Legado del Angel: Norte oscuro - Capítulo 37
- Inicio
- Legado del Angel: Norte oscuro
- Capítulo 37 - Capítulo 37: Capítulo 37: Todos tenemos momentos amargos
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 37: Capítulo 37: Todos tenemos momentos amargos
–Hola Bridge, solo quería…ver cómo estas– Ethan trato de hablar con aquella chica con el gorro en la cabeza, quien no había visto desde el incidente del fuego. Pero esta lo había estado ignoro y, prácticamente corrió lejos de él.
– ¡Ah! Yo… lo siento, estoy ocupada ahora, si? Hablemos luego– Luego de darle una mala escusa, Bridge apresuro el paso, como había esperado.
. . .
–Si no te conociera, diría que estás huyendo de el– Hablando sarcásticamente, Ann miro a Bridge con lo que parecía ser una sonrisa.
–Oh vamos, solo…no quiero hablar con nadie ahora, eso es todo– Con una expresión algo frágil en su rostro, Bridge trato de defenderse. Últimamente, el carácter de Bridge era más débil, talvez, desde el momento en que sucedió aquello.
–Bueno, ya me tengo que ir. Mi tía vive no muy lejos de aquí, así que, me quedaré con ella hasta que todo…vuelva a la normalidad o lo que sea– Habiendo dicho eso, Ann se alejó por la calle.
Luego de llegar al complejo de apartamentos, todo fue normalmente. Todo el mundo escogió la habitación que querían. Las familias con varias personas escogieron apartamentos grandes, mientras que los solitarios como Klaus, eligieron algo sencillo para quedarse.
Mirando al final del pasillo, Klaus encontró una habitación bastante agradable. Había una cama, una mesa, un sofá, y también un bonito balcón. No era nada especial, pero estaba bien para vivir algún tiempo.
Dejando las cosas sobre la cama, Klaus camino hacia el balcón. Cuando miro hacia la calle desde la ventana, podía oír las conversaciones de la gente. Hablaban más o menos como siempre. No parecían darse cuenta de que a su alrededor el mundo se estaba cayendo a pedazos. Quien sabe, tal vez fingían no verlo para así vivir más cómodamente.
Klaus no sabía por qué, pero ese extraño sentimiento que había tenido desde que entraron en esta ciudad, no lo había abandonado incluso ahora.
¡Tock! ¡Tock!
Mientras Klaus visualizaba su apartamento, se oyó a alguien tocando la puerta. Sin pensarlo demasiado, Klaus abrió la puerta, y entonces Alexa entro sin permiso con Liv de la mano.
– ¿Qué crees que estás haciendo?– Pregunto Klaus algo molesto.
–Pienso quedarme aquí, ¿Qué? ¿No te gusta la compañía?– Pregunto Alexa provocativamente.
Klaus solo sonrió en respuesta y cerró la puerta detrás de él…
. . .
–Cariño, estarás bien aquí tu sola?– Pregunto la madre de Bridge a su hija.
–Si mamá, No te preocupes y ve, has lo que tengas que hacer– Bridge ya estaba cansada de decirle a su madre que estaba bien, solo podía seguir respondiendo de la misma manera.
Mirando a Abby que estaba junto a la puerta, la madre de las chicas dijo. –Abby, asegúrate de cuidar de tu hermana, está bien?–
Abby solo asintió en respuesta…
Luego de que su madre abandonara el apartamento, Bridge miro a Abby con una mirada de crítica. –Aun no le has dicho nada a mamá, verdad? ¿A qué estás esperando? Mamá también merece saberlo–
–Lo sé, es solo que… todavía no he encontrado el momento. Pero se lo diré, en serio–
–Ya, Vete tú a saber lo que haces–
. . .
– ¿Nos vamos a quedar aquí?– Pregunto Bruce luego de ver el cuchitril de apartamento.
–Si Bruce, vamos a dormir aquí– Respondió Sander con voz cansada.
–Genial, otro recuerdo memorable de mi vida adolescente– Dijo Bruce con una sonrisa poco entusiasta. Nunca en su vida había dormido en un lugar como este. Bueno, hasta el día de ayer por supuesto.
–Tu…solo…”Suspiro”– Sander quiso decir algo, pero se dio cuenta de que no había nada que decir. Su vida, la vida de su hijo, todo se había ido al carajo en cuanto empezó este dichoso Apocalipsis. Decir que su vida era una horrible no estaba del todo mal.
Pero aun así, escuchar a su hijo decir tales palabras, llenaba su corazón de amargura…
– ¿Y mamá? ¿Qué va a pasar con ella?– Bruce hizo esa tonta Pregunto, pero la verdad es que no esperaba que Sander contestará.
–Yo me encargaré– Respondió Sander.
– ¿Qué significa eso?–
–Significa lo que signifique– respondió Sander algo furioso, aunque no con su hijo, ni con alguien en particular, tal vez…con el mundo mismo.
–Está bien, de todas formas me importa un cuerno– Con una mirada algo desesperada, Bruce abandono la habitación sin más palabras.
Con una mirada de indescriptible tristeza, Sander murmuró unas palabras poco claras a su hijo, que ya había abandonado el apartamento.
–Lo siento–
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Luego de alejarse del grupo de Sander, Ann camino por las calles de Nueva York, al lugar el cual recordaba que era la casa de su tía Joselyn, y su marido Ludic.
Había un poco de ansiedad dentro de Ann, en el pueblo, en ningún momento pudo encontrar a sus padres, como todos los demás, solo pudo pensar lo peor, que ya estaban….en fin. Ahora que estaba sola, resultó ser que su tía era el único familiar que tenía. Si algo le había pasado a ella también, eso no podría soportarlo.
Ann siguió avanzando por las calles…
Paso el tiempo, y Ann pudo llegar al complejo de apartamentos donde vivía su tía…
Joselyn vivía en un bonito departamento a unas calles de dónde se quedaba el grupo de Sander. El gerente del edificio había muerto, y el gobierno aún no había llegado a esta parte, por lo que el lugar estaba seriamente desordenado.
Pero Ann no se detuvo a observar nada esto, corrió hacia las escaleras y comenzó a ascender al siguiente piso…
. . .
Después de subir por las escaleras hasta el cuarto piso, Ann había llegado al apartamento de su tía. Luego de haber tocado el timbre, Ann espero pacientemente a que se abriera la puerta.
Cuando alguien finalmente respondió, resultó ser Ludic, el marido de su tía…
Mirando su rostro, Ann pudo ver un enorme moretón junto a su ojo, y por su expresión, diría que no fue con una puerta.
–Ludic, ¿cómo has…Estás bien?– Pregunto Ann con algo de cuidado.
–Sí, no te preocupes, anda, tu tía está ahí– Sin mucho cuidado, Ludic dejo pasar a Ann por el pórtico. Parecía no tener ganas de conversar con ella al entrar en el apartamento sin una palabra.
Un poco confundida, Ann lo siguió por la sala hasta llegar a la cocina, ahí, encontró a Joselyn, sentada en el comedor mirando una copa de vino, algo anonada.
Tenía que decirse, Joselyn era una mujer extremadamente hermosa…
Su rostro era muy hermoso y sin arrugas, no parecía una mujer que pronto alcanzaría la mediana edad. Lo más sorprendente, es que con todo lo que ha estado pasando, ella había podido arreglarse el pelo. Y su cuerpo, las curvas que delineaba su figura a través de esa delgada bata de lino, hacían que tus ojos se perdieran por un momento.
Está mujer había nacido para ser seductora…
– ¿Tía Joselyn?– Llamo Ann un poco emotiva.
– ¿Ann? ¿Eres tú?– grito Joselyn sorprendida.
–Las dejaré para que hablen– Con esas palabras apáticas, Ludic abandono la cocina. Ann no le prestó atención cuando se abalanzó sobre Joselyn, y ambas se envolvieron en un fuerte abrazo. Lágrimas de felicidad salía de los ojos de Joselyn, quien parecía haber pasado por mucho.
–Te eché tanto de menos– Dijo Joselyn con voz de alivio.
–Yo todavía más, no sabes por cuántas cosas eh pasado–La Voz de Ann era la de una niña agraviada. Joselyn hizo todo lo que pudo para decirle lo más confiable posible.
–No te preocupes cariño, ahora todo estará bien–
–Tía, tienes un cuarto para mí, me siento muy cansada–
. . . . . . . . . . . . . . .
Caminando por las solitarias calles de nueva York, ahí estaba Bruce, no tenía un rumbo fijo. Solo…caminaba, no sabía adónde le conducía el Cruce que acababa de tomar, tampoco le importaba en lo más mínimo.
Solo…quería… no, ni siquiera sabía lo que quería. Antes pensaba que lo sabía, pero ahora, no sabía ni quién era en realidad. Antes, pensaba muy bien de sí mismo, pensaba que era una persona en la que se podía confiar.
Pensaba que había nacido para ganar. Y lo había hecho, toda su vida había ganado sobre todo lo que se había propuesto.
Pensaba, que era una buena persona…Pero no…Nada de eso era verdad…
No era de fiar, ni siquiera un poco…
Era un perdedor, y un cobarde encima de eso…
Y desde luego, no era una buena persona…
“Solo soy otro pedazo de basura, en este asqueroso vertedero que llamamos mundo” Mientras pensaba en ello, una risa de auto burla se escapó de Bruce.
. . .
Mientras la mente de Bruce divagaba por todas partes, no se había dado cuenta de que ya no pasaban más personas junto a él.
El silencio que reinaba en el lugar fue lo que lo había despertado…
Mirando a su alrededor, Bruce podía ver los edificios en mal estado, y las calles llenas de basura. Al ver todo esto, Bruce maldijo internamente.
Sin querer, había traspasado la zona oscura…
La zona verde, así le llamaban los militares al área que había sido totalmente asegurada. Mientras que todo lo demás era denominado, la zona oscura, áreas no exploradas, o simplemente no habían Sido autorizadas.
Pero una cosa si era segura, si lo encontraban rondando por ahí, los militares no serían blandos con el…
Hablando del diablo…
Justo en ese momento, un Jeep militar apareció en la vista de Bruce. Este maldijo internamente y se escondió tras un edificio, mientras que el Jeep militar paso junto a él y doblo en la izquierda.
Afortunadamente perdió a Bruce de vista…
En silencio, Bruce dio la vuelta y corrió en la dirección opuesta. Avanzo tanto como pudo hasta que se cansó de correr.
El único problema ahora era que, no sabía por dónde diablos ir para regresar, y no tenía la libertad de llamar a algún soldado al azar y preguntarle por direcciones.
Solo podía seguir caminando en la dirección en la que vino.
De repente, Bruce escucho el sonido de un vidrio roto. Parecía provenir de la otra calle, alguien más debe estar aquí, y de seguro no era un soldado.
Con algo de curiosidad, Bruce se acercó a la calle, y en su campo de visión entro una cafetería al que parecían haberle roto una ventana. Inmediatamente Bruce pensó que debería tratarse de ladrones, en tiempos como estos, eso no era para nada extraño.
Sin ganas de meterse en problemas, Bruce se dio la vuelta y quiso abandonar el área.
Pero lo que lo recibió fue la sombra de un bate, momentos antes de perder el conocimiento…
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com