuestro mundo como de otros se vieron arrastrados a estas tierras, aterrizando en diferentes partes del mundo” Dijo el profesor y haciendo una pequeña pausa al terminar.
Ahora, con un tono menos alegre y ligeramente más serio el profesor continúo explicando.
“Muchos tuvieron suerte y pudieron adaptarse bastante rápido a este nuevo cambio, pero también hubo muchos otros que no” dijo esta vez haciendo otra pausa antes de continuar.
No todos pudieron adaptarse, y muchos de ellos ni siquiera tuvieron la oportunidad de hacerlo, aún más considerando los conflictos que hubo en esos momentos tanto entre los nativos de este nuevo hogar cómo los conflictos que se presentaron entre los nuevos ‘dueños’ de ciertos lugares”.
“Todos querían asentarse y muchos de ellos querían esconderse, pero no todos estaban dispuestos a compartir, y muchos de ellos tenían diferentes puntos de vista sobre el mundo”.
“Esto generó conflictos de diferentes tipos, lo cual fue demasiado para nuestra gente, que ya venían de una guerra extenuante” dijo el pequeño profesor esta vez con un tono y una expresión más cansados soltando un leve suspiro antes de continuar.
“Ya habíamos pasado por demasiado, la mayoría no quería continuar con este conflicto, habiendo perdido sus hijos padres y hermanos en la guerra anterior y con miedo de que se desatara una nueva guerra, así que rápidamente tanto el director Dumbledore como algunos miembros del ministerio como madame Bones y los respectivos líderes de las diferentes sociedades intentaron llegar a un acuerdo mediante juntas y concesiones constantes de ambas partes, lo que, para calma de algunos, sorpresa de otros y disgusto de ciertos grupos, radicó en los cambios actuales tanto en nuestra sociedad mágica anterior como en las reglas de esta institución”.
Dijo el profesor mientras Alex se escuchaba y observaban los ventanales al caminar por los pasillos.
Como dándose cuenta de algo, el profesor continuó rápidamente.
“El punto de esta historia es, qué se descubrieron muchos tipos de magia” captando nuevamente la atención de Alex, volteando ligeramente la mirada hacia el profesor nuevamente, pero volviendo a dirigir su mirada hacia el frente para evitar chocar con la gente que caminaba por los pasillos.
“Y año tras año, se realizan pruebas en algunos alumnos que pueden realizar ‘magia’, ya sea que sigan las reglas y leyes que conocemos, o que siga principios diferentes”.
“Yo personalmente aliento la investigación de tus propias habilidades” Y como si entendiera las preguntas que Alex tenía en su mente, el pequeño pero rápido profesor añadió.
“Y sí, creo que tú tienes alguna forma de magia, y pienso que quizás las dudas y conflictos que estás teniendo con ella es porque tratas de aplicar las reglas que los libros de esta escuela tienen escritas” causando así ligera sorpresa en Alex.
Y como si nuevamente entendiera lo que estaba preguntando con la mirada el profesor continuó hablando.
“Hay muchos tipos de personas en este mundo”. Dijo como si estuviera explicando algo. “Ya te dije que muchas personas reaccionaron de forma positiva, otras en un punto intermedio y algunas de forma negativa a esta nueva unión de sociedades”.
“Y resulta que, varias veces estos últimos tienen, lamentablemente, altos cargos en la junta escolar, un grupo encargado de la administración y financiación de la escuela los cuales tienen bastante poder en ciertas situaciones, y se mostraron bastante inflexibles con respecto a modificar el contenido de la biblioteca” dijo el pequeño profesor mostrando una cara de ligera disculpa.
“En muchos puntos tuvieron que ceder, pero lamentablemente, este conocimiento específico no se encuentra directamente en la biblioteca, o al menos no en la que tú conoces”. Dijo el pequeño profesor esta vez con una mirada de como si hubiera descubierto algo antes de continuar y preguntarle algo a Alex.
“¿Estoy en lo cierto al suponer que no sueles hablar con muchas personas en la escuela o que no hablas mucho en general?” Dijo el profesor con tono simple con un tono que no parecía juzgarlo.
Asintiendo una vez, pero dándose cuenta de que el profesor probablemente no podría verlo debido a que estaba caminando y mirando hacia el frente, Alex se corrigió y esta vez respondió en palabras diciendo “Sí…” y sin continuar ni explicar.
El profesor, no encontrando ningún problema en la respuesta como si ya la estuviera esperando continuó explicando.
“Según tengo entendido, ciertos grupos llegaron a ciertos acuerdos y, en conjunto, crearon diversas salas que eligieran beneficiosas para su uso, entre ellas una biblioteca, y he escuchado rumores sobre un gimnasio con discos que llegan a pesar hasta cientos de kilos cada uno”. Dijo el pequeño profesor con un tono que lo hacía parecer divertido con la idea.
Alex sabía que había muchos discos, pero no tenía idea de que algunos de ellos llegaban hasta los cientos de kilos. La mayor parte de ellos se veían iguales y él en estos momentos apenas había comenzado su entrenamiento y no podría con esas cargas ni aunque quisiera.
Intentando disipar su distracción y su ligera sorpresa por esta información no conocida, Alex continúa escuchando profesor una vez que esté continúa hablando.
“Creo que, si buscas en ese lugar podrías encontrar información que te sea más… útil”.
“Eso no significa que la información que está disponible en te sea inútil puesto que aún no verificamos tu situación específicamente, pero muchos alumnos con tus dudas van hacia allí y encuentran respuestas, quizás tú seas igual” dijo el profesor con calma con un tono que decía que esto era sólo una sugerencia.
Adelantándose un poco a Alex el profesor abrió una puerta y cruzó la puerta antes de continuar hablando.
“Bien, hemos llegado” Dijo el profesor mientras se acomodaba en su silla y mostraba una expresión de satisfacción al sentarse.
Hablando nuevamente, Alex se dirigió hacia el profesor realizando una pregunta para la cual realmente quería una respuesta.
“¿De casualidad no sabrá usted dónde se encuentra dicho lugar?”
Y el profesor, con un tono ligeramente de disculpa le dijo a su joven alumno. “Lamento informarle que no joven Alexander, estos alumnos ciertamente tratan de guardar al máximo el secreto de dichas salas para aislarse de los ‘magos’ de nuestra sociedad y evitar así tanto interrupciones como bromas no deseadas”.
“Pero creo que, sí pregunta las personas correctas podrá encontrar dichos lugares” dijo el profesor esta vez con un tono genuinamente divertido.
“Pero por ahora, si pudieras mostrarme un poco de tu magia y explicarme cómo te sientes al realizarla…” dijo el profesor Flitwick con expresión expectante mientras espera la respuesta de Alex.
Este último sólo hizo un asentimiento y desató una pequeña llama.
Primero haciéndola de pequeño tamaño justo encima de su dedo índice, agrandándola poco a poco hasta llegar el tamaño de una palma, deformándola lenta pero constantemente hasta hacer una línea recta con ella, curvándola hasta formar un arco de fuego, y finalmente extinguiéndola con un aplauso, dejando que las llamas se reduzcan cada vez más junto con la distancia entre sus palmas hasta que se extinguieron cuando estas se juntaron e hicieron el sonido de un aplauso.
“Esto es lo que más fácilmente me resulta hacer” dijo Alex, “Es casi instintivo… como una extremidad, solo que no es una como tal y esta se puede deformar, además de no ser tan sencillo como parece, pero si practico gano mayor control de estas con el tiempo…” divagó Alex hasta que se dio cuenta de lo que estaba haciendo y disminuyo progresivamente el volumen hasta quedarse finalmente en silencio.
Intentando no perder el impulso, Alex decidió continuar hablando, y así, continuó con su explicación.
Levantando la mano y tomando su varita, comenzó a realizar los movimientos del hechizo que más fácilmente podía realizar, Incendio.
Realizando los movimientos y diciendo el nombre del hechizo con la mejor pronunciación posible, se liberó una llamarada desde la punta de su varita que surgió hacia adelante, apuntando hacia un lado vacío de la oficina que el profesor le mostró a Alex para su demostración.
“Hasta aquí todo parece normal ¿verdad?” dijo Alex con un tono interrogante al profesor, quien respondió “Ciertamente, joven Alex” de forma concisa, como notando que esta era solo una pregunta retórica, pero aún así con ganas de responder y con una sonrisa junto a una mirada curiosa.
“Pero las cosas no son tan simples” dijo Alex, mientras volvía a lazar el hechizo, esta vez solo realizando los movimientos.
La llamarada tuvo casi la misma potencia, algo que ciertamente el profesor no paso por alto y que rápidamente llamó su atención. Pero antes de que el profesor pudiera decir algo, Alex continuó.
“Y puede volverse aún más complicado” dijo Alex, antes de volverlo a lanzar una tercera vez, pero esta vez sin varita, esta vez claramente viéndose reducida la potencia del hechizo, pero de forma mínima.
Sin decir nada esta vez, Alex lanzó un hechizo Lumos, iluminando así la oficina, generando luz desde la punta de su varita, antes de apagarlo realizando un leve movimiento de la mano, que, si bien no era necesario, a veces tendía a realizar cuando era momento de hacer algo.
Aún no lograba acostumbrarse a que las cosas surgieran de la nada, así que a veces se le podía ver realizar algún movimiento leve de la mano o incluso solo señalar, antes de practicar un hechizo.
“Hasta ahora todo parece bien…el problema era que yo no podía hacer estas cosas hace un mes, por más que lo intentara, a veces se generaba una explosión y el hechizo fallaba, se calentaba la varita o incluso podía comenzar a vibrar”.
“Y ni hablar de intentarlo sin varita” dijo luego de solo un instante. “Las llamas que podía hacer en ese entonces eran del tamaño de una cerilla y los hechizos eran un total fracaso” relató Alex.
“Mi pregunta es, profesor, ¿qué está pasando?” Dijo con una mirada de ligera impotencia.
“He visto que el progreso ha sido lento, hasta que llegó un punto y de repente pasó lo que está pasando ahora” “de repente todo es mucho más fácil, aunque sigue habiendo partes complicadas se están volviendo más fácil con la práctica y el tiempo”.
“Y aunque normalmente eso tendría lógica, yo no le encuentro el más mínimo sentido”.
“No se puede pasar de fracasar estrepitosamente a punto de que te explote la varita en la cara a poder realizar hechizos de esta forma en solo un mes… o al menos eso creo yo” dijo Alex diciendo la última parte de la frase en voz baja.
El profesor se detuvo un momento, sin decir nada mientras mostraba una expresión pensativa y miraba el espacio que estaba delante de Alex.
“Mmm… eso ciertamente fue magia, me queda muy claro” Dijo manteniendo todavía una expresión pensativa y con un tono dubitativo.
“Pero tu magia… no me pareció igual que la nuestra” y como si previera la duda que podría generar su comentario, explicó contiguamente. “Apenas comenzaste tu demostración realicé un par de hechizos en silencio para poder analizar mejor tu situación”.
“Permitiéndome así, al menos en parte y por un corto tiempo sentir la magia misma” dijo el pequeño profesor, esta vez llamando a profundamente la atención de Alex.
‘Eso debe ser muy útil’ pensó Alex mientras se imaginaba escenarios en que lo atacaban por la espalda, pero él, con su gran capacidad para sentir la magia evitaba el ataque y…
“La magia presente en tus hechizos es de naturaleza un poco caótica… cómo si parte de ella estuviera chocando contra sí misma” Dijo el profesor interrumpiendo así la batalla épica que estaba a punto de generarse en la mente de Alex.
“Además, noté que la naturaleza de ésta varió, aunque muy ligeramente, cuando pasaste de controlar el fuego directamente a realizar hechizos, siendo esto más notorio cuando realizaste el hechizo Lumos”.
“No tengo muy clara tu situación ni podría hacerlo sin realizar un examen más exhaustivo, pero si tuviera que aventurarme hacer una suposición, diría que tú no naciste con ese aspecto caótico, o que, sí lo hiciste, Esto se generó por alguna influencia externa.”
“Pero debido a que tú comenzaste a practicar magia al llegar esta escuela, tu cuerpo de alguna forma ha estado intentando adaptarse a esta energía, naturaleza, o este aspecto de tu magia y hacerlo finalmente parte de ti”
“Y aunque el proceso aún no parece estar completo, puesto que todavía puedo sentir esa ligera discordancia, aún existe la posibilidad de que se complete en el futuro… o quizás no, quién sabe” dijo el pequeño profesor el cogiendo los hombros y alzando las manos, como expresando su desconocimiento del tema.
“Pero por el momento todo parece apuntar a que sí sucederá” dijo el pequeño profesor esta vez dando una ligera sonrisa alentadora, como si con ello estuviera tratando de animarlo.
“Pero como le dije joven Alexander, no se puede saber mucho sin realizar un examen más exhaustivo, espero que haya podido aclarar tus dudas o al menos parte de ellas” dijo el alegre profesor mientras seguía sonriendo levemente.
“Una última cosa antes de que se vaya joven Alexander, es que, a pesar de haber podido realizar un par de hechizos hasta ahora, no creo que este sea particularmente tu fuerte”.
“Parece contradictorio, ¿verdad?” Dijo el profesor con calma. “Pero esto es lo que siento”, dijo el pequeño profesor, generando confusión en la fácilmente dispersa mente de Alex.
Y sin detener su impulso, el profesor continuó. “Es como si tú ya tuvieras el potencial de controlar ciertos aspectos además del fuego desde antes, pero en mucha menor medida que el primero, siendo esta pequeña chispa dentro de ti lo que generó un cambio en menor medida y aumentó ligeramente ese talento que antes no parecía presente”.
“Si tuviera que adivinar, diría que no necesariamente necesitas aprender magia para poder desarrollar tus habilidades.”
“Podría ser buena idea para ayudarte a desarrollar ideas de lo que es posible, pero no creo que lo necesites en sí, pienso que deberías poder hacer lo mismo qué hiciste ahora incluso sin los hechizos, y que la única razón por la que pareció funcionar ligeramente mejor cuando pronunciaste dicho hechizo es que tú creías que funcionaría mejor así.”
“Sin olvidar claro que también está la varita, la cual, aunque no parece tener mucha utilidad si no es para usar magia, en realidad suele servir para mejorar ligeramente la eficiencia de los hechizos”.
Ahora Alex, olvidando que estaba pensando en irse hace un momento le preguntó al profesor directamente no pudiendo contener la duda que tenía en ese momento.
“¿Y eso por qué profesor?” Preguntó él generando una ligera sonrisa en el rostro de profesor.
“Eso es porque la mayoría de los magos desperdician mucha magia al realizar los hechizos, lo cual disminuye su potencia al no utilizar una varita”
“Por eso la mayoría de los magos en el mundo, al menos los de nuestro tipo, suelen necesitar obligatoriamente una varita y no podrían realizarlos sin varita ni aunque quisieran.”
“En ese aspecto, la varita es muy útil, ayudando a mejorar la eficiencia y evitar el desperdicio, por lo tanto mientras más compatibles sean un mago o bruja con su varita mayor será la potencia de sus hechizos, y es lo mismo al contrario.”
“Gracias por responder profesor, me retiro,” dijo Alex antes de comenzar a dirigirse hacia la puerta de la oficina.
“No hay problema joven Alexander, si surge algún otro problema o si tiene alguna duda no dude en preguntarme” dijo el pequeño y alegre profesor justo antes de que la puerta se cerrara.
✦ ° • ✦ ° • ✦
Al salir de la oficina del profesor Flitwick, Alex quedó algo desconcertado, pero también con la mente más clara, sintiendo que no había sido una pérdida de tiempo dado que esto logró responder algunas de sus dudas.
No tenía clara las condiciones de su nacimiento, pero sintió que mientras menos pensara en ello mejor.
Así que, mientras buscaba distraerse, decidió que lo mejor era buscar a Kira en el gimnasio. No estaba seguro de si ella estaría ahí, pero no tenía nada que hacer, no sabía qué hacer ni se le ocurrían nuevas ideas, y supuso que estar en compañía de alguien tan animada como ella por lo menos podría ayudar a distraerlo.
Al llegar al gimnasio, Alex caminó por la entrada con paso lento, cruzando las maquinas, la gente y a las pesas con paso lento y mesurado, observando su entorno mientras recorría todo el gimnasio.
A lo largo del camino escucho diversos sonidos, como las voces de las conversaciones, los sonidos del metal chocando, el cansancio en algunas de las personas, pero sobre todo, escucha la música de fondo ni muy fuerte ni muy baja, pero lo suficiente como para distinguir la letra.
Aparentemente, en algún punto la gente se dio cuenta de que el sonido acumulado en un gimnasio con tanta gente reunida no era tan cómodo como desearían, así que se las arreglaron para introducir música en el lugar.
Alex no sabía cómo puesto que no había preguntado, pero ciertamente no se quejaría de tener sonido de fondo mientras realizaba ejercicio.
Luego de un tiempo, cerca de la parte de atrás del gimnasio, pero a la vez más cerca de la pared izquierda, caminando cerca de los sacos de boxeo se encontró con uno que estaba siendo ocupado.
El saco era robusto y parecía más duro de lo normal, así que, con curiosidad Alex observó quién era la persona que había han logrado mover dicho saco y que actualmente se encontraba golpeándolo y causando sonidos secos con cada golpe que daba.
¡Pum!
¡Pum!
¡Pum!
Se podía escuchar cada cierto tiempo cuando los puños de Kira golpeaban el saco… Espera, ¿Kira?
Sin darse cuenta, la había encontrado, y curiosamente, no la había visto haciendo esto antes. De hecho, debía decir que había visto a otras personas utilizar dichos sacos más pesados, que, aunque eran escasos, existían, pero nunca antes había visto a un lobo, licántropo o similares utilizándolos.
De hecho, tenía que decir que, fuera de que existían de varios tipos y razas actualmente, no sabía nada más sobre ellos.
Maldición, ni siquiera sabía cual era la raza de Kira… pero, ahora que lo pensaba, decirle raza ¿No sonaba un poco racista?
Pero eso es lo que era… bueno, lo que sea. No iba a perder la cabeza pensando en ello. Y justo cuando iba a comenzar a distraerse con un nuevo pensamiento, giró la cabeza, topándose con la mirada de un par de ojos color ámbar, y dándose cuenta de que el sonido se había detenido, y, por lo tanto, Kira se había detenido y actualmente se encontraba observándolo.
Antes de que pudiera reaccionar, escuchó que ella hablaba.
“¿Te vas a quedar ahí parado todo el día Thorne?” dijo Kira mientras lo observaba con una mirada burlesca y divertida.
Y antes de que pudiera responder, volvió a escuchar su voz.
“Es decir, se que soy hermosa, pero no es para que te quedes congelado babeando por mi, ¿no?” volvió a decir Kira, esta vez mientras sonreía y levantaba la cabeza altaneramente, antes de soltar una risa divertida.
Alex, sin pensarlo demasiado y con una expresión plana respondió. “Ya desearías.”
Solo para recibir rápidamente una respuesta. “Miéntete todo lo que quieras, Pero jamás tendrás el corazón de esta hermosa, fuerte y divertida guerrera” esta vez siendo su diversión aún más evidente y manteniendo una sonrisa de oreja a oreja, que parecía amenazar con partirle la cara.
“Andas humilde” dijo Alex con sencillez y una pequeña mueca que se asemejaba ligeramente a una sonrisa.
“¡Siempre!” dijo ella alegremente en respuesta.
“¿Y qué haces aquí?” dijo ella esta vez con más calma. “Tu no sueles venir los fines de semana, o al menos no lo has hecho hasta ahora” dijo ella esta vez con expresión pensativa.
Caminando lentamente mientras observaba y mantenía contacto constante con el saco de boxeo con una mano, tocando lentamente y sintiendo con la yema de sus dedos el duro material del que esté estaba hecho, Alex le respondió a Kira sencillamente luego de una ligera pausa.
“…Paseando” Dijo mientras seguía tocando el saco colgado frente a el durante unos segundos más.
“¿Y como se usa esto?” Preguntó Alex, antes de darse cuenta de lo tonta que había sido su pregunta y dándose un golpe en la cabeza dentro de su mente, antes de comenzar a aclarar su pregunta luego de recibir una mirada interrogante de parte de Kira, con una ceja levantada, como si dijera que es obvio en su mente, o como si estuviera mirando a alguien muy estúpido.
“O sea, sé que se tiene que golpear, pero…” y luego se dio cuenta de que no sabía dar un golpe, lo cual pareció ser percibido por la persona que tenía en frente, si la creciente sonrisa presente en su rostro servía como indicio.
Su compañera ahora divertida no pude evitar soltar una carcajada. Ahí estaba él, hablando pausado y actuando misterioso mientras miraba hacia otro lado, solo para que resultara no saber dar un maldito golpe.
Y pensando en eso, lo que era una risa leve ahora se convirtió en una risa en toda regla.
Alex no sabía que hizo, pero al verla reír supo que tuvo que haberla cagado en algún momento.
Sin saber qué hacer ni que decir, Alex simplemente se quedó en silencio mirando hacia otro lado mientras Kira se calmaba.
Una vez ya calmada, Kira se puso frente al saco y le dijo “Okey, ven aquí” indicándole que se acercara.
Sin pensarlo mucho, Alex se acercó un poco mientras se mantenía en silencio observando a cierta distancia lo que Kira estaba haciendo. Se había posicionado frente al saco y parecía estar a punto de hacer algo.
“No sé mucho” dijo ella luego agregó “Pero sé lo suficiente como para que no te rompas una mano al golpear a alguien”.
Kira, una vez ya posicionada le indicó que Primero cerrara la mano y finalmente cubriera los cuatro dedos con el pulgar. “Así” dijo ella mientras levantaba la mano y será mostraba girándola y permitiéndole ver cómo queda.
Mientras retraía su brazo hacia atrás comenzó a hablar “Y una vez hecho eso, sólo haces … ¡Esto!” Dijo a la vez que su golpe impactaba con el saco empujándolo hacia atrás y causando que este comenzará a oscilar de ida y vuelta hasta finalmente detenerse luego de un tiempo.
“Ahora inténtalo tú” dijo ella mientras se movía y Dejaba espacio libre para quedarse posicionada frente al saco.
Habiéndola visto hacerlo con anterioridad, Alex pensó que quizás no sería tan complicado, Así que se posicionó en el mismo lugar en el que la había visto e intentó imitar lo que ella había hecho.
Acercó lentamente su mano hacia el saco manteniéndola cerrada, como si intentara imitar el movimiento del puñetazo, pero en cámara lenta antes de intentarlo, como para prepararse con anterioridad y saber qué hacer al momento de actuar.
Mientras su animada compañera le decía desde un lado repetidamente que lo intentara y que ya golpeara esa cosa de una vez por todas, Alex lanzó finalmente su golpe con fuerza moderada.
El golpe no era tan débil desde su punto de vista, era suficiente para comprobar el movimiento y si se hizo correctamente, pero sinceramente Alex temía que sí lo hacía mal podría terminar rompiéndose la mano o algo peor, decidiendo hacerlo si un momento después de que se imaginaba una mano con pequeños huesos sobresaliéndole, o peor aún, convirtiéndose en la pasta revuelta de carne, hueso y cartílago.
Un momento después Alex pensó con racionalidad y se dio cuenta rápidamente de que no tenía ni de chiste una cantidad de fuerzas suficiente como para generar ese efecto, pero aún así prefirió ser cauteloso y no darlo todo en su primer intento.
Y un momento después se alegró de tener razón, puesto que no solo el saco no se había movido de su posición casi nada, marcando así una gran diferencia con el golpe casual que Kira le dio.
Sino que mientras estaba empujando se dio cuenta de que su mano estaba doblándose ligeramente hacia atrás, así que detuvo su golpe en esa posición lo más rápido que pudo para evitar algún problema, dándole así un primer plano de su mano curvada hacia atrás y él parado en una posición ridícula pensando en qué salió mal mientras retraía su mano.
Para su disgusto pero de manera nada sorpresiva Kira se rió por la posición ridícula en la que quedó al dar su primer intento de ¿puñetazo? Alex se preguntaba sinceramente si se le podía decir así.
Pensó que no había salido tan mal, sinceramente, creía que podía haber salido mucho peor, quizás con una escena de él pasando de largo el saco y cayéndose de cara al apuntar e intentar golpear hacia la nada.
Sin reírse durante demasiado tiempo, Kira se acercó y comenzó a decirle “Veamos realmente que salió mal” Con una ligera sonrisa.
Mientras ponía una expresión pensativa, colocando una mano bajo su barbilla como acariciando una barba inexistente y utilizando la otra mano como soporte para el codo de dicha mano mientras hacía sonidos de “Mm mhmh” de vez en cuando, Kira se mantuvo así unos momentos.
Mientras Alex le levantaba una ceja Kira comenzó a hablar.
“Tus problemas muy sencillos han de ser, joven padawan” hablando de forma pausada a veces y diciendo las palabras en orden bastante extraño que Alex no entendió.
Mientras Alex le levantaba una ceja, claramente sin entender lo que acababa de pasar, Kira se mantuvo en su pose unos segundos más, esperando la reacción de Alex. Esperando una risa, una mirada. Esperando… algo.
Pero Alex solo la miró como si ella le estuviera hablando en otro idioma.
“¿Pada…qué?” preguntó Alex, genuinamente confundido mientras rompía el silencio.
Y en ese momento, lo poco que quedaba de la sonrisa de Kira se congeló. Lentamente, quitó la mano de su barba imaginaria y deshizo su postura de anciano sabio, enderezándose lentamente mientras bajaba sus manos solo para mirarlo con una expresión que oscilaba entre el horror absoluto y una lástima profunda.
“No…” susurró ella, acercándoce un paso hacia Alex e invadiendo su espacio personal, mientras escudriñaba sus ojos, como si buscara algún signo de mentira o de daño cerebral.
“Dime que estás bromeando, Thorne” dijo Kira mientras mostraba una leve expresión de horror.
“Dime que solo estás siendo amargado y que esto es una broma enfermiza” dijo ahora con una mirada que expresaba cada vez más horror con el pasar del tiempo.
Alex parpadeó, retrocediendo un centímetro antre la repentina intensidad en su tono.
“No tengo idea de estás hablando” admitió con sinceridad.
“¿Debería entenderlo?” dijo luego de unos segundos de pausa y con una genuina cara de confusión.
Kira soltó un sonído ahogado y se hechó hacia atrás, como si hubiera recibido un golpe o quizas un disparo mientras se agarraba el corazón y actuaba cada vez más dramáticamente.
“¡Es Yoda! ¡Star Wars! ¡Pequeño, verde, sable brillante!” exclamo ella, agitando las manos y finalizando con un movimiento que imitaba la postura de estar sujetando un arma imaginaria de lado a lado.
“¿En qué clase de cueva viviste antes de venir aqui? ¿Qué hacías para divertirte, jugar con piedras?”
“Más o menos” respondió Alex encogiéndose de hombros, recordando momentos en el pasado en los que, efectivamente, había jugado con piedras. A veces utilizandolas como autos, a veces imaginandolas como soldados de un ejército y en algunas ocaciones simplemente apuntando y lanzando las unas a las otras.
La respuesta de Alex con un tono que parecía restarle importancia detuvo por un segundo la escena dramática de Kira por un instante.
Por un segundo, pareció considerar la realidad de que, efectivamente, todos viven en diferentes realidades, pero rapidamente trató de ignorar dicho pensamiento. En su lugar, soltó un suspiro largo y cansado, negando con la cabeza mientras le daba una fuerte palmada en el hombro que casi lo desestabiliza.
“Eres un caso perdido Thorne. De verdad” dijo ella con una mezcla de diversión y resignación.
“No solo golpeas como un bebé recien nacido, sinó que tampoco tienes cultura” dijo con un tono de decepción exageradamente actuada mientras volvía a negar con la cabeza. “Tengo mucho trabajo que hacer contigo”.
Alex abrió la boca para protestar por lo de “bebé”, pero ella no le dio tiempo. Su expresión volvió a ser seria, mientras trataba de actuar como una maestra.
“Olvida al pequeño duende verde por ahora. Concentrate en no romperte los dedos. Vamos a arreglar esa muñeca de gelatina que tienes”. Dijo esta vez no pudiendo evitar que puna pequeá risa escapara de sus labios.
Kira extendió la mano t, sin avisar, agarró la muñeca de Alex mientras hablaba.
“El problema” comenzo a explicar, “es que, por una parte, no tienes la fuerza suficiente para que este saco se mueva” dijo mientras palmeava dos veces el saco con su mano libre. “Pero eso es algo por lo cual no podemos hacer nada en este momento” dijo Kira.
“Por otro lado y más importante, es que golpeas sin tener la mano firme ni recta.” Dijo ella mientras agitaba un par de veces la muñeca de Alex.
Esto ultimo dejo confundido a alex. No había tenido el brazo curvo al golpear que él recordara, ¿o si?
La voz de su cabeza se vió nuevamente interrumpida por el sonido de la voz de Kira y un ligero tirón en su brazo. “Se supone que debes alinear el hueso de tu brazo y la punta de tus nudillos” dijo ella mientras le cerraba la mano y alineaba la mano y el brazo en la posición que describía, a veces moviendolo hacia atrás y devolviendolo hacia la posición que ella describía, como para recalcar la diferencia.
“O al menos así lo entendí yo cuando me lo explicaron” dijo Kira mientras se encogía de hombros.
“Ahora haslo tu” dijo ella mientras dejaba escuchar un tono ligeramente más emocionado que antes. “Pero no exageres, es solo un poco, o te pasará lo contrario y tu mano se doblará hacia abajo” dijo mientras estrellaba su puño contra la palma de su otra mano que finalizaba con un exagerado de su mano doblandose hacia abajo.
En el momento en que Alex dio el golpe logro sentír instantaneamente la diferencia con el anteriór. Seguía sin darlo todo solo por si acaso, pero aún así logró sentir que este golpe era mucho más sólido, haciendolo sentir ligeramente satisfecho.
“Mucho mejor ¿verdad?” dijo ella con una sonrisa. “Sigue practicandolo a tu propio ritmo, y cambia de brazo de vez en cuando” dijo ella. “Para que te acostumbres”.
Y así, siguieron practicando y hablando durante un tiempo, con Kira bromeando y corrigiendolo a veces. Es cierto que ella no era una profesional, pero aún así sabía más que él, así que Alex obedientemente practico durante un tiempo mientras pasaban el rato.
…
…
…
Habiendo pasado un tiempo, Alex y Kira ya se encontraban sentados en un Rincón del gimnasio, hablando tranquilamente mientras descansaban un rato cuando Alex hablo.
“Oye” dijo dirigiendose a Kira pero sin mirarla directamente.
“Diiime” le respondió Kira, ya no con ese tono entusiasmado de antes, sinó que con un tono que lograba transmitir una gran pereza mientras observaba en dirección hacia el ring donde a veces había gente practicando y se reunian pequeños grupos de gente.
“¿Cómo era tu vida antes de llegar aquí? … Si no te molesta responder, claro” le dijo Alex mientras se encogía de hombros, sin considerar si ella podía verlo o no.
Luego de un inusual tiempo de silencio Kira le respondió. “¿A qué te refieres?”
“A tu vida. Si tienes familia o no. Si vives en una casa, un departamento, una calle una colonia. Si te tratan bien o si los odias, etcétera, etcétera.” Respondió Alex con tono tranquilo.
“Y … ¿Por qué surge esa nueva curiosidad en mí?” dijo Kira con tono ligeramente interrogativo y viendolo de reojo.
Y Alex, sin inmutarse ni voltear, le respondió. “La verdad… no lo sé. ¿Quizás para pasar el rato? O quizás sólo estoy aburrido, como dije, no tienes por qué responder si no quieres” dijo nuevamente encogiendose de hombros, pero esta vez siendo observado de reojo, antes de que ella volteara hacia el frente, viendo como se daban una paliza en el centro del ring.
Luego de otra pausa, pero esta vez un poco más corta, Kira respondió. “Vivo con mis padres… y con mucha otra gente”. Alex se giró hacia ella y le levanto una ceja, pero no habló ni la interrumpió.
“O sea…tecnicamente somos una manada…pero no se si considerarlos así” dijo Kira con un tono neutro que no dejaba entrever algún indicio u emoción especificos.
“Estan mi mamá, mi papá, mi tía y otros cinco adultos” dijo con tono calmado. “A, cierto, también hay un par de niños, los hijos de esos adultos que mencioné”.
“Y… ¿son agradables?” Preguntó Alex. “Son unos imbeciles” le respondió Kira de forma osca y expresando disgusto. “Bueno… al menos la mayoría lo son” Agregó luego, como si hubiera pensado en algo.
“¿Y eso es porque…?” Añadió Alex sin completar lo que estaba diciendo, como esperando a que ella respondiera.
“Como entendiendo lo que Alex quería, kira continuó explicando. “Mi familia no es de por aquí” dijo vagamente. “Cuando llegaron eran pocos, estaban asustados y no sabían qué hacer”.
“Luego de un tiempo se enteraron de que estaban en un nuevo lugar y entendieron más o menos lo que había pasado, pero, en su ‘gran sabiduría’ Decidieron que volverse paranoicos y xenófobos era la mejor respuesta” dijo Kira con tono sarcástico.
Alex estaba confundido y sentía que le faltaba mucho contexto, pero no sabía si preguntarle ayudaría o empeoraría la situación, Pero antes de que pudiera seguir expandiendo sus pensamientos, apenas se dio cuenta cuando se le escapó un “Estoy confundido”.
Esa frase junto con su mirada pensativa captaron la atención de Kira, quien le lanzó lo que parecía una mirada de reproche por interrumpirla. En efecto, al parecer ella no quería que le interrumpieran, pensó Alex antes de que sus pensamientos fueran nuevamente interrumpidos por la voz de Kira.
“Y en medio de todo ese caos y problemas mi papá encontró a mi madre, y se le ocurrió la grandiosa idea de llevarla con nuestra gente, porque, ¿qué podría salir mal, no?”
Ahora Alex y Kira se miraban más seguido y ya no se desviaban tan seguido para observar el ring. Alex sentía como si ella estuviera verificando que él realmente prestara atención a sus palabras, pero dejó ese pensamiento de lado.
Ella le explicó a Alex que no sólo a la gente de la nada no le gustó que su padre la llevara con ellos, sino que había algo varios que expresaban abiertamente su disgusto por ella, por su olor, y eso solo empeoró cuando se enteraron de su raza.
Así, entre las expresiones confundidas e interrogantes de Alex y las explicaciones de Kira, Alex terminó enterándose de que existía un grupo en su lugar de origen a los que su manada se refería como ‘Hijos de la Luna’.
Los cuales eran básicamente hombres lobo pero que, desde su punto de vista, eran bestias atroces que vivían con el único propósito de esparcir su infección por el mundo mediante mordidas, vistos así como amenazas y antinaturales.
Sólo en ese momento Alex se dio cuenta de que la manada de kira no eran hombres lobo como tal, aunque hasta el momento no había entendido la diferencia.
Según la explicación de Kira, ellos eran en realidad cambiaformas, cuyo origen estaba relacionado con una historia compleja sobre espíritus y cosas difíciles de entender. Pero en resumen, tenían la capacidad de cambiar su forma en lobos gigantes, los cuales fácilmente podían alcanzar una altura de 2 metros de altura, haciendo parpadear a Alex.
Eso causó su sorpresa, pero también generó ideas en su mente, imaginandose a si mismo montando un lobo gigante por el campo a toda velocidad, causando que ella lo mirara raro, como si hubiera captado su extraño pensamiento.
“¿En qué estás pensando, Thorne? Tienes cara de idiota” dijo Kira levantandole una ceja interrogantemente.
“Nada” respondió Alex encogiendose se hombros, sabiendo claramente que Kira no le creía en lo más minimo, pero que si fingía lo suficiente ella lo dejaría pasar.
Luego de un tiempo Alex también se enteró de que la manada quería deshacerse de ella, viéndola como una amenaza para su seguridad en un mundo ya de por sí peligroso, en especial considerando que eran nuevos en el lugar.
Pero su padre, sabiendo que su madre no tenía un lugar al que ir y que se encontraba totalmente sola se puso firme y evitó que le expulsaran, momento en el cual Alex captó un ligero tono de alegría en la voz de Kira y una mirada que parecía transmitir cierto nivel de orgullo, aunque levemente.
Luego de escuchar la opinión de su padre obviamente a la manada no le importó y siguieron tratando de expulsarla, pero su padre siguió poniéndose firme y dijo que, incluso si quisieran expulsarla, no podrían y que, al ellos darse cuenta de que no tenían opción, ellos aceptaron dejar que se quede, aunque con reticencia.
Eso captó la atención de Alex, lo que hizo que preguntara por qué no tenían opción, y recibió una explicación muy vaga sobre algo llamado ‘imprimación’ o ‘impronta’, lo cual fue explicado muy básicamente de la forma, “Él la eligió… o más bien, algo dentro de él la eligió”.
También le explicaron que así funcionaban las parejas para ellos y que existía una ley que prohibía estrictamente que cualquier miembro de la manada dañe a la persona de la impronta de otro.
Si un lobo matara o hiriera a la impronta de un compañero, el resultado inevitable sería una pelea a muerte dentro de la manada, razón por la cual tuvieron que dejar que su madre se quedara, puesto que de por sí su número ya era escaso y no tenían la opción de andar tomando tales riesgos.
“Así que papá se les plantó en la cara y les dijo ‘No'” dijo ella haciendo una voz grave, levantando su palma e imitandolo de forma dramática.
Kira también le explicó que, a pesar de que pasara el tiempo, ellos no cambiaron de opinión. Explicó que aceptaron a su madre, y por extensión a ella, sólo porque la ley los obligaba y no porque las quisieran. Algunos relajaron el tono ligeramente, pero la mayoría seguía expresando su disgusto de vez en cuando.
Explicó que eso se extendió a los niños y que muchas veces intentaron molestarla. La buena noticia es que los quileutes no aprendían a transformarse hasta la pubertad, razón por la cual ninguno de ellos podía transformarse en un lobo gigante y perseguirla.
La mala noticia es que seguían siendo más que ella, y ella, aunque más fuerte que el humano promedio, tenía un nivel apenas por encima que uno de ellos. Sucediendo todo esto hasta que un día la encontró su tía Leah, quien en secreto le enseñó como golpear a la gente, razón por la cual se metió en muchos problemas y discusiones, pero que se hicieron menos frecuentes con el tiempo, puesto que no solo dejaron de intentarlo con el tiempo, sinó que era complicado para ellos admitir que una niña los había golpeado, en especial cuando se encontraban en ventaja de número, explicandole Kira que si bien eran más fuertes que un humano, ella seguía estando levemente por encima de su fuerza promedio y que, al final de todo, eran solo niños y no sabían pelear.
“En resumen, mi tía me llevó atrás y me enseñó a romper narices” dijo ella con un tono emocionado y sonriendo un poco.
Demostrando en esa explicación claramente el cariño que sentía y lo bien que se llevaba con su tía Leah, quien la cuidaba y era una de las pocas personas que la trataba como una persona normal.
Luego procediendo a hablar de cosas con menos importancia, tales como la falta de cultura de Alex y su desconocimiento del cine, momento en que él le verificó a Kira que, efectivamente, nunca había ido al cine, y que las pocas películas que había visto eran algunas antiguas transmitidas en canales nacionales de vez en cuando.
Ella también le contó que a veces iba de paseo con su madre o su tía, quienes más la mimaban y a veces llevaban al cine, dandose cuenta así nuevamente Alex que ellos no eran un grupo de salvajes y que varios de ellos tenían trabajos y vidas normales en el mundo humano, especialmente considerando que tenían niños que tenían que ir a la escuela. Pero aún así, viviendo en un bosque cercano, en casas tradicionales de madera de forma separada, pero no tan lejanas la una de la otra.
Así pasaron el tiempo, hablando de cosas de cada vez menos importancia hasta que volvieron a quedarse en silencio observando el ring que ahora se encontraba vacío, con los antiguos alumnos que antes peleaban a un costado de este, recuperandose y tomando lo que parecían ser pociones, lo cual de cierta forma explicaría el nivel de agresividad que habían logrado alcanzar en el momento más álgido de la pelea.
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