Lazos de Sombra y Llama. - Capítulo 31
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31: Capítulo 31: Lobos 31: Capítulo 31: Lobos Al llegar al gimnasio, Alex caminó por la entrada con paso lento, cruzando las maquinas, la gente y a las pesas con paso lento y mesurado, observando su entorno mientras recorría todo el gimnasio.
A lo largo del camino escucho diversos sonidos, como las voces de las conversaciones, los sonidos del metal chocando, el cansancio en algunas de las personas, pero sobre todo, escucha la música de fondo ni muy fuerte ni muy baja, pero lo suficiente como para distinguir la letra.
Aparentemente, en algún punto la gente se dio cuenta de que el sonido acumulado en un gimnasio con tanta gente reunida no era tan cómodo como desearían, así que se las arreglaron para introducir música en el lugar.
Alex no sabía cómo puesto que no había preguntado, pero ciertamente no se quejaría de tener sonido de fondo mientras realizaba ejercicio.
Luego de un tiempo, cerca de la parte de atrás del gimnasio, pero a la vez más cerca de la pared izquierda, caminando cerca de los sacos de boxeo se encontró con uno que estaba siendo ocupado.
El saco era robusto y parecía más duro de lo normal, así que, con curiosidad Alex observó quién era la persona que había han logrado mover dicho saco y que actualmente se encontraba golpeándolo y causando sonidos secos con cada golpe que daba.
¡Pum!
¡Pum!
¡Pum!
Se podía escuchar cada cierto tiempo cuando los puños de Kira golpeaban el saco… Espera, ¿Kira?
Sin darse cuenta, la había encontrado, y curiosamente, no la había visto haciendo esto antes.
De hecho, debía decir que había visto a otras personas utilizar dichos sacos más pesados, que, aunque eran escasos, existían, pero nunca antes había visto a un lobo, licántropo o similares utilizándolos.
De hecho, tenía que decir que, fuera de que existían de varios tipos y razas actualmente, no sabía nada más sobre ellos.
Maldición, ni siquiera sabía cual era la raza de Kira… pero, ahora que lo pensaba, decirle raza ¿No sonaba un poco racista?
Pero eso es lo que era… bueno, lo que sea.
No iba a perder la cabeza pensando en ello.
Y justo cuando iba a comenzar a distraerse con un nuevo pensamiento, giró la cabeza, topándose con la mirada de un par de ojos color ámbar, y dándose cuenta de que el sonido se había detenido, y, por lo tanto, Kira se había detenido y actualmente se encontraba observándolo.
Antes de que pudiera reaccionar, escuchó que ella hablaba.
“¿Te vas a quedar ahí parado todo el día Thorne?” dijo Kira mientras lo observaba con una mirada burlesca y divertida.
Y antes de que pudiera responder, volvió a escuchar su voz.
“Es decir, se que soy hermosa, pero no es para que te quedes congelado babeando por mi, ¿no?” volvió a decir Kira, esta vez mientras sonreía y levantaba la cabeza altaneramente, antes de soltar una risa divertida.
Alex, sin pensarlo demasiado y con una expresión plana respondió.
“Ya desearías.” Solo para recibir rápidamente una respuesta.
“Miéntete todo lo que quieras, Pero jamás tendrás el corazón de esta hermosa, fuerte y divertida guerrera” esta vez siendo su diversión aún más evidente y manteniendo una sonrisa de oreja a oreja, que parecía amenazar con partirle la cara.
“Andas humilde” dijo Alex con sencillez y una pequeña mueca que se asemejaba ligeramente a una sonrisa.
“¡Siempre!” dijo ella alegremente en respuesta.
“¿Y qué haces aquí?” dijo ella esta vez con más calma.
“Tu no sueles venir los fines de semana, o al menos no lo has hecho hasta ahora” dijo ella esta vez con expresión pensativa.
Caminando lentamente mientras observaba y mantenía contacto constante con el saco de boxeo con una mano, tocando lentamente y sintiendo con la yema de sus dedos el duro material del que esté estaba hecho, Alex le respondió a Kira sencillamente luego de una ligera pausa.
“…Paseando” Dijo mientras seguía tocando el saco colgado frente a el durante unos segundos más.
“¿Y como se usa esto?” Preguntó Alex, antes de darse cuenta de lo tonta que había sido su pregunta y dándose un golpe en la cabeza dentro de su mente, antes de comenzar a aclarar su pregunta luego de recibir una mirada interrogante de parte de Kira, con una ceja levantada, como si dijera que es obvio en su mente, o como si estuviera mirando a alguien muy estúpido.
“O sea, sé que se tiene que golpear, pero…” y luego se dio cuenta de que no sabía dar un golpe, lo cual pareció ser percibido por la persona que tenía en frente, si la creciente sonrisa presente en su rostro servía como indicio.
Su compañera ahora divertida no pude evitar soltar una carcajada.
Ahí estaba él, hablando pausado y actuando misterioso mientras miraba hacia otro lado, solo para que resultara no saber dar un maldito golpe.
Y pensando en eso, lo que era una risa leve ahora se convirtió en una risa en toda regla.
Alex no sabía que hizo, pero al verla reír supo que tuvo que haberla cagado en algún momento.
Sin saber qué hacer ni que decir, Alex simplemente se quedó en silencio mirando hacia otro lado mientras Kira se calmaba.
Una vez ya calmada, Kira se puso frente al saco y le dijo “Okey, ven aquí” indicándole que se acercara.
Sin pensarlo mucho, Alex se acercó un poco mientras se mantenía en silencio observando a cierta distancia lo que Kira estaba haciendo.
Se había posicionado frente al saco y parecía estar a punto de hacer algo.
“No sé mucho” dijo ella luego agregó “Pero sé lo suficiente como para que no te rompas una mano al golpear a alguien”.
Kira, una vez ya posicionada le indicó que Primero cerrara la mano y finalmente cubriera los cuatro dedos con el pulgar.
“Así” dijo ella mientras levantaba la mano y será mostraba girándola y permitiéndole ver cómo queda.
Mientras retraía su brazo hacia atrás comenzó a hablar “Y una vez hecho eso, sólo haces … ¡Esto!” Dijo a la vez que su golpe impactaba con el saco empujándolo hacia atrás y causando que este comenzará a oscilar de ida y vuelta hasta finalmente detenerse luego de un tiempo.
“Ahora inténtalo tú” dijo ella mientras se movía y Dejaba espacio libre para quedarse posicionada frente al saco.
Habiéndola visto hacerlo con anterioridad, Alex pensó que quizás no sería tan complicado, Así que se posicionó en el mismo lugar en el que la había visto e intentó imitar lo que ella había hecho.
Acercó lentamente su mano hacia el saco manteniéndola cerrada, como si intentara imitar el movimiento del puñetazo, pero en cámara lenta antes de intentarlo, como para prepararse con anterioridad y saber qué hacer al momento de actuar.
Mientras su animada compañera le decía desde un lado repetidamente que lo intentara y que ya golpeara esa cosa de una vez por todas, Alex lanzó finalmente su golpe con fuerza moderada.
El golpe no era tan débil desde su punto de vista, era suficiente para comprobar el movimiento y si se hizo correctamente, pero sinceramente Alex temía que sí lo hacía mal podría terminar rompiéndose la mano o algo peor, decidiendo hacerlo si un momento después de que se imaginaba una mano con pequeños huesos sobresaliéndole, o peor aún, convirtiéndose en la pasta revuelta de carne, hueso y cartílago.
Un momento después Alex pensó con racionalidad y se dio cuenta rápidamente de que no tenía ni de chiste una cantidad de fuerzas suficiente como para generar ese efecto, pero aún así prefirió ser cauteloso y no darlo todo en su primer intento.
Y un momento después se alegró de tener razón, puesto que no solo el saco no se había movido de su posición casi nada, marcando así una gran diferencia con el golpe casual que Kira le dio.
Sino que mientras estaba empujando se dio cuenta de que su mano estaba doblándose ligeramente hacia atrás, así que detuvo su golpe en esa posición lo más rápido que pudo para evitar algún problema, dándole así un primer plano de su mano curvada hacia atrás y él parado en una posición ridícula pensando en qué salió mal mientras retraía su mano.
Para su disgusto pero de manera nada sorpresiva Kira se rió por la posición ridícula en la que quedó al dar su primer intento de ¿puñetazo?
Alex se preguntaba sinceramente si se le podía decir así.
Pensó que no había salido tan mal, sinceramente, creía que podía haber salido mucho peor, quizás con una escena de él pasando de largo el saco y cayéndose de cara al apuntar e intentar golpear hacia la nada.
Sin reírse durante demasiado tiempo, Kira se acercó y comenzó a decirle “Veamos realmente que salió mal” Con una ligera sonrisa.
Mientras ponía una expresión pensativa, colocando una mano bajo su barbilla como acariciando una barba inexistente y utilizando la otra mano como soporte para el codo de dicha mano mientras hacía sonidos de “Mm mhmh” de vez en cuando, Kira se mantuvo así unos momentos.
Mientras Alex le levantaba una ceja Kira comenzó a hablar.
“Tus problemas muy sencillos han de ser, joven padawan” hablando de forma pausada a veces y diciendo las palabras en orden bastante extraño que Alex no entendió.
Mientras Alex le levantaba una ceja, claramente sin entender lo que acababa de pasar, Kira se mantuvo en su pose unos segundos más, esperando la reacción de Alex.
Esperando una risa, una mirada.
Esperando… algo.
Pero Alex solo la miró como si ella le estuviera hablando en otro idioma.
“¿Pada…qué?” preguntó Alex, genuinamente confundido mientras rompía el silencio.
Y en ese momento, lo poco que quedaba de la sonrisa de Kira se congeló.
Lentamente, quitó la mano de su barba imaginaria y deshizo su postura de anciano sabio, enderezándose lentamente mientras bajaba sus manos solo para mirarlo con una expresión que oscilaba entre el horror absoluto y una lástima profunda.
“No…” susurró ella, acercándoce un paso hacia Alex e invadiendo su espacio personal, mientras escudriñaba sus ojos, como si buscara algún signo de mentira o de daño cerebral.
“Dime que estás bromeando, Thorne” dijo Kira mientras mostraba una leve expresión de horror.
“Dime que solo estás siendo amargado y que esto es una broma enfermiza” dijo ahora con una mirada que expresaba cada vez más horror con el pasar del tiempo.
Alex parpadeó, retrocediendo un centímetro antre la repentina intensidad en su tono.
“No tengo idea de estás hablando” admitió con sinceridad.
“¿Debería entenderlo?” dijo luego de unos segundos de pausa y con una genuina cara de confusión.
Kira soltó un sonído ahogado y se hechó hacia atrás, como si hubiera recibido un golpe o quizas un disparo mientras se agarraba el corazón y actuaba cada vez más dramáticamente.
“¡Es Yoda!
¡Star Wars!
¡Pequeño, verde, sable brillante!” exclamo ella, agitando las manos y finalizando con un movimiento que imitaba la postura de estar sujetando un arma imaginaria de lado a lado.
“¿En qué clase de cueva viviste antes de venir aqui?
¿Qué hacías para divertirte, jugar con piedras?” “Más o menos” respondió Alex encogiéndose de hombros, recordando momentos en el pasado en los que, efectivamente, había jugado con piedras.
A veces utilizandolas como autos, a veces imaginandolas como soldados de un ejército y en algunas ocaciones simplemente apuntando y lanzando las unas a las otras.
La respuesta de Alex con un tono que parecía restarle importancia detuvo por un segundo la escena dramática de Kira por un instante.
Por un segundo, pareció considerar la realidad de que, efectivamente, todos viven en diferentes realidades, pero rapidamente trató de ignorar dicho pensamiento.
En su lugar, soltó un suspiro largo y cansado, negando con la cabeza mientras le daba una fuerte palmada en el hombro que casi lo desestabiliza.
“Eres un caso perdido Thorne.
De verdad” dijo ella con una mezcla de diversión y resignación.
“No solo golpeas como un bebé recien nacido, sinó que tampoco tienes cultura” dijo con un tono de decepción exageradamente actuada mientras volvía a negar con la cabeza.
“Tengo mucho trabajo que hacer contigo”.
Alex abrió la boca para protestar por lo de “bebé”, pero ella no le dio tiempo.
Su expresión volvió a ser seria, mientras trataba de actuar como una maestra.
“Olvida al pequeño duende verde por ahora.
Concentrate en no romperte los dedos.
Vamos a arreglar esa muñeca de gelatina que tienes”.
Dijo esta vez no pudiendo evitar que puna pequeá risa escapara de sus labios.
Kira extendió la mano t, sin avisar, agarró la muñeca de Alex mientras hablaba.
“El problema” comenzo a explicar, “es que, por una parte, no tienes la fuerza suficiente para que este saco se mueva” dijo mientras palmeava dos veces el saco con su mano libre.
“Pero eso es algo por lo cual no podemos hacer nada en este momento” dijo Kira.
“Por otro lado y más importante, es que golpeas sin tener la mano firme ni recta.” Dijo ella mientras agitaba un par de veces la muñeca de Alex.
Esto ultimo dejo confundido a alex.
No había tenido el brazo curvo al golpear que él recordara, ¿o si?
La voz de su cabeza se vió nuevamente interrumpida por el sonido de la voz de Kira y un ligero tirón en su brazo.
“Se supone que debes alinear el hueso de tu brazo y la punta de tus nudillos” dijo ella mientras le cerraba la mano y alineaba la mano y el brazo en la posición que describía, a veces moviendolo hacia atrás y devolviendolo hacia la posición que ella describía, como para recalcar la diferencia.
“O al menos así lo entendí yo cuando me lo explicaron” dijo Kira mientras se encogía de hombros.
“Ahora haslo tu” dijo ella mientras dejaba escuchar un tono ligeramente más emocionado que antes.
“Pero no exageres, es solo un poco, o te pasará lo contrario y tu mano se doblará hacia abajo” dijo mientras estrellaba su puño contra la palma de su otra mano que finalizaba con un exagerado de su mano doblandose hacia abajo.
En el momento en que Alex dio el golpe logro sentír instantaneamente la diferencia con el anteriór.
Seguía sin darlo todo solo por si acaso, pero aún así logró sentir que este golpe era mucho más sólido, haciendolo sentir ligeramente satisfecho.
“Mucho mejor ¿verdad?” dijo ella con una sonrisa.
“Sigue practicandolo a tu propio ritmo, y cambia de brazo de vez en cuando” dijo ella.
“Para que te acostumbres”.
Y así, siguieron practicando y hablando durante un tiempo, con Kira bromeando y corrigiendolo a veces.
Es cierto que ella no era una profesional, pero aún así sabía más que él, así que Alex obedientemente practico durante un tiempo mientras pasaban el rato.
… … … Habiendo pasado un tiempo, Alex y Kira ya se encontraban sentados en un Rincón del gimnasio, hablando tranquilamente mientras descansaban un rato cuando Alex hablo.
“Oye” dijo dirigiendose a Kira pero sin mirarla directamente.
“Diiime” le respondió Kira, ya no con ese tono entusiasmado de antes, sinó que con un tono que lograba transmitir una gran pereza mientras observaba en dirección hacia el ring donde a veces había gente practicando y se reunian pequeños grupos de gente.
“¿Cómo era tu vida antes de llegar aquí?
…
Si no te molesta responder, claro” le dijo Alex mientras se encogía de hombros, sin considerar si ella podía verlo o no.
Luego de un inusual tiempo de silencio Kira le respondió.
“¿A qué te refieres?” “A tu vida.
Si tienes familia o no.
Si vives en una casa, un departamento, una calle una colonia.
Si te tratan bien o si los odias, etcétera, etcétera.” Respondió Alex con tono tranquilo.
“Y … ¿Por qué surge esa nueva curiosidad en mí?” dijo Kira con tono ligeramente interrogativo y viendolo de reojo.
Y Alex, sin inmutarse ni voltear, le respondió.
“La verdad… no lo sé.
¿Quizás para pasar el rato?
O quizás sólo estoy aburrido, como dije, no tienes por qué responder si no quieres” dijo nuevamente encogiendose de hombros, pero esta vez siendo observado de reojo, antes de que ella volteara hacia el frente, viendo como se daban una paliza en el centro del ring.
Luego de otra pausa, pero esta vez un poco más corta, Kira respondió.
“Vivo con mis padres… y con mucha otra gente”.
Alex se giró hacia ella y le levanto una ceja, pero no habló ni la interrumpió.
“O sea…tecnicamente somos una manada…pero no se si considerarlos así” dijo Kira con un tono neutro que no dejaba entrever algún indicio u emoción especificos.
“Estan mi mamá, mi papá, mi tía y otros cinco adultos” dijo con tono calmado.
“A, cierto, también hay un par de niños, los hijos de esos adultos que mencioné”.
“Y… ¿son agradables?” Preguntó Alex.
“Son unos imbeciles” le respondió Kira de forma osca y expresando disgusto.
“Bueno… al menos la mayoría lo son” Agregó luego, como si hubiera pensado en algo.
“¿Y eso es porque…?” Añadió Alex sin completar lo que estaba diciendo, como esperando a que ella respondiera.
“Como entendiendo lo que Alex quería, kira continuó explicando.
“Mi familia no es de por aquí” dijo vagamente.
“Cuando llegaron eran pocos, estaban asustados y no sabían qué hacer”.
“Luego de un tiempo se enteraron de que estaban en un nuevo lugar y entendieron más o menos lo que había pasado, pero, en su ‘gran sabiduría’ Decidieron que volverse paranoicos y xenófobos era la mejor respuesta” dijo Kira con tono sarcástico.
Alex estaba confundido y sentía que le faltaba mucho contexto, pero no sabía si preguntarle ayudaría o empeoraría la situación, Pero antes de que pudiera seguir expandiendo sus pensamientos, apenas se dio cuenta cuando se le escapó un “Estoy confundido”.
Esa frase junto con su mirada pensativa captaron la atención de Kira, quien le lanzó lo que parecía una mirada de reproche por interrumpirla.
En efecto, al parecer ella no quería que le interrumpieran, pensó Alex antes de que sus pensamientos fueran nuevamente interrumpidos por la voz de Kira.
“Y en medio de todo ese caos y problemas mi papá encontró a mi madre, y se le ocurrió la grandiosa idea de llevarla con nuestra gente, porque, ¿qué podría salir mal, no?” Ahora Alex y Kira se miraban más seguido y ya no se desviaban tan seguido para observar el ring.
Alex sentía como si ella estuviera verificando que él realmente prestara atención a sus palabras, pero dejó ese pensamiento de lado.
Ella le explicó a Alex que no sólo a la gente de la nada no le gustó que su padre la llevara con ellos, sino que había algo varios que expresaban abiertamente su disgusto por ella, por su olor, y eso solo empeoró cuando se enteraron de su raza.
Así, entre las expresiones confundidas e interrogantes de Alex y las explicaciones de Kira, Alex terminó enterándose de que existía un grupo en su lugar de origen a los que su manada se refería como ‘Hijos de la Luna’.
Los cuales eran básicamente hombres lobo pero que, desde su punto de vista, eran bestias atroces que vivían con el único propósito de esparcir su infección por el mundo mediante mordidas, vistos así como amenazas y antinaturales.
Sólo en ese momento Alex se dio cuenta de que la manada de kira no eran hombres lobo como tal, aunque hasta el momento no había entendido la diferencia.
Según la explicación de Kira, ellos eran en realidad cambiaformas, cuyo origen estaba relacionado con una historia compleja sobre espíritus y cosas difíciles de entender.
Pero en resumen, tenían la capacidad de cambiar su forma en lobos gigantes, los cuales fácilmente podían alcanzar una altura de 2 metros de altura, haciendo parpadear a Alex.
Eso causó su sorpresa, pero también generó ideas en su mente, imaginandose a si mismo montando un lobo gigante por el campo a toda velocidad, causando que ella lo mirara raro, como si hubiera captado su extraño pensamiento.
“¿En qué estás pensando, Thorne?
Tienes cara de idiota” dijo Kira levantandole una ceja interrogantemente.
“Nada” respondió Alex encogiendose se hombros, sabiendo claramente que Kira no le creía en lo más minimo, pero que si fingía lo suficiente ella lo dejaría pasar.
Luego de un tiempo Alex también se enteró de que la manada quería deshacerse de ella, viéndola como una amenaza para su seguridad en un mundo ya de por sí peligroso, en especial considerando que eran nuevos en el lugar.
Pero su padre, sabiendo que su madre no tenía un lugar al que ir y que se encontraba totalmente sola se puso firme y evitó que le expulsaran, momento en el cual Alex captó un ligero tono de alegría en la voz de Kira y una mirada que parecía transmitir cierto nivel de orgullo, aunque levemente.
Luego de escuchar la opinión de su padre obviamente a la manada no le importó y siguieron tratando de expulsarla, pero su padre siguió poniéndose firme y dijo que, incluso si quisieran expulsarla, no podrían y que, al ellos darse cuenta de que no tenían opción, ellos aceptaron dejar que se quede, aunque con reticencia.
Eso captó la atención de Alex, lo que hizo que preguntara por qué no tenían opción, y recibió una explicación muy vaga sobre algo llamado ‘imprimación’ o ‘impronta’, lo cual fue explicado muy básicamente de la forma, “Él la eligió… o más bien, algo dentro de él la eligió”.
También le explicaron que así funcionaban las parejas para ellos y que existía una ley que prohibía estrictamente que cualquier miembro de la manada dañe a la persona de la impronta de otro.
Si un lobo matara o hiriera a la impronta de un compañero, el resultado inevitable sería una pelea a muerte dentro de la manada, razón por la cual tuvieron que dejar que su madre se quedara, puesto que de por sí su número ya era escaso y no tenían la opción de andar tomando tales riesgos.
“Así que papá se les plantó en la cara y les dijo ‘No'” dijo ella haciendo una voz grave, levantando su palma e imitandolo de forma dramática.
Kira también le explicó que, a pesar de que pasara el tiempo, ellos no cambiaron de opinión.
Explicó que aceptaron a su madre, y por extensión a ella, sólo porque la ley los obligaba y no porque las quisieran.
Algunos relajaron el tono ligeramente, pero la mayoría seguía expresando su disgusto de vez en cuando.
Explicó que eso se extendió a los niños y que muchas veces intentaron molestarla.
La buena noticia es que los quileutes no aprendían a transformarse hasta la pubertad, razón por la cual ninguno de ellos podía transformarse en un lobo gigante y perseguirla.
La mala noticia es que seguían siendo más que ella, y ella, aunque más fuerte que el humano promedio, tenía un nivel apenas por encima que uno de ellos.
Sucediendo todo esto hasta que un día la encontró su tía Leah, quien en secreto le enseñó como golpear a la gente, razón por la cual se metió en muchos problemas y discusiones, pero que se hicieron menos frecuentes con el tiempo, puesto que no solo dejaron de intentarlo con el tiempo, sinó que era complicado para ellos admitir que una niña los había golpeado, en especial cuando se encontraban en ventaja de número, explicandole Kira que si bien eran más fuertes que un humano, ella seguía estando levemente por encima de su fuerza promedio y que, al final de todo, eran solo niños y no sabían pelear.
“En resumen, mi tía me llevó atrás y me enseñó a romper narices” dijo ella con un tono emocionado y sonriendo un poco.
Demostrando en esa explicación claramente el cariño que sentía y lo bien que se llevaba con su tía Leah, quien la cuidaba y era una de las pocas personas que la trataba como una persona normal.
Luego procediendo a hablar de cosas con menos importancia, tales como la falta de cultura de Alex y su desconocimiento del cine, momento en que él le verificó a Kira que, efectivamente, nunca había ido al cine, y que las pocas películas que había visto eran algunas antiguas transmitidas en canales nacionales de vez en cuando.
Ella también le contó que a veces iba de paseo con su madre o su tía, quienes más la mimaban y a veces llevaban al cine, dandose cuenta así nuevamente Alex que ellos no eran un grupo de salvajes y que varios de ellos tenían trabajos y vidas normales en el mundo humano, especialmente considerando que tenían niños que tenían que ir a la escuela.
Pero aún así, viviendo en un bosque cercano, en casas tradicionales de madera de forma separada, pero no tan lejanas la una de la otra.
Así pasaron el tiempo, hablando de cosas de cada vez menos importancia hasta que volvieron a quedarse en silencio observando el ring que ahora se encontraba vacío, con los antiguos alumnos que antes peleaban a un costado de este, recuperandose y tomando lo que parecían ser pociones, lo cual de cierta forma explicaría el nivel de agresividad que habían logrado alcanzar en el momento más álgido de la pelea.
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